No quieren ustedes caldo, pues tomen tres tazas. Manera de solucionar un problema en este país, a lo Clemente: cuando no se sepa que hacer con el balón, “patada para arriba”.
Lógicamente implican a una universidad, así todo queda muy lógico y científico.
Libertad Digital
Un estudio editado por el Senado y realizado por profesores universitarios propone elevar la composición del Congreso a cuatrocientos miembros y reducir la representación mínima inicial por provincia a un diputado para conseguir mayor proporcionalidad, informa Efe.
Esta es una de las ideas recogidas en el libro "Estado y comunidades autónomas en España: Sistemas electorales y participación política", auspiciado por la Universidad Comillas de Madrid y en el que han colaborado profesores la Universidad San Pablo CEU.
Coordinado por María Isabel Álvarez y María Fuencisla Alcón, el estudio analiza determinados aspectos de la democracia participativa y de sus actores políticos, e indaga en la representación política de ámbito territorial.
El estudio señala que la reducción de la representación mínima inicial por provincia a un diputado y la elevación de la composición del Congreso a cuatrocientos miembros mejoraría la proporcionalidad del sistema electoral. Aunque admiten que con esta iniciativa no se conseguiría una proporcionalidad "absoluta", sí se acortaría la distancia que separa unas provincias de otras.
Sólo circunscripciones grandes como Barcelona o Madrid consiguen alcanzar esta cualidad de forma "clara", mientras que circunscripciones pequeñas como Soria o Teruel sufren una representación "esencialmente mayoritaria", aseveran.
La Constitución de 1978 contempla la proporcionalidad del sistema electoral, pero "en la práctica –matizan– está lejos de serlo". La aplicación de la fórmula electoral del sistema D'Hont, que designa el número de votos necesarios para obtener un escaño, provoca los efectos de un sistema mayoritario, explican los autores.
Además, "favorece la existencia de grandes partidos o coaliciones", como "se ha venido demostrando en los recientes procesos electorales, que han convertido a España en un país casi bipartidista", puntualizan.
Los partidos regionalistas o nacionalistas han podido acceder a las Cortes Generales gracias a la mencionada fórmula electoral, y se han convertido en la llave de la gobernabilidad en varias legislaturas, apuntan.
Esta es, según recoge el libro, la crítica más habitual al sistema, pues "buscando favorecer la gobernabilidad se ha visto perjudicada la representatividad y, en definitiva, los derechos de los ciudadanos".
Abogan, además, por eliminar o suprimir la barrera electoral del tres por ciento de los votos válidos emitidos en cada circunscripción, pues advierten que carece de virtualidad. Precisan que los escaños se reparten generalmente entre los dos primeros partidos, lo que implica que en la práctica algunas formaciones se queden sin representación aún superando esa barrera.
Sobre el sistema electoral y el pluralismo político, el estudio alerta de la falta de representatividad, el voto útil o el bipartidismo. "El elector vota a un partido no por preferencia sino por oposición clara a otro partido, valorándose las posibilidades electorales de forma negativa, no positiva", recoge el texto.
El libro también ahonda en la composición del Senado y su papel en la estructura territorial del Estado. Remarcan que "la inoperancia" de esta institución como "cámara de representación territorial se hizo pronto patente, tanto en el orden político como ante la opinión pública".
El diseño constitucional del Senado, a su juicio, no ha propiciado que se convirtiera en una verdadera cámara de representantes de los distintos territorios. Sin aventurarse a proponer una reforma de esta institución, los autores emplazan a reflexionar si se quiere "ya por fin" dar el último paso hacia un Estado federal formal, pues en ese caso el Senado se convertiría en el portavoz de las demandas de los futuros estados federados.
La modificación del reglamento resultaría insuficiente para dar un hipotético giro al Senado, según los autores, por lo que consideran conveniente olvidar "el miedo a la reforma de la Constitución, "que ella misma prevé", y resaltan que no hay motivo para posponerla pues "el sistema está plenamente consolidado".
"Nos tienen envidia porque España ostenta en sí las mejores características de los demás países europeos: sueldos portugueses, precios alemanes, impuestos suecos, corrupción búlgara, honradez rumana, política italiana, banca albanesa, sanidad británica y engreimiento francés."
¿Pero estos van a cobrar?, si solo lo hacen para que el logaritmo neperiano de la proporcionalidad numérica del recuento de votos sea más favorable (no se sabe para qué), y así las garrapatas se entretienen jugando a las casitas pues bueno, pero si encima los 400 van a cobrar para que les salgan las cuentas a los partidos, con la excusa de que es más justo para los ciudadanos, pues como que les den, amplia y repetidas veces a los del estudio, a los partidos y a los 400.
Y porqué no hacemos estas otras cosas:
Aumentar el nº de diputados, sí, a 400 pero con listas abiertas.
Suprimir el senado.
Me ha llegado la idea por radio macuto (no por internet) de que como el senado no vale para nada, cuando lleguen las elecciones generales se vota al congreso al que se quiera y al senado la papeleta en blanco.
Me lo has quitado de la tecla, como aquel que dice.
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Hay dos posible actitudes ante el propio destino:
1 - Éste depende de nosotros; de lo que hagamos; de lo que aprendamos; de cómo nos relacionemos; de a qué lugares viajemos; de cuanto esfuerzo e interés pongamos, etc.
2 - Éste depende de otros; de que me contraten; de que el Estado me avale mis derechos; de que me den una paguita; de que otros paguen impuestos; etc.
En general la primera actitud demuestra haber llegado al estado adulto y suele dar mejores resultados.
Me lo has quitado de la tecla, como aquel que dice.
¡Deje de darme la razón! ¡Vd. y yo éramos enemigos, maldita sea! ¡Así no hay quien parezca español!
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Originalmente Escrito por Harold Alexander:
"Nos tienen envidia porque España ostenta en sí las mejores características de los demás países europeos: sueldos portugueses, precios alemanes, impuestos suecos, corrupción búlgara, honradez rumana, política italiana, banca albanesa, sanidad británica y engreimiento francés."