El semanario británico ‘The Economist’ declaraba esta semana que el coste de las casas en España está sobrevalorado en un 43,7% por encima de su verdadero valor. Es decir, que la corrección de precios de los inmuebles en 2010 aún no ha sido suficiente y que esta sobreestimación ha frenado la venta de viviendas durante 2007, 2008 y 2009.
Por ello la búsqueda de una vivienda a precio accesible sigue representando un reto a los compradores. Pero los hay que lo tienen claro, como Beatriz Arnau: «Lo primero que he hecho es preguntar en la mayoría de bancos de la ciudad, porque ofrecen precios más económicos». Como ella y su novio Julián, son muchos los aragoneses que comienzan a descubrir el goloso caramelo que suponen los pisos embargados a la hora de adquirir una vivienda.
Los descuentos en el precio, que pueden alcanzar el 20% respecto al mercado actual, la mejora en las condiciones hipotecarias y la urgencia de las entidades bancarias por dar salida a su creciente stock de pisos son algunas de las claves que explican el interés por este tipo de compras, según explican desde el portal pisosembargados.com.
Y como epicentro del negocio aparecen con fuerza las cajas y bancos. El proceso es simple. La crisis económica dispara la lista de embargos en todo el país. Solo en Aragón las ejecuciones hipotecarias alcanzaron las 1.550 en los primeros nueve meses. Así que las entidades financieras se encuentran con un buen puñado de viviendas para colocar en el mercado. La CAI gestiona en la actualidad en torno a 600 y al igual que IberCaja, ha habilitado un portal específico para ello. Se estima que a nivel nacional habría más de 100.000 pisos embargados puestos a la venta.
Como explica Isabel Sánchez, de Fincas Sagasta, las cajas y bancos «se han incorporado por obligación» al mercado inmobiliario. A su juicio, el hecho de que hace unos años se financiara hasta el 100% del precio final de la vivienda ha generado problemas en cuanto ha llegado la crisis. Ahora, señala, «estamos en el extremo contrario», ya que «los compradores tienen muchísimas dificultades para acceder a un crédito».
Eso sí, la predisposición a la hora de visitar los inmuebles debe ser positiva por parte del comprador si no quiere darse algún susto. Tanto el estado de la vivienda como su ubicación suelen generar cierta frustración a los interesados.
A su vez, deben quedar claras las condiciones legales en la que se encuentra el piso para evitar sorpresas desagradables: la existencia de gastos o derramas pendientes, impuestos impagados, reformas necesarias… Clara y Julián tuvieron suerte y ‘solo’ debieron invertir 6.000 euros en la reforma de su nuevo piso en la zona de Conde Aranda de Zaragoza.
Pisos embargados: el nuevo filn inmobiliario | Heraldo.es
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