El juzgado se ha visto obligado a intervenir para que la empresa que suministra electricidad a Hibramer no corte el servicio, ya que podrían morir más de 600.000 gallinas en las naves que tiene esta compañía de piensos, huevos y derivados cerca de Valladolid. Los administradores concursales de las empresas de Nueva Rumasa que ya han sido declaradas insolventes—Dhul, Carcesa e Hibramer— tomaron así las primeras medidas para garantizar su viabilidad, como obtener recursos financieros, desbloquear activos y recuperar la actividad de las plantas. En el caso de Hibramer y a petición del Juzgado de lo Mercantil número 1 de Valladolid, se ha ordenado a la suministradora de electricidad Atel Alpiq que mantenga el abastecimiento con el objetivo de evitar la muerte de las más de 600.000 gallinas que alojan las naves de la empresa en la provincia de Valladolid, en el municipio de Aldeamayor de San Martín.
El reto de la administración concursal, que acaba de tomar posesión, será evitar más muertes de aves por falta de pienso, como recientemente han denunciado los sindicatos. Según fuentes jurídicas consultadas por Efe, la administración concursal de Carcesa ha logrado que la compañía elaboradora de tomate pueda disponer de 7,5 millones de euros en materia prima que estaba dada en garantía de una deuda valorada en 12 millones de euros. Esta actuación, liderada por los abogados Emilio González Bilbao e Ismael Soto y los economistas Pedro Bautista y Fernando Bigeriego, ha permitido que la empresa recupere su actividad, paralizada desde que estalló la crisis de Nueva Rumasa.
Última edición por noinversor; 03-abr-2011 a las 18:49