Alemania nos ha puesto tareas, nos ha regañado, nos ha llamado vagos, despilfarradores y en ese ambiente y ante las primeras presiones sociales por la infección de la bacteria E.coli resultaba muy fácil encontrar a un culpable más allá de sus fronteras: el pepino español.
La actitud alemana al señalar a un producto agrícola español como culpable de la infección, sin haber realizado las pruebas, no es sólo una muestra de irresponsabilidad política, sino también de la inexistencia de un mínimo de conciencia societaria con un país que forma parte de la Unión Europea. Pobablemente porque a Alemania en estos momentos la Unión Europea le importa ¡un pepino! y la siente más como una pesada carga, a la que en cualquier momento puede adherirse cualquier tipo de bacterias, que como un proyecto que sigue teniendo futuro, pese a la crisis.
Echar la culpa al vecino y eludir responsabilidades es el síntoma del peor político y es evidente que también en Europa falta liderazgo.
A Alemania le importa Europa un pepino | Opiniones Economa