| Aquel que quiera hacer el mal sólo tiene que testar a favor de la Iglesia, delegando así en una institución que tiene siglos de experiencia en lo que a joder a la gente se refiere. La Iglesia desde siempre ha estado con los ricos y poderosos, no con los pobres. Lo que mueve a la Iglesia y su jerarquía es el ampliar las esferas de poder de una reducida élite y acumular riquezas en manos de los poderosos. La Iglesia es la responsable de promover, financiar y alentar los más atroces crímenes en la historia de la humanidad tanto en la época colonial como en la historia reciente apoyando y proporcionando justificación moral e ideológica a los más violentos regímenes fascistas y dictaduras militares del siglo XX de todo el mundo: sin salirnos de España, la Iglesia no sólo apoyó al franquismo sino que franquismo e Iglesia eran una única y la misma cosa, indisolublemente unidos en la doctrina conocida como nacionalcatolicismo. No se puede decir que el franquismo fue dañino y pernicioso sin aplicar los mismos calificativos a la Iglesia.
Para la Iglesia la pobreza es una INDUSTRIA, un lucrativo negocio del cual obtiene enormes beneficios, tanto directos, estableciendo redes clientelares, como indirectos ampliando su presencia en aquellas zonas más deprimidas: las regiones en donde la ignorancia, la miseria y la pobreza campan a sus anchas siempre han sido los mayores semilleros de futuros fieles para la Iglesia, que ve en esos sitios la oportunidad de establecerse y "evangelizar" a esos pueblos: en realidad un eufemismo para destruir su identidad a base de imponer a través de la violencia una cultura y una religión ajenas a dichos pueblos. La historia de la Iglesia es una historia de crímenes, atrocidades y genocidios cometidos exclusivamente con fines políticos, de poder y afán de riquezas.
La Iglesia históricamente ha promovido la segregación entre grupos de personas promoviendo la violencia y el odio hacia otras confesiones persiguiendo a los protestantes o a aquellos que no profesaban ninguna fe, extendiendo la idea de que los ateos son seres inmorales, abyectos y malvados por naturaleza, generando rencor y desconfianza hacia dichos grupos. Si hoy en día existen cosas como la libertad de culto no es en absoluto gracias a la Iglesia sino a los derechos humanos, las constituciones que los garantizan, etc. Si por la Iglesia fuera todavía hoy se seguirían quemando libros y personas simplemente por pensar de forma distinta a como la Iglesia quiere que la gente piense.
La Iglesia todavía hoy promueve actitudes entre la población que ya se consideran superadas como la homofobia, sosteniendo empecinadamente que la homosexualidad es un pecado, un acto que ofende a Dios (¿cómo se puede ofender a un ser que supuestamente es omnipotente y omnisciente? Carece completamente de sentido). Desde posiciones religiosas se sigue promoviendo la segregación y la violencia hacia grupos de personas con discursos como el recogido en el famoso vídeo islamófobo "Muslim Demographics" con más de doce millones de visitas en Youtube.
La Iglesia promueve la inferioridad de la mujer, considerándola en su doctrina social exclusivamente en su papel de madre y esposa, no permitiendo a las mujeres el acceso al sacerdocio basándose en los dogmas inamovibles de la Biblia: en la Biblia (supuesta verdad revelada de Dios) se nos dice que Dios creó al hombre en primer lugar, y sólo después, viendo que no era bueno que estuviese solo, creó a la mujer; es decir, que la mujer ocupa un lugar secundario y subordinado al hombre; además en la Biblia se nos dice, ya desde la primera página, que Dios creó a la mujer de una costilla del hombre, es decir, que la mujer no sólo ocupa un lugar secundario y subordinado al hombre sino que además es un subproducto de éste. La Iglesia por el enorme lapso de tiempo que lleva actuando, y el colosal poder del que ha gozado y todavía goza en la actualidad, es la institución que mayores crímenes contra la humanidad ha cometido a lo largo de toda la historia. |