Mi primer trabajo (
resien lisensiado) era un poco extraño, aunque tenía la seguridad de estar empleado en el "Estado" (
uséase, que era funcionario

).
Todos los trabajadores dormíamos en barracones dotados de literas con colchones infestados de garrapatas; nos despertaban a gritos a las seis de la mañana, y nos metían prisa mientras nos duchábamos con agua helada o hirviente (según el día), para después vestirnos, hacernos la cama y ponernos a las órdenes de nuestro inmediato superior.
El trabajo tenía la ventaja de que nos pagaban la comida, aunque el estado de salubridad de la misma era, como mínimo, dudoso (las magdalenas con capa de moho eran "especialidad de la casa"

). El sueldo era escaso, pero llegaba con regularidad a final de mes. Creo recordar que eran 1.000 neopesetas mensuales (no, no es que sea tan viejuno, es que era la centésima parte de un sueldo "normal" para la época).
Poco después, empezaba el "trabajo" propiamente dicho : variaba según el día, aunque casi siempre tenía un mucho de "deporte" (correr hasta la extenuación, saltar pilas de troncos o alambradas, arrastrarse por debajo de ellas, subir por unas cuerdas para llegar a una insegura plataforma de la que luego, como pudieras, había que bajar... en fin...), un poco de "riesgo" (liarse a pegar tiros a unas dianas que no te habían hecho nada, pero eran el "enemigo", y que apenas veías a 150 metros; alguno casi le pegó un tiro al compañero, o al inmediato superior) y, como no, un mucho de "vacaciones de aventura" (subirse a un barco, echar la pota, bajar desde él a un barquito más pequeño, volver a echar la pota, y llegar a una playa para tirarse al suelo mientras, impregnado de arena húmeda hasta los c.j.nes, vigilabas a derecha e izquierda).
Sólo duré un año en este trabajo

.
No; pese a mi avatar, no estuve en la guerra de Corea. Hice
la mili (y palabrita del
Niño Jesú, que es todo cierto).