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| Eran los habitantes más felices del planeta, según los expertos, hasta que estalló la «burbuja» financiera en 2008. Desde entonces es un pueblo enfadado. Y mucho. Primero dejaron caer los bancos y se negaron a inyectarles dinero público, luego hicieron dimitir al Gobierno y ahora se niegan a pagar las deudas de sus instituciones financieras y quieren que sean sus directivos quienes lo hagan, pero con la cárcel. Viajamos a la isla rebelde Islandia ha vuelto a asombrar al mundo. Y lo ha hecho de manera tan intempestiva como la erupción del volcán que hace un año paralizó el tráfico aéreo. Aquí, las cosas son así: inesperadas. En octubre de 2008 este pequeño país sufrió un infarto, es la manera más gráfica de describir lo que le sucedió a su economía. Hasta entonces vivía en la opulencia. Era el ejemplo de las bondades de la globalización financiera. Sus bancos engullían miles de millones de los fondos de inversión extranjeros, atraídos por los altos tipos de interés. Un banquete hipercalórico que les hizo engordar hasta que sus depósitos multiplicaron por 12 el PIB del país. Obesidad mórbida. La población, confiada, se había lanzado a una bacanal de compras a crédito: coches de lujo, segundas residencias... De repente, una arritmia llamada «hipotecas basura» se propagó desde Wall Street y las economías de medio mundo fibrilaron. Islandia fue la primera en caer. Sus bancos quebraron, la Bolsa se desplomó, la moneda fue devaluada y la inflación se disparó. Hasta McDonald´s echó el cierre a sus restaurantes y abandonó el país. El FMI recetó la terapia habitual: subidas de impuestos, recortes salariales y sociales... Pero hoy el enfermo ha salido de la UCI. Y los islandeses han decidido algo insólito: perseguir a los responsables, no pagar las deudas contraídas por sus bancos, dejarlos caer sin inyectarles dinero público y encarcelar a los culpables de la crisis. Los mercados asisten atónitos a esta salida de tiesto. Y los enfermos de la Unión Europea -Grecia, Irlanda, Portugal...-, con sus economías enchufadas artificialmente al euro y recibiendo las descargas eléctricas de carísimos rescates, se preguntan si la medicina islandesa es la panacea. ¿Lo es? Está por ver, pero si los «malos» salen de rositas no será por falta de empeño. Se ha abierto una investigación exhaustiva, se ha nombrado a un fiscal especial, se ha elaborado un informe de 2500 páginas donde se detallan los delitos... La Interpol puso en busca y captura a Sigurdur Einarsson, presidente ejecutivo del banco Kaupthing, que fue detenido en su mansión de Londres. Una docena de banqueros, acusados de enriquecimiento ilícito, puede correr la misma suerte. ¿Pero la rebelión islandesa es de verdad o se ha exagerado con una pizca de romanticismo? «¿Exageración? Lo que sucede es que los islandeses estamos muy cabreados», opina Peter Mogensen, de 62 años, director de tráfico internacional de una compañía de telefonía móvil. «Ha subido el coste de la vida, la gasolina... El que tenía una hipoteca en divisa extranjera ha visto cómo el montante se duplicaba por el desplome de la corona, y de pagar unos 230.000 euros de media ha pasado a más de 400.000. Hay «corralito» y, cuando sacas un billete de avión, solo te permiten retirar de tu cuenta el equivalente a unos 2000 euros. Yo pago más impuestos, pero no hice locuras. Soy de la vieja escuela y no me entrampé. Y conservo mi trabajo. Pero mucha gente, sobre todo parejas jóvenes con hijos, lo está pasando mal.» Y Mogensen reflexiona: «La vida era muy fácil y de repente dejó de serlo. Y la gente decidió no callarse. Pedir explicaciones a las élites. Dijimos basta. ¿Por qué tenemos que costear nosotros, los ciudadanos, las pérdidas de compañías privadas? Los negocios no se hacen así. Si mi empresa no puede pagar sus facturas, no le voy a pedir al vecino que lo haga. Yo no iba a las manifestaciones al principio, pero luego sí. Imagínese un día a 45.000 personas ante el Parlamento. ¡El 14 por ciento de la población islandesa se echó a la calle a protestar! No sé si es una revolución, pero sí que es el principio de algo. La gente descontenta pide cuentas a los gobiernos. Visto desde esa perspectiva, lo que está pasando en el norte de África o en Oriente Medio no es muy diferente, salvo que en Islandia no hay derramamiento de sangre. Vale, allí están enfrentándose a dictaduras. Pero quizá nuestro ejemplo haga pensar a los ciudadanos de otros países democráticos que no hay que conformarse, que las decisiones de los gobiernos deben ser más transparentes y que los de abajo tenemos derecho a decidir, sobre todo cuando está en juego el bienestar de las siguientes generaciones». El doble referéndum del caso Icesave ha catalizado el descontento popular. Icesave era un banco que operaba por Internet y captó los ahorros de unos 400.000 extranjeros. Cuando se declaró en quiebra, el ex primer ministro británico Gordon Brown aplicó la ley antiterrorista para congelar las cuentas y garantizar los depósitos de sus súbditos, lo que hirió a los islandeses en su orgullo. Finalmente, el Reino Unido y Holanda pagaron a sus ahorradores... Y le pasaron la minuta al Gobierno de Islandia, que se resignó a asumir la «derrama»: 4000 millones de euros a 15 años, más intereses (al 5,5 por ciento). A escote, tocaban a unos 45.000 euros por familia. El Parlamento acató la decisión, pero entonces saltó la sorpresa: el presidente, Ólafur Ragnar Grímsson, se negó a firmar la ley. Los islandeses pasaron por las urnas y decidieron apoyarlo. El Gobierno renegoció (37 años al 3,3 por ciento). Y otra vez Grímsson se plantó. Nuevo referéndum y nuevas calabazas. El presidente tuvo un par de aliados inesperados. Martin Wolff, gurú económico del Financial Times, sentenció: «Los islandeses no están obligados, ni moral ni legalmente, a pagar esa deuda gigantesca que hipotecará a varias generaciones.La demanda del Gobierno inglés no es razonable. Los contribuyentes no deben ser utilizados como una póliza de seguros por los bancos. Y, además, muchos países se han negado históricamente a pagar su deuda, incluso los ingleses lo hicimos después de la Segunda Guerra Mundial». Y la jueza Eva Joly, más que probable candidata francesa a las presidenciales de 2012, que asesoró en la investigación, clamó: «¡Luchen contra esta injusticia!». Pero después del segundo «nei» («no») en las urnas, el país puede correr el riesgo de convertirse en un paria para los mercados. El Reino Unido ya ha anunciado que llevará a los tribunales a Islandia y las agencias de calificación amenazan con calificar su deuda externa como bono basura, lo cual es preocupante si se tiene en cuenta que supera el 300 por ciento del PIB (en España, donde ya las pasamos canutas con cada nueva subasta del Tesoro, ronda el 167 por ciento). Sin embargo, cuando el Gobierno nacionalizó los bancos en apuros, no devolvió ni una corona a los fondos extranjeros que se pillaron los dedos. Para entendernos, Islandia se declaró insolvente. ¿Le ha ido peor que a Grecia, Irlanda o Portugal, cuyas economías han sido rescatadas siguiendo las reglas de la ortodoxia financiera? Pues no parece. Los indicadores apuntan a que lo peor de la recesión ha pasado. La economía crece por primera vez desde el fatídico otoño de 2008. Y la inflación ha caído en picado desde el espantoso 18 por ciento hasta un llevadero 2,3. La diferencia, en opinión del analista Aditya Chakrabortty, redactor jefe de The Guardian, es que en los países periféricos se ha preferido amansar a las fieras de los mercados antes que conservar los empleos de la gente; mientras que en Islandia ha sucedido al revés, se ha priorizado el trabajo antes que el pago de intereses. «Los islandeses han roto las reglas y se han salido con la suya», resume. «No