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  #1091 (permalink)  
Antiguo 15-may-2007, 01:42
Avatar de Alvin Red
El antepenúltimo del foro
 
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Respecto a las bolsas extranjeras y el IBex.

Creo que estamos en una inmensa burbuja financiera que pronto o tarde estallara, la efectacion sera amplia, fondos de inversion, pensiones, bolsa, etc, y cada pais reaccionara dependiendo de su nivel de endeudamiento, tanto de la personas, de las empresas y en menor medida del Estado.

Evidentemente España se encuentra en una situación mucho mas dificil que otros paises Europeos.

Un saludo ...
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  #1092 (permalink)  
Antiguo 15-may-2007, 07:36
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Ya sin ordenador, se me hace difícil participar. De ahí que aparezca tan poco por aquí.


1) Inmobiliario. Seguimos según lo previsto en nuestra hoja de ruta. Crack de 4 años comenzado en octubre-2006. Mitad de singladura en octubre-2008 con cuasi-recesión en la que se empezará a ver la botella medio vacía (ahora se ve medio llena). 2009 desmoralización y 2010 rendición con overshooting. A partir de aquí 15 años (una generación libre de la obsesión del pisito) con el inmobiliario pasado de moda.

2) Mercados bursátiles. Acabadas las dos primeras fases, incluida el alza fundamental, prevemos una corrección en 2007 antes de iniciar el alza especulativa, que debería producirse en 2008. A partir de octubre-2008 la bolsa se dá la vuelta, con un 2009 penoso y punto más bajo en 2010. (La crisis de bolsa históricamente dura dos años).

3) El fondo de pensiones debería empezar a entrar en 2009 con la bolsa bajando y no antes, sosteniendo la bajada y cogiendo posiciones para el próximo ciclo alcista que tendría su origen en 2010.

Un saludo.
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  #1093 (permalink)  
Antiguo 15-may-2007, 10:20
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7.-Sr. Cacho: esta vez, quizá la primera, me ha parecido que su planteamiento no es consistente. Eso de "ricos que van a pillar", como si fuera una cosa "rara", ciertamente, me ha sorprendido. ¿Dónde y cuándo los ricos no han ido a "pillar"?. Más bien, desde el simulacro de ataque de Sacyr a BBVA, lo que se puso en evidencia es que, aquí, siguen mandando los de siempre, como no puede ser de otra manera. ¿Porqué no cuenta qué paso en la Vicepresidencia del Santander en aquellas fechas?. Dado que hoy no va de elogiarle, aprovecharé para decirle que, en general, en sus análisis (que sigo fielmente desde "Asalto"), falta una reflexión, a modo de telón de fondo, sobre el agottamiento estructural de la economía española, sobre el estrangulamiento financiero del patrón de crecimiento, sobre el poder



http://www.elconfidencial.com/foro/f...sec=2&id=24132
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  #1094 (permalink)  
Antiguo 15-may-2007, 11:11
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Iniciado por errozate
Ya sin ordenador, se me hace difícil participar. De ahí que aparezca tan poco por aquí.

1) Inmobiliario. Seguimos según lo previsto en nuestra hoja de ruta. Crack de 4 años comenzado en octubre-2006. Mitad de singladura en octubre-2008 con cuasi-recesión en la que se empezará a ver la botella medio vacía (ahora se ve medio llena). 2009 desmoralización y 2010 rendición con overshooting. A partir de aquí 15 años (una generación libre de la obsesión del pisito) con el inmobiliario pasado de moda.

Esto a su vez supone:
- Caida de los precios de la vivienda de un 50% de media para 2010. Las mejores situadas y buenas calidades caerán poco, y las peor situadas o malas calidades pueden caer un 70% o más.
- Quiebras y paro: el inevitable parón de la construcción y la reducción del consumo arrastrarán consigo a empresas y particulares en una cadena de impagos y morosidad sin precedentes. Se calcula que podamos llegar a tener 6 millones de parados, y de los 15 millones de familias que hay en España, 2 lo pasarán mal, entre los que tienen más papeletas aquellos cuyo trabajo depende de la construcción, los autónomos, determinados negocios del sector servicios y los que se hipotecaron en los 2 últimos años confiando en futuras revalorizaciones de la vivienda. Dedicar más del 40% de los ingresos al pago de la hipoteca se considera un límite peligroso, y eso suponiendo que no vayas al paro.
2) Mercados bursátiles. Acabadas las dos primeras fases, incluida el alza fundamental, prevemos una corrección en 2007 antes de iniciar el alza especulativa, que debería producirse en 2008. A partir de octubre-2008 la bolsa se dá la vuelta, con un 2009 penoso y punto más bajo en 2010. (La crisis de bolsa históricamente dura dos años).

Aquí habrá que estar atentos. Yo no tengo claro el timing, ni la manera de "sacar dinero a paladas de la bolsa". En principio parece todo referido al Ibex, pero existe una coyuntura complicada en el panorama internacional, a pesar de que la elevada liquidez (M3) parece indicar que el terreno está abonado para el mfbh.
3) El fondo de pensiones debería empezar a entrar en 2009 con la bolsa bajando y no antes, sosteniendo la bajada y cogiendo posiciones para el próximo ciclo alcista que tendría su origen en 2010.

Este es el punto que me genera la duda relacionada con el punto 2). Con lo papanatas que son estos dirigentes, y teniendo en cuenta su mentalidad cortoplacista y que invierten el dinero de otros, pues no tengo claro que esperen al mejor momento. Se supone que invertirán en las principales empresas,Blue Chips, durante un momento de alza,pero no las tengo todas conmigo teniendo en cuenta la de negocios que pueden dejar cerrados para cuando se retiren del poder invirtiendo en empresas con problemas.

También quiero hacer hincapié en el hecho de que la situación económica internacional está complicada. Da la impresión de que la primera burbuja en estallar será la nuestra y que la empalmaremos con otra crisis internacional de imprevisibles consecuencias. Son muchos países los que tienen burbujas, hay muchos desequilibrios en un mundo global que pueden producir un rápido contagio en cadena. Y como comentan Dr.Knife, Jimenezdeoso, Caribdis y demás en Idealista, existe un diferencia entre la riqueza real y la contable, que debe ajustarse vía caídas de precios/valoraciones. Y los que más perderán serán los débiles, pues los grandes ya se encargan de poner a salvo su botín, y pasarle a otro la patata caliente metiéndole en su fondo de inversión unas "delicadas" cédulas hipotecarias, o alguna otra artimaña parecida, como manipular cotizaciones y demás.


Por ello:

* No contraer deuda: En 2 años aparecerán grandes oportunidades de compras e inversión para aquellos que tengan liquidez. Precisamente esas oportunidades vendrán por la necesidad de venta de todo tipo de activos de un gran número de endeudados. Sin caer en la usura, será mucha la oferta y poca la demanda solvente.
Por ello, y sabiendo la dificultad que ello conlleva:
- El que esté recientemente hipotecado: que se plantee la posibilidad de sacar a la venta su vivienda. Así comprobará que ya no se ofrece lo que él esperaba, y que aunque encuentre comprador, el hecho de que los bancos ya no den dinero tan alegremente (Credit Crunch) hará que desaparezcan los compradores. Los riesgos que se corren son muy grandes: o pasas 35 años de apuros o terminar pagando con mucho con el esfuerzo de toda una vida. ¿no sería interesante quitarse el lío de enmedio bajando un poco el precio por las buenas antes de hacerlo obligados?

(esta última reflexión la hago con la intención de reenviar este mensaje a mis conocidos, retocándolo un poco)

Saludos a todos


  #1095 (permalink)  
Antiguo 15-may-2007, 11:59
Avatar de Sr_Lobo
Pequeño Padawan
 
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Posteo enlace a un informe realizado en el año 2005, el cual considero un referente sobre la situación global titulado "el primer ciclo economico global en el siglo XXI"
http://www.realinstitutoelcano.org/d...220_Espina.pdf

