Burbuja.info - Foro de economía > > > "Agnósticos y ateos", del diplomático Gonzalo Puebte Ojea.
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  #1  
Antiguo 11-dic-2005, 21:57
Jaume d'Urgell
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AGNÓSTICOS Y ATEOS
==================

La actitud personal ante la cuestión de Dios puede discurrir por dos vías
opuestas. La respuesta afirmativa del teísmo estructura explícita o
implícitamente la concepción del mundo en el sentido de un ordenamiento
jerárquico de la realidad, y su desdoblamiento en una esfera de lo
sobrenatural y trascendente y una esfera de lo natural e inmanente. El
creacionismo, la existencia e inmortalidad del alma, y la retribución de una
vida personal más allá de la muerte son las tres cláusulas básicas de la
respuesta afirmativa. La respuesta no-afirmativa presenta dos versiones
diferenciales: el agnosticismo y el ateísmo. La finitud de la existencia
humana y el evolucionismo de la materia definen habitualmente el núcleo de
esta respuesta en su doble forma, respecto de la cual se mantiene una viva
discusión en la que intervienen no sólo los increyentes sino también muchos
creyentes movidos por sus intereses religiosos.

La posición del agnóstico puede expresarse así: "los argumentos que se
exhiben en favor de la existencia de Dios no me permiten afirmar que
existe". La posición del ateo es más terminante: "los argumentos que se
exhiben en contra de la existencia de Dios me permiten afirmar que no
existe". Es decir, ante la hipótesis teísta, el agnóstico niega modalmente
un enunciado afirmativo de existencia, apoyándose en el axioma según el cual
quien afirma debe probar; mientras que el ateo afirma modalmente un
enunciado negativo de existencia, fundándose en el axioma en virtud del cual
los juicios negativos de existencia son verdaderos en tanto no se demuestre
lo contrario. Ahora bien, en el orden práctico -es decir, existencial,
moral, conductual, profesional, etc.- el agnóstico y el ateo se comportan de
modo esencialmente equivalente, pues, como pone de manifiesto el análisis de
la función performativa del lenguaje y la experiencia común, el uno y el
otro descartan operativamente la hipótesis teísta.

La postura del agnóstico es esencialmente metodológica, porque pone el
acento en la naturaleza, según él, no-conclusiva de la argumentación del
creyente. Propone, por principio, desconocer el referente teísta y suspender
cautelarmente el juicio definitivo sobre la posibilidad de saber si Dios
existe o no. Sin embargo, el punto crítico de la discusión radica en
dilucidar si, una vez planteada la cuestión de Dios, es posible dejarla en
suspenso sine die, aparcarla y continuar por la senda de la vida sin redimir
la hipoteca de esta indefinición personal. En mi opinión, esto es
teóricamente posible, pero prácticamente más bien imposible. El point
d'honneur del agnóstico frente al creyente es tan formalista y tan
teoricista en su actitud de espera -dice que necesita pruebas concluyentes
para decidir- que, de hecho, su posición nominal no se corresponde con los
esquemas de comportamiento vital a los que cada uno de nosotros tiene que
atenerse en el mundo de la praxis, entendiendo por esta categoría no sólo lo
que se hace (práctica), sino también la estructura teórica y motivacional de
lo que se hace (ideología, discurso comunicativo, intereses). Apenas parece
discutible que tanto en el plano del saber como en el plano de la vida
cotidiana resulta ineludible adoptar, al menos provisionalmente, un
posicionamiento de dirección positiva o negativa sobre la hipótesis testa,
aunque este posicionamiento no alcance una formulación explícita.
Naturalmente, siempre y cuando la pregunta se le plantee efectivamente al
interesado, pues la cuestión de Dios no es, contra lo que suele afirmarse un
universal antropológico, ya que multitud de seres humanos jamás se han
sentido concernidos por esa pregunta o ni siquiera la conocen -y el número
de ellos aumenta a acelerado ritmo en estos tiempos-. Pero si la pregunta
cobra para alguien pertinencia existencial, la actitud agnóstica, en su
estricta formulación teórica, no pasa de aparecer como más bien académica o
vagamente verbal. Estimo que esto es lo que quiso decir Bertrand Russell al
declararse agnóstico teórico y ateo práctico. La decisión positiva o
negativa respecto de la hipótesis testa estructura necesariamente el
conjunto del campo perceptivo, intelectivo y moral del ser humano
confrontado al respecto. Cabe que quien se tome a sí mismo por agnóstico
sólo sea un creyente perplejo, en cuyo caso -relativamente frecuente- debe
cambiar su autodefinición. Cabe también que la ideosincrasia de muchos
agnósticos, tejida por el temperamento, el carácter y la educación, les
lleve a inhibirse, ante los demás y ante sí mismos, a la hora de manifestar
públicamente su verdadera posición. Declararse ateo en contextos públicos en
los que la inercia del consenso recibido y la presión social es fuerte,
comporta correr graves riesgos y dificultades para los propios intereses, lo
cual lleva a muchos increyentes a eludir esas declaraciones y a refugiarse
en la relativamente más confortable posición del agnóstico, generalmente más
pasivo y mucho menos peligrosa, con la puerta expresamente abierta a los
intentos de quienes deseen proselitizarlo, o simplemente utilizarlo para sus
propios fines, en tanto que sean conciliables con los fines e intereses de
los que entran en el juego.

Cuando se rechazan los argumentos en favor de la existencia de Dios -y sus
cláusulas de acompañamiento-, es sumamente incoherente no reconocer que se
ha accedido a una situación personal de increencia -situación que jamás
puede excluir a priori el retorno a la fe-. Una situación de increencia debe
concluir, en el orden lógico, en una explícita presunción de ateísmo, la
cual obedece metodológicamente al axioma rector que privilegia
inequívocamente la verdad, en principio, de los juicios negativos de
existencia. Remito al lector a mis libros Elogio del ateísmo, de 1995, y
Ateísmo y religiosidad, que acaba de aparecer, si desea profundizar en esta
temática.

Un buen amigo mío, agnóstico y experto en teología, ha opinado que el ateo
sigue estando "colgado" de la cuestión de Dios. Se trata de una
argumentación falaz. Lo cierto es exactamente lo contrario: quien estima que
está en posesión de razones suficientes para negar que exista un referente
real para la idea de Dios acredita así que se ha "descolgado" de la
incertidumbre. A la inversa, quien resuelve permanecer -pública o
privadamente- en la duda agnóstica es claro que, expressis verbis, continúa
"colgado" de la cuestión sobre si Dios es una quimera o una realidad. A los
creyentes les entusiasma presentar al ateo como un fideista recalcitrante
pero al revés, obsesionado por el tema de Dios, tal vez creyendo que por
esta vía espuria exorcizan la calificación de fanatismo que pesa sobre ellos
mismos. Esta actitud de mala fe recuerda la muy mala prensa que siempre ha
tenido que soportar el ateísmo. Las ancestrales creencias animistas de los
seres humanos, ancladas probablemente en los mecanismos genéticos de
supervivencia de la especie, han modelado tan vigorosamente nuestro acervo
cultural que la declaración personal de ateísmo exige gran lucidez y mucho
carácter, pues desmantela las seguridades y certezas transmitidas por las
tradiciones religiosas y absorvidas compulsivamente por las generaciones
sucesivas de nuestra especie.

Autor: Gonzalo Puente Ojea
ex embajador del Reino de España ante el Estado de la Ciudad del Vaticano

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  #2  
Antiguo 12-dic-2005, 00:28
Clemente Pablo
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Agudo, como siempre, don Gonzalo. Lo que no estoy seguro es de cuándo
escribió esto, porque el libro que menciona como de reciente aparición
("Ateísmo y Religiosidad") lo compré y leí hará como seis o siete años.



"Jaume d'Urgell" <[email protected]> escribió en el mensaje
news:[email protected] ..
>
> AGNÓSTICOS Y ATEOS
> ==================
>
> La actitud personal ante la cuestión de Dios puede discurrir por dos vías
> opuestas. La respuesta afirmativa del teísmo estructura explícita o
> implícitamente la concepción del mundo en el sentido de un ordenamiento
> jerárquico de la realidad, y su desdoblamiento en una esfera de lo
> sobrenatural y trascendente y una esfera de lo natural e inmanente. El
> creacionismo, la existencia e inmortalidad del alma, y la retribución de
> una vida personal más allá de la muerte son las tres cláusulas básicas de
> la respuesta afirmativa. La respuesta no-afirmativa presenta dos versiones
> diferenciales: el agnosticismo y el ateísmo. La finitud de la existencia
> humana y el evolucionismo de la materia definen habitualmente el núcleo de
> esta respuesta en su doble forma, respecto de la cual se mantiene una viva
> discusión en la que intervienen no sólo los increyentes sino también
> muchos creyentes movidos por sus intereses religiosos.
>
> La posición del agnóstico puede expresarse así: "los argumentos que se
> exhiben en favor de la existencia de Dios no me permiten afirmar que
> existe". La posición del ateo es más terminante: "los argumentos que se
> exhiben en contra de la existencia de Dios me permiten afirmar que no
> existe". Es decir, ante la hipótesis teísta, el agnóstico niega modalmente
> un enunciado afirmativo de existencia, apoyándose en el axioma según el
> cual quien afirma debe probar; mientras que el ateo afirma modalmente un
> enunciado negativo de existencia, fundándose en el axioma en virtud del
> cual los juicios negativos de existencia son verdaderos en tanto no se
> demuestre lo contrario. Ahora bien, en el orden práctico -es decir,
> existencial, moral, conductual, profesional, etc.- el agnóstico y el ateo
> se comportan de modo esencialmente equivalente, pues, como pone de
> manifiesto el análisis de la función performativa del lenguaje y la
> experiencia común, el uno y el otro descartan operativamente la hipótesis
> teísta.
>
> La postura del agnóstico es esencialmente metodológica, porque pone el
> acento en la naturaleza, según él, no-conclusiva de la argumentación del
> creyente. Propone, por principio, desconocer el referente teísta y
> suspender cautelarmente el juicio definitivo sobre la posibilidad de saber
> si Dios existe o no. Sin embargo, el punto crítico de la discusión radica
> en dilucidar si, una vez planteada la cuestión de Dios, es posible dejarla
> en suspenso sine die, aparcarla y continuar por la senda de la vida sin
> redimir la hipoteca de esta indefinición personal. En mi opinión, esto es
> teóricamente posible, pero prácticamente más bien imposible. El point
> d'honneur del agnóstico frente al creyente es tan formalista y tan
> teoricista en su actitud de espera -dice que necesita pruebas concluyentes
> para decidir- que, de hecho, su posición nominal no se corresponde con los
> esquemas de comportamiento vital a los que cada uno de nosotros tiene que
> atenerse en el mundo de la praxis, entendiendo por esta categoría no sólo
> lo que se hace (práctica), sino también la estructura teórica y
> motivacional de lo que se hace (ideología, discurso comunicativo,
> intereses). Apenas parece discutible que tanto en el plano del saber como
> en el plano de la vida cotidiana resulta ineludible adoptar, al menos
> provisionalmente, un posicionamiento de dirección positiva o negativa
> sobre la hipótesis testa, aunque este posicionamiento no alcance una
> formulación explícita. Naturalmente, siempre y cuando la pregunta se le
> plantee efectivamente al interesado, pues la cuestión de Dios no es,
> contra lo que suele afirmarse un universal antropológico, ya que multitud
> de seres humanos jamás se han sentido concernidos por esa pregunta o ni
> siquiera la conocen -y el número de ellos aumenta a acelerado ritmo en
> estos tiempos-. Pero si la pregunta cobra para alguien pertinencia
> existencial, la actitud agnóstica, en su estricta formulación teórica, no
> pasa de aparecer como más bien académica o vagamente verbal. Estimo que
> esto es lo que quiso decir Bertrand Russell al declararse agnóstico
> teórico y ateo práctico. La decisión positiva o negativa respecto de la
> hipótesis testa estructura necesariamente el conjunto del campo
> perceptivo, intelectivo y moral del ser humano confrontado al respecto.
> Cabe que quien se tome a sí mismo por agnóstico sólo sea un creyente
> perplejo, en cuyo caso -relativamente frecuente- debe cambiar su
> autodefinición. Cabe también que la ideosincrasia de muchos agnósticos,
> tejida por el temperamento, el carácter y la educación, les lleve a
> inhibirse, ante los demás y ante sí mismos, a la hora de manifestar
> públicamente su verdadera posición. Declararse ateo en contextos públicos
> en los que la inercia del consenso recibido y la presión social es fuerte,
> comporta correr graves riesgos y dificultades para los propios intereses,
> lo cual lleva a muchos increyentes a eludir esas declaraciones y a
> refugiarse en la relativamente más confortable posición del agnóstico,
> generalmente más pasivo y mucho menos peligrosa, con la puerta
> expresamente abierta a los intentos de quienes deseen proselitizarlo, o
> simplemente utilizarlo para sus propios fines, en tanto que sean
> conciliables con los fines e intereses de los que entran en el juego.
>
> Cuando se rechazan los argumentos en favor de la existencia de Dios -y sus
> cláusulas de acompañamiento-, es sumamente incoherente no reconocer que se
> ha accedido a una situación personal de increencia -situación que jamás
> puede excluir a priori el retorno a la fe-. Una situación de increencia
> debe concluir, en el orden lógico, en una explícita presunción de ateísmo,
> la cual obedece metodológicamente al axioma rector que privilegia
> inequívocamente la verdad, en principio, de los juicios negativos de
> existencia. Remito al lector a mis libros Elogio del ateísmo, de 1995, y
> Ateísmo y religiosidad, que acaba de aparecer, si desea profundizar en
> esta temática.
>
> Un buen amigo mío, agnóstico y experto en teología, ha opinado que el ateo
> sigue estando "colgado" de la cuestión de Dios. Se trata de una
> argumentación falaz. Lo cierto es exactamente lo contrario: quien estima
> que está en posesión de razones suficientes para negar que exista un
> referente real para la idea de Dios acredita así que se ha "descolgado" de
> la incertidumbre. A la inversa, quien resuelve permanecer -pública o
> privadamente- en la duda agnóstica es claro que, expressis verbis,
> continúa "colgado" de la cuestión sobre si Dios es una quimera o una
> realidad. A los creyentes les entusiasma presentar al ateo como un
> fideista recalcitrante pero al revés, obsesionado por el tema de Dios, tal
> vez creyendo que por esta vía espuria exorcizan la calificación de
> fanatismo que pesa sobre ellos mismos. Esta actitud de mala fe recuerda la
> muy mala prensa que siempre ha tenido que soportar el ateísmo. Las
> ancestrales creencias animistas de los seres humanos, ancladas
> probablemente en los mecanismos genéticos de supervivencia de la especie,
> han modelado tan vigorosamente nuestro acervo cultural que la declaración
> personal de ateísmo exige gran lucidez y mucho carácter, pues desmantela
> las seguridades y certezas transmitidas por las tradiciones religiosas y
> absorvidas compulsivamente por las generaciones sucesivas de nuestra
> especie.
>
> Autor: Gonzalo Puente Ojea
> ex embajador del Reino de España ante el Estado de la Ciudad del Vaticano
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> | Autor: Jaume d'Urgell |
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  #3  
Antiguo 12-dic-2005, 01:18
F r e e
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Mensajes: n/a
me has sacado las palabras del teclado :-)

a ver la fecha y fuente Jaume....

"Clemente Pablo" <[email protected]> escribió en el mensaje
news:[email protected]
> Agudo, como siempre, don Gonzalo. Lo que no estoy seguro es de cuándo
> escribió esto, porque el libro que menciona como de reciente aparición
> ("Ateísmo y Religiosidad") lo compré y leí hará como seis o siete años.
>
>
>
> "Jaume d'Urgell" <[email protected]> escribió en el mensaje
> news:[email protected] ..
>>
>> AGNÓSTICOS Y ATEOS
>> ==================
>>
>> La actitud personal ante la cuestión de Dios puede discurrir por dos vías
>> opuestas. La respuesta afirmativa del teísmo estructura explícita o
>> implícitamente la concepción del mundo en el sentido de un ordenamiento
>> jerárquico de la realidad, y su desdoblamiento en una esfera de lo
>> sobrenatural y trascendente y una esfera de lo natural e inmanente. El
>> creacionismo, la existencia e inmortalidad del alma, y la retribución de
>> una vida personal más allá de la muerte son las tres cláusulas básicas de
>> la respuesta afirmativa. La respuesta no-afirmativa presenta dos
>> versiones diferenciales: el agnosticismo y el ateísmo. La finitud de la
>> existencia humana y el evolucionismo de la materia definen habitualmente
>> el núcleo de esta respuesta en su doble forma, respecto de la cual se
>> mantiene una viva discusión en la que intervienen no sólo los increyentes
>> sino también muchos creyentes movidos por sus intereses religiosos.
>>
>> La posición del agnóstico puede expresarse así: "los argumentos que se
>> exhiben en favor de la existencia de Dios no me permiten afirmar que
>> existe". La posición del ateo es más terminante: "los argumentos que se
>> exhiben en contra de la existencia de Dios me permiten afirmar que no
>> existe". Es decir, ante la hipótesis teísta, el agnóstico niega
>> modalmente un enunciado afirmativo de existencia, apoyándose en el axioma
>> según el cual quien afirma debe probar; mientras que el ateo afirma
>> modalmente un enunciado negativo de existencia, fundándose en el axioma
>> en virtud del cual los juicios negativos de existencia son verdaderos en
>> tanto no se demuestre lo contrario. Ahora bien, en el orden práctico -es
>> decir, existencial, moral, conductual, profesional, etc.- el agnóstico y
>> el ateo se comportan de modo esencialmente equivalente, pues, como pone
>> de manifiesto el análisis de la función performativa del lenguaje y la
>> experiencia común, el uno y el otro descartan operativamente la hipótesis
>> teísta.
>>
>> La postura del agnóstico es esencialmente metodológica, porque pone el
>> acento en la naturaleza, según él, no-conclusiva de la argumentación del
>> creyente. Propone, por principio, desconocer el referente teísta y
>> suspender cautelarmente el juicio definitivo sobre la posibilidad de
>> saber si Dios existe o no. Sin embargo, el punto crítico de la discusión
>> radica en dilucidar si, una vez planteada la cuestión de Dios, es posible
>> dejarla en suspenso sine die, aparcarla y continuar por la senda de la
>> vida sin redimir la hipoteca de esta indefinición personal. En mi
>> opinión, esto es teóricamente posible, pero prácticamente más bien
>> imposible. El point d'honneur del agnóstico frente al creyente es tan
>> formalista y tan teoricista en su actitud de espera -dice que necesita
>> pruebas concluyentes para decidir- que, de hecho, su posición nominal no
>> se corresponde con los esquemas de comportamiento vital a los que cada
>> uno de nosotros tiene que atenerse en el mundo de la praxis, entendiendo
>> por esta categoría no sólo lo que se hace (práctica), sino también la
>> estructura teórica y motivacional de lo que se hace (ideología, discurso
>> comunicativo, intereses). Apenas parece discutible que tanto en el plano
>> del saber como en el plano de la vida cotidiana resulta ineludible
>> adoptar, al menos provisionalmente, un posicionamiento de dirección
>> positiva o negativa sobre la hipótesis testa, aunque este posicionamiento
>> no alcance una formulación explícita. Naturalmente, siempre y cuando la
>> pregunta se le plantee efectivamente al interesado, pues la cuestión de
>> Dios no es, contra lo que suele afirmarse un universal antropológico, ya
>> que multitud de seres humanos jamás se han sentido concernidos por esa
>> pregunta o ni siquiera la conocen -y el número de ellos aumenta a
>> acelerado ritmo en estos tiempos-. Pero si la pregunta cobra para alguien
>> pertinencia existencial, la actitud agnóstica, en su estricta formulación
>> teórica, no pasa de aparecer como más bien académica o vagamente verbal.
>> Estimo que esto es lo que quiso decir Bertrand Russell al declararse
>> agnóstico teórico y ateo práctico. La decisión positiva o negativa
>> respecto de la hipótesis testa estructura necesariamente el conjunto del
>> campo perceptivo, intelectivo y moral del ser humano confrontado al
>> respecto. Cabe que quien se tome a sí mismo por agnóstico sólo sea un
>> creyente perplejo, en cuyo caso -relativamente frecuente- debe cambiar su
>> autodefinición. Cabe también que la ideosincrasia de muchos agnósticos,
>> tejida por el temperamento, el carácter y la educación, les lleve a
>> inhibirse, ante los demás y ante sí mismos, a la hora de manifestar
>> públicamente su verdadera posición. Declararse ateo en contextos públicos
>> en los que la inercia del consenso recibido y la presión social es
>> fuerte, comporta correr graves riesgos y dificultades para los propios
>> intereses, lo cual lleva a muchos increyentes a eludir esas declaraciones
>> y a refugiarse en la relativamente más confortable posición del
>> agnóstico, generalmente más pasivo y mucho menos peligrosa, con la puerta
>> expresamente abierta a los intentos de quienes deseen proselitizarlo, o
>> simplemente utilizarlo para sus propios fines, en tanto que sean
>> conciliables con los fines e intereses de los que entran en el juego.
>>
>> Cuando se rechazan los argumentos en favor de la existencia de Dios -y
>> sus cláusulas de acompañamiento-, es sumamente incoherente no reconocer
>> que se ha accedido a una situación personal de increencia -situación que
>> jamás puede excluir a priori el retorno a la fe-. Una situación de
>> increencia debe concluir, en el orden lógico, en una explícita presunción
>> de ateísmo, la cual obedece metodológicamente al axioma rector que
>> privilegia inequívocamente la verdad, en principio, de los juicios
>> negativos de existencia. Remito al lector a mis libros Elogio del
>> ateísmo, de 1995, y Ateísmo y religiosidad, que acaba de aparecer, si
>> desea profundizar en esta temática.
>>
>> Un buen amigo mío, agnóstico y experto en teología, ha opinado que el
>> ateo sigue estando "colgado" de la cuestión de Dios. Se trata de una
>> argumentación falaz. Lo cierto es exactamente lo contrario: quien estima
>> que está en posesión de razones suficientes para negar que exista un
>> referente real para la idea de Dios acredita así que se ha "descolgado"
>> de la incertidumbre. A la inversa, quien resuelve permanecer -pública o
>> privadamente- en la duda agnóstica es claro que, expressis verbis,
>> continúa "colgado" de la cuestión sobre si Dios es una quimera o una
>> realidad. A los creyentes les entusiasma presentar al ateo como un
>> fideista recalcitrante pero al revés, obsesionado por el tema de Dios,
>> tal vez creyendo que por esta vía espuria exorcizan la calificación de
>> fanatismo que pesa sobre ellos mismos. Esta actitud de mala fe recuerda
>> la muy mala prensa que siempre ha tenido que soportar el ateísmo. Las
>> ancestrales creencias animistas de los seres humanos, ancladas
>> probablemente en los mecanismos genéticos de supervivencia de la especie,
>> han modelado tan vigorosamente nuestro acervo cultural que la declaración
>> personal de ateísmo exige gran lucidez y mucho carácter, pues desmantela
>> las seguridades y certezas transmitidas por las tradiciones religiosas y
>> absorvidas compulsivamente por las generaciones sucesivas de nuestra
>> especie.
>>
>> Autor: Gonzalo Puente Ojea
>> ex embajador del Reino de España ante el Estado de la Ciudad del Vaticano
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  #4  
Antiguo 12-dic-2005, 03:06
Jaume d'Urgell
Guest
 
Mensajes: n/a
Publicado en 1997, en el periódico "El Mundo".

Cuando más clásico, más actual.







Jaume d'Urgell
[email protected]







"F r e e" <[email protected]> escribió en el mensaje
news[email protected] ws.ono.com...

> me has sacado las palabras del teclado :-)
>
> a ver la fecha y fuente Jaume....
>
> "Clemente Pablo" <[email protected]> escribió en el mensaje
> news:[email protected]
>> Agudo, como siempre, don Gonzalo. Lo que no estoy seguro es de cuándo
>> escribió esto, porque el libro que menciona como de reciente aparición
>> ("Ateísmo y Religiosidad") lo compré y leí hará como seis o siete años.
>>
>>
>>
>> "Jaume d'Urgell" <[email protected]> escribió en el mensaje
>> news:[email protected] ..
>>>
>>> AGNÓSTICOS Y ATEOS
>>> ==================
>>>
>>> La actitud personal ante la cuestión de Dios puede discurrir por dos
>>> vías opuestas. La respuesta afirmativa del teísmo estructura explícita o
>>> implícitamente la concepción del mundo en el sentido de un ordenamiento
>>> jerárquico de la realidad, y su desdoblamiento en una esfera de lo
>>> sobrenatural y trascendente y una esfera de lo natural e inmanente. El
>>> creacionismo, la existencia e inmortalidad del alma, y la retribución de
>>> una vida personal más allá de la muerte son las tres cláusulas básicas
>>> de la respuesta afirmativa. La respuesta no-afirmativa presenta dos
>>> versiones diferenciales: el agnosticismo y el ateísmo. La finitud de la
>>> existencia humana y el evolucionismo de la materia definen habitualmente
>>> el núcleo de esta respuesta en su doble forma, respecto de la cual se
>>> mantiene una viva discusión en la que intervienen no sólo los
>>> increyentes sino también muchos creyentes movidos por sus intereses
>>> religiosos.
>>>
>>> La posición del agnóstico puede expresarse así: "los argumentos que se
>>> exhiben en favor de la existencia de Dios no me permiten afirmar que
>>> existe". La posición del ateo es más terminante: "los argumentos que se
>>> exhiben en contra de la existencia de Dios me permiten afirmar que no
>>> existe". Es decir, ante la hipótesis teísta, el agnóstico niega
>>> modalmente un enunciado afirmativo de existencia, apoyándose en el
>>> axioma según el cual quien afirma debe probar; mientras que el ateo
>>> afirma modalmente un enunciado negativo de existencia, fundándose en el
>>> axioma en virtud del cual los juicios negativos de existencia son
>>> verdaderos en tanto no se demuestre lo contrario. Ahora bien, en el
>>> orden práctico -es decir, existencial, moral, conductual, profesional,
>>> etc.- el agnóstico y el ateo se comportan de modo esencialmente
>>> equivalente, pues, como pone de manifiesto el análisis de la función
>>> performativa del lenguaje y la experiencia común, el uno y el otro
>>> descartan operativamente la hipótesis teísta.
>>>
>>> La postura del agnóstico es esencialmente metodológica, porque pone el
>>> acento en la naturaleza, según él, no-conclusiva de la argumentación del
>>> creyente. Propone, por principio, desconocer el referente teísta y
>>> suspender cautelarmente el juicio definitivo sobre la posibilidad de
>>> saber si Dios existe o no. Sin embargo, el punto crítico de la discusión
>>> radica en dilucidar si, una vez planteada la cuestión de Dios, es
>>> posible dejarla en suspenso sine die, aparcarla y continuar por la senda
>>> de la vida sin redimir la hipoteca de esta indefinición personal. En mi
>>> opinión, esto es teóricamente posible, pero prácticamente más bien
>>> imposible. El point d'honneur del agnóstico frente al creyente es tan
>>> formalista y tan teoricista en su actitud de espera -dice que necesita
>>> pruebas concluyentes para decidir- que, de hecho, su posición nominal no
>>> se corresponde con los esquemas de comportamiento vital a los que cada
>>> uno de nosotros tiene que atenerse en el mundo de la praxis, entendiendo
>>> por esta categoría no sólo lo que se hace (práctica), sino también la
>>> estructura teórica y motivacional de lo que se hace (ideología, discurso
>>> comunicativo, intereses). Apenas parece discutible que tanto en el plano
>>> del saber como en el plano de la vida cotidiana resulta ineludible
>>> adoptar, al menos provisionalmente, un posicionamiento de dirección
>>> positiva o negativa sobre la hipótesis testa, aunque este
>>> posicionamiento no alcance una formulación explícita. Naturalmente,
>>> siempre y cuando la pregunta se le plantee efectivamente al interesado,
>>> pues la cuestión de Dios no es, contra lo que suele afirmarse un
>>> universal antropológico, ya que multitud de seres humanos jamás se han
>>> sentido concernidos por esa pregunta o ni siquiera la conocen -y el
>>> número de ellos aumenta a acelerado ritmo en estos tiempos-. Pero si la
>>> pregunta cobra para alguien pertinencia existencial, la actitud
>>> agnóstica, en su estricta formulación teórica, no pasa de aparecer como
>>> más bien académica o vagamente verbal. Estimo que esto es lo que quiso
>>> decir Bertrand Russell al declararse agnóstico teórico y ateo práctico.
>>> La decisión positiva o negativa respecto de la hipótesis testa
>>> estructura necesariamente el conjunto del campo perceptivo, intelectivo
>>> y moral del ser humano confrontado al respecto. Cabe que quien se tome a
>>> sí mismo por agnóstico sólo sea un creyente perplejo, en cuyo
>>> caso -relativamente frecuente- debe cambiar su autodefinición. Cabe
>>> también que la ideosincrasia de muchos agnósticos, tejida por el
>>> temperamento, el carácter y la educación, les lleve a inhibirse, ante
>>> los demás y ante sí mismos, a la hora de manifestar públicamente su
>>> verdadera posición. Declararse ateo en contextos públicos en los que la
>>> inercia del consenso recibido y la presión social es fuerte, comporta
>>> correr graves riesgos y dificultades para los propios intereses, lo cual
>>> lleva a muchos increyentes a eludir esas declaraciones y a refugiarse en
>>> la relativamente más confortable posición del agnóstico, generalmente
>>> más pasivo y mucho menos peligrosa, con la puerta expresamente abierta a
>>> los intentos de quienes deseen proselitizarlo, o simplemente utilizarlo
>>> para sus propios fines, en tanto que sean conciliables con los fines e
>>> intereses de los que entran en el juego.
>>>
>>> Cuando se rechazan los argumentos en favor de la existencia de Dios -y
>>> sus cláusulas de acompañamiento-, es sumamente incoherente no reconocer
>>> que se ha accedido a una situación personal de increencia -situación que
>>> jamás puede excluir a priori el retorno a la fe-. Una situación de
>>> increencia debe concluir, en el orden lógico, en una explícita
>>> presunción de ateísmo, la cual obedece metodológicamente al axioma
>>> rector que privilegia inequívocamente la verdad, en principio, de los
>>> juicios negativos de existencia. Remito al lector a mis libros Elogio
>>> del ateísmo, de 1995, y Ateísmo y religiosidad, que acaba de aparecer,
>>> si desea profundizar en esta temática.
>>>
>>> Un buen amigo mío, agnóstico y experto en teología, ha opinado que el
>>> ateo sigue estando "colgado" de la cuestión de Dios. Se trata de una
>>> argumentación falaz. Lo cierto es exactamente lo contrario: quien estima
>>> que está en posesión de razones suficientes para negar que exista un
>>> referente real para la idea de Dios acredita así que se ha "descolgado"
>>> de la incertidumbre. A la inversa, quien resuelve permanecer -pública o
>>> privadamente- en la duda agnóstica es claro que, expressis verbis,
>>> continúa "colgado" de la cuestión sobre si Dios es una quimera o una
>>> realidad. A los creyentes les entusiasma presentar al ateo como un
>>> fideista recalcitrante pero al revés, obsesionado por el tema de Dios,
>>> tal vez creyendo que por esta vía espuria exorcizan la calificación de
>>> fanatismo que pesa sobre ellos mismos. Esta actitud de mala fe recuerda
>>> la muy mala prensa que siempre ha tenido que soportar el ateísmo. Las
>>> ancestrales creencias animistas de los seres humanos, ancladas
>>> probablemente en los mecanismos genéticos de supervivencia de la
>>> especie, han modelado tan vigorosamente nuestro acervo cultural que la
>>> declaración personal de ateísmo exige gran lucidez y mucho carácter,
>>> pues desmantela las seguridades y certezas transmitidas por las
>>> tradiciones religiosas y absorvidas compulsivamente por las generaciones
>>> sucesivas de nuestra especie.
>>>
>>> Autor: Gonzalo Puente Ojea
>>> ex embajador del Reino de España ante el Estado de la Ciudad del
>>> Vaticano
>>>
>>> -
>>>
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>>> __| | | | |_ __ __ _ ___| | | ___ ___ _ __ ___
>>> / _` | | | | '__/ _` |/ _ \ | | / __/ _ \| '_ ` _ \
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>>> \__,_|\__,_|_| \__, |\___|_|_(_)___\___/|_| |_| |_|
>>> +-----------------------------|___/-----------------------------+
>>> | |
>>> | Autor: Jaume d'Urgell |
>>> | Correo electrónico: [email protected] |
>>> | Sitio web: www.durgell.com |
>>> | Teléfono: 609 907 711 |
>>> | |
>>> +---------------------------------------------------------------+
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Responder Citando
  #5  
Antiguo 12-dic-2005, 09:32
Natural
Guest
 
Mensajes: n/a
Y por qué es tan vital para un anticlerical el serlo? El manifestar
sus creencias o descreencias? Por qué no se conforma con pensar en
otras cosas ya que lo suyo no es la religión?

www.infantaleonordeborbon.com



Responder Citando
  #6  
Antiguo 12-dic-2005, 09:48
Jaume d'Urgell
Guest
 
Mensajes: n/a
Peor es sacar una estatua de un tio muerto a la calle, a pasearlo. ¿no
crees?



"Natural" <[email protected]> escribió en el mensaje
news:[email protected] g43g2000cwa.googlegroups.com.. .
Y por qué es tan vital para un anticlerical el serlo? El manifestar
sus creencias o descreencias? Por qué no se conforma con pensar en
otras cosas ya que lo suyo no es la religión?

www.infantaleonordeborbon.com




Responder Citando
  #7  
Antiguo 12-dic-2005, 10:15
Inapetente
Guest
 
Mensajes: n/a

Jaume d'Urgell <[email protected]> escribió en el mensaje de noticias
[email protected]
> Peor es sacar una estatua de un tio muerto a la calle, a pasearlo. ¿no
> crees?
>
>


O ponerse la foto de un tio muerto en una camiseta.






Responder Citando
  #8  
Antiguo 12-dic-2005, 14:02
Natural
Guest
 
Mensajes: n/a
jeje, eso si que es ridículo. Ejemplos: El che, el lennon, etc.

www.infantaleonordeborbon.com



Responder Citando
  #9  
Antiguo 17-dic-2005, 01:25
Clemente Pablo
Guest
 
Mensajes: n/a
Esto me parece a mí que sería más propio de es.charla.religiosos y si lo
sacas allí, prometo mi asistencia, pero debo decir que yo levito en ese
nivel sutil que florece entre el deísmo y el increduluísmo (o incrediluïsme
o com es diga, Jaume, que no sóc cap expert en intringuleries de eixe
calibre). ¿Por qué no metes el asunto en el grupo de religiosos? De verdad,
creo que da de sí para eso y mucho más.


