Ayer, navegando por la red, me encontré con el blog de Josu Erkoreka, portavoz del Partido Nacionalista Vasco en el Congreso.
En este blog me he enterado de que en la mayoría de las votaciones que se hacen en el Congreso en los últimos años, el PP se ha abstenido, permitiendo así que las medidas del Gobierno salgan aprobadas. Los populares sólo han votado 'no' en dos votaciones, que ya sabían de antemano que tenían perdidas.
El pasado jueves votamos en el Pleno del Congreso la convalidación -0, en su caso, derogación, por supuesto- del primer Real Decreto-Ley que el Gobierno ha aprobado este año. Se trata del Real Decreto-Ley 1/2011, de 11 de febrero, sobre medidas urgentes para promover la transición al empleo estable y la recualificación profesional de las personas desempleadas; una norma más bien breve -integrada por cuatro artículos, cuatro disposiciones adicionales y otras cuatro disposiciones finales- en la que se condensa lo que el Ejecutivo ha bautizado, un tanto generosamente, como Plan de Choque contra el desempleo de personas jóvenes y de difícil empleabilidad.
El Real Decreto-Ley ha logrado salvar holgadamente la prueba de la convalidación. Lo hizo con 169 votos a favor, 6 en contra y 148 abstenciones. Votaron a favor, los diputados socialistas, los de CiU y los de Coalición Canaria. Los votos negativos corrieron a cargo, básicamente, de ERC y BNG. todos los demás nos sumamos a la abstención. En nuestro caso, lo hicimos porque las medidas contempladas en el Real Decreto-Ley contribuirán a paliar el drama del paro en un colectivo de personas que está atravesando un auténtico infierno -lo que nos ha llevado a descartar la oposición frontal- aunque -y ahora cita las razones que nos impidieron votar que sí- ni pasan de constituir un parche aislado y fragmentario, ni están bien fundamentadas desde el punto de vista competencial.
Casi todos los titulares de la prensa del viernes han destacado el apoyo prestado por CiU al Real Decreto-Ley como la circunstancia determinante que ha hecho posible su convalidación. Sin embargo, esta lectura de lo ocurrido no es rigurosamente cierta. No es falsa, evidentemente, pero tampoco describe honestamente toda la verdad. Porque si CiU hubiese votado negativamente, la convalidación se hubiese producido exactamente igual, merced a la abstención del PP. Y los titulares hubiesen sido muy diferentes: “La abstención del PP hace posible la convalidación del Real Decreto-Ley”, por ejemplo.
Ya he hecho notar en alguna otra ocasión (ver, por ejemplo, el post titulado “El Gobierno de la abstención“, publicado en este blog el 18..12.10; o el que lleva por título “Las cuentas parlamentarias de 2010 y las expectativas para 2011 (2)” que vio la luz el 2.01.11) la acusada inclinación que el PP está demostrando en esta legislatura por parapetarse tras la abstención en cuanto tiene que afrontar una votación comprometida y socialmente polémica. Es una actitud incomprensible y criticable en una formación que se esboza como altenativa de Gobierno, pero como nadie se lo reprocha públicamente, la formación presidida por Rajoy sigue manteniéndola con total impunidad, haciendo uso de ella hasta extremos increíbles. El año pasado, por ejemplo, los escaños del PP se abstuvieron en 20 de las 39 leyes ordinarias que se aprobaron en el Congreso. En algo más que la mitad de los casos, que ya es decir.
Pero más allá del sinsentido que supone el hecho de que una formación que se postula como alternativa se dedique a abstenerse en los asuntos más espinosos, esta actitud inhibida y escurridiza de los populares entraña un notable significado político. Por la dimensión de su Grupo Parlamentario, que reúne 153 escaños, la abstención del PP es la única que, por sí misma, hace posible la aprobación de una iniciativa del Gobierno con independencia de lo que hagan el resto de los Grupos Parlamentarios. O dicho en otros términos, una vez situados en la abstención los 153 escaños que Rajoy tiene bajo su disciplina, lo que hagamos los demás resulta irrelevante porque, aun en el supuesto de que todos nos abonáramos al No, que ya es suponer, sólo sumaríamos 28 votos; una cifra que se encuentra muy lejos de los 169 que pastorea Zapatero en el Grupo Parlamentario Socialista. Así, pues, esa abstención a la que últimamente es tan dado el PP, no es, aunque parezca, una manera de hacer frente a las propuestas socialistas; en realidad sirve para garantizar -y hasta blindar- la aprobación de los proyectos del Ejecutivo. Ese es, de hecho, su efecto real en la aprobación de las iniciativas gubernamentales. Es más, para el Gobierno resulta preferible la abstención del PP que el apoyo expreso de dos o tres de los restantes Grupos Parlamentarios, porque los apoyos le pueden fallar por errores en la votación o por las ausencias de los diputados, pero la abstención popular le proporciona tal margen de maniobra -los errores y las ausencias tendrían que rozar el escándalo para que los 28 votos de todos los restantes Grupos se impusieran a los 169 que controla el PSOE- que le resulta mucho más segura.
Esta curiosa circunstancia es perfectamente conocida por los periodistas parlamentarios. Pero la mayoría -¡vaya usted a saber por qué!- prefieren hacerle el juego al PP y transmitir a la opinión pública, mediante titulares muy cuidados, la impresión de que, cuando se abstienen, sus efectivos parlamentarios se oponen a la iniciativa del Gobierno. Pero no apoyar, no es lo mismo que oponerse. Y abstenerse, en el caso del PP -no en el caso de los demás Grupos Parlamentarios- equivale, de hecho a apoyar.
Ese es, creo yo, uno de los principales chollos de Zapatero en el juego parlamentario: las numerosas y calculadas abstenciones del PP, que parecen noes cuando en realidad son síes, y bien sonoros por cierto.
La próxima vez que algún medio de comunicación les de cuenta del resultado de alguna votación parlamentaria, procuren abrir los ojos y mirar más allá de los titulares. Si estos dicen que tal o cual iniciativa del Gobierno se aprobó gracias al apoyo de CiU -del PNV, de Coalición Canaria, de ERC o de cualquiera de los restantes Grupos- presten atención, de inmediato, a lo que ha hecho el PP. Y si ven que se ha abstenido, corrijan el titular y concluyan: gracias al apoyo de CiU -o de cualquiera de los demás- y gracias, también, a la abstención del PP.
[...] Permítaseme, a tal fin, repasar la actividad legislativa del último año a efectos de contabilizar los apoyos que las leyes aprobadas por el Congreso durante 2010 han recibido de los diferentes Grupos Parlamentarios.
Leyes ordinarias
Si no me fallan los datos, durante 2010 el Congreso ha aprobado 39 leyes ordinarias. [...] Veamos los datos que arrojan los registros oficiales. Excluido, el Grupo Socialista, que apoyó -obviamente- todos los proyectos, el Grupo que más votos favorables registra es el de CiU, que respaldó nada menos que 34 de los 39 proyectos que se han tramitado a lo largo de 2010. En tres ocasiones votó que no y se abstuvo en dos. A renglón seguido viene Coalición Canaria que apoyó, cuando menos, 22 proyectos. Y digo que “cuando menos”, porque los diputados de esta formación están integrados en el Grupo Mixto y no resulta posible conocer su posición en relación con las leyes que han sido aprobadas en las Comisiones en las que la portavocía de este Grupo no corresponde a alguno de ellos. Sólo en tercer lugar viene el PNV, con 18 leyes apoyadas, seguido muy de cerca por ERC, con 16 y el PP con 15.
[...] El lector poco sagaz podrá pensar que, el popular, con sólo 15 apoyos sobre un total de 39 leyes aprobadas, es el Grupo parlamentario que más radicalmente se ha opuesto a la actividad legislativa del Gobierno. Otro error. Aparente lo que aparente, lo cierto es que el PP sólo ha votado negativamente en 2 casos; 2 de 39. Aproximadamente un 5%. En todos los demás, se ha refugiado en la abstención. La información oficial registra nada menos que 22 abstenciones de los populares en las leyes ordinarias votadas a lo largo de 2010. Sí, sí, han leído bien: 22. Como ya hice notar en un post publicado hace unos días (Ver “El Gobierno de la abstención”, publicado en este blog el 18 de diciembre de 2010 ), el PP lleva algún tiempo cómodamente instalado en la abstención. Cuando en el hemiciclo emerge algún asunto espinoso, eleva los decibelios de su discurso y denuncia a voz en grito la incoherencia de los socialistas y la escasa credibilidad de Zapatero pero, a la hora de la verdad, cuando llega el momento de retratarse, no vota negativamente, sino que se abstiene. Los diputados populares se han abstenido en asuntos tan relevantes como las leyes de cesión de tributos a las Comunidades Autónomas, la Ley de comunicación audiovisual y la Ley que dio carta de naturaleza a la popularmente conocida como Enmienda Florentino. Su abrazo a la abstención es tan intenso y efusivo que hasta el Grupo vasco les ha superado en el registro de votaciones negativas. Los populares, como he dicho, han votado que no a dos leyes. Nosotros a tres. También nos hemos abstenido en las leyes de cesión de tributos a las Comunidades Autónomas, pero esto no constituye una novedad en nuestro caso. Siempre lo hacemos cuando se trata de temas fiscales que no afectan directamente a Euskadi. Lo que resulta chocante es que se abstenga una formación como el PP, que gobierna en varias de esas Comunidades Autónomas a las que se ceden los tributos legalmente establecidos.
[...]
Conviene reseñar a este respecto que la abstención del PP, que reúne bajo su disciplina nada menos que 153 escaños, es la única que, por sí misma, permite la aprobación de un proyecto de Ley del Gobierno, con independencia de lo que hagan el resto de los Grupos de la cámara. Su función estratégica es, pues, cualitativamente superior a la de todos los demás. De cara a la formación de mayorías y a facilitar la aprobación de los proyectos gubernamentales, no es igual que se abstenga el PP a que se abstenga cualquier otro de los Grupos Parlamentarios de la cámara. Si el PNV se abstiene, por ejemplo, no impide que el voto negativo de los restantes Grupos -los 153 que aglutinan los populares más los 22 que suman los demás, es decir, 175- supere, en número, a los favorables del PSOE, que ascienden, a lo más, a 169. Pero la abstención del PP tiene un efecto completamente distinto: hace absolutamente inviable una derrota gubernamental. Con los 153 diputados populares alineados en la abstención, los 28 votos que somos capaces de reunir todos los demás, nunca podremos superar a los 169 que agrupa el Grupo Socialista. Y durante 2010 -recuérdese- los populares se han abstenido en 20 de las 39 leyes votadas en la cámara. Algo más del 50%. Esa ha sido su insustituible contribución al cumplimiento del calendario legislativo del Gobierno. Con ese bagaje a sus espaldas, no deja de resular curioso que desde su seno se advierta a otros que serán arrastrados por la caída de Zapatero.
Ante la evidencia, no me queda más remedio que estar totalmente de acuerdo con las palabras de Josu Erkoreka. El PP es un perro ladrador pero nada mordedor. Mucho despotricar contra el Gobierno, pero a la hora de las votaciones, permiten la aprobación de todas las propuestas del PSOE con sus constantes abstenciones.
No hay más que hacer una simple búsqueda para encontrarnos con esta realidad:
Y las contadas veces que han votado 'no', ha sido por Puro Populismo, en votaciones que ya tenían perdidas de antemano, como la convalidación del plan de ajuste del 27 de mayo de 2010. El PP sólo dio la imagen de que están en contra por motivos puramente electoralistas.
Partido Popular: Ni si ni no, sino todo lo contario.
Todo hay que decirlo, el PP se ha encontrado con la "oposición" más facil de toda nuestra historia democrática, incluso yo diría que se les ve disfrutando de estos 4 años fuera del Gobierno dejando que la crisis se la chupen los otros, más aún diria que incluso desean que gobiernen otros 4 añitos.
El PSOE recortando derechos sociales y beneficiando a los de arriba, y el PP con la boquita pequeña diciendo que eso es muy malo pero luego dejando que se aprueben todas las medidas; 4 años cómodos en la poltrona sin hacer propuestas serias sobre la crisis, y jugando únicamente al "y tú más" en cada caso de corrupción que salía. Haciendo un simil futbolístico, diría que el PP está sentado en el campo mientras el PSOE se mete una y otra vez goles en propia meta.
Estos usuarios dan las gracias a minolles por su mensaje: