| Porque como es sabido y reconocido, el Rey es el mejor embajador de los intereses comerciales patrios. El Rey y su familia, claro. No habrá prácticamente viaje de sus altezas en el que no haya alguna transacción económica de grandes empresas por medio. Eso en la agenda oficial, porque la extraoficial también irá cargada de encomiendas menos confesables y de negocios propios. Dado que uno de los sectores que más suele reivindicar la presencia del monarca como agente comercial de sus negocios es la industria militar, nos da por pensar viendo con quienes se reunían ayer el padre y el hijo –malpensados que somos- en una posible venta de armas israelíes a Colombia con los borbones como comisionistas. Por cierto, qué bien le queda a Felipe el gorrito ritual judío |