Transportista desempleado de 43 años y con la vida hipotecada, pone rostro a la recesión en Valladolid.
Uno de los 4.229.263 parados se llama Eduardo Figueroa y está al borde del desahucio
«Ignoro si recibirá muchos correos como este pero ayer, de regreso de Madrid, compré EL NORTE en la estación de Chamartín y leyendo en el tren pude comprobar que su dirección de correo electrónico estaba junto a un artículo que llevaba su firma. Me dije: voy a escribirle». Al remitente del 'e-mail', que envía desde un cíber como «un castellano harto», le sobra, a su pesar, mucho tiempo para perfeccionar sus escritos, donde se esfuerza en plasmar con palabras toda la frustración acumulada al ver cómo toda su vida se ha comprimido en una sola palabra: embargo.
Así que ha decidido salir del impersonal cajón estadístico de los 4.229.263 parados españoles (de ellos, 44.710 censados en la provincia de Valladolid) porque es lo que le queda y hasta firma un blog en una red social, que va nutriendo con experiencias de los miles que, como él, se autodefinen como «los damnificados de las hipotecas», que comparten sus historias, auténticas tragedias griegas detrás del telón del Estado del bienestar.
«En este pareado he enterrado mi vida, pero no voy a permitir que también acabe con la de mis padres. Comprendo que el banco se quede con mi vivienda, pero no que acabe con mi familia». A Eduardo Figueroa, de 43 años, transportista en paro desde el 10 del pasado mes de abril, el no poder afrontar la hipoteca le ha llevado más allá de la ruina económica: un matrimonio roto, un padre hundido por la vergüenza de recibir citaciones judiciales que no entiende y una madre con los nervios destrozados por el acoso bancario al que ha estado sometida en los últimos meses. Por no hablar del estigma social al que están sometidos por parte de algunos vecinos. «Somos los apestados de la urbanización, es como una enfermedad vergonzante que nadie quiere ver ni reconocer, porque mirando hacia otro lado parece que no existimos. Pero somos muchos españoles en esta situación, no una anécdota en un informativo, el enajenado que le entra a tiros a una sucursal bancaria o arroja los muebles por la ventana para que la pPolicía le conduzca a la carcel para tener techo y comida», enfatiza.
La única carta que llegó ayer a su domicilio de la urbanización El Pórtico de las Fuentes, en Mojados, no es distinta de las últimas: todas tienen que ver con la ejecución bancaria. «Y si fuera como en Estados Unidos, que les das las llaves de la casa y dan por zanjada la deuda..., Yo llevo pagados 30.000 euros de los 186.000 de la hipoteca. Pero lo peor no es que se queden con la casa, sino que luego van a por la de mis padres, que figuran como copropietarios en el contrato».
En estos meses de desesperación ha escrito también a la Junta y a la Presidencia del Gobierno, pero las amables respuestas que le han dado desde los despachos de las Administraciones no han tenido efectos prácticos porque, dice, «los organismos a los que te remiten dan idénticos consejos, soluciones de cartón piedra que no te ayudan. Si solicito determinada cantidad, por ejemplo, para montar una tienda, tengo que disponer de la misma cantidad para que me la concedan, es de locos. Es como un bucle». La imagen es la de un hámster en la rueda sin fin. Hace un año que no puede pagar las cuotas de la hipoteca, de 1.060 euros, y el tiempo cabalga en su contra: el subsidio de 426 euros que percibe desde que agotó el paro se acabará en mayo próximo. Mientras tanto, la vía judicial no se detiene.
«Cuando las cosas comenzaron a ponerse feas tuve la posibilidad de permutar la vivienda por un piso más pequeño con una cuota asumible y fui a la caja con los propietarios, que estaban conformes: el director me lo denegó sin dar una explicación». Eduardo Figueroa personifica la autoría de sus desdichas en este ejecutivo de la entidad con la que suscribió el préstamo. Entonces, en 2005, podía permitirse la cuota: cobraba 2.400 euros y la hipoteca era de 740, hasta que subió el euríbor y la letra se disparó mientras sus sucesivos contratos laborales eran cada vez más precarios y el sueldo más bajo. Hasta que se quedó en el paro.
Su exesposa, cubana nacionalizada hace siete años, también ha sido víctima de la explosión de la burbuja inmobiliaria. Ingeniera civil sin posibilidad de ejercer su carrera en España, trabajó como vigilante de obra por un tiempo. A pesar del divorcio, sobrevenido «porque la convivencia no pudo soportar la presión», ella y su hija, fruto de una relación anterior, siguen residiendo en el pareado, donde no hay agua caliente ni calefacción porque no se ha vuelto a echar combustible en la caldera desde 2007. No hay ni para arreglar la lavadora. «Si no es por mis padres, no podríamos sobrevivir y ahora también van a por su casa. Mi exmujer dice que lo está pasando peor que en Cuba».
Ahora, el próximo paso es acogerse a la justicia gratuita y no solo para defenderse de la ejecución bancaria. «Quiero demandar al director por abuso y mala praxis; han estado llamando a mi madre, una mujer mayor, acosándole y haciéndole llorar por las amenazas, con prácticas mafiosas». Su único anhelo es que la justicia estudie su caso y sentencie que la deuda, con la casa y una vida rota, ya está suficientemente saldada.
La única carta que llegó ayer a su domicilio de la urbanización El Pórtico de las Fuentes, en Mojados, no es distinta de las últimas: todas tienen que ver con la ejecución bancaria. «Y si fuera como en Estados Unidos, que les das las llaves de la casa y dan por zanjada la deuda..., Yo llevo pagados 30.000 euros de los 186.000 de la hipoteca. Pero lo peor no es que se queden con la casa, sino que luego van a por la de mis padres, que figuran como copropietarios en el contrato».
Conozco las Fuentes en Mojados, muchos y buenos chalés desde los años 70 y el Pórtico son unos adobaos cutres a la entrada del quiero y no puedo de hace 4 años.
¿31 millones un adobao en Mojados?
A mí también me gustan, pero yo no me dejo estafar.
Mientras tanto, seguiré viviendo, cuatro, en 60 metros y que cada palo aguante su vela.
Lo siento por los padres que no se merecen este sufrimiento cuyo culpable me temo que es el de la foto que les metió en el embolado.
cobraba 2.400 euros y la hipoteca era de 740
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13 de enero de 2011:
Más de 2 años dando el coñazo en este foro Los liberales
no son subnormales
y sus amiguetes de la casta
nunca pueden perder pasta.
Última edición por dabuti; 14-mar-2011 a las 19:49
Hombre de Dios... se busca una pareja con el pack incluído, que tiene sus costes, y se mete en un pareado (no le valía algo más modesto).
Lo raro es que a la Ingeniera cubana no le hayan convalidado de inmediato el título en este país que tanto gusta de barrer para afuera... si a los médicos se lo hacen...
En el artículo dice que estan sin agua caliente ni calefacción:
En un adobado en Mojados eso significa vivir a menos de 5º dentro de casa, incluso en epocas de "ola de frio", puede helar dentro de una casa sin calefacción
El año pasado casi queman un chalet en Parquesol por esa razón, no tenian para calefacción (a parte estaban de okupas en su antigua vivienda pues habian sido desauciados), y se calentaban mediante fogatas... se les fue la mano...
En Castilla vivir sin calefacción es peor que pasar hambre
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BANDERA MONARQUICA ESPAÑOLA=SENYERA CATALANA
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