Finalizamos 2009 sumidos en una profunda crisis económica y también social por las muy graves consecuencias que han afectado a más de cuatro millones de personas que se encuentran sin empleo, y a miles y miles de autónomos que han perdido su negocio. Más de trescientas mil empresas han cerrado sus puertas, configurando una situación mucho más crítica que en los países de nuestro entorno, y que se agrava mas aún cuando se constata que mientras estos han iniciado la recuperación, España sigue inmersa en la recesión y en el incremento del paro. Si la economía española continúa alejándose de los países de su entorno, el diferencial seguirá agrandándose y las dificultades de recuperación serán cada vez mayores.
Una situación que, además, se ve agravada con el desbordamiento del déficit público. El diferencial entre ingresos y gastos del Estado se sitúa en cuotas difícilmente asumibles, por lo que la emisión de deuda para financiarla conllevará, a su vez, la reducción del crédito a empresas y familias, base de la inversión y del consumo. Y ello en un entorno de alto endeudamiento exterior de empresas y entidades financieras al que hay que hacer frente. Una crisis que conlleva una continuada pérdida de confianza de los españoles en la capacidad de recuperación económica para crear nuevos empleos.
Aunque hemos de constatar que aparecen algunos datos que permiten anticipar que la recuperación puede comenzar ya en el segundo semestre, ésta será débil y lenta si no se llevan a cabo las reformas pendientes, sabedores de que España cuenta con muy importantes fortalezas y potencialidades, que hay que poner plenamente en valor. Pero para ello es imprescindible recuperar la confianza, es preciso pasar del enfrentamiento político al debate sereno, sosegado y constructivo entre Gobierno y oposición, y entre, al menos, los dos grandes partidos políticos, al que deberían sumarse los agentes sociales y económicos. Un debate que concluya con un Gran Acuerdo Nacional, que afronte los cambios que precisa la economía española para recuperar el crecimiento económico y la creación de empleo, una necesidad que vienen demandando no sólo los centros de estudios, sino también los organismos internacionales. Una demanda a la que se ha sumado Su Majestad el Rey Juan Carlos en su mensaje a la Nación en esta Nochebuena, cuando ha dicho: «Es mucho lo que nos jugamos en los próximos años, y es necesario tomar grandes decisiones», y añadía que: «Es fundamental el consenso para acometer las reformas que se precisan».
Evidentemente es imprescindible alcanzar un Gran Acuerdo para impulsar el cambio de modelo productivo, cuya base es un sistema educativo que no cambie con cada nuevo Gobierno, un sistema de Educación y de Formación, tanto profesional como universitaria, que contribuya a la mejora de la competitividad. Una reforma que acabe con la actual dualidad en el trabajo, que conforme mayores garantías para el trabajador a la vez que mayor flexibilidad para que la empresa pueda responder a las demandas del mercado; y que concrete una fiscalidad incentivadora de la actividad empresarial y personal. Un acuerdo que debe contemplar la adecuación de la Seguridad Social y las Pensiones a la nueva realidad poblacional y establecer una rebaja de sus costes a las empresas. De igual modo se ha de configurar un mix energético que permita reducir drásticamente nuestra actual dependencia del exterior, así como promover un plan que incorpore las infraestructuras ferroviarias para mercancías al nivel europeo y haga de su situación de periferia una oportunidad para Europa con la potenciación de sus puertos.
Un acuerdo, en suma, que impulse una economía más abierta y competitiva, donde el Estado se limite a dictar las reglas de juego. A la vez que poner en valor, como fundamentales para nuestro futuro, la cultura emprendedora, el compromiso, el esfuerzo, el trabajo y el ahorro como base y motor de prosperidad que se precisa para recuperar la creación de empleo como base del desarrollo económico y social.
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13 de enero de 2011:
Más de 2 años dando el coñazo en este foro Los liberales
no son subnormales
y sus amiguetes de la casta
nunca pueden perder pasta.
Estos usuarios dan las gracias a dabuti por su mensaje:
Una demanda a la que se ha sumado Su Majestad el Rey Juan Carlos en su mensaje a la Nación en esta Nochebuena, cuando ha dicho: «Es mucho lo que nos jugamos en los próximos años, y es necