Debido a que la crisis, es decir, el atraco socioeconómico, es una cosa global, la estructura del poder financiero toma su fuerza de entidades presentes en todo el globo, y lo que es más llamativo, estas entidades tienen potestad para actuar en uno u otro país por encima de sus leyes, culturas, ciudadanos o gobiernos.
No importan las razas, las ideologías, si el partido que gobierna es socialdemócrata o conservador, si tienen legalizada la prostitución o donan líquido a la Iglesia en la declaración de la renta. El dinero, la sangre que hace circular la vida entre las naciones y sus ciudadanos, está bajo su control. Por tanto, aquellas naciones con todos sus millones de almas también lo están.
A través de los debates en los medios de comunicación hemos llegado a creer que los precios, las hipotecas, los sueldos y el paro son cosas que dependen de complicadas ecuaciones que han salido mal. Son las matemáticas las que dicen la verdad, y es muy difícil que un ciudadano de a pie lo entienda en toda su magnitud.
No obstante, hay algo que canta a leguas: la indignante deriva de recortes en derechos a la que asistimos día tras día. Es precisamente esta deriva la que muestra en toda su desnudez la mentira económica, esa por la cual acusan a los hipotecados de haber creado la burbuja imobiliaria, a los que aceptaron un crédito de pecar de avaricia, a los desempleados de haberse creído por unos años ciudadanos integrados en su sociedad prestada a interés variable.
Ahora, se profundiza en el expolio social sin vergüenza ninguna, es más, la parte de la ciudadanía que no cayó en el juego, o aquellos que aún se mantienen como pueden en el mismo, mira con recelo a esos otros pecadores, débiles infrahumanos sin educación que firmaron un contrato sin leer la letra pequeña... No obstante, la extinición de la clase media, de la sanidad, la educación o el encarecimiento de los alimentos y los recursos, sigue adelante a toda máquina, esté uno en el bando de los apocalípticos o los integrados.
¿De qué modo el Gobierno Bancario internacional utiliza sus delegaciones? ¿Dónde empieza la cadena, y dónde acaba? Es recomendable ir de las organizaciones globales a la cuenta corriente, más que nada porque los bancos de cada país nos remiten siempre a los bancos internacionales, y estos a las agencias de rating, que devuelven a su vez la responsabilidad a los ciudadanos de cada estado de su penosa situación.
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