Canitalismo y consumo en mi barrio o 'El curioso caso de la externalización del palo'
Estimados conforeros, burbujos todos. No puedo por menos que narrarles el extraño acontecimiento del que fui testigo hace un par de semanas.
Caminaba servidor por su Villaverde natal, absorto en mis cavilaciones sobre las posibilidades del patrón latún como respaldo de las nuevas monedas fiduciarias cuando, la que hubiese podido convertirse en la mayor aportación a la economía española desde el Lidl , se vio abruptamente truncada al irrumpir en mi visión periférica una imagen desconcertante: Cristiano Ronaldo, lanzado a toda carrera y seguido por el cuerpo técnico, iniciando la pretemporada en mi barrio.
Tras reponerme de la sorpresa inicial y dedicar una mirada más atenta, pude percatarme de mi quijotesco error y, cual Sancho Panza, mi nervio óptico trasladó al cerebro el siguiente mensaje esclarecedor:”Mire vuesa merced que se ha equivocado de Cani, que aqueste es de la familia pobre de la especie. Y que aquellos que tras el corren no son preparadores físicos sino empleados del Mediamark que tratan de recuperar el botín distraído por el zagal.
En efecto, el Ronaldo de Villaverde, huyendo como alma que lleva el diablo, se acercaba a mi posición perseguido por un par de empleados del establecimiento y otra media docena de hombres (ignoro si se trataba de policías de paisano o paisanos intentando ejercer de policías). La abrumadora superioridad física del cani a la fuga respecto a sus grasientos perseguidores dejaba a las claras que el primero se encontraba a sólo unos metros de la salvación y de llevar al extremo el lema publicitario de la marca en cuestión.
Al llegar Ronaldo prácticamente a mi altura, la partida de caza, consciente de su inminente fracaso y cual coro de Bilardos, comenzó a vociferar al unísono dirigiéndose a mi perrofláutica persona: “Páralo, páralo”. He de reconocer que el mal me tentó y estuve a punto de flaquear pero, finalmente, actué como buen ciudadano y, tras recordar el MP3 comprado en el establecimiento asaltado y que resultó tener cera en los auriculares, así como la política de devoluciones del centro en cuestión, realicé un grácil movimiento lateral que dejó expedita la vía de huida al cani. Completamente derrotada, parte de la partida simuló continuar la persecución al tiempo que la otra agradecía con gruesas palabras mi cívica actuación mientras me alejaba discretamente del lugar de autos.
Imagino, queridos hermanos burbujos, que en este momento os encontraréis barajando, con indudables motivos, todo tipo de incógnitas. Desde las ya clásicas en el foro “pero , ¿ qué es esta mierda” o “Novedad, novedad” hasta la más elaborada “¿ Y qué cojones tiene que ver esto con la crisis económica o la burbuja inmobiliaria?”. Intentaré justificar estas líneas y evitar convertirme además en ganador del galardón “Devuélveme mis cinco minutos cabrón”.
El acontecimiento relatado hubiese quedado en mera anécdota si no fuera por la conversación que, en el día de ayer, mantuve con unos compadres del barrio, todos ellos honrados calaveras salvo uno que fue por mal camino y acabó de policía, y mucho más apegados a la realidad de unas calles de las que servidor va alejándose progresivamente. Tras comentarles la hazaña de Ronaldo, su respuesta me abrió los ojos a la nueva naturaleza del sistema canitalista en el barrio.
En mi barrio, como en otros muchos de la Hispanistán probe, existe desde tiempos ancestrales un mercado paralelo de mercancías “liberadas”. Dentro del mismo existen diferentes agentes tanto en el lado de la oferta como en el de la demanda.
En la base de la pirámide se encuentra el modesto “autónomo” que roba únicamente para satisfacer los caprichos personales que la publicidad crea y la escasez le niega. Suele ser muy joven y sólo revende objetos que no resultan de su agrado después de probarlos. Sus principales clientes suelen ser otros chavales igual de caprichosos pero con menos valor a la hora de hacer incursiones en los centros comerciales.
Aparece después el “pequeño emprendedor” que no roba por capricho sino para obtener aquellas mercancías que cree susceptibles de ser revendidas. Su perfil suele ser el de un superviviente de la guerra del caballo aliado con jóvenes “autónomos” que van cumpliendo años. Entre sus clientes se encuentran otros congéneres de la misma condición pero demasiado deteriorados como para ejercer ningún tipo de actividad, incluida el robo.
Y, finalmente, encontramos al verdadero profesional, la culminación del emprendedor canitalista. . Aquel que, con una filosofía empresarial orientada al cliente, solo roba bajo demanda de éste, evitando así acumular un stock de mercancías robadas sin salida. Este profesional suele ser un cani digievolucionado con vista suficiente para practicar el outsourcing y encargar la ejecución del palo, a cambio de una comisión , a alguien ajeno a su persona, preferentemente un menor “inimputable”. Este tipo de profesionales disfrutan de una amplia gama de potenciales clientes que va desde los jubilados que tratan de sobrevivir con su exigua pensión encargando la compra a la carta , pasando por chonis fanáticas de los perfumes y maquillajes hasta todos aquellos que gustan de disfrutar de objetos de consumo a precio menor al del mercado oficial.
Hasta aquí como si digo que a la infanta Elena le falta un hervor, es decir, ninguna novedad. Sin embargo, mis sabios compadres, al hilo de la anécdota del cani Ronaldo, me pusieron al tanto de un acontecimiento que supone un auténtico punto de inflexión en el sistema capitalista de mi barrio. Hasta ahora, el sistema de la externalización del palo desde el punto de vista de la demanda, se enfrentaba a un problema: la rígida intervención de los padres keynesianos. Es decir los padres de mi época, se empeñaban en querer asfixiar con normas el libre mercado canitalista. La intolerable regulación establecida por mis padres, a semejanza del resto, sancionaba la compra de mercancías en el mercado capitalista con un guantazo que parecían dos y una pena de reclusión que convertía a Papillon en un pindongo a mi lado. No hablo ya de la pena en caso de que la falta fuese el robo de mercancías, cuyo castigo se asemejaba más a los descritos en la saga Saw.
Pues bien , según mis confidentes, desde finales del año pasado, se ha incrementado espectacularmente la demanda de productos, fundamentalmente electrónicos, por parte de gente acostumbrada a años de vacas crediticiamente gordas. Por riguroso orden de demanda figuran las consolas, los videojuegos, los televisores y siguen a estos toda una variedad de productos. Entre los clientes no sólo se encuentran canis desterrados de la obra o el transporte sino, y aquí viene la buena nueva, padres de familia que, sobre todo en estos últimos reyes, se han hinchado a regalar a sus hijos consolas y videojuegos por vías poco ortodoxas.
Hamijos, por fin ha desaparecido el último límite que existía en mi barrio al libre mercado canitalista. Sin la obsoleta regulación de los padres, el consumo familiar no sólo se mantendrá en el presente a pesar de la crisis económica que nos azota, manteniendo además empleos indirectos como el de los fabricantes de papel albal para recubrir bolsos o de alicantes para arrancar imanes de seguridad, sino que encara con optimismo el futuro con una juventud educada desde su más tierna infancia para desenvolverse con soltura en este sistema económico.
Asi que ya saben hermanos burbujos. La próxima vez que se crucen con un cani robando en un centro comercial no lo detengan. Quizá esten privando a un niño de su regalo de reyes ...
From Hell’s Kitchen
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" Si el hombre no puede gobernarse a sí mismo, ¿ cómo podrá gobernar a los demás?. Si el hombre puede gobernarse a sí mismo, ¿ para qué necesita que lo gobiernen?"
Estos 109 usuarios dan las gracias a perroflauta por su mensaje:
Ja, ja, ja, ja, con cada historia te superas......
Lo realmente triste es que los vastagos de los supervivientes de la 1º ruta del bakalao, cuentan con el beneplacito y con los consejos paternos a la hora de vivir jodiendo a sus congenes y por supuesto sin currar como hace la gente normal....
Solo un apunte Perroflauta, si me lo permites, esta circunstancia lejos de parecer una evolucion, yo creo que es una clara "involucion" para una sociedad... esperemos que no tengan que nombrar dentro de poco un equipo de US Marshalls para pacificar la zona....
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NO QUEREMOS INFIELES, AQUI NO HAY APOSTASIA........................ TAPAYOGURISMO O MUERTE.
Estos usuarios dan las gracias a BARRALIBRE DE NAPALM por su mensaje:
[...]sancionaba la compra de mercancías en el mercado canitalista con un guantazo que parecían dos y una pena de reclusión que convertía a Papillon en un pindongo a mi lado[...]
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Estos 3 usuarios dan las gracias a Abraham por su mensaje: