Se debe al alza de precios de los materiales, la agitación laboral, la falta de mano de obra y un yuan fuerte.
09/04/2011 00:01 | Agencia AP
Cantón (China). Cuando millones de trabajadores no se presentaron a sus puestos en fábricas del sur de China después de los feriados del Año Nuevo Lunar comenzó una nueva era para las empresas que fabrican productos baratos de exportación, con márgenes de ganancias cada vez más estrechos.
Las compañías ya lidiaban con un alza en los precios de los materiales, agitación laboral e ingresos menores por las exportaciones como consecuencia de una moneda china más fuerte. A pesar de los aumentos salariales, se agrava la escasez de mano de obra pues los trabajadores rechazan los empleos que requieren pocas aptitudes y que ayudaron a hacer de China un paraíso para la producción de mercancías a bajo costo.
En una de esas fábricas de un suburbio de Cantón, ciudad industrial del sur de china, una trabajadora emplea una máquina de coser para terminar el relleno de un aparato ortopédico. Cerca de ella, varios compañeros recortan las hilachas de almohadillas desechables usadas en las mesas de operación.
En otro sector del mismo piso, una joven pega cuadrados de velcro a una faja elástica. Completa varias en un minuto usando una compresora.
Este año, todos esos trabajos desaparecerán ya que Charles Hubbs, propietario estadounidense de la fábrica Fortunique, decidió trasladar buena parte de su operación a otros países del sudeste asiático.
“No sé de ninguna fábrica de China que pueda absorber los aumentos de precios, las quejas de los trabajadores y el renminbi (la divisa china, también conocida como yuan, cada día más robusta)”, dijo Hubbs.
El traslado, una opción. El estadounidense es uno de una legión de empresarios que, por abaratar costos, trasladan sus operaciones de regiones costeras al interior o a otros países, en un claro indicio de que están contados los días del sur de China como paraíso para la fabricación de productos a bajo costo.
Andy Lin, gerente de ventas al exterior de una pequeña empresa textil de Cantón, dijo que el propietario abrió otra fábrica en la provincia de Jiangxi, al norte, para hacer frente a la subida de los costos y a la escasez de mano de obra.
Los empleados –que trabajan 14 horas, con un descanso de 90 minutos– fabrican camisas a ser enviadas a Japón, Israel, Corea del Sur y México.
Foxconn Technology Group, el fabricante de artículos electrónicos más grande del mundo, con clientes como Apple, Sony y Hewlett-Packard, planea reducir de forma gradual su fuerza laboral de 400 mil empleados en la ciudad de Shenzhen, al sur de China con la eliminación de una cuarta parte de las plazas.
De alcance mundial. Observadores del banco de inversiones Credit Suisse dicen que la economía china vive “una coyuntura histórica” de alcance mundial, ya que en el futuro no podrá seguir conteniendo la inflación a nivel global mediante su oferta de productos baratos.
Los efectos del aumento de los costos en China ya se hacen sentir en todo el mundo. Los negocios de ropa de los Estados Unidos, por ejemplo, subieron sus precios un 10 por ciento, en parte, como resultado de los altos costos en China.
“Tomará una década para China dejar de ser competitiva, pero ya empezó ese proceso”, asegura un informe de Credit Suisse, que pronostica que los salarios de unos 150 millones de trabajadores migrantes subirán entre un 20 y un 30 por ciento en los próximos tres a cinco años.
Esto obedece a que China se queda sin mano de obra barata porque el crecimiento económico “genera empleos a un ritmo más fuerte que el del crecimiento de la población”, en un país donde se permitía un hijo por familia, reflexiona Stephen Green, un economista de Standard Chartered en un informe titulado “Se buscan 25 millones de trabajadores”.
El fenomenal crecimiento económico, por otra parte, mejoró los ingresos y generó mayores oportunidades en las provincias pobres del interior, cuyos habitantes ya no emigran tanto hacia las ciudades costeras del sur.