En la Bolsa se utiliza mucho el término “suma cero” que hace referencia a que lo que uno gana otro lo tiene que perder. Es imposible que haya beneficios claros para los dos. La Bolsa, en general, no tiene que ser una inversión de suma cero porque entre medias aunque unos ganen y otros pierdan se genera una riqueza en las propias empresas que, normalmente, muestran una tendencia al crecimiento, a obtener mayores beneficios. Acordémonos que en las noticias empresariales de hace unos años, incluso en éste las empresas siempre estaban en unos repetitivos máximos históricos en sus beneficios: es lo normal.
A falta de descubrir otros planetas con los que intercambiar bienes, servicios y nuestras paranoias económicas, el comercio, las balanzas, déficits y superávits son un juego de suma cero en el mundo. Alemania tiene superávit comercial y Japón superávit financiero y venden a España a Estados Unidos o al Reino Unido que tienen déficits en sus distintas versiones.
Durante al menos una década no ha habido ningún problema con los desequilibrios presupuestarios sobre todo en Estados Unidos. Incluso la estricta Europa de alemanes y franceses se permitió excepciones con los cumplimientos de Maastricht en los que España era el alumno aventajado. Pero ahora, en plena crisis y con los excesos de los préstamos que han provocado grandes pérdidas, ya no valen los juegos de suma cero en la que sólo gane una parte.
Esta es, a mi modo de ver, la guerra de divisas que se cierne sobre los mercados. Una guerra de divisas que se justifica en la necesidad de vender al exterior como única manera de salir del desajuste económico interno, colapsado en gran parte por la cantidad de dinero que se debe. Todos quieren vender más fuera. Incluso a China no le interesa provocar un crecimiento muy drástico de su demanda interna que acarrease inflación y finalmente descontento social si los salarios no acompañasen al alza de precios.
Llega el momento de ceder. China tiene que revaluar su moneda para frenar sus exportaciones y permitir que otros les vendan cosas. Equilibrar los distintos desajustes entre países. Por eso, la propuesta alemana de aumentar sustancialmente sus salarios encajaría en esta necesidad de ir rasando unas cosas con otras. España tiene que vender más fuera y algunos consideran ésta como la única vía de escape de la economía a falta de pujanza interna.
Si los países no ceden, si no intentan moderar los superávits y atemperar los déficits, podemos asistir al fin de la globalización económica. Brasil, por ejemplo, en este mismo orden de cosas, ya ha fijado tasas del 2% a la entrada de capitales con el fin de que no le recalienten el real ni la economía los mercados financieros. De las trabas financieras se pasará a las de mercancías y se puede acabar este loco proceso globalizador. Quién sabe… a lo mejor hasta sería positivo.
Luis Aparicio Pérez
Director de Contenidos de INVERTIA
En la Bolsa se utiliza mucho el término “suma cero” que hace referencia a que lo que uno gana otro lo tiene que perder. Es imposible que haya beneficios claros para los dos.
Hasta aquí puedo leer.
Es Ridículo.
Yo compro acciones de telefónica en el año 2000. En el año 2005 me quiero comprar un coche y te las vendo a ti que quieres invertir el dinero que has ahorrado.
Yo compro acciones de telefónica en el año 2000. En el año 2005 me quiero comprar un coche y te las vendo a ti que quieres invertir el dinero que has ahorrado.
¿Me quieres decir quien ha perdido?
Si sigues leyendo un poco más igual te respondes tu mismo.
Estos usuarios dan las gracias a horror por su mensaje: