Los impuestos que castigan a los salarios
Primo González
La presión fiscal sobre los salarios españoles registró el pasado año el mayor crecimiento entre los países de la OCDE. Con bastante probabilidad no es un dato neutral para la creación ni para el mantenimiento del empleo. El dato puntual del año pasado refleja la supresión de la ayuda de los 400 euros por asalariado para determinadas rentas. Pero la situación de estos últimos años no ha cambiado de forma sustancial, ya que España presenta una de las mayores fiscalidades sobre los salarios del área de los países desarrollados y desde luego superior a la media. La presión fiscal que soportan los asalariados españoles está en el 39,6% y la media de la OCDE se sitúa en el 34,9% del salario, es decir, casi 5 puntos de diferencia, que constituyen un agravio comparativo bastante considerable.
No es seguro que este mayor peso de la fiscalidad sobre los salarios en España tenga consecuencias directas sobre la propensión a fabricar parados que es, en el caso español, mucho mayor que la de otras economías desarrolladas. La tasa de paro está en el 20% de la población activa mientras en la Unión Europea la media es del 10%, es decir, la mitad. O menos de la mitad, si del cálculo global excluimos los datos españoles, que por su elevada cuantía presionan la media al alza. Es probable que no exista una relación directa entre ambos indicadores, es decir, que a mayor fiscalidad sobre el empleo, mayor tasa de paro.
Pero si no existe esa relación directa, es bastante probable que exista alguna relación indirecta y que la elevada fiscalidad española no sea inocente a la hora de buscar explicaciones a la elevada tasa de paro del país. Con una elevadísima propensión al paro, la situación española debería reflejar más bien una de las tasas de presión salarial más bajas de la Organización en vez de ser una de las más elevadas.
Cuando se desglosan los tres grandes apartados que conforman la presión fiscal sobre los salarios aparecen algunas cifras que bien podrían servir de explicación. La presión del impuesto sobre la renta es bastante similar (11,7% sobre los salarios en España, 12,2% en la OCDE. La presión de las cotizaciones sociales de los asalariados ofrece ya algunas diferencias sustanciales, ya que es de apenas un 4,9% en el caso español y del 8,5% sobre el salario en el conjunto de la OCDE. Pero en donde reside la auténtica diferencia es en el peso de las cotizaciones sociales que corren por cuenta del empresario, que en España representan la friolera del 23% frente al 14,2% en la media de la OCDE.
Crear trabajo en España le cuesta a los empresarios un ojo de la cara y desde luego mucho más que a sus competidores europeos y de otras latitudes. Este hecho explicaría además el por qué de las reducciones de costes empiezan por la plantilla, ya que el factor trabajo es uno de los elementos del coste empresarial más penalizados, lo que significa que la reducción de empleo proporciona una rapidez considerable a la hora de ajustar los costes en momentos de crisis. La fiscalidad del trabajo, en suma, parece más en nuestro caso una fábrica de parados que un mecanismo de protección de los trabajadores.
Se ha hablado poco, a lo largo de estos últimos dos años de visible crisis económica en la que se han buscado las raíces que explican la elevada propensión al paro existente en España, de la fiscalidad como factor esencial en el mecanismo de la creación y mantenimiento del empleo. Al tratarse de una fiscalidad directa se ha dado por bueno que tiene unos efectos redistributivos que conviene preservar. Pero la óptica con la que han abordado este asunto los países de nuestro entorno, que al fin y al cabo son nuestros principales clientes y competidores comerciales, ha sido generalmente muy distinta, al haber forzado las máquina de los impuestos indirectos (IVA en especial) en detrimento de los impuestos que gravan al trabajo, como ha hecho Alemania, que tiene una tasa de paro del orden del 7%, un tercio de la española, y que es la economía que más crece en PIB y que más empleo está creando en nuestro entorno. Habría que tomar algunas lecciones de nuestros vecinos de la zona euro, en especial de los alemanes, que este asunto de la fiscalidad parecen haberlo enfocado con bastante más pragmatismo. Los resultados a la vista están.
__________________
We must secure the existence of our people and a future for White Children
Esta claro que mantener a tantos organismos públicos,tantos funcionarios,el per,etc,etc,etc cuesta una pasta,y estos chorizos solo saben recaudar en base a extrujar al empresario mediano y al trabajador,y por impuestos indirectos.
Los sindicatos subvencionados se callan como ******y los políticos corruptos campan a sus anchas,a la vez que suben impuestos municipales,ya que el pueblo sigue votandoles a unos u a otros,porque el español si tiene una cosa es que es tonto de las pelotas y a demás sin las susodichas.
A ver si es que lo están haciendo al revés las garrapatas y en vez de congelar y bajar sueldos lo que habría que hacer es congelar y bajar la presión fiscal a empresas y autónomos, más que nada para facilitar el movimiento de empleo, no se, digo, que no soy economista pero no se puede sangrar a todo el mundo impunemente sin aflojar la cuerda, cosa que hace el incapaz que tenemos ahora y el otro incapaz que se fué, en eso eran igualitos.