Una solución para Grecia: “Vienna-style”
En 2008 cuando estalló la crisis financiera los movimientos en los mercados fueron realmente rápidos, por ejemplo comprando divisas refugio, como el dólar o el franco suizo, y a la vez “escapando” de divisas débiles, por ejemplo en la Europa más emergente. Nuestros vecinos europeos del Este tenían un montante muy importante de deudas referenciadas a monedas foráneas, “la moda” era el francos suizo, por lo que lo que estaba ocurriendo amenazaba directamente con provocar un efecto dominó. No solo las obligaciones se estaban haciendo mayores de forma “súbita”, además si los acreedores decidían salir rápidamente del país para minimizar las pérdidas las consecuencias se hacían aún más graves para los demás al incrementarse dicho efecto. Mucha gente ve en este un caso claro del dilema del prisionero, aunque se entiende perfectamente si digo que era un caso de “tonto el último” con consecuencias nefastas por la alta deuda privada con exposición al exterior.
A pesar de lo mal que parecía iba a acabar todo se llegó a un acuerdo llamado “European Bank Coordination Initiative” o más comúnmente, “Iniciativa de Viena” por ser el primer lugar en donde se celebró una reunión para buscar una solución. ¿A qué conclusión se llegó? Los bancos sabían que pérdidas iban a sufrir, pero saldrían mucho mejor parados si se coordinaban para que éstas fuesen lo más pequeñas posibles. Dicho y hecho, junto con una ayuda del FMI, el Banco Mundial, la Unión Europea, el BCE y demás organismos, con los países afectados Bosnia Herzegovina, Hungría, Letonia, Rumania y Serbia, y acordando las condiciones con los países origen de los fondos, se concluyó que lo mejor era mantener la exposición a los países del Este y dejar que el temporal amainase. Hoy se considera que fue un éxito y que evitó una fuga de capitales como en Asia o América Latina.
Lo que ocurrió tiene algunos paralelismos con la actual Grecia, de ahí que todo apunta a que se intentará repetir el “éxito” y que por ello se habla de involucrar a los acreedores de forma “voluntaria”, aunque no se conoce cómo ni las condiciones. Si se produjese una fuga masiva de fondos se gestaría una crisis bancaria y soberana aún mayor a la actual en el país heleno, situándonos quizá en el peor escenario posible, no solo por el predecible default en su forma más agresiva también por ser difícil comenzar una recuperación en esas circunstancias. Y además de eso enormes pérdidas en los países acreedores claro, principalmente bancos de Francia y Alemania.
Por si no fuese bastante imaginarse que la posibilidad está ahí, lo peor es que pasito a pasito vamos camino de ello ya que el efectivo, depósitos y demás formas de dinero bancario se están fugando del país. Basta ver la siguiente gráfica que compara la situación actual con la que se vivió en Argentina en la época del corralito.
Como vemos, la trayectoria comparando los depósitos bancarios en Grecia y Argentina en sus respectivas situaciones de estrés soberano es tristemente similar, apuntando muy seguramente los problemas griegos a un default, corralito o a saber. Parece, por tanto, que el país heleno necesita una solución real y convincente en los próximos meses para evitar tal sendero antes de ser “Argentina II”, solución que hasta el día de hoy no se ha producido pero que se dice podría estar cerca.
Ante esta situación se propone una solución “Vienna-style”, o una adaptación del plan que funcionó en Europa del Este preparado para las nuevas circunstancias. ¿Puede funcionar? Ante todo habrá que esperar al plan final para poder realmente juzgar, pero a priori se me ocurren las siguientes reflexiones.
Por una parte es una gran señal que se dé un paso adelante implicando de alguna forma a los acreedores, sin duda mucho mejor que dar dinero sin aportar soluciones reales contemplando como la situación sigue deteriorándose irremediablemente. Pero por la otra tengo muchas dudas de que pueda repetirse el éxito anterior.
Para empezar no es lo mismo tener dificultades para pagar por el tipo de cambio que tenerlos de cualquier manera, que es el caso de Grecia, no puede pagar lo que debe. Pero aún encima hasta el momento no se ha hablado de ninguna medida para mejorar la economía en ningún sentido, solo restricciones, privatizaciones y demás.
Si bien es normal que lo primero sea que los políticos griegos muestren una voluntad clara e inequívoca de hacer lo necesario, mucho me temo que los “dulces” nunca llegarán y ahí se quedará todo. Sin solucionar los problemas de competitividad, económicos y fiscales ninguna solución será válida, por lo que da la impresión de que lo que vemos es otra buena forma de ganar tiempo al igual que lo fue el primer rescate. Si hasta el momento los bancos de Centroeuropa pudieron reducir su exposición notablemente, ahora tendrán un largo espacio para recapitalizarse por lo que pueda pasar en el futuro mientras los problemas reales de Grecia se mantienen. Por cierto, ¿han escuchado eso de que el plan que se va a aprobar está ideado por Deutsche Bank? Vaya...
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