"Jaume d'Urgell" <[email protected]> escribió en el mensaje
news:[email protected] ..
> Publicado en 1997, en el periódico "El Mundo".
>
> Cuando más clásico, más actual.
>
>
>
>
>
>
>
> Jaume d'Urgell
> [email protected]
>
>
>
>
>
>
>
> "F r e e" <[email protected]> escribió en el mensaje
> news[email protected] ws.ono.com...
>
>> me has sacado las palabras del teclado :-)
>>
>> a ver la fecha y fuente Jaume....
>>
>> "Clemente Pablo" <[email protected]> escribió en el mensaje
>> news:[email protected]
>>> Agudo, como siempre, don Gonzalo. Lo que no estoy seguro es de cuándo
>>> escribió esto, porque el libro que menciona como de reciente aparición
>>> ("Ateísmo y Religiosidad") lo compré y leí hará como seis o siete años.
>>>
>>>
>>>
>>> "Jaume d'Urgell" <[email protected]> escribió en el mensaje
>>> news:[email protected] ..
>>>>
>>>> AGNÓSTICOS Y ATEOS
>>>> ==================
>>>>
>>>> La actitud personal ante la cuestión de Dios puede discurrir por dos
>>>> vías opuestas. La respuesta afirmativa del teísmo estructura explícita
>>>> o implícitamente la concepción del mundo en el sentido de un
>>>> ordenamiento jerárquico de la realidad, y su desdoblamiento en una
>>>> esfera de lo sobrenatural y trascendente y una esfera de lo natural e
>>>> inmanente. El creacionismo, la existencia e inmortalidad del alma, y la
>>>> retribución de una vida personal más allá de la muerte son las tres
>>>> cláusulas básicas de la respuesta afirmativa. La respuesta
>>>> no-afirmativa presenta dos versiones diferenciales: el agnosticismo y
>>>> el ateísmo. La finitud de la existencia humana y el evolucionismo de la
>>>> materia definen habitualmente el núcleo de esta respuesta en su doble
>>>> forma, respecto de la cual se mantiene una viva discusión en la que
>>>> intervienen no sólo los increyentes sino también muchos creyentes
>>>> movidos por sus intereses religiosos.
>>>>
>>>> La posición del agnóstico puede expresarse así: "los argumentos que se
>>>> exhiben en favor de la existencia de Dios no me permiten afirmar que
>>>> existe". La posición del ateo es más terminante: "los argumentos que se
>>>> exhiben en contra de la existencia de Dios me permiten afirmar que no
>>>> existe". Es decir, ante la hipótesis teísta, el agnóstico niega
>>>> modalmente un enunciado afirmativo de existencia, apoyándose en el
>>>> axioma según el cual quien afirma debe probar; mientras que el ateo
>>>> afirma modalmente un enunciado negativo de existencia, fundándose en el
>>>> axioma en virtud del cual los juicios negativos de existencia son
>>>> verdaderos en tanto no se demuestre lo contrario. Ahora bien, en el
>>>> orden práctico -es decir, existencial, moral, conductual, profesional,
>>>> etc.- el agnóstico y el ateo se comportan de modo esencialmente
>>>> equivalente, pues, como pone de manifiesto el análisis de la función
>>>> performativa del lenguaje y la experiencia común, el uno y el otro
>>>> descartan operativamente la hipótesis teísta.
>>>>
>>>> La postura del agnóstico es esencialmente metodológica, porque pone el
>>>> acento en la naturaleza, según él, no-conclusiva de la argumentación
>>>> del creyente. Propone, por principio, desconocer el referente teísta y
>>>> suspender cautelarmente el juicio definitivo sobre la posibilidad de
>>>> saber si Dios existe o no. Sin embargo, el punto crítico de la
>>>> discusión radica en dilucidar si, una vez planteada la cuestión de
>>>> Dios, es posible dejarla en suspenso sine die, aparcarla y continuar
>>>> por la senda de la vida sin redimir la hipoteca de esta indefinición
>>>> personal. En mi opinión, esto es teóricamente posible, pero
>>>> prácticamente más bien imposible. El point d'honneur del agnóstico
>>>> frente al creyente es tan formalista y tan teoricista en su actitud de
>>>> espera -dice que necesita pruebas concluyentes para decidir- que, de
>>>> hecho, su posición nominal no se corresponde con los esquemas de
>>>> comportamiento vital a los que cada uno de nosotros tiene que atenerse
>>>> en el mundo de la praxis, entendiendo por esta categoría no sólo lo que
>>>> se hace (práctica), sino también la estructura teórica y motivacional
>>>> de lo que se hace (ideología, discurso comunicativo, intereses). Apenas
>>>> parece discutible que tanto en el plano del saber como en el plano de
>>>> la vida cotidiana resulta ineludible adoptar, al menos
>>>> provisionalmente, un posicionamiento de dirección positiva o negativa
>>>> sobre la hipótesis testa, aunque este posicionamiento no alcance una
>>>> formulación explícita. Naturalmente, siempre y cuando la pregunta se le
>>>> plantee efectivamente al interesado, pues la cuestión de Dios no es,
>>>> contra lo que suele afirmarse un universal antropológico, ya que
>>>> multitud de seres humanos jamás se han sentido concernidos por esa
>>>> pregunta o ni siquiera la conocen -y el número de ellos aumenta a
>>>> acelerado ritmo en estos tiempos-. Pero si la pregunta cobra para
>>>> alguien pertinencia existencial, la actitud agnóstica, en su estricta
>>>> formulación teórica, no pasa de aparecer como más bien académica o
>>>> vagamente verbal. Estimo que esto es lo que quiso decir Bertrand
>>>> Russell al declararse agnóstico teórico y ateo práctico. La decisión
>>>> positiva o negativa respecto de la hipótesis testa estructura
>>>> necesariamente el conjunto del campo perceptivo, intelectivo y moral
>>>> del ser humano confrontado al respecto. Cabe que quien se tome a sí
>>>> mismo por agnóstico sólo sea un creyente perplejo, en cuyo
>>>> caso -relativamente frecuente- debe cambiar su autodefinición. Cabe
>>>> también que la ideosincrasia de muchos agnósticos, tejida por el
>>>> temperamento, el carácter y la educación, les lleve a inhibirse, ante
>>>> los demás y ante sí mismos, a la hora de manifestar públicamente su
>>>> verdadera posición. Declararse ateo en contextos públicos en los que la
>>>> inercia del consenso recibido y la presión social es fuerte, comporta
>>>> correr graves riesgos y dificultades para los propios intereses, lo
>>>> cual lleva a muchos increyentes a eludir esas declaraciones y a
>>>> refugiarse en la relativamente más confortable posición del agnóstico,
>>>> generalmente más pasivo y mucho menos peligrosa, con la puerta
>>>> expresamente abierta a los intentos de quienes deseen proselitizarlo, o
>>>> simplemente utilizarlo para sus propios fines, en tanto que sean
>>>> conciliables con los fines e intereses de los que entran en el juego.
>>>>
>>>> Cuando se rechazan los argumentos en favor de la existencia de Dios -y
>>>> sus cláusulas de acompañamiento-, es sumamente incoherente no reconocer
>>>> que se ha accedido a una situación personal de increencia -situación
>>>> que jamás puede excluir a priori el retorno a la fe-. Una situación de
>>>> increencia debe concluir, en el orden lógico, en una explícita
>>>> presunción de ateísmo, la cual obedece metodológicamente al axioma
>>>> rector que privilegia inequívocamente la verdad, en principio, de los
>>>> juicios negativos de existencia. Remito al lector a mis libros Elogio
>>>> del ateísmo, de 1995, y Ateísmo y religiosidad, que acaba de aparecer,
>>>> si desea profundizar en esta temática.
>>>>
>>>> Un buen amigo mío, agnóstico y experto en teología, ha opinado que el
>>>> ateo sigue estando "colgado" de la cuestión de Dios. Se trata de una
>>>> argumentación falaz. Lo cierto es exactamente lo contrario: quien
>>>> estima que está en posesión de razones suficientes para negar que
>>>> exista un referente real para la idea de Dios acredita así que se ha
>>>> "descolgado" de la incertidumbre. A la inversa, quien resuelve
>>>> permanecer -pública o privadamente- en la duda agnóstica es claro que,
>>>> expressis verbis, continúa "colgado" de la cuestión sobre si Dios es
>>>> una quimera o una realidad. A los creyentes les entusiasma presentar al
>>>> ateo como un fideista recalcitrante pero al revés, obsesionado por el
>>>> tema de Dios, tal vez creyendo que por esta vía espuria exorcizan la
>>>> calificación de fanatismo que pesa sobre ellos mismos. Esta actitud de
>>>> mala fe recuerda la muy mala prensa que siempre ha tenido que soportar
>>>> el ateísmo. Las ancestrales creencias animistas de los seres humanos,
>>>> ancladas probablemente en los mecanismos genéticos de supervivencia de
>>>> la especie, han modelado tan vigorosamente nuestro acervo cultural que
>>>> la declaración personal de ateísmo exige gran lucidez y mucho carácter,
>>>> pues desmantela las seguridades y certezas transmitidas por las
>>>> tradiciones religiosas y absorvidas compulsivamente por las
>>>> generaciones sucesivas de nuestra especie.
>>>>
>>>> Autor: Gonzalo Puente Ojea
>>>> ex embajador del Reino de España ante el Estado de la Ciudad del
>>>> Vaticano
>>>>
>>>> -
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>>>> _ _ _ _ _
>>>> __| | | | |_ __ __ _ ___| | | ___ ___ _ __ ___
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>>>> \__,_|\__,_|_| \__, |\___|_|_(_)___\___/|_| |_| |_|
>>>> +-----------------------------|___/-----------------------------+
>>>> | |
>>>> | Autor: Jaume d'Urgell |
>>>> | Correo electrónico: [email protected] |
>>>> | Sitio web: www.durgell.com |
>>>> | Teléfono: 609 907 711 |
>>>> | |
>>>> +---------------------------------------------------------------+
>>>>
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Responder Citando
  #10  
Antiguo 17-dic-2005, 06:04
Jaume d'Urgell
Guest
 