tan rápido», advierte Astdis Kristjándottir, que perdió su empleo como gerente de una empresa de alimentación. Con 59 años, no se arrugó. Con la indemnización por el despido y unos ahorros abrió una tienda en el centro de Reikiavik. «Era eso o emigrar, como otros 14.000 islandeses. Vendo ropa que hago yo misma. Soy una persona creativa. Asistí a un seminario de diseño de joyas y hago mis propias creaciones con turquesa, amatista y lava volcánica.» Precisamente la erupción del volcán Eyjafjalla, coincidiendo con el comienzo de la temporada turística, estropeó sus ventas. «Pero saldré adelante.» Astdis votó «no» en el referéndum. «Tengo cinco hijos y 19 nietos y no me da la gana de que ellos tengan que pagar por los errores de una banda de criminales. Si no los paramos, volverán a hacerlo.» Eygló Svala Arnarsdótir, de 30 años, editora de cuatro revistas, votó «sí». «Estoy de acuerdo con que se persiga a los culpables. Pero en el referéndum se han mezclado dos asuntos diferentes. Icesave se ha convertido en una especie de hito histórico en el que ciudadanos del mundo se plantean negarse a compensar con sus impuestos a los inversores privados que han ido a la quiebra. Pero Icesave, en realidad, no va de eso. Un país debe cumplir con sus obligaciones, por mucho que nos jaleen desde el extranjero los que quieren convertir esto en una cruzada... Si el Reino Unido nos lleva a juicio y perdemos, seremos los islandeses los que debamos afrontar las consecuencias. No vendrá nadie de fuera a compartir nuestra carga», advierte. «Para muchos es una cuestión de orgullo. Y han seguido al presidente en una aventura que ha dividido al país. Se supone que no debería inmiscuirse en política, pero la Constitución es ambigua y lo convierte, de hecho, en la persona con mayor autoridad de Islandia.» Eygló es pesimista. «Creo que en cinco o diez años tendremos otra crisis, porque la mayoría de los islandeses piensan que no tienen ninguna responsabilidad y que todo fue culpa de unos cuantos banqueros, cuando lo cierto es que mucha gente vivía a todo trapo.» También era partidario del «sí» Einar Gudmundsson, de 52 años, pescador de Grundarfjordur, un pueblo de 900 habitantes. «Es mejor llevarnos bien con los ingleses, que son nuestros mejores clientes.» Einar acaba de comprarse un barco pequeño. «Llevo navegando 25 años en grandes buques y las tripulaciones se han reducido con la crisis. Así que ahora seré mi propio jefe.» Einar tiene cinco hijos, dos estudiando en la universidad. Y no le ha ido mal con el hundimiento de la moneda. El euro pasó de cambiarse a 62 coronas en 2008 a las actuales 163. Una depreciación de doble filo: por un lado, los que se hipotecaron están con el agua al cuello. Por otra, una moneda barata hace competitivas las exportaciones. E Islandia ha pasado de lucrarse primero y arruinarse después con la magia de la ingeniería financiera a encomendarse a la economía real: ganadería, aluminio, agua embotellada, tecnología, energía geotermal, turismo... y, sobre todo, pesca. «Yo salgo a faenar por la mañana y, cuando pesco 800 kilos de bacalao, regreso a puerto. No puedo capturar más por ley. Ni puedo pasar más de 14 horas diarias embarcado. Pero es suficiente. Nuestro mar está lleno de peces. No hay días malos, a no ser que haya temporal. Luego lo vendo en la lonja. Solo pueden acudir mayoristas islandeses, que lo fletan en el primer vuelo a Inglaterra y se vende fresco en menos de 24 horas. Fish and chips. Los ingleses pagan en libras esterlinas. Y con el cambio los intermediarios se forran.» Economía real... Es el nuevo mantra. «¿Qué tenemos en Islandia: peces, agua dulce suficiente para abastecer a 600 millones de personas, energías renovables y... una naturaleza que quita la respiración», explica Ymir Björvin Arthúrsson, de 37 años. Ymir, licenciado en Filosofía y con un máster en Administración de Empresas, era promotor inmobiliario. «Construía apartamentos, tenía 45 empleados y casi un millar de contratistas, pero un día, mientras iba conduciendo, vi tantas grúas, todo lo que se estaba edificando por todas partes... Y supe que era imposible que se ocupasen todas esas casas. Así que vendí la empresa. Era el año 2006. Compré terrenos en Suecia y seguí en el negocio inmobiliario. Pero me quedé sin dinero cuando todavía estaba luchando con los arquitectos y los permisos. Y necesitaba cash flow rápido para pagar la comida de los niños, así que monté con mi novia una pequeña agencia de viajes», cuenta. Ymir ya no lee la prensa local porque «dan ganas de suicidarse». Y desconfía de los políticos. «La gente está tan hastiada que eligió a un cómico como alcalde de Reikiavik. Un tipo que decía las cosas como son y nos dio esperanza. Ahora habla como un político profesional. Y eso es inquietante.» Quizá por ello voto «no». «El argumento del «sí» es que de este modo podremos conseguir que los inversores extranjeros vuelvan a prestarnos dinero. ¿Pero para qué nos van a prestar un dinero que no podemos devolver? Se lo diré. Porque al final lo que quieren no es dinero, sino apropiarse de nuestros recursos: caladeros, manantiales, yacimientos...» ¿Y qué se cuece en la Islandia profunda? Anna Dóra Markúsdottir, de 45 años, es una mujer valiente, aunque los percances se suceden desde que se mudó a la granja que comparte con su esposo, Jón, y sus cuatro hijos, situada entre el monte Kirkjufell y el fiordo de Grundar, a tres horas de Reikiavik por carreteras que dejan atrás volcanes y glaciares, incluido un túnel submarino. Un incendio, un accidente de coche, un tejado que vuela un día de ventisca, un caballo que se encabrita y la atropella... «Yo no creo en esas cosas, pero esto es tierra de elfos...», me dice. Solo le falta añadir: «Y haberlos, haylos». Anna Dóra y su marido crían trotones caballos islandeses, una raza única en el mundo, además de ovejas y perros autóctonos. «Estamos entre los diez mejores criadores de caballos de Islandia, exportamos a otros países, pero con la crisis las ventas se pararon. Y ahora que por fin estamos volviendo a vender fuera, el dinero tarda meses en llegar, así que mi marido se ha embarcado.» Mientras Jón pasa un mes en un buque de la flota bacaladera, navegando por el Atlántico norte frente a Groenlandia, Anna Dóra y sus tres hijos mayores se ocupan de la granja. Anna Dóra votó «no» en el segundo referéndum sobre Icesave, como la mayoría. Tampoco quiere que Islandia ingrese en la Unión Europea, otra vez como la mayoría y en contra de los deseos del Gobierno. «Nuestros caballos son muy frágiles y no sobrevivirían si se abren las fronteras y se permite la importación de otras razas.» Me invita a café y bizcocho y me enseña una página de Internet donde puede consultar su árbol genealógico desde el siglo X. Está emparentada con el presidente y con la cantante Björk. «Pero no es nada extraordinario. Somos muy poquitos.» Contemplo el paisaje desde la ventana de la cocina. «Aquello es la prisión de Kvíabryggja», me cuenta Anna Dóra, señalando unas edificaciones bajas al pie de la montaña. «Es una cárcel abierta. No tiene rejas. Los guardianes no llevan armas, solo un aerosol. Y los reclusos fabrican relojes.» «¿Y no se escapan?», pregunto ingenuamente. «¿Adónde van a ir?», responde. «Estamos en una isla en mitad de la nada.» Y sentencia: «Ojalá en esa cárcel acaben los que nos llevaron al desastre». Y otra vez habla por boca de la inmensa mayoría. XLSemanal revista online de actualidad
__________________ El Gobierno tiene dos opciones: reducir su abultado gasto o robar al ciudadano. Evidentemente, la segunda opción siempre es la preferida de cualquier Gobierno |
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| No suelo comentar, pero dar a conocer la situación de Islandia merece la pena. Otra noticia más en la misma línea: Islandia: una forma de resolver la crisis Islandia, irremediablemente, está apareciendo en ciertos medios más de lo habitual. La resistencia de su población a pagar la crisis ha conseguido grandes logros, pero no se ha seguido ni de lejos como las revoluciones en el mundo árabe. Quizás porque pueda ser un modelo más fácilmente identificable y reproducible para la clase trabajadora en Europa. Pero ya van dos referéndums seguidos en los que gana el “No” a pagar la deuda generada por unas entidades privadas regidas por los principios del neoliberalismo más ortodoxo. Y la situación se vuelve cada vez más preocupante, sobre todo para los gobiernos y bancos acreedores (Holanda y Gran Bretaña) y empieza a tener una repercusión notable. Islandia fue la primera gran quiebra de esta crisis: en 2008 anunció la bancarrota, cuando hasta hacía un año era uno de los mejores países del mundo para vivir. Su burbuja inmobiliaria había estallado, 13.000 viviendas fueron embargadas –en un país de 305.000 habitantes– y decenas de miles de familias entraron en situación de pobreza. La crisis, al igual que a nivel mundial, se venía gestando desde hacía muchos años. Islandia había sido un país medianamente rico, con un nivel de vida elevado y un “estado del bienestar” al estilo de los países escandinavos. Pero, sobre todo desde finales de los años 90, el crecimiento comenzó a basarse en la economía bursátil y la actividad especulativa. Islandia se convirtió en un experimento, de llevar al extremo las medidas económicas neoliberales. No en vano, el mismo Milton Friedman visitó varias veces la isla para alabar las bondades de su reestructuración económica. La desregulación, privatizaciones y libre circulación de toda clase de activos financieros fueron llevadas al extremo. Así, la banca islandesa (privatizada en el año 2000) se dedicó a financiar empresas hipotecarias, especialmente en Reino Unido y Holanda, a intereses muy altos. Las entidades financieras crecieron de forma descomunal, pero cuando estalló la crisis se destapó una deuda que supera en 4 veces el PIB de Islandia. El gobierno nacionalizó los tres mayores bancos del país, pero no avaló las deudas que éstos habían contraído mediante sus filiales en otros países. Se calcula que el pago de la deuda equivale a unos 60.000 euros por habitante, lo cual es completamente inasumible. La movilización social consiguió en 2009 que dimitiera el presidente Geir Haarde (del partido conservador) y se convocaran elecciones anticipadas. El nuevo gobierno socialdemócrata encabezado por Ólafur Ragnar Grimsson ha convocado dos referéndums (en el segundo variaban las condiciones de la deuda) para que los ciudadanos decidieran si se debía aprobar la ley que daba luz verde al pago de esa “deuda odiosa”. En el primero votó en contra un 90% de la población; en el segundo, a pesar de que el gobierno pedía el “Sí” y de que las condiciones del pago eran más flexibles –menor interés y a más largo plazo–, de nuevo un 60% se pronunció en contra de asumir la deuda de los especuladores. Durante todo este tiempo se han sucedido las protestas; manifestaciones como las que vivió Argentina en 2001, caceroladas reclamando acceso a los alimentos –cuyo preció se volvió desorbitado por la inflación–, la policía usando gas lacrimógeno por primera vez desde 1949, etc. Sin duda, movilizaciones masivas, pero a la vez bastante lejos de lo ocurrido en países como Grecia o Francia, donde la clase trabajadora ha organizado varias huelgas generales en pocos meses. Parece difícil creer lo mucho que han conseguido los islandeses –forzar la dimisión de un gobierno, convocatoria de referéndums a pesar de los chantajes del FMI y las agencias de calificación, etc.