Iniciado por
kaxkamel
al pequeño comercio local le quedan dos telediarios (que se jubile el que pueda cagando leches)
lo de los bares ya es otro cantar. por muy céntrico que esté, un bar regentado por chinos tiene poco que hacer (salvo que reviente el tema precios, y no suele ser el caso), porque pierde todo el encanto (ya si ponen su mierda-música y un cuadro con una cascada no digamos).
la cocina china es espectacular, pero los que aquí se dedican a cocinar (en un 99% de los casos) en restaurantes y baretos son la cosa más puta-guarra que haya parido madre. La higiene, la frescura de los alimentos, etc es algo que no cabe en sus cabezas.
conozco a varios empresarios que han tratado con chinos (empresas industriales)... el que mejor habla de ellos dice que son unos tramposos, unos falsos y unos jetas... y unos tramposos (one more time). Y que hacer negocios con ellos es imposible: que el negocio lo hacen ellos... siempre.
siempre.
Enfrente de mi casa, una familia china se quedó con un bar al que el anterior dueño lo daba por perdido.
Pues bien, entraron esta gente y le quitaron ese aspecto sucio de taberna que tenía y lo han reconvertido en una especie de bar familiar. Comida típica española y los fines de semana ponen menús muy bien de precios.
Saben perfectamente español y la hija va al colegio de la zona.
Otra familia se quedó con una frutería cercana, que el dueño también daba por perdida. El problema es que a pesar de vender muy buena fruta, con la crisis la gente se había marchado a comprar fruta en las grandes superficies por los precios. Pues bien, esta gente se dio cuenta y empezó a vender fruta de menos calidad, aunque sin engañar a los clientes. Compran en el mismo merca que el resto. Ahora es la frutería que más vende de la zona.
En ambos casos los precios no son escandalosamente inferiores a los anteriores. Simplemente han mejorado el negocio y además se les ve un interés en que salgan adelante que no tenían los dueños españoles. Y repito: con mercancía que es la misma que puede acceder un español.
Yo el problema no lo veo en los chinos sino en la competencia con las grandes superficies. Para competir con ellas los pequeños locales tienen que ajustar los márgenes, y llega un momento en el que el español decide que no le compensa. Es en ese momento donde llega el comerciante chino.