Pero al Recarte este se le pasó hablar de la deducción 100% del impuesto sobre el patrimonio, el aguinaldo fiscal a los banqueros y el rescate bancario masivo. No entiendo su punto de vista, apoya la subida del IVA porque "nos haría más creíbles" y se calla absolutamente sobre las bajadas de impuestos a los ricos y los rescates descarados a los ladrones que nos han metido en esto.
Además, para ser un economista anda un poco descuidado, el IVA no sube el 2%, sube 2 puntos porcentuales, error que no debería de cometer dedicándose a ese oficio.
En resumen, que yo de este no me fío un pelo, yo lo que aumentaría sería el gasto en medidas contra el fraude fiscal y haría una reestructuración profunda de la estructura del Bobierno en España (fuera ministerios mierda y consecuentes cargos creados, fuera Comunidades Chupópteras Autóctonas, fuera tanta concejalía absurda, tanto coche oficial y tanta basura política), eliminaría subsidios como el PER (que para quien lo ve de cerca es una burrada tremenda y su fraude es increíblemente fácil) y la mierda de los 420€, no hubiera hecho la electo-deducción de 400€ (recordemos que Rajoy planteaba algo muy parecido, como una exención por debajo de determinada renta, 17000€ creo que era), no hubiese eliminado el impuesto sobre el patrimonio, los banqueros deberían seguir tributando al marginal y no al 18%, fuera plan E, fuera privilegios de di-puta-dos, fuera pensionazos de directivos y prejubilaciones a los 50, más controles a los funcionarios y el que no de un palo al agua a la puta calle, fuera deducciones por la compra de vivienda, fuera rescates, fuera SICAVs y deducciones de impuestos varias a ricachones, etc.
Seguro que entre todo lo que se ha despilfarrado y toda la basura que mantenemos y de la que nos podríamos deshacer se supera de sobra la cuantía del déficit que tenemos. Seguro que desde fuera se vería esto de mejor manera que una simple subida del IVA por mil despropósitos. ¿No, amigo Recarte?
La tradicional cuesta de enero tendrá este año una réplica en verano. A las subidas que suelen experimentar los principales bienes y servicios en el arranque del año se sumarán a partir de julio las derivadas del nuevo IVA. La iniciativa parlamentaria del Partido Popular para dejar en suspenso la subida del 16% al 18% ha resucitado esta semana los pronósticos más catastrofistas respecto al impacto de esa medida en una economía aún renqueante. Más allá de la coincidencia en que el aumento del IVA en plena recesión es prematuro, se han esgrimido argumentos -que el consumidor sufrirá íntegramente la acometida fiscal o que la recaudación se resentirá- más atribuibles a la esfera del mito que de los hechos contrastables.
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- ¿Más o menos recaudación? Uno de los argumentos esgrimidos para denostar la subida del IVA ha sido que, lejos de mejorar, los ingresos del Estado pueden menguar al elevar la tributación con la actual atonía del consumo. Pero las experiencias anteriores cuestionan esa afirmación. La subida más cercana en la mente de los ciudadanos es la que se aplicó en enero de 1995. Todos los tipos subieron un punto (el superreducido, del 3% al 4%; el reducido, del 6% al 7%, y el general, del 15% al 16%). Y aunque no mejoró tanto como previó el entonces ministro de Economía, Pedro Solbes, la recaudación avanzó casi un 6%. Cuando sí se resintieron los ingresos fue en 1993, año de recesión. Pero es que entonces, además de subir dos puntos el tipo general en agosto del año anterior, se eliminó el tipo incrementado, que gravaba artículos suntuosos, y se introdujo el superreducido para productos de primera necesidad. En realidad, el impacto global de ese reajuste del IVA fue una bajada efectiva del 10% en el impuesto, según un documento del Instituto de Estudios Fiscales (Método de análisis de la serie de IVA) publicado en 1997. Y la recaudación cayó un 11%, un poco más que el impuesto real.