Mensajes: n/a
Cuando una mentira se alimenta de dinero pagado por el conjunto de la
población, se convierte en un asunto político.


Jaume







"Clemente Pablo" <[email protected]> escribió en el mensaje
news:[email protected]
> Esto me parece a mí que sería más propio de es.charla.religiosos y si lo
> sacas allí, prometo mi asistencia, pero debo decir que yo levito en ese
> nivel sutil que florece entre el deísmo y el increduluísmo (o
> incrediluïsme o com es diga, Jaume, que no sóc cap expert en
> intringuleries de eixe calibre). ¿Por qué no metes el asunto en el grupo
> de religiosos? De verdad, creo que da de sí para eso y mucho más.
>
>
> "Jaume d'Urgell" <[email protected]> escribió en el mensaje
> news:[email protected] ..
>> Publicado en 1997, en el periódico "El Mundo".
>>
>> Cuando más clásico, más actual.
>>
>>
>>
>>
>>
>>
>>
>> Jaume d'Urgell
>> [email protected]
>>
>>
>>
>>
>>
>>
>>
>> "F r e e" <[email protected]> escribió en el mensaje
>> news[email protected] ws.ono.com...
>>
>>> me has sacado las palabras del teclado :-)
>>>
>>> a ver la fecha y fuente Jaume....
>>>
>>> "Clemente Pablo" <[email protected]> escribió en el mensaje
>>> news:[email protected]
>>>> Agudo, como siempre, don Gonzalo. Lo que no estoy seguro es de cuándo
>>>> escribió esto, porque el libro que menciona como de reciente aparición
>>>> ("Ateísmo y Religiosidad") lo compré y leí hará como seis o siete años.
>>>>
>>>>
>>>>
>>>> "Jaume d'Urgell" <[email protected]> escribió en el mensaje
>>>> news:[email protected] ..
>>>>>
>>>>> AGNÓSTICOS Y ATEOS
>>>>> ==================
>>>>>
>>>>> La actitud personal ante la cuestión de Dios puede discurrir por dos
>>>>> vías opuestas. La respuesta afirmativa del teísmo estructura explícita
>>>>> o implícitamente la concepción del mundo en el sentido de un
>>>>> ordenamiento jerárquico de la realidad, y su desdoblamiento en una
>>>>> esfera de lo sobrenatural y trascendente y una esfera de lo natural e
>>>>> inmanente. El creacionismo, la existencia e inmortalidad del alma, y
>>>>> la retribución de una vida personal más allá de la muerte son las tres
>>>>> cláusulas básicas de la respuesta afirmativa. La respuesta
>>>>> no-afirmativa presenta dos versiones diferenciales: el agnosticismo y
>>>>> el ateísmo. La finitud de la existencia humana y el evolucionismo de
>>>>> la materia definen habitualmente el núcleo de esta respuesta en su
>>>>> doble forma, respecto de la cual se mantiene una viva discusión en la
>>>>> que intervienen no sólo los increyentes sino también muchos creyentes
>>>>> movidos por sus intereses religiosos.
>>>>>
>>>>> La posición del agnóstico puede expresarse así: "los argumentos que se
>>>>> exhiben en favor de la existencia de Dios no me permiten afirmar que
>>>>> existe". La posición del ateo es más terminante: "los argumentos que
>>>>> se exhiben en contra de la existencia de Dios me permiten afirmar que
>>>>> no existe". Es decir, ante la hipótesis teísta, el agnóstico niega
>>>>> modalmente un enunciado afirmativo de existencia, apoyándose en el
>>>>> axioma según el cual quien afirma debe probar; mientras que el ateo
>>>>> afirma modalmente un enunciado negativo de existencia, fundándose en
>>>>> el axioma en virtud del cual los juicios negativos de existencia son
>>>>> verdaderos en tanto no se demuestre lo contrario. Ahora bien, en el
>>>>> orden práctico -es decir, existencial, moral, conductual, profesional,
>>>>> etc.- el agnóstico y el ateo se comportan de modo esencialmente
>>>>> equivalente, pues, como pone de manifiesto el análisis de la función
>>>>> performativa del lenguaje y la experiencia común, el uno y el otro
>>>>> descartan operativamente la hipótesis teísta.
>>>>>
>>>>> La postura del agnóstico es esencialmente metodológica, porque pone el
>>>>> acento en la naturaleza, según él, no-conclusiva de la argumentación
>>>>> del creyente. Propone, por principio, desconocer el referente teísta y
>>>>> suspender cautelarmente el juicio definitivo sobre la posibilidad de
>>>>> saber si Dios existe o no. Sin embargo, el punto crítico de la
>>>>> discusión radica en dilucidar si, una vez planteada la cuestión de
>>>>> Dios, es posible dejarla en suspenso sine die, aparcarla y continuar
>>>>> por la senda de la vida sin redimir la hipoteca de esta indefinición
>>>>> personal. En mi opinión, esto es teóricamente posible, pero
>>>>> prácticamente más bien imposible. El point d'honneur del agnóstico
>>>>> frente al creyente es tan formalista y tan teoricista en su actitud de
>>>>> espera -dice que necesita pruebas concluyentes para decidir- que, de
>>>>> hecho, su posición nominal no se corresponde con los esquemas de
>>>>> comportamiento vital a los que cada uno de nosotros tiene que atenerse
>>>>> en el mundo de la praxis, entendiendo por esta categoría no sólo lo
>>>>> que se hace (práctica), sino también la estructura teórica y
>>>>> motivacional de lo que se hace (ideología, discurso comunicativo,
>>>>> intereses). Apenas parece discutible que tanto en el plano del saber
>>>>> como en el plano de la vida cotidiana resulta ineludible adoptar, al
>>>>> menos provisionalmente, un posicionamiento de dirección positiva o
>>>>> negativa sobre la hipótesis testa, aunque este posicionamiento no
>>>>> alcance una formulación explícita. Naturalmente, siempre y cuando la
>>>>> pregunta se le plantee efectivamente al interesado, pues la cuestión
>>>>> de Dios no es, contra lo que suele afirmarse un universal
>>>>> antropológico, ya que multitud de seres humanos jamás se han sentido
>>>>> concernidos por esa pregunta o ni siquiera la conocen -y el número de
>>>>> ellos aumenta a acelerado ritmo en estos tiempos-. Pero si la pregunta
>>>>> cobra para alguien pertinencia existencial, la actitud agnóstica, en
>>>>> su estricta formulación teórica, no pasa de aparecer como más bien
>>>>> académica o vagamente verbal. Estimo que esto es lo que quiso decir
>>>>> Bertrand Russell al declararse agnóstico teórico y ateo práctico. La
>>>>> decisión positiva o negativa respecto de la hipótesis testa estructura
>>>>> necesariamente el conjunto del campo perceptivo, intelectivo y moral
>>>>> del ser humano confrontado al respecto. Cabe que quien se tome a sí
>>>>> mismo por agnóstico sólo sea un creyente perplejo, en cuyo
>>>>> caso -relativamente frecuente- debe cambiar su autodefinición. Cabe
>>>>> también que la ideosincrasia de muchos agnósticos, tejida por el
>>>>> temperamento, el carácter y la educación, les lleve a inhibirse, ante
>>>>> los demás y ante sí mismos, a la hora de manifestar públicamente su
>>>>> verdadera posición. Declararse ateo en contextos públicos en los que
>>>>> la inercia del consenso recibido y la presión social es fuerte,
>>>>> comporta correr graves riesgos y dificultades para los propios
>>>>> intereses, lo cual lleva a muchos increyentes a eludir esas
>>>>> declaraciones y a refugiarse en la relativamente más confortable
>>>>> posición del agnóstico, generalmente más pasivo y mucho menos
>>>>> peligrosa, con la puerta expresamente abierta a los intentos de
>>>>> quienes deseen proselitizarlo, o simplemente utilizarlo para sus
>>>>> propios fines, en tanto que sean conciliables con los fines e
>>>>> intereses de los que entran en el juego.
>>>>>
>>>>> Cuando se rechazan los argumentos en favor de la existencia de Dios -y
>>>>> sus cláusulas de acompañamiento-, es sumamente incoherente no
>>>>> reconocer que se ha accedido a una situación personal de
>>>>> increencia -situación que jamás puede excluir a priori el retorno a la
>>>>> fe-. Una situación de increencia debe concluir, en el orden lógico, en
>>>>> una explícita presunción de ateísmo, la cual obedece metodológicamente
>>>>> al axioma rector que privilegia inequívocamente la verdad, en
>>>>> principio, de los juicios negativos de existencia. Remito al lector a
>>>>> mis libros Elogio del ateísmo, de 1995, y Ateísmo y religiosidad, que
>>>>> acaba de aparecer, si desea profundizar en esta temática.
>>>>>
>>>>> Un buen amigo mío, agnóstico y experto en teología, ha opinado que el
>>>>> ateo sigue estando "colgado" de la cuestión de Dios. Se trata de una
>>>>> argumentación falaz. Lo cierto es exactamente lo contrario: quien
>>>>> estima que está en posesión de razones suficientes para negar que
>>>>> exista un referente real para la idea de Dios acredita así que se ha
>>>>> "descolgado" de la incertidumbre. A la inversa, quien resuelve
>>>>> permanecer -pública o privadamente- en la duda agnóstica es claro que,
>>>>> expressis verbis, continúa "colgado" de la cuestión sobre si Dios es
>>>>> una quimera o una realidad. A los creyentes les entusiasma presentar
>>>>> al ateo como un fideista recalcitrante pero al revés, obsesionado por
>>>>> el tema de Dios, tal vez creyendo que por esta vía espuria exorcizan
>>>>> la calificación de fanatismo que pesa sobre ellos mismos. Esta actitud
>>>>> de mala fe recuerda la muy mala prensa que siempre ha tenido que
>>>>> soportar el ateísmo. Las ancestrales creencias animistas de los seres
>>>>> humanos, ancladas probablemente en los mecanismos genéticos de
>>>>> supervivencia de la especie, han modelado tan vigorosamente nuestro
>>>>> acervo cultural que la declaración personal de ateísmo exige gran
>>>>> lucidez y mucho carácter, pues desmantela las seguridades y certezas
>>>>> transmitidas por las tradiciones religiosas y absorvidas
>>>>> compulsivamente por las generaciones sucesivas de nuestra especie.
>>>>>
>>>>> Autor: Gonzalo Puente Ojea
>>>>> ex embajador del Reino de España ante el Estado de la Ciudad del
>>>>> Vaticano
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>>>>> -
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>>>>> | Autor: Jaume d'Urgell |
>>>>> | Correo electrónico: [email protected] |
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