Zapatero tratará el martes de «vender España» a los grandes de Wall Street, los mismos a los que acusó de hundir el país
Nuevo paso en la implacable metamorfosis liberal de Rodríguez Zapatero. Aprovechando el viaje para asistir a la cumbre sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio en la ONU, el presidente tiene cita el martes en Nueva York con los grandes inversores institucionales de Estados Unidos, los mismos «especuladores» a los que hace apenas unos meses culpaba de propiciar «rumores intolerables» sobre la solvencia de nuestra economía.
«Vamos a reducir el déficit, pero cuando la recuperación sea activa, no pensando en los intereses a corto plazo de algunos fondos», aseveraba el jefe del Ejecutivo el mes de febrero en Londres, en un acto organizado por un instituto progresista que Zapatero convirtió en un canto a las políticas socialdemócratas como freno al «ideal conservador» de la «especulación sin fronteras».
Lo cierto es que, antes de que la realidad le arrollara como un autobús de dos plantas, las referencias conspirativas a un contubernio del capital mundial para hundir a España fueron un clásico en las comparecencias de Zapatero. «No vamos a caer en la trampa de las ideas de los que provocaron la crisis. No podemos estar al albur de lo que pasa en la Bolsa, hay que valorar los datos reales». Esa era la esencia de un discurso repetido cual mantra.
Ahora, dinamitadas las bases de su política social, con las pensiones congeladas, los sueldos de los funcionarios rebajados, una reforma laboral sin consenso y otra de las pensiones en el horizonte, toca almorzar en la trinchera del antiguo «enemigo» y venderle los avances de sus reformas.
En otro capítulo de rendición o de redención, según el gusto del analista, Zapatero sacará la bandera blanca y hará gala de su envidiable cintura para compartir mesa y mantel en un desayuno al que acudirán los principales ejecutivos de bancos, aseguradoras y fondos de inversión. Tras departir con los antaño «tiburones», el presidente tiene previsto un encuentro con el consejo editorial del Wall Street Journal. La prensa internacional también fue diana habitual del Zapatero francotirador, el adalid social que actuaba al margen de mercados, expertos y organismos, y que ahora, converso y con otra prosa, busca recuperar la confianza perdida
Mis amigos «los tiburones» - ABC.es