La empresa creada por tres ex directivos de Leroy Merlin y controlada por la irlandesa CRH ha liquidado sus cuentas con bancos y acreedores, así como con sus 50 trabajadores.
La cadena de tiendas de bricolaje Brico House cerró definitivamente sus tiendas hace diez días. La compañía, con sede en Alicante, ha entrado en fase de disolución nueve años después de que abriera su primera tienda.
Fuentes cercanas al proceso explican que la liquidación se está realizando tras el pago de todas las cuentas pendientes a proveedores, entidades bancarias y trabajadores. En el momento de terminar su actividad contaba con medio centenar de empleados.
El principal accionista de esta cadena es la firma irlandesa CRH, que entró en el accionariado en el año 2007, con un 60%. Después de sucesivas ampliaciones de capital, CRH tenía al final el 94 por ciento del capital. El restante 6% permanecçia en manos de los socios fundadores, José Luis Bermejo, Javier Expósito y Javier Gracia, que la crearon hace casi una década y procedían de la cadena francesa del mismo sector Leroy Merlin. Junto a ellos también estuvo en el lanzamiento Finaves –fondo de capital riesgo promovido por el Iese–.
Menos negocio
El descenso de las ventas en los últimos años han llevado al principal accionista a decidirse por el cierre de la compañía. Llegó a tener diez establecimientos en el año 2008, pero posteriormente emprendió un proceso de cierre de tiendas. La idea inicial era desprenderse de las que no eran rentables y cuando se hubiera recuperado fuelle, retomar un nuevo proceso de aperturas. Esa nueva etapa de crecimiento estaba prevista para este año 2011, pero la evolución del negocio hizo que a mediados del año pasado ya se descartara completamente volver a hacer nuevas aperturas –pese a que había una prevista en las cercanías de Valencia– y a comienzos de este ejercicio se decretara la liquidación de la compañía.
Finalmente se había quedado con sólo cinco establecimientos, que dejaron de vender el 1 de mayo.
Todos los locales en los que operaban estaban en régimen de alquiler y el accionista se decantó simplemente por resolver los contratos, no por esperar a negociar traspasos, porque consideró más adecuado no asumir el coste de mantener la actividad a la espera de ir traspasando los locales.
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