B. de Miguel - Bruselas - 13/03/2010
Tras varias semanas de trabajo sobre el posible rescate de Grecia, los expertos comunitarios han concluido que la solución más viable y políticamente digerible es la de avalar la deuda pública griega para permitir al Gobierno de George Papandreu que obtenga mejores condiciones en los mercados financieros.
La decisión política sobre ese aval podría tomarse el mismo lunes en Bruselas, durante la reunión del Consejo de Ministros de Economía y Finanzas de la zona euro (Eurogrupo), aunque las fuentes consultadas no descartan que se intente mantener en secreto hasta que sea necesario activarla.
El aval sería bilateral, aunque algunos socios siguen defendiendo que sea colectivo. El respaldo de países tan solventes como Alemania o Francia permitirá a Atenas obtener hasta 25.000 millones de euros en los próximos meses a un tipo de interés más asequible que el exigido por los mercados al Estado griego.
A principios de marzo, Grecia tuvo que prometer un rendimiento del 6,25% para colocar 5.000 millones de euros a 10 años. Si se mantiene ese nivel en las próximas emisiones, el servicio de la deuda podría absorber todos los esfuerzos de saneamiento fiscal puestos en marcha por Papandreu.
El aval de los países de la zona euro, en cambio, permitiría a Grecia acercarse a los costes de financiación que disfrutaba desde el comienzo de la zona euro, situados en torno al 4,5%, sólo muy ligeramente por encima de lo que paga Alemania.
Las fuentes consultadas destacan que la fórmula de los avales permitirá ayudar a Grecia sin un desembolso monetario por parte de países como Alemania, donde la opinión pública se resiste a contemplar esa posibilidad.
Los avales sólo se ejecutarían en caso de quiebra del Estado griego, una hipótesis descartada por casi todos los analistas.
La solución contemplada otorga a la Comisión Europea las labores de vigilancia para garantizar que Grecia cumple los planes de austeridad con los que espera rebajar el déficit público este año hasta el 8,7% del PIB desde el 12,7% de 2009.
Amenazas
Berlín ha acabado resignándose a la necesidad de ayudar a Grecia para evitar un contagio en el resto de la zona euro y un daño a los bancos alemanes que figuran entre los principales acreedores de Atenas.
A cambio, el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, pidió el viernes un brutal endurecimiento de las normas del euro hasta el punto de expulsar a los países "que sean incapaces por sí mismos de consolidar sus presupuestos o recuperar la competitividad".
La zona euro avalará la deuda griega si se dispara su coste en Cincodias.com