Este informe habla de burbujas, de situación crediticia y de déficits comerciales.
Destaco algunas citas del informe,
"los bancos centrales decidirán –antes pronto que tarde– diversificar sus carteras de reservas en orden a evitar pérdidas futuras de capital –cuando dejen de intervenir sobre su propio tipo de cambio y el dólar se deprecie– y a reorientar una estrategia de crecimiento que hasta ahora se ha basado en la exportación y el superávit de la balanza comercial (el denominado régimen de Bretton Woods II: RBWII), pero que ya está provocando un exceso tal de base monetaria que conduce a la aparición de burbujas y al sobrecalentamiento de las economías asiáticas (como sucedió en Europa y Japón con el RBWI), por mucho que las autoridades chinas hayan controlado la entrada de capitales para limitar tal expansión y esterilizado parte de la ampliación de la base monetaria derivada de su política de reservas (aproximadamente la mitad, según Altig y Roubini), emitiendo bonos denominados en Yuans.
Porque si las cosas llegasen tan lejos como para provocar un aterrizaje forzoso en ese extremo del mundo, el golpe para el otro extremo sería tremendo, lo que retroalimentaría la velocidad y la profundidad de la propia caída asiática. De modo que la política oficial de los bancos centrales de esa zona –diseñada inicialmente para protegerse de crisis regionales como las de 1997/98– puede, de no desandarse el camino con sumo cuidado, constituir el desencadenante de una crisis mucho más estruendosa, porque esta vez será de naturaleza global. Hay muchas y muy buenas razones para que esta política cambie. Pero la más poderosa de ellas es que resulta conveniente no sólo para el sistema económico global –que también–, sino para sus propias economías, y en primer lugar para las de China e India.42 De modo que el final de esa etapa es fácilmente previsible,43 y existen ciertas probabilidades de que –aún a falta de mecanismos de coordinación– todos se vean obligados a actuar de forma cooperativa. Y ello, no por buena voluntad altruista, sino por el miedo a que un comportamiento free-rider produzca reacciones y retroacciones en cadena que conduzcan al caos. Si esto es así, el sistema económico global estaría manteniéndose en pie bajo el mismo tipo de equilibrio que resultó de la estrategia de disuasión atómica durante la guerra fría. Además, la coyuntura para acometer el cambio parece oportuna, dado que Japón aparenta finalmente salir de su largo letargo, y la abultada victoria del LDP permite avanzar por el camino de las reformas.44
Lo que está descartado, sin embargo, es que pueda darse un parto sin dolor. El cambio será doloroso en cualquier caso –y más doloroso, cuanto más se dilate–, porque la diversificación de activos interrumpirá el flujo de financiación hacia América, lo que se traducirá en una caída del dólar que resultará tanto más brusca cuanto más irresponsablemente actúen los asiáticos, por mucho que los norteamericanos hayan venido mordiendo la mano que les da pan –en palabras de Roubini–, al exigir a voz en grito la revaluación inmediata del Yuan. Esto quizá se deba a que, considerando inevitable el ajuste, Greespan y el Tesoro estuvieran buscando un chivo expiatorio al que endosarle la responsabilidad del desencadenamiento de la crisis y tratando de evitar, al mismo tiempo, que prosperen las tendencias proteccionistas que se abren paso entre la clase política45 –algo que afecta también negativamente a las autoridades chinas–. Los expertos consideran que la libre flotación en el mercado produciría una revaluación del Yuan entre el 20% y el 30%.46 Una caída tan rápida del dólar –con el consiguiente hundimiento de la demanda de bonos– induciría una fuerte elevación de los tipos de interés a largo plazo y una profunda caída en los precios de todos los activos sobrevaluados (algo muy parecido a lo ocurrido en Japón a comienzos de los noventa). Por contraposición a lo que reza la canción de Serrat, en este caso la verdad es triste, aunque no tenga remedio. O más bien, no tiene remedio halagüeño para el público norteamericano –y con él, para todos los que dependemos de una economía global asociada a la suya–. El único antídoto es un ajuste fiscal al que la administración republicana se resiste porque significa la negación de todo su programa económico. La conclusión de Roubini –que viene a unirse a una larga serie de economistas–47 es tan rotunda que le lleva a vindicar al ex secretario del Tesoro, Larry Summers, cuando habló de “un equilibrio del terror financiero”:
“Sin un serio ajuste presupuestario y fiscal en EEUU una caída adicional del dólar difícilmente puede resultar benigna. Con ella mejoraría la balanza por cuenta corriente de EEUU pero solo mediante una caída del consumo y la inversión arrastrados por tipos reales de interés mucho más elevados, una vez que los bancos centrales extranjeros dejen de financiar beatíficamente el déficit gemelo de Norteamérica. Como dijo el ex secretario del Tesoro de EEUU, nos enfrentamos a un ‘equilibrio del terror financiero’, en el que la disminución de la buena voluntad de los bancos centrales de China y de otros países para financiar la imprudente política fiscal de EEUU conducirá a un aterrizaje real y financiero extremadamente duro.”
La revaluación del Yuan el 21 de julio de 2005 y la adopción por China de una política de flotación “sucia” –o sea, controlada, dirigida a mantener una cierta estabilidad y a limitar las fluctuaciones diarias a un 0,3%, política impropia del ideal neoclásico de los mercados “limpios” y perfectos–, vienen a ser la consecuencia casi inevitable de todo este razonamiento, que, aunque algo tarde, ha terminado por imponerse, arrastrando tras de sí a Malaisia en la adopción del régimen de tipo de cambio basket, band and crawl (BBC: “cesta, banda y paso lento”), practicado hasta ahora por Singapur con notable éxito.48 Por otra parte, más vale que las autoridades chinas –y algunas otras– practiquen ahora políticas “sucias,” porque la liberalización inmediata de los movimientos de capitales por su parte conduciría a una interrupción tan rápida del flujo de financiación dirigido hacia América que la revaluación prevista del Yuan del orden del 20% se vería multiplicada por el efecto especulativo y precipitaría un aterrizaje verdaderamente aparatoso de la economía global, al desequilibrar todos los balances que acumulan activos denominados en dólares. Que los vaticinios de Roubini no resultan ya marginales lo prueba la acogida que reciben sus debates en la Econoblog de WSJ.49
El comentario de Krugman acerca de la nueva política cambiaria china resulta precavido, porque puede tratarse de un efecto teatral y meramente escénico, para frenar las tensiones proteccionistas en EEUU y Europa, pero también puede ser fruto de la interiorización por parte de las autoridades chinas –seguidas de la de Malaisia y de otros gobiernos asiáticos– de un análisis ampliamente compartido, lo que conduciría al mundo a un cambio de escenario mucho más profundo, para el que hay que estar preparados:
“... podría ser el comienzo de un proceso que pondrá boca abajo a la economía mundial –o, más exactamente, boca arriba–. Es decir, la barra libre con que China ha venido convidando a América –mediante la cual la economía más rica del mundo ha estado consiguiendo préstamos baratos de un país que crece con dinamismo, pero que todavía es considerablemente pobre–, se puede terminar.”50
Y si esto ocurriera así, sería el comienzo del fin del último sueño de la América republicana. ¿Con qué resultado? Ciertamente, a medio plazo, los equilibrios se restablecerán; sin embargo...
“En el corto plazo, alguna gente ganaría, pero otros perderían. Y sospecho que los perdedores excederían considerablemente en número a los ganadores. [Éstas serían malas noticias para la vivienda –quizá muy malas noticias, si la subida del tipo de interés pincha la burbuja–]
¿Y qué decir sobre los efectos estratégicos? En este momento América es una superpotencia que vive a crédito –algo que, según creo, no había sucedido desde que Felipe II gobernaba en España–. ¿Qué le sucederá a nuestra potencia si –y cuando– China nos retire nuestra tarjeta de crédito? Esta historia no ha hecho más que empezar.”
...
Apéndice: el nuevo ciclo económico en restrospección58
El rasgo distintivo del sistema internacional a comienzos del primer decenio del siglo XXI consiste en la incertidumbre acerca del tipo de ciclos económicos que produce la economía naciente, en un siglo que arranca marcado precisamente por la globalización, en la que la inestabilidad económica de unas áreas se contagia fácilmente a las restantes, de modo que el control de las fluctuaciones –así como la prevención de las crisis– se convierte en objetivo de interés común.
El largo ciclo de crecimiento norteamericano de los noventa se pareció demasiado al japonés de los ochenta, y el hecho de que las burbujas que se formaron durante este último dieran lugar a un decenio de recesión –de la que, en realidad, todavía no se ha salido– hacían temer ya en 2002 que nos encontrásemos ante un tipo de ciclo más parecido al decenal, descrito por primera vez por Clement Juglar en 1860, que al de cuarenta meses descrito por Kitchin en 1923, consagrados ambos por Schumpeter en 1939, para quien las fluctuaciones económicas asociadas a los grandes procesos de innovación –como el de la industria textil en 1790; la del vapor y el acero en 1842; la de la electricidad, la química y los motores en 1897; la de la electrónica y el automóvil en 1945; y, en este caso, la de la informática e Internet a partir de 1992–, provocan una gran onda –denominada ciclo Kondratieff–, que ha venido experimentando primero una fase alcista y luego otra descendente (de veinticinco años cada una, más o menos). Cada ciclo dura en conjunto algo más de cincuenta años y contiene, a su vez, seis ciclos decenales, compuestos de tres ciclos de cuarenta meses.59
Este último es el ciclo típico de los negocios de la segunda posguerra –período durante el que las fases recesivas duraban entre dieciocho y veinte meses–, provocado por la excesiva acumulación periódica de existencias, seguida de un período de ajuste y caída de la confianza del consumidor, durante el cual las empresas reducen su inversión, lo que aboca a la economía a la desaceleración y recesión subsiguiente. Se trata de un tipo de fluctuaciones que son hoy perfectamente conocidas, y, por eso mismo, no producen miedo alguno, ya que disponemos de las herramientas de política monetaria que resultan eficaces para combatirlas (no para neutralizarlas del todo, pero sí para minimizar su impacto negativo). Pero ¿son esas herramientas adecuadas para controlar los ciclos Juglar? Los economistas más rigurosos creen que no.
Al abandonar su cargo de secretario del Tesoro Norteamericano, Larry Summers declaró que los ciclos económicos a los que nos enfrentamos hoy son más parecidos a los de antes de la guerra que a los de la posguerra (Le Monde, 21/III/2001). Si esto fuera así –y parece que lo es– con el quinto Kondratieff que arrancó junto a la oleada de innovaciones asociadas a la llamada “nueva economía”60 entraríamos también en una nueva serie de ciclos Juglar, contra los que no sirven los mismos remedios a los que estamos familiarizados, ya que todavía no sabemos bien cómo controlar las oleadas de euforia inversora y de “exuberancia irracional” de los mercados de valores.
Este problema fue intuido por primera vez por Alan Greespan, quien puso en guardia contra él al American Enterprise Institute en diciembre de 1996.61 ¿Qué ocurrió después? Las consecuencias de sus palabras sobre los mercados parecieron asustarle. Además, la Fed había sido acusada de haber impedido, con su política proactiva, la reelección del presidente George Bush –padre– y el Consejo pareció optar por no volver a incurrir en el mismo “error”. Desde entonces, ya nadie nunca más podría acusar a la política monetaria de la Fed de dirigismo. “A los políticos les corresponde tomar decisiones; a los mercados, valorarlas y actuar en consecuencia. La política monetaria sólo es responsable de la estabilidad de precios, en un contexto lo más próximo posible al pleno empleo” –pareció decidir la Federal Reserve Board–. Esta dimisión de la autoridad monetaria iba a tener graves consecuencias en el futuro. Stephen Roach lo explica ahora de forma impecable:
“Ottmar Issing, del Banco Central Europeo, ha señalado que los mercados de activos plantean uno de los desafíos más grandes para la política monetaria puesta al día –y que los bancos centrales deben ahora sopesar ‘los riesgos asociados a la inflación de los precios de los activos y a la deflación subsiguiente’ [véase el editorial firmado por Issing el 18 de febrero de 2004 en The Wall Street Journal: ‘Dinero y crédito’]–. La Reserva Federal de Norteamérica considera las cosas de otro modo. Pero no siempre ha sido así. Hace algún tiempo, cuando la “economía de activos” de América todavía se encontraba en su infancia, a Alan Greenspan le preocupaba la ‘exuberancia irracional’. Pero enseguida cambió de parecer y se dedicó a defender la cultura de la propiedad engendrada por la nueva economía. En mi opinión, ésa fue una equivocación política de proporciones monumentales.”62
El problema es que con el nuevo tipo de ciclo económico los remedios de la política monetaria de la posguerra resultan contraproducentes, precisamente porque las fluctuaciones largas son fruto de la acumulación de desequilibrios mucho más profundos que los del ciclo Kitchin, y se reflejan en un endeudamiento insostenible de las familias y las empresas, e incluso de los países, como lo indicaba ya entonces la balanza de pagos de EEUU –y sigue haciéndolo ahora–, que había venido financiando su déficit por cuenta corriente con ingresos de capitales, atraídos por aquella misma exuberancia irracional de los mercados –prolongada después por la aparición del RBWII, y por la adquisición de bonos por parte de los bancos centrales asiáticos–. En el origen de estos desequilibrios está la exagerada estimación del potencial de crecimiento y rentabilidad de las innovaciones introducidas en la economía durante los años noventa –cuyos efectos no se dejarán sentir inmediatamente, sino a lo largo de todo el nuevo Kondratieff–. Y, precisamente porque los desequilibrios Juglar son mucho más profundos que los del ciclo de consumo y de existencias, su corrección requiere también períodos de ajuste más largos que los del ciclo de negocios: “¡Dos años más!” titulaba Business Week su número de la última semana de abril de 2001. Hoy han transcurrido más de cuatro años, pero el ajuste sigue pendiente. ¡Ojalá las autoridades chinas hayan estudiado a Schumpeter mejor que Alan Greenspan y actúen en consecuencia!
Si esto fuera así, las políticas monetarias y de tipos de interés tradicionales habrían estado produciendo efectos contrarios a los deseados, porque la introducción de una nueva oleada de tecnologías habría elevado la rentabilidad esperada del capital y las oportunidades de inversión rentable, elevando con ello también la demanda de capital (en forma de títulos-valores y otros activos de inversión). Esta elevación de la demanda –en la medida en que se mueve por expectativas racionales, orientadas por un análisis realista acerca del impacto previsible de la introducción de las nuevas tecnologías de la información sobre la productividad y de las economías de red sobre la rentabilidad del capital durante el ciclo largo– significa un aumento en el tipo de interés de equilibrio a largo plazo, que no es otro que el que iguala la demanda con la oferta de inversión (y, simétricamente, la oferta con la demanda de ahorro, para llevar a cabo tal inversión).
En cambio, como consecuencia de la política monetaria practicada, excesivamente laxa, –inducida, primero, por la presión de la nueva economía financiera, fundamentalmente especulativa, y continuada después por la política diseñada erróneamente por la Fed para combatir el ciclo Kitchin–, los tipos de interés reales no sólo no aumentaron, sino que disminuyeron hasta niveles mínimos en términos históricos, reduciéndose la oferta de ahorro de los países centrales, como se refleja en las magnitudes macroeconómicas que miden la necesidad neta de financiación de las economías desarrolladas.
Además, los accionistas mostraron durante todo el decenio pasado una abierta preferencia por la financiación de nueva inversión a través del endeudamiento –para no diluir sus derechos, y para controlar mejor a los gestores–. Como consecuencia de ello, el mercado de capitales consideró que las empresas que no se endeudaban fuertemente era porque no disponían de oportunidades de crecimiento, y que sus títulos ya no tenían recorrido alcista. Por esta causa, el aumento del volumen de recursos propios a través de la bolsa americana se tradujo en un movimiento simétrico de endeudamiento empresarial masivo, lo que, unido al escaso ahorro de los hogares, situó el ahorro nacional bruto de EEUU en 2003 en un mínimo histórico (el 13,1% del PIB).63
Así pues, la divergencia entre el tipo de ciclo y la política monetaria aplicada hizo que el componente de inflación de la demanda de inversión pasase prácticamente inadvertido, y que la política monetaria cayese en el mismo error cometido por Benjamín Strong, gobernador de la FED antes de la crisis de 1929: ignorar que la burbuja de los precios en el mercado de valores significaba que se estaba registrando un proceso de sobreinversión, enmascarado bajo la ficción de una inmensa sobrevaloración de los PER de las acciones (relación entre precio de la acción y dividendo, que llegó a situarse en marzo de 2000 entre 45 y 50,64 frente a un promedio secular de 15, desequilibrio similar al de 1929), lo que facilitó desproporcionadamente la financiación de la llamada nueva economía. Porque los precios habían dejado de servir de orientación a la inversión.
De este modo la política monetaria practicada impulsó todavía más el ritmo de la inversión monetaria, ya de por sí muy elevada, como consecuencia de la elevación de las oportunidades y expectativas de beneficios. Ello condujo a un exceso de inversión, documentada en los correspondientes títulos-valores de activos. Dada la escasez de ahorro, este desequilibrio se compensó elevando la cotización de aquellos títulos en el mercado a nivel estratosférico (tanto más estratosférico cuanto mayor novedad supusiera la presencia de las empresas en los “nuevos mercados”, ya que, cuanto más nuevos y desconocidos, más apropiados resultaban para la especulación). La diferencia entre la elevación de la tasa de inversión y el descenso en la tasa efectiva de ahorro se colmó con la aparición de una burbuja en el mercado de acciones que neutralizó de forma ficticia la escasez de ahorro para financiar la nueva inversión, con la ayuda de la Fed y su política de fiat money. Esto fue explicado como el triunfo secular del sistema de financiación norteamericano –a través de la eficiencia del sistema financiero y el mercado de valores– del mismo modo que durante la década anterior el boom japonés se había explicado como el triunfo definitivo del tipo de management practicado por las empresas y la política industrial de aquel país.
Puede decirse que el sector de intermediación financiera se comportó en este caso como el catalizador de la burbuja, ya que sus ingresos dependen del movimiento y el valor de las transacciones de valores en el mercado, sin que se vean penalizados por el fallo en sus predicciones o recomendaciones: la superposición, en muchos casos, de su condición de gestores de patrimonios, de pre******ores-calificadores de las oportunidades de inversión, y de agentes de intermediación resultó explosiva. La estructura de este mercado desaconsejó durante toda la década a los intermediarios recomendar vender o abandonar títulos. Se dijo, con razón, que cuando el dinero –y los intermediarios– no tienen otro lugar adonde ir más que hacia arriba, la espiral de precios resulta estratosférica. Una espiral que se vio arrastrada en este caso por la llamada “manada electrónica”, que olvidó por completo los fundamentos del valor económico de los activos, que no son otros que su capacidad efectiva para producir un flujo continuado de beneficios: primero fueron los bonos basura, después los hedge funds y, más tarde, los nuevos mercados.
Ciertamente, la etapa ulterior ha conocido una verdadera fiebre regulatoria, tanto prudencial, como para prevenir y evitar la contaminación de intereses contrapuestos confiados a los mismos agentes económicos –que actúan en el mercado como intermediarios de un principal, que no es otro que el cliente de estas entidades financieras–. Hasta entonces se había confiado en que las llamadas “murallas chinas”, establecidas voluntariamente –con el propósito de impedir el uso de información privilegiada y que los analistas de riesgos se comunicasen con los de bolsa en el interior de los bancos de inversión– para impedir contagios entre los departamentos de análisis y de mercado bastaban para evitar la contaminación de los análisis.65 La última burbuja financiera del siglo veinte demostró que esto no es suficiente: las oportunidades de negocio derivadas de unas previsiones optimistas terminan siempre por arrastrar a los analistas, asfixiando cualquier tipo de cautela, y como ésta había sido la tónica general –debido al efecto manada–, nadie se vio penalizado por su error cuando las previsiones se demostraron infundadas (salvo los gobernadores de los bancos centrales, que abrieron el grifo del dinero para evitar ser tomados como chivo expiatorio).
...
Sobre las perspectivas es mejor no pronunciarse todavía. Caminamos por un terreno desconocido, en el que el ciclo económico ya no es nacional, sino global, al igual que lo son los equilibrios entre oferta y demanda, como señala Stephen Roach.69 No existe una sola modalidad de equilibrio posible. Caben múltiples equilibrios, pero ninguno está garantizado. Además, el sistema funciona sin gobierno. Sólo el pánico ante lo desconocido lo mantiene en un equilibrio simplemente disuasorio. Las ciencias de la complejidad indican que, en estas circunstancias, la aparición de cautelas y comportamientos prudenciales por parte de múltiples agentes heterogéneos –que, en ausencia de coordinación, resultan redundantes– es la única forma de evitar el caos o, más bien, de que la amenaza de caos conduzca a un nuevo orden y a la aparición de nuevas regularidades, ahora imprevisibles, al modo de una nueva mano invisible."