– con luchas menos intensas que las de Francia o Grecia, donde de momento las medidas de ajuste siguen adelante. Podrían examinarse varios factores. A primera vista, parecería que la clase política islandesa es más sensible a la presión social. Incluso la socialdemocracia estaría bastante a la izquierda que en el resto de Europa. Podemos escuchar declaraciones del presidente Grimsson como: "Las antiguas condiciones de pago eran muy injustas; las nuevas son mejores, pero si los islandeses van a tener que cargar con una deuda de sus bancos deben tener derecho a decidir. Islandia es una democracia, no un sistema financiero" (sobre el segundo referéndum). Pero realmente, las políticas aplicadas los últimos años dejan claro que la política en Islandia estaba regida por los principios neoliberales que imperan en el resto de países. Es más probable que Islandia, al ser una economía menor, fuera de la eurozona y no influir tanto en la economía europea, no esté siendo tan presionada por las clases dominantes para aceptar los planes de ajuste. Entre otras cosas, porque si estallaran conflictos de mayor dimensión, con grandes huelgas, cada vez costaría más silenciar estas protestas y podrían terminar contagiándose. Pero, aún así, las agencias de calificación –las mismas que valoraban el sistema financiero islandés con la máxima nota hasta justo antes de la crisis– siguen amenazando con bajar la nota de los bonos tras la victoria del “No”. Es posible que se deje cierto margen de actuación y de democracia a Islandia. Pero también es posible que, bajo la presión sobre todo de los gobiernos británico y holandés, la población islandesa sea forzada a asumir los costes de la deuda que generaron los bancos privados en el extranjero con el beneplácito de esos mismos gobiernos, el FMI y el Banco Central. En esa situación, sería difícil prever la respuesta de la clase trabajadora islandesa. A pesar de que políticamente Islandia es un país poco conocido y sin demasiados episodios convulsos en su historia, en los años 30 hubo un movimiento de masas que desafió al estado y consiguió grandes conquistas. A comienzos de 1932, el Partido Comunista lideraba una campaña contra los recortes salariales y contra la pobreza, junto a sindicalistas, socialdemócratas y obreros no sindicados. Reclamaban, asimismo, comida, gas y electricidad gratis para los desempleados. La respuesta inicial de las autoridades fue la negación absoluta de sus reivindicaciones, aduciendo que el desempleo era provocado por los sindicatos que presionaban a la gente para no aceptar trabajos por sueldos de miseria. Hubo decenas de detenidos en las primeras semanas, lo que provocó marchas y concentraciones masivas frente a la cárcel de Reykjavik. A finales de marzo, los prisioneros fueron liberados, pero la lucha continuaba. Se convocó una protesta masiva para el día 9 de noviembre en la ciudad de Gúttó, cuando habría de firmarse la ley de recortes salariales. La respuesta fue arrolladora por parte de la clase trabajadora; se consiguió entrar en el consistorio y forzar a los gobernantes a desechar el proyecto de ley. Al igual que ahora, se consiguió expulsar a un gobierno que trataba de imponer durísimos recortes a las condiciones de vida de la clase trabajadora islandesa. Pero esto se consiguió en condiciones mucho más desfavorables, con una economía subdesarrollada y un país apenas industrializado. Hoy, con la confianza de haber conseguido ya varias victorias, la resistencia podría ser mucho mayor. En cualquier caso, Islandia está siendo un ejemplo de cómo lograr que la crisis no la paguen los de siempre. La enorme legitimidad que tiene esta idea entre la clase trabajadora de toda Europa hace que lo que ocurra allí tenga especial relevancia por la posibilidad de contagio y de solidaridad. Debemos seguir trabajando para difundir esta idea, a la vez que animamos las luchas que se están dando por toda Europa. |
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| Magnífica lectura, pura poesía. Es reconfortante pensar que todavía existe un sitio y gente así en el mundo.
__________________ ![]() Solución Islandesa o Destrucción Total España elige Destrucción Total Los fanboys del PP-SOE representan todo lo que está podrido en España. Son la rémora del pasado, la semilla de la guerra civil. Son la intransigencia y la estupidez partidaria. La fuente de la que mana la corrupción. Defensores del clientelismo. Su apestoso olor impregna cada rincón de mi país. Este foro no es una excepción. |
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| [QUOTE=MonteKarmelo;4330341]Eran los habitantes más felices del planeta, según los expertos, hasta que estalló la «burbuja» financiera en 2008. Desde entonces es un pueblo enfadado. Y mucho. Primero dejaron caer los bancos y se negaron a inyectarles dinero público, luego hicieron dimitir al Gobierno y ahora se niegan a pagar las deudas de sus instituciones financieras..... XLSemanal revista online de actualidad Salvo por la fecha del estallido, hubiera jurado hasta ese punto que se estaba hablando de la Argentina, modelo de éxito que los Neoliberales enseñaban a todo el mundo. |
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| Primero, quitar de en medio a nuestros "representantes" que solo representan a la banca usurera, luego, no pagar deuda ninguna, que quiebren los bancos usureros, negarse a entrar en los planes de pago de sus pelotazos es una muestra de soberania nacional, soberania enajenada por los bilderberg europeos a los que se han vendido miserablemente TODOS los politicos, espero que los islandeses aguanten, es mas, deberian declarar toda posición a favor del pago de la deuda usuraria como alta traición a nación y al estado. Basta ya del continuo chantaje de que si no se paga será peor, en cuanto los usureros viesen varias cabezas clavadas en picas al borde de los acantilados de Iceland, tomarian nota de que cuando un pueblo tienen en sus manos de verdad, no por medio de "representantes", su soberania, no hay ***** con chistera que pueda con el. Iceland efst!
__________________ "Solo os quedará Belgrado..." ![]() REPUBLICA SOVIETICA DE KIANGSI |
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| No se deberia olvidar sin mas ese parrafo del texto que abre este hilo: "... la mayoría de los islandeses piensan que no tienen ninguna responsabilidad y que todo fue culpa de unos cuantos banqueros, cuando lo cierto es que mucha gente vivía a todo trapo." Y ademas de vivir a todo trapo, los islandeses no daban ni palo al agua. Sorprendia la respuesta de cualquier islandes a la pregunta: "A que te dedicas?". La respuesta solia ser: escritor, periodista, estudioso de las sagas nordicas, director de teatro, ... y todo eso en un pais de 250,000 pesonas. Alli tabajaba alguien? Parece que algunos han vuelto al tajo, sobretodo en lo relacionado con la pesca, que mucho mas no hay. Tambien sorprendia de Islandia el que no hay actividad economica a la vista: un par de fabricas de aluminio, algunos minipuertos pesqueros con poca o ninguna actividad, el mismo puerto de Reykiavik, pequeño y tranquilo tambien, una temporada turistica reducida a mes y medio cada año, y unos caladeros de bacalao cuyas capturas se han reducido el 30% en los pocos ultimos años. Como daba eso para tanto lujo es algo que jamas se entendera. Tambien es normal que los islandeses se nieguen a pagar los pufos de los bancos y que los acrredores, que hasta ahora no han ido mas alla de la indignacion ritual, lo acepten, porque con un sistema economico tan fragil, con que iban a pagar? En el proximo futuro a Islandia solo le pueden esperar dos posibilidades: una es que sus acreedores decidan que la suya es una deuda de imposible cobro y se lo tomen con resignacion, la segunda es que se cabreen y en la isla no quede nada ni nadie. |
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El doble referéndum del caso Icesave ha catalizado el descontento popular. Icesave era un banco que operaba por Internet y captó los ahorros de unos 400.000 extranjeros. Cuando se declaró en quiebra, el ex primer ministro británico Gordon Brown aplicó la ley antiterrorista para congelar las cuentas y garantizar los depósitos de sus súbditos, lo que hirió a los islandeses en su orgullo. Finalmente, el Reino Unido y Holanda pagaron a sus ahorradores... Y le pasaron la minuta al Gobierno de Islandia, que se resignó a asumir la «derrama»: 4000 millones de euros a 15 años, más intereses (al 5,5 por ciento). A escote, tocaban a unos 45.000 euros por familia. El Parlamento acató la decisión, pero entonces saltó la sorpresa: el presidente, Ólafur Ragnar Grímsson, se negó a firmar la ley. Los islandeses pasaron por las urnas y decidieron apoyarlo. El Gobierno renegoció (37 años al 3,3 por ciento). Y otra vez Grímsson se plantó. Nuevo referéndum y nuevas calabazas. Se han dejado la mitad de la historia, imagino que para que quede mas bonito y parezcan valerosos combatientes galos como el pueblo de Asterix. El Gobierno islandes garantizo los depositos de sus bancos. Cuando quebraron los bancos, solo devolvio los depositos a los ciudadanos islandeses. Y a los extranjeros que les dieran por culo. Eso es discriminacion, xenofobia, etc. y se salta toda las leyes internacionales. Para colmo, los bancos que operaban en el extranjero descontaban un % de los ahorros de los extranjeros como seguro, pues bien, se utilizo el dinero del seguro de los extranjeros (que era mucho mayor) para pagar solo a los islandeses. Eso es robar vilmente. Y me alegro que les aplicaran la ley antiterrorista porque los capitales de los ahorradores ingleses que debian mantenerse en UK empezaron a salir del pais. (Otro robo). Son unos ladrones, gentuza, y encima discriminadores por nacionalidad. A que ya no suena tan bonito? Pero la deuda la van a pagar. Ya lo vereis. Mas info en la wiki: Icesave dispute - Wikipedia, the free encyclopedia PD: Imaginaos que ING quiebra (que lo cubre el fondo de garantia holandes), y Holanda devuelve el dinero a todos los holandeses, usando el dinero de los espanholes, y a los espanholes les dice que les den por culo, que no van a ver un duro. Suena bien, eh?
__________________ Feliz tu que cultivas paternas tierras y no rindes a la usura vasallaje. -- Anonimo Words are, of course, the most powerful drug used by mankind. -- Rudyard Kipling Última edición por Malditos_Usureros; 08-may-2011 a las 11:41 |
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| ¿Pero los nórdicos no eran seres de luz y tal? Bueno algunas nórdicas lo son todo hay que decirlo
__________________ El socialismo es la filosofía del fracaso, el credo a la ignorancia, la prédica a la envidia. Su virtud inherente es la distribución igualitaria de la miseria. Ningún sistema socialista puede ser establecido sin una policía política. W. Churchill. |
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| Como todos los paises que esten en la misma situacion, hicieran lo mismo, se acababa con la rapiña especulativa mundial y lo de meter a los responsables en prision es un ejemplo, dada la gravedad de los hechos cometidos, a ver si cunde el ejemplo en España.
__________________ CORRUPCION=PP$OE=CRISIS=PARO=MISERIA http://www.votappsoe.es/inicio/ http://www.democraciaparticipativa.es/ Las 10 extrategias de la manipulacion mediatica http://www.youtube.com/watch?v=Y7gQN...eature=related Recogida de firmas de apoyo al pueblo Palestino www.palfreedom.ps www.boicotisrael.net |
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| Deberiamos tomar ejemplo de este país, un gran articulo, lo difundo.
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