  #1096 (permalink)  
Antiguo 15-may-2007, 12:29
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También quiero hacer hincapié en el hecho de que la situación económica internacional está complicada. Da la impresión de que la primera burbuja en estallar será la nuestra y que la empalmaremos con otra crisis internacional de imprevisibles consecuencias.

Aunque las comparaciones son odiosas, leyéndolo me ha recordado a la situación que se creó en España tras una guerra civil y una guerra mundial. Entonces se desembocó en un aislacionismo total. Como apestados. Ahora no debería ser así por la globalización y la participación de España en organismos e instituciones internacionales (UE). De hecho, hay un importante grado de confianza de que el sector exterior tire de nuestra economía (¿¿¿???). Pero, ¿podría suceder que nos echaran (en una forma u otra) y devolvernos al aislacionismo?

No quiero abrir una línea porque el tema ya ha sido tratado, es un pensamiento que me ha venido al hilo del comentario reseñado.


  #1097 (permalink)  
Antiguo 15-may-2007, 21:21
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Resumen 1 del post Ir-
La vivienda será semigratuita porque la construcción residencial tiene una capaciad de tracción muy grande en la economía y los gestores presupuestarios, como es lógico, no van a prescindir de ella solo porque el sistema crediticio ya esté contento con su inversión hipotecaria, porque el urbanismo ya no sea percibido como la gallina de los huevos de oro, porque no haya presión demográfica, etc.

Se va a seguir construyendo mucho y, cada vez, mejor.

La capacidad instalada en la industria de la construcción, en España, es gigantesca y, como es natural, no puede desmontarse de la noche a la mañana (por cierto, esta es otra de las ruedas de molino con las que nos quieren hacer comulgar... nos quieren hacer creer que el ajuste, que ya no puede disimularse, es "sano", meramente depurativo; si así fuera, ¿porqué no se ha dosificado antes, cuando había menos riesgos?; ¡no!, hemos vivido años de verdadera orgía cortoplacista, a sabiendas, de que tarde o temprano, debería haber una purga; cuando las personas mayores nos dicen que "estos precios son una barbaridad", lo que están haciendo es la proclamación implícita del crash).

El que no haya expectativas crédito, sólo quiere decir que sí va a haber ajuste. No hay que confundir rigidez (inelasticidad) con resistencia al ajuste (otra de las ruedas de molino). UNA ECONOMIA MODERNA, COMO LA ESPAÑOLA, YA NO HACE LOS AJUSTES VÍA ACTIVIDAD Y EMPLEO, SINO VIA PRECIOS. Esto no quiere decir no vaya a haber recesión.

Ustedes saben, porque se lo hemos dicho, que nosotros somos bancoespañistas.

Los promotores y constructores, todavía, tienen muchísimo dinero que ganar; eso sí, con márgenes normales, como los que tenemos usted y yo en nuestras respectivas actividades. Además, los precios están tan arriba, todavía, que LAS POSIBILIDADES DE REBAJA SON MUY GRANDES. Podemos recortar los precios un tercio, por ejemplo, de modo que el público crea verlos baratos, y, todavía, no obstante, seguir ganando una fortuna.

Finalmente, estará el sistema tributario para financiar la futura construcción residencial básica semigratuita. Esta es la idea que inspira el "derecho a la vivienda digna" recogido en las Constituciones modernas.

El movimiento de los "hijos de don Quijote", en Francia, es solo el embrión de la situación que viene.

Piénsese que la inmensa mayoría de los hogares españoles han pagado muy poco por sus viviendas, así que nada de esto les coge por sorpresa. Conozco una familia que compró su vivienda de 150 metros cuadrados en el barrio de Salamanca en Madrid no hace muchos lustros por el precio que resultó de capitalizar la renta catastral. Exactamente, fueron 900.000,- pesetas. Acaban de venderla por 125.000.000,- pesetas. Estos beneficios, en un bien básico, sencillamente, son imposibles. Hemos montado, pues, un negocio falso que ha funcionado (o sea, ha dado dinero a unos cuantos) durante una época, pero que tiene muy poco que ver con la economía y con la industria de la construcción.

Lo importante es comprender que LA SITUACION ES ADMINISTRABLE. Sólo van a entrar en "negative equity" dos de los quince millones de hogares. Les daremos desgravaciones, subvenciones y lo que haga falta. Pasará como en Japón. La generación que le ha tocado, tiene que asumirlo. Hay cosas peores, como una guerra o como una depresión económica profunda y duradera.

Por razones estructurales, la recesión inducida por el ajuste inmobiliario evolucionará, probablemente, a una depresión, pero, en cualquier caso, será una depresión muy llevadera. Son las ventajas de formar parte de la Unión Europea.

Lo que deben hacer ustedes, que tienen edad para ello, es:

1) organizar las locomotoras alternativas a la residencial (que ya están ahí y solo hace falta volver a ellas) y dar el golpe de timón estructural, lo que significa redefinir t-o-d-o en la economía (pensiones, mercado laboral, turismo de masas, financiación del sector público, pseudo banca pública provinciana, etc.); y

2) impedir que los usureros que han perpetrado esta guarrada salgan de rositas.


Enviado por . 17:06 13-05-2007

La retórica de Prada nos recuerda a la que hacíamos en 2002, cuando comenzamos a pensar el crash inmobiliario, por obra y gracia del Banco España, que fué quien lideró el cambio ideológico en esta materia con los textos de sobra conocidos y "obligando" a Banco Santander y BBVA a deshacerse, en la misma semana, de Valleheromoso y Metrovacesa, respectivamente.

Ha llovido mucho desde entonces y el espectáculo de avaricia ha sido bochornoso, con casi todo el sector mofándose de la autoridad monetaria, nacional y supranacional, y de la prensa económica mundial que ha observado atónita como un país de la OCDE sacrificaba a toda su juventud para ir a ninguna parte (tasas de avance del endeudamiento de la juventud por encima del 20% para mejorar una décimas el crecimiento del PIB y sin efecto estructural alguno). Da pena ver el nivel de los prohombres del negocio inmobiliario en nuestro país. Nosotros estamos muy avergonzados.

La vivienda básica semigratuita es una posibilidad a largo plazo, bastante verosímil si, como es lógico y natural, con el frío inmobiliario viene el desenamoramiento generalizado respecto de este tipo de activos (cobijo básico) en los próximos años, como en Japón. Nosotros viajamos a ese país y podemos certificarlo. A corto plazo, evidentemente, aquí no va a haber semejante cosa, y el análisis que hacemos no lo considera.

Por "recesión" no hay que entender estrictamente el que haya dos trimestres seguidos con crecimientos del PIB cero o negativo. Esa es una definición "política", no económica. El concepto "recesión" con lo que, de verdad, tiene que ver es con tasas de crecimiento económico inferiores al tipo de interés real.

No es cierto que tengamos inequívocamente superavit fiscal consolidado del sector público. El conejochisterismo estadístico, además, ha demostrado que el dato de avance del PIB es muy administrable. Escuchen al Sr. Centeno que, en este asunto, es inmbatible.

Las sociedades mercantiles no comenten delitos. Son las personas físicas las que lo hacen. Los delitos que han cometido muchos de los "triunfadores del pisito" no van a prescribir de la noche a la mañana, como se está demostrando.

Si simulas adquisiciones masivas de tus acciones mediante operaciones cuyo pacto de recompra permanece en secreto, interponiendo o no sociedades pantalla, estás perpetrando una manipulación operativa del mercado, que es punible.

¡A la cárcel!.

La experiencia nos dice que la única forma de acabar con todo esto es la movilización ética, porque, a diferencia de otras estafas piramidales, aquí no hay una sociedad de contrapartida que pueda ser intervenida. Es en este sentido en el que decimos que hasta la Conferencia Episcopal debería tomar cartas en el asunto.

Como es sabido, una pirámide de tangibles se define con tres elementos:
1) el dinero de los que entran sirve para liquidar con ganancias a los salen;
2) sensación falsa de recompra (mediante sociedad de contrapartida o, simplemente, ideológica); y
3) límite ciereto pero indeterminado.

Hay negociete inmobiliario mientras los prestamistas exteriores ven que hay recutables "credit worthy". Las cosas ya han cambiado en otoño y, o paramos la actividad, con la secuela de empleo, o hacemos el ajuste vía precios, como una economía moderna.

Nosotros somos optimistas y creemos que la economía seguirá funcionando, eso sí, con los precios inmobiliarios divididos por dos, caiga quien caiga.

("tita - tala" es un nickname muy coyuntural, con el que pretendemos dejar negro sobre blanco que nuestro bajismo crítico no tiene nada que ver con la política)

La bolsa está de rebajas. Me hace gracia la palabra escogida. Ya total, podría haber escogido "La bolsa está a precio de coste" y luego hablarnos de los graciosísimos, por estrafalarios, NAVs de las implicadas en el batacazo, señor Hodar. Lo que ha hecho Bañuelos con sus órdenes via Ibersecurities, en plan castillo de arena que destruye la marea, es de lo más gracioso que se ha visto en los últimos tiempos, por esos detalles de los compromisos de recompra. Pero es que ya nadie se cree los precios de los activos. Señor Hodar, seamos serios: nadie quiere nuestros papelitos, prefieren el cash por muchos ladrillitos que tengamos detrás. Y es que, afortunadamente, algunos europeos creen en eso de la economía real.
Estos protestantes son unos petardos realistas!
A mi me gustaría ser optimista... Pero desgraciadamente, no hay reconversión sin que venga Mr Credit Crunch ( muy probablemente vía precio abusivo de las cédulas hipotecarias en el extranjero, porque aquí ser pisitófilo = no tener ni un duro, a pesar de tu teórica enorme riqueza ), y si no hemos hecho los deberes cuando podíamos, destinando unas migajas a I+D, no lo vamos a hacer con el señor Crunch vigilando. La potencia instalada es mucha, y el consumo de combustible financiero también. Y los arrimaladrillos no se caracterizan por su habilidad con el cash flow!


Enviado por era odd zen (gus@hotmail.com). 20:02 13-05-2007
Estoy de acuerdo en líneas generales con el autor del anterior mensaje, era odd zen, aunque prefiero rebajar el tono negativo para facilitar la fluidez del debate. El IBEX lleva 4 años de subidas espectaculares pero todo indica que a partir del 2008 serán las demás bolsas europeas las que sobrepasen a la española. Vengo observando un preocupante descuelgue del Ibex respecto a las europeas. El interés bursátil se está desplazando al resto de Europa. Mientras que los stocks en el IBEX están ajustados en precio o sobrevalorados (aunque algunas pocas empresas todavía tienen recorrido), por el contrario, los precios de stocks en Europa están en una media infravalorados y las empresas con su NAV ajustado a la realidad.



También es cierto que los europeos ya no comulgan tan alegremente con las previsiones españolas y menos aun con la fama nada positiva que nos hemos ganado a pulso. Lo que no quita que las empresas Españolas ya globalizadas, continúen generando beneficios, que ciertos movimientos corporativos sean atractivos o que exista un periodo de alza especulativa. Peor lo tendrán quienes, por primera vez, intenten salir de compras a estas alturas.



Al Sr. sin nombre del comentario de las 17:06



Como no usa un nombre con el que poder mantener un debate, creo que Vd. es la misma persona que ha contestado en anteriores mensajes. Por lo menos su estilo es el mismo. Si me confundo, disculpe de antemano por el error ya que mi intención no es otra que la de debatir.



Vd. cita el modelo a seguir en un futuro ?el sistema tributario para financiar la futura construcción residencial básica semigratuita. Esta es la idea que inspira el derecho a la vivienda digna recogido en las Constituciones modernas?. Supongo que Vd. está mirando a ciertos modelos Europeos que llevan algún tiempo implantados.



Sin entrar en el carácter ético-social, en el cual una puede estar más o menos de acuerdo, me gustaría apuntar que dicho modelo Europeo está sufriendo un cambio a la inversa.




Menciona Vd. el movimiento francés de los hijos de Don Quijote y sus logros, pero las recientes elecciones en Francia arrojan dudas sobre su posible cumplimiento. Cualquiera que haya leído el programa de Sarkozy, claramente se percibe que prefiere centrarse en las pensiones y en la vivienda. Dice textualmente: "Hay que favorecer la propiedad", afirma Sarkozy, que promete desgravaciones para los ciudadanos que paguen el impuesto sobre la renta y estén metidos en una hipoteca. O sea, el modelo Español.



También especifica: "hay que acabar con el endeudamiento Estatal", e insiste en que no es sólo un problema de los últimos cinco años. ¿Su solución? "Reducir el tren de gasto del Estado", recortar el número de funcionarios, bajar los impuestos, olvidar las 35 horas de trabajo como límite, reformar las pensiones, flexibilizar el mercado laboral.



Y en la abanderada socialdemócrata Suecia (el modelo que observo a Vd. le gusta más), tras décadas de vivienda social subvencionada, donde todo Sueco tiene derecho a un techo, también se están alejando de la vivienda social de alquiler reformando las leyes, retirando subvenciones a las constructoras para pasar al modelo que favorece la compra, al modelo Boyer.



Dígame, si es tan amable, dejando a un lado la pasión ética-visceral con la que Vd. suele escribir (y que yo comparto en un porcentaje aunque no en su totalidad): ¿Cree que realmente un Gobierno de España va a ir más allá de las subvenciones/desgravaciones para la compra o la VPO de alquiler con cuentagotas? ¿Realmente cree que en España se va a implantar un modelo al estilo Sueco (que está cambiando) porque el Estado querrá continuar con el sector de la construcción residencial?



Yo también llevo meses advirtiendo que existen movimientos desde la política española para hacer uso del sector construcción y todas las nuevas promesas de VPO de alquiler lo avalan (junto con los deseos/promesas de obra pública), pero en España ,desde el decretazo de Boyer, no existe apenas vivienda social y el coste de pasar de -0- a 100 es elevado, algo que no vislumbro cuando todos los indicadores apuntan a que el existente superávit estatal se va a usar para otros menesteres. Una cosa es que se incremente el porcentaje de vivienda social, ahora inexistente, y otra muy distinta es que Vd. crea que en España se logren leyes al estilo ?los hijos de Don Quijote?, que por cierto ya veremos en qué queda tras la victoria de Sarkozy. En mi opinión, lo de la implantación de vivienda semigratuita en España lo veo muy lejano. Vuelvo a reiterar que no entro a valorar el carácter ético de la propuesta sino en su viabilidad.



En lo que sí estoy de acuerdo con sus afirmaciones es en que a la generación que le ha tocado este cambio de ciclo, mejor que lo asuman y trabajen en otro modelo de riqueza menos ficticia. Para ellos no van a existir las plusvalías rápidas como las que han disfrutado los de 40+. Vd. repite algo con lo que también estoy de acuerdo: La Negative Equity solo afectará a dos millones de propietarios y por ese motivo la situación se hace más manejable. No sé hasta qué punto se convertirá en realidad las predicciones de recesión, puede que sí o puede que el PIB solo crezca un 1% a partir del 2009 (con lo que el término depresión no encajaría). En esto no voy a ser tan taxativa como Vd. Es difícil predecirlo con tanta exactitud aunque no es descartable. Desde luego que estando dentro de la UE, situaciones como estas son mucho más manejables. En esto también estoy en consonancia con Vd.



Respecto a su deseo (que yo lo podría entender aunque no me mueva la visceralidad) : ?impedir que los usureros que han perpetrado esta guarrada salgan de rositas?. Me temo, si se refiere a las grandes constructoras, que ya se han ido de rositas. A las que les haya pillado operando dentro de la piel de toro, a esas sí que les afecta el cambio de ciclo aunque al Gobierno le haya dado por intentar salvarlas prometiendo obra pública/social a tutiplén. A las que llevan años en otros mercados exteriores y con cartera diversificada, están en buena posición para salvarse de la corrección brusca. Con la Banca, ídem de ídem.

Saludos cordiales

1) Inmobiliario. Seguimos según lo previsto en nuestra hoja de ruta. Crack de 4 años comenzado en octubre-2006. Mitad de singladura en octubre-2008 con cuasi-recesión en la que se empezará a ver la botella medio vacía (ahora se ve medio llena). 2009 desmoralización y 2010 rendición con overshooting. A partir de aquí 15 años (una generación libre de la obsesión del pisito) con el inmobiliario pasado de moda.

2) Mercados bursátiles. Acabadas las dos primeras fases, incluida el alza fundamental, prevemos una corrección en 2007 antes de iniciar el alza especulativa, que debería producirse en 2008. A partir de octubre-2008 la bolsa se dá la vuelta, con un 2009 penoso y punto más bajo en 2010. (La crisis de bolsa históricamente dura dos años).

3) El fondo de pensiones debería empezar a entrar en 2009 con la bolsa bajando y no antes, sosteniendo la bajada y cogiendo posiciones para el próximo ciclo alcista que tendría su origen en 2010.

Cita:
Originalmente Escrito por errozate

1) Inmobiliario. Seguimos según lo previsto en nuestra hoja de ruta. Crack de 4 años comenzado en octubre-2006. Mitad de singladura en octubre-2008 con cuasi-recesión en la que se empezará a ver la botella medio vacía (ahora se ve medio llena). 2009 desmoralización y 2010 rendición con overshooting. A partir de aquí 15 años (una generación libre de la obsesión del pisito) con el inmobiliario pasado de moda.


Esto a su vez supone:
- Caida de los precios de la vivienda de un 50% de media para 2010. Las mejores situadas y buenas calidades caerán poco, y las peor situadas o malas calidades pueden caer un 70% o más.
- Quiebras y paro: el inevitable parón de la construcción y la reducción del consumo arrastrarán consigo a empresas y particulares en una cadena de impagos y morosidad sin precedentes. Se calcula que podamos llegar a tener 6 millones de parados, y de los 15 millones de familias que hay en España, 2 lo pasarán mal, entre los que tienen más papeletas aquellos cuyo trabajo depende de la construcción, los autónomos, determinados negocios del sector servicios y los que se hipotecaron en los 2 últimos años confiando en futuras revalorizaciones de la vivienda. Dedicar más del 40% de los ingresos al pago de la hipoteca se considera un límite peligroso, y eso suponiendo que no vayas al paro.

Cita:
2) Mercados bursátiles. Acabadas las dos primeras fases, incluida el alza fundamental, prevemos una corrección en 2007 antes de iniciar el alza especulativa, que debería producirse en 2008. A partir de octubre-2008 la bolsa se dá la vuelta, con un 2009 penoso y punto más bajo en 2010. (La crisis de bolsa históricamente dura dos años).


Aquí habrá que estar atentos. Yo no tengo claro el timing, ni la manera de "sacar dinero a paladas de la bolsa". En principio parece todo referido al Ibex, pero existe una coyuntura complicada en el panorama internacional, a pesar de que la elevada liquidez (M3) parece indicar que el terreno está abonado para el mfbh.

Cita:
3) El fondo de pensiones debería empezar a entrar en 2009 con la bolsa bajando y no antes, sosteniendo la bajada y cogiendo posiciones para el próximo ciclo alcista que tendría su origen en 2010.


Este es el punto que me genera la duda relacionada con el punto 2). Con lo papanatas que son estos dirigentes, y teniendo en cuenta su mentalidad cortoplacista y que invierten el dinero de otros, pues no tengo claro que esperen al mejor momento. Se supone que invertirán en las principales empresas,Blue Chips, durante un momento de alza,pero no las tengo todas conmigo teniendo en cuenta la de negocios que pueden dejar cerrados para cuando se retiren del poder invirtiendo en empresas con problemas.

También quiero hacer hincapié en el hecho de que la situación económica internacional está complicada. Da la impresión de que la primera burbuja en estallar será la nuestra y que la empalmaremos con otra crisis internacional de imprevisibles consecuencias. Son muchos países los que tienen burbujas, hay muchos desequilibrios en un mundo global que pueden producir un rápido contagio en cadena. Y como comentan Dr.Knife, Jimenezdeoso, Caribdis y demás en Idealista, existe un diferencia entre la riqueza real y la contable, que debe ajustarse vía caídas de precios/valoraciones. Y los que más perderán serán los débiles, pues los grandes ya se encargan de poner a salvo su botín, y pasarle a otro la patata caliente metiéndole en su fondo de inversión unas "delicadas" cédulas hipotecarias, o alguna otra artimaña parecida, como manipular cotizaciones y demás.


Por ello:

* No contraer deuda: En 2 años aparecerán grandes oportunidades de compras e inversión para aquellos que tengan liquidez. Precisamente esas oportunidades vendrán por la necesidad de venta de todo tipo de activos de un gran número de endeudados. Sin caer en la usura, será mucha la oferta y poca la demanda solvente.
Por ello, y sabiendo la dificultad que ello conlleva:
- El que esté recientemente hipotecado: que se plantee la posibilidad de sacar a la venta su vivienda. Así comprobará que ya no se ofrece lo que él esperaba, y que aunque encuentre comprador, el hecho de que los bancos ya no den dinero tan alegremente (Credit Crunch) hará que desaparezcan los compradores. Los riesgos que se corren son muy grandes: o pasas 35 años de apuros o terminar pagando con mucho con el esfuerzo de toda una vida. ¿no sería interesante quitarse el lío de enmedio bajando un poco el precio por las buenas antes de hacerlo obligados?

(esta última reflexión la hago con la intención de reenviar este mensaje a mis conocidos, retocándolo un poco)

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Resumen número 2 .

Iniciado por Sr_Lobo
Posteo enlace a un informe realizado en el año 2005, el cual considero un referente sobre la situación global titulado "el primer ciclo economico global en el siglo XXI"
http://www.realinstitutoelcano.org/d...220_Espina.pdf

Este informe habla de burbujas, de situación crediticia y de déficits comerciales.
Destaco algunas citas del informe,
"los bancos centrales decidirán –antes pronto que tarde– diversificar sus carteras de reservas en orden a evitar pérdidas futuras de capital –cuando dejen de intervenir sobre su propio tipo de cambio y el dólar se deprecie– y a reorientar una estrategia de crecimiento que hasta ahora se ha basado en la exportación y el superávit de la balanza comercial (el denominado régimen de Bretton Woods II: RBWII), pero que ya está provocando un exceso tal de base monetaria que conduce a la aparición de burbujas y al sobrecalentamiento de las economías asiáticas (como sucedió en Europa y Japón con el RBWI), por mucho que las autoridades chinas hayan controlado la entrada de capitales para limitar tal expansión y esterilizado parte de la ampliación de la base monetaria derivada de su política de reservas (aproximadamente la mitad, según Altig y Roubini), emitiendo bonos denominados en Yuans.
Porque si las cosas llegasen tan lejos como para provocar un aterrizaje forzoso en ese extremo del mundo, el golpe para el otro extremo sería tremendo, lo que retroalimentaría la velocidad y la profundidad de la propia caída asiática. De modo que la política oficial de los bancos centrales de esa zona –diseñada inicialmente para protegerse de crisis regionales como las de 1997/98– puede, de no desandarse el camino con sumo cuidado, constituir el desencadenante de una crisis mucho más estruendosa, porque esta vez será de naturaleza global. Hay muchas y muy buenas razones para que esta política cambie. Pero la más poderosa de ellas es que resulta conveniente no sólo para el sistema económico global –que también–, sino para sus propias economías, y en primer lugar para las de China e India.42 De modo que el final de esa etapa es fácilmente previsible,43 y existen ciertas probabilidades de que –aún a falta de mecanismos de coordinación– todos se vean obligados a actuar de forma cooperativa. Y ello, no por buena voluntad altruista, sino por el miedo a que un comportamiento free-rider produzca reacciones y retroacciones en cadena que conduzcan al caos. Si esto es así, el sistema económico global estaría manteniéndose en pie bajo el mismo tipo de equilibrio que resultó de la estrategia de disuasión atómica durante la guerra fría. Además, la coyuntura para acometer el cambio parece oportuna, dado que Japón aparenta finalmente salir de su largo letargo, y la abultada victoria del LDP permite avanzar por el camino de las reformas.44
Lo que está descartado, sin embargo, es que pueda darse un parto sin dolor. El cambio será doloroso en cualquier caso –y más doloroso, cuanto más se dilate–, porque la diversificación de activos interrumpirá el flujo de financiación hacia América, lo que se traducirá en una caída del dólar que resultará tanto más brusca cuanto más irresponsablemente actúen los asiáticos, por mucho que los norteamericanos hayan venido mordiendo la mano que les da pan –en palabras de Roubini–, al exigir a voz en grito la revaluación inmediata del Yuan. Esto quizá se deba a que, considerando inevitable el ajuste, Greespan y el Tesoro estuvieran buscando un chivo expiatorio al que endosarle la responsabilidad del desencadenamiento de la crisis y tratando de evitar, al mismo tiempo, que prosperen las tendencias proteccionistas que se abren paso entre la clase política45 –algo que afecta también negativamente a las autoridades chinas–. Los expertos consideran que la libre flotación en el mercado produciría una revaluación del Yuan entre el 20% y el 30%.46 Una caída tan rápida del dólar –con el consiguiente hundimiento de la demanda de bonos– induciría una fuerte elevación de los tipos de interés a largo plazo y una profunda caída en los precios de todos los activos sobrevaluados (algo muy parecido a lo ocurrido en Japón a comienzos de los noventa). Por contraposición a lo que reza la canción de Serrat, en este caso la verdad es triste, aunque no tenga remedio. O más bien, no tiene remedio halagüeño para el público norteamericano –y con él, para todos los que dependemos de una economía global asociada a la suya–. El único antídoto es un ajuste fiscal al que la administración republicana se resiste porque significa la negación de todo su programa económico. La conclusión de Roubini –que viene a unirse a una larga serie de economistas–47 es tan rotunda que le lleva a vindicar al ex secretario del Tesoro, Larry Summers, cuando habló de “un equilibrio del terror financiero”:
“Sin un serio ajuste presupuestario y fiscal en EEUU una caída adicional del dólar difícilmente puede resultar benigna. Con ella mejoraría la balanza por cuenta corriente de EEUU pero solo mediante una caída del consumo y la inversión arrastrados por tipos reales de interés mucho más elevados, una vez que los bancos centrales extranjeros dejen de financiar beatíficamente el déficit gemelo de Norteamérica. Como dijo el ex secretario del Tesoro de EEUU, nos enfrentamos a un ‘equilibrio del terror financiero’, en el que la disminución de la buena voluntad de los bancos centrales de China y de otros países para financiar la imprudente política fiscal de EEUU conducirá a un aterrizaje real y financiero extremadamente duro.”
La revaluación del Yuan el 21 de julio de 2005 y la adopción por China de una política de flotación “sucia” –o sea, controlada, dirigida a mantener una cierta estabilidad y a limitar las fluctuaciones diarias a un 0,3%, política impropia del ideal neoclásico de los mercados “limpios” y perfectos–, vienen a ser la consecuencia casi inevitable de todo este razonamiento, que, aunque algo tarde, ha terminado por imponerse, arrastrando tras de sí a Malaisia en la adopción del régimen de tipo de cambio basket, band and crawl (BBC: “cesta, banda y paso lento”), practicado hasta ahora por Singapur con notable éxito.48 Por otra parte, más vale que las autoridades chinas –y algunas otras– practiquen ahora políticas “sucias,” porque la liberalización inmediata de los movimientos de capitales por su parte conduciría a una interrupción tan rápida del flujo de financiación dirigido hacia América que la revaluación prevista del Yuan del orden del 20% se vería multiplicada por el efecto especulativo y precipitaría un aterrizaje verdaderamente aparatoso de la economía global, al desequilibrar todos los balances que acumulan activos denominados en dólares. Que los vaticinios de Roubini no resultan ya marginales lo prueba la acogida que reciben sus debates en la Econoblog de WSJ.49
El comentario de Krugman acerca de la nueva política cambiaria china resulta precavido, porque puede tratarse de un efecto teatral y meramente escénico, para frenar las tensiones proteccionistas en EEUU y Europa, pero también puede ser fruto de la interiorización por parte de las autoridades chinas –seguidas de la de Malaisia y de otros gobiernos asiáticos– de un análisis ampliamente compartido, lo que conduciría al mundo a un cambio de escenario mucho más profundo, para el que hay que estar preparados:
“... podría ser el comienzo de un proceso que pondrá boca abajo a la economía mundial –o, más exactamente, boca arriba–. Es decir, la barra libre con que China ha venido convidando a América –mediante la cual la economía más rica del mundo ha estado consiguiendo préstamos baratos de un país que crece con dinamismo, pero que todavía es considerablemente pobre–, se puede terminar.”50
Y si esto ocurriera así, sería el comienzo del fin del último sueño de la América republicana. ¿Con qué resultado? Ciertamente, a medio plazo, los equilibrios se restablecerán; sin embargo...
“En el corto plazo, alguna gente ganaría, pero otros perderían. Y sospecho que los perdedores excederían considerablemente en número a los ganadores. [Éstas serían malas noticias para la vivienda –quizá muy malas noticias, si la subida del tipo de interés pincha la burbuja–]
¿Y qué decir sobre los efectos estratégicos? En este momento América es una superpotencia que vive a crédito –algo que, según creo, no había sucedido desde que Felipe II gobernaba en España–. ¿Qué le sucederá a nuestra potencia si –y cuando– China nos retire nuestra tarjeta de crédito? Esta historia no ha hecho más que empezar.”
...
Apéndice: el nuevo ciclo económico en restrospección58
El rasgo distintivo del sistema internacional a comienzos del primer decenio del siglo XXI consiste en la incertidumbre acerca del tipo de ciclos económicos que produce la economía naciente, en un siglo que arranca marcado precisamente por la globalización, en la que la inestabilidad económica de unas áreas se contagia fácilmente a las restantes, de modo que el control de las fluctuaciones –así como la prevención de las crisis– se convierte en objetivo de interés común.
El largo ciclo de crecimiento norteamericano de los noventa se pareció demasiado al japonés de los ochenta, y el hecho de que las burbujas que se formaron durante este último dieran lugar a un decenio de recesión –de la que, en realidad, todavía no se ha salido– hacían temer ya en 2002 que nos encontrásemos ante un tipo de ciclo más parecido al decenal, descrito por primera vez por Clement Juglar en 1860, que al de cuarenta meses descrito por Kitchin en 1923, consagrados ambos por Schumpeter en 1939, para quien las fluctuaciones económicas asociadas a los grandes procesos de innovación –como el de la industria textil en 1790; la del vapor y el acero en 1842; la de la electricidad, la química y los motores en 1897; la de la electrónica y el automóvil en 1945; y, en este caso, la de la informática e Internet a partir de 1992–, provocan una gran onda –denominada ciclo Kondratieff–, que ha venido experimentando primero una fase alcista y luego otra descendente (de veinticinco años cada una, más o menos). Cada ciclo dura en conjunto algo más de cincuenta años y contiene, a su vez, seis ciclos decenales, compuestos de tres ciclos de cuarenta meses.59
Este último es el ciclo típico de los negocios de la segunda posguerra –período durante el que las fases recesivas duraban entre dieciocho y veinte meses–, provocado por la excesiva acumulación periódica de existencias, seguida de un período de ajuste y caída de la confianza del consumidor, durante el cual las empresas reducen su inversión, lo que aboca a la economía a la desaceleración y recesión subsiguiente. Se trata de un tipo de fluctuaciones que son hoy perfectamente conocidas, y, por eso mismo, no producen miedo alguno, ya que disponemos de las herramientas de política monetaria que resultan eficaces para combatirlas (no para neutralizarlas del todo, pero sí para minimizar su impacto negativo). Pero ¿son esas herramientas adecuadas para controlar los ciclos Juglar? Los economistas más rigurosos creen que no.
Al abandonar su cargo de secretario del Tesoro Norteamericano, Larry Summers declaró que los ciclos económicos a los que nos enfrentamos hoy son más parecidos a los de antes de la guerra que a los de la posguerra (Le Monde, 21/III/2001). Si esto fuera así –y parece que lo es– con el quinto Kondratieff que arrancó junto a la oleada de innovaciones asociadas a la llamada “nueva economía”60 entraríamos también en una nueva serie de ciclos Juglar, contra los que no sirven los mismos remedios a los que estamos familiarizados, ya que todavía no sabemos bien cómo controlar las oleadas de euforia inversora y de “exuberancia irracional” de los mercados de valores.
Este problema fue intuido por primera vez por Alan Greespan, quien puso en guardia contra él al American Enterprise Institute en diciembre de 1996.61 ¿Qué ocurrió después? Las consecuencias de sus palabras sobre los mercados parecieron asustarle. Además, la Fed había sido acusada de haber impedido, con su política proactiva, la reelección del presidente George Bush –padre– y el Consejo pareció optar por no volver a incurrir en el mismo “error”. Desde entonces, ya nadie nunca más podría acusar a la política monetaria de la Fed de dirigismo. “A los políticos les corresponde tomar decisiones; a los mercados, valorarlas y actuar en consecuencia. La política monetaria sólo es responsable de la estabilidad de precios, en un contexto lo más próximo posible al pleno empleo” –pareció decidir la Federal Reserve Board–. Esta dimisión de la autoridad monetaria iba a tener graves consecuencias en el futuro. Stephen Roach lo explica ahora de forma impecable:
“Ottmar Issing, del Banco Central Europeo, ha señalado que los mercados de activos plantean uno de los desafíos más grandes para la política monetaria puesta al día –y que los bancos centrales deben ahora sopesar ‘los riesgos asociados a la inflación de los precios de los activos y a la deflación subsiguiente’ [véase el editorial firmado por Issing el 18 de febrero de 2004 en The Wall Street Journal: ‘Dinero y crédito’]–. La Reserva Federal de Norteamérica considera las cosas de otro modo. Pero no siempre ha sido así. Hace algún tiempo, cuando la “economía de activos” de América todavía se encontraba en su infancia, a Alan Greenspan le preocupaba la ‘exuberancia irracional’. Pero enseguida cambió de parecer y se dedicó a defender la cultura de la propiedad engendrada por la nueva economía. En mi opinión, ésa fue una equivocación política de proporciones monumentales.”62
El problema es que con el nuevo tipo de ciclo económico los remedios de la política monetaria de la posguerra resultan contraproducentes, precisamente porque las fluctuaciones largas son fruto de la acumulación de desequilibrios mucho más profundos que los del ciclo Kitchin, y se reflejan en un endeudamiento insostenible de las familias y las empresas, e incluso de los países, como lo indicaba ya entonces la balanza de pagos de EEUU –y sigue haciéndolo ahora–, que había venido financiando su déficit por cuenta corriente con ingresos de capitales, atraídos por aquella misma exuberancia irracional de los mercados –prolongada después por la aparición del RBWII, y por la adquisición de bonos por parte de los bancos centrales asiáticos–. En el origen de estos desequilibrios está la exagerada estimación del potencial de crecimiento y rentabilidad de las innovaciones introducidas en la economía durante los años noventa –cuyos efectos no se dejarán sentir inmediatamente, sino a lo largo de todo el nuevo Kondratieff–. Y, precisamente porque los desequilibrios Juglar son mucho más profundos que los del ciclo de consumo y de existencias, su corrección requiere también períodos de ajuste más largos que los del ciclo de negocios: “¡Dos años más!” titulaba Business Week su número de la última semana de abril de 2001. Hoy han transcurrido más de cuatro años, pero el ajuste sigue pendiente. ¡Ojalá las autoridades chinas hayan estudiado a Schumpeter mejor que Alan Greenspan y actúen en consecuencia!
Si esto fuera así, las políticas monetarias y de tipos de interés tradicionales habrían estado produciendo efectos contrarios a los deseados, porque la introducción de una nueva oleada de tecnologías habría elevado la rentabilidad esperada del capital y las oportunidades de inversión rentable, elevando con ello también la demanda de capital (en forma de títulos-valores y otros activos de inversión). Esta elevación de la demanda –en la medida en que se mueve por expectativas racionales, orientadas por un análisis realista acerca del impacto previsible de la introducción de las nuevas tecnologías de la información sobre la productividad y de las economías de red sobre la rentabilidad del capital durante el ciclo largo– significa un aumento en el tipo de interés de equilibrio a largo plazo, que no es otro que el que iguala la demanda con la oferta de inversión (y, simétricamente, la oferta con la demanda de ahorro, para llevar a cabo tal inversión).
En cambio, como consecuencia de la política monetaria practicada, excesivamente laxa, –inducida, primero, por la presión de la nueva economía financiera, fundamentalmente especulativa, y continuada después por la política diseñada erróneamente por la Fed para combatir el ciclo Kitchin–, los tipos de interés reales no sólo no aumentaron, sino que disminuyeron hasta niveles mínimos en términos históricos, reduciéndose la oferta de ahorro de los países centrales, como se refleja en las magnitudes macroeconómicas que miden la necesidad neta de financiación de las economías desarrolladas.
Además, los accionistas mostraron durante todo el decenio pasado una abierta preferencia por la financiación de nueva inversión a través del endeudamiento –para no diluir sus derechos, y para controlar mejor a los gestores–. Como consecuencia de ello, el mercado de capitales consideró que las empresas que no se endeudaban fuertemente era porque no disponían de oportunidades de crecimiento, y que sus títulos ya no tenían recorrido alcista. Por esta causa, el aumento del volumen de recursos propios a través de la bolsa americana se tradujo en un movimiento simétrico de endeudamiento empresarial masivo, lo que, unido al escaso ahorro de los hogares, situó el ahorro nacional bruto de EEUU en 2003 en un mínimo histórico (el 13,1% del PIB).63
Así pues, la divergencia entre el tipo de ciclo y la política monetaria aplicada hizo que el componente de inflación de la demanda de inversión pasase prácticamente inadvertido, y que la política monetaria cayese en el mismo error cometido por Benjamín Strong, gobernador de la FED antes de la crisis de 1929: ignorar que la burbuja de los precios en el mercado de valores significaba que se estaba registrando un proceso de sobreinversión, enmascarado bajo la ficción de una inmensa sobrevaloración de los PER de las acciones (relación entre precio de la acción y dividendo, que llegó a situarse en marzo de 2000 entre 45 y 50,64 frente a un promedio secular de 15, desequilibrio similar al de 1929), lo que facilitó desproporcionadamente la financiación de la llamada nueva economía. Porque los precios habían dejado de servir de orientación a la inversión.
De este modo la política monetaria practicada impulsó todavía más el ritmo de la inversión monetaria, ya de por sí muy elevada, como consecuencia de la elevación de las oportunidades y expectativas de beneficios. Ello condujo a un exceso de inversión, documentada en los correspondientes títulos-valores de activos. Dada la escasez de ahorro, este desequilibrio se compensó elevando la cotización de aquellos títulos en el mercado a nivel estratosférico (tanto más estratosférico cuanto mayor novedad supusiera la presencia de las empresas en los “nuevos mercados”, ya que, cuanto más nuevos y desconocidos, más apropiados resultaban para la especulación). La diferencia entre la elevación de la tasa de inversión y el descenso en la tasa efectiva de ahorro se colmó con la aparición de una burbuja en el mercado de acciones que neutralizó de forma ficticia la escasez de ahorro para financiar la nueva inversión, con la ayuda de la Fed y su política de fiat money. Esto fue explicado como el triunfo secular del sistema de financiación norteamericano –a través de la eficiencia del sistema financiero y el mercado de valores– del mismo modo que durante la década anterior el boom japonés se había explicado como el triunfo definitivo del tipo de management practicado por las empresas y la política industrial de aquel país.
Puede decirse que el sector de intermediación financiera se comportó en este caso como el catalizador de la burbuja, ya que sus ingresos dependen del movimiento y el valor de las transacciones de valores en el mercado, sin que se vean penalizados por el fallo en sus predicciones o recomendaciones: la superposición, en muchos casos, de su condición de gestores de patrimonios, de pre******ores-calificadores de las oportunidades de inversión, y de agentes de intermediación resultó explosiva. La estructura de este mercado desaconsejó durante toda la década a los intermediarios recomendar vender o abandonar títulos. Se dijo, con razón, que cuando el dinero –y los intermediarios– no tienen otro lugar adonde ir más que hacia arriba, la espiral de precios resulta estratosférica. Una espiral que se vio arrastrada en este caso por la llamada “manada electrónica”, que olvidó por completo los fundamentos del valor económico de los activos, que no son otros que su capacidad efectiva para producir un flujo continuado de beneficios: primero fueron los bonos basura, después los hedge funds y, más tarde, los nuevos mercados.
Ciertamente, la etapa ulterior ha conocido una verdadera fiebre regulatoria, tanto prudencial, como para prevenir y evitar la contaminación de intereses contrapuestos confiados a los mismos agentes económicos –que actúan en el mercado como intermediarios de un principal, que no es otro que el cliente de estas entidades financieras–. Hasta entonces se había confiado en que las llamadas “murallas chinas”, establecidas voluntariamente –con el propósito de impedir el uso de información privilegiada y que los analistas de riesgos se comunicasen con los de bolsa en el interior de los bancos de inversión– para impedir contagios entre los departamentos de análisis y de mercado bastaban para evitar la contaminación de los análisis.65 La última burbuja financiera del siglo veinte demostró que esto no es suficiente: las oportunidades de negocio derivadas de unas previsiones optimistas terminan siempre por arrastrar a los analistas, asfixiando cualquier tipo de cautela, y como ésta había sido la tónica general –debido al efecto manada–, nadie se vio penalizado por su error cuando las previsiones se demostraron infundadas (salvo los gobernadores de los bancos centrales, que abrieron el grifo del dinero para evitar ser tomados como chivo expiatorio).
...
Sobre las perspectivas es mejor no pronunciarse todavía. Caminamos por un terreno desconocido, en el que el ciclo económico ya no es nacional, sino global, al igual que lo son los equilibrios entre oferta y demanda, como señala Stephen Roach.69 No existe una sola modalidad de equilibrio posible. Caben múltiples equilibrios, pero ninguno está garantizado. Además, el sistema funciona sin gobierno. Sólo el pánico ante lo desconocido lo mantiene en un equilibrio simplemente disuasorio. Las ciencias de la complejidad indican que, en estas circunstancias, la aparición de cautelas y comportamientos prudenciales por parte de múltiples agentes heterogéneos –que, en ausencia de coordinación, resultan redundantes– es la única forma de evitar el caos o, más bien, de que la amenaza de caos conduzca a un nuevo orden y a la aparición de nuevas regularidades, ahora imprevisibles, al modo de una nueva mano invisible."

__________________

Tan sólo es pobre el hombre que no tiene sabiduría o que no aspira o anhela tenerla .


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"viejo zorro"
¿porqué no se borran los mensajes de "cerros" que han insultado de esa manera tan sutil (bolsísticamente hablando) al Sr. Villar Mir y, por contra, sí se borran los mensajes que evidencian que OHL es un chcicharro?

MIREN, SEÑORES, VILLAR MIR ES EL HUARTE DEL S.XXI. SIN NO SON DE MADRID, NO ENTIENDEN NADA.


Enviado por . 00:43 16-05-2007

¡Atención!
Hódar está borrando un comentario demoledor pero respetuoso sobre OHL solo porque le lleva la contraria:

OHL quiere llevar adelante uno de los empréstitos más grandes de la
historia del capitalismo español y NO SABEMOS PARA QUÉ, salvo que es
en el extranjero.

El ex-político que la dirige dice que "no invertiremos en bancos, ni en
petroleras, ni en eléctricas". Dice que el dinero sería para compras y
nuevas concesiones "si se ponen a tiro"... ("si se ponen a tiro"... ¿y si no
se pone nada a tiro?).

OHL ha triplicado en una año y medio sin haber hecho prácticamente
nada, salvo descontar expectativas. Estas cosas son excepcionales en
economía. Además, el Sr. Villar Mir es dueño de más de la mitad de las
acciones.

La Opa de febrero ha sido extraña. Algo de desafío parece que tenía,
para evidenciar la presunta ridiculez formal de las normas de defensa
de los inversores particulares. La Opa se hizo... ¡un 50% por debajo del
precio de mercado!... Evidentemente, ni un solo socio ha ido a ella.
Finalmente, comparen el gráfico de OHL con el de FCC, por ejemplo.

En nuestra modesta opinión, las inmobiliarias y las constructoras están
tocadas y solo las que se han convertido en sociedades de cartera
energética son las que van a poder salir para adelante.

El Sr. Villar Mir fracasó en su intento de presidir el Real Madrid, aunque
llevaba en el ticket al campeón del mundo de rallies. No importa.
El Sr. Villar Mir se ha quedado sin participación energética de
referencia. No importa.
El Sr. Villar Mir emite obligaciones en lugar de adminsitrar la
financiación bancaria. No importa.
El Sr. Villar Mir, que ya no es joven, ha decidio que su hijo gobierne
Fertiberia y Ferroatlántica.

Nosotros, hablemos con sinceridad, no recomendamos comprar una sola
acción de OHL.

Este blog, quizá, va un poco como de opinión contraria. Esta es la mía.
Enviado por . 22:49 15-05-2007 (#lo borra)

Enviado por . 00:44 16-05-2007


  #1100 (permalink)  
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gota malaya, tita-tila, Mohamed. Si eres el msimo y te estás haciendo pesadito. Que sepas que, por sistema ,te borro en cuanto te veo. Tómate un descanso hijo. Buenas noches y, hasta mañana que haga limpieza, el bolg es tuyo.

Enviado por José A. Fdez. Hódar . 00:45 16-05-2007


Aquí, solo hay dos posibilidades:

1) hódar es sincero... no puede ni ver a "pisitófilos creditófagos", al que considera una especie de De Juana Chaos de la economía (cree el ladrón...) y piensa que, contra ese tipo de "gentuza", vale todo, y que la gente de bien lo comprenderá inmediatamente; o

2) hódar es listo... sabe que ppc no es nada periférico... está preocupado con todo lo que está pasando... quiere entradas en su blog... y sale en directo tocando las narices a ppc, para apegarle.

Tanto en la hipótesis 1) como en la 2), ppcc está encantado.

En la hipótesis 1), porque ppcc tiene el discurso ético y bancoespañista que corresponde en esta fase económica, sin politiqueos.

En la hipótesis 2) porque no hay nada que más pueda interesar a ppcc que esa simbiosis.

OHL es un tema delicado desde la recompra y amortización de acciones decidia a principios de 2006, tan original, que desembocó en la situación (prevista) de tener que lanzar un Opa estúpida muy por debajo del precio de mercado solo para cumplir nominalmente con la Ley.

Evidentemente, semejantes operaciones han inflado la cotización, como salta a la vista en gráfico.

La cuestión no es tanto si todo esto encaja o no los preceptos correspondientes, sino, si, en un país normal, las autoridades y los creadores de opinión habrían permitido semejante mascarada.

Al final, la que pierde no solo es la Ley, sino también el mercado.

Entre la sanahujicación y la reducción de capital cortijera, pasando por las ventas multimillonarias vinculadas y las adquisiciones con pacto de recompra secreto (¡ojo!, que aquí si podría haber conducta delictiva, en mi modesta opinión), la verdad yo ya no se a qué leches estamos jugando. No me extraña que los analistas-de-toda-la-vida estén desbordados (y acongojados, porque, tarde o temprano, les salpicará).


Enviado por . 01:32 16-05-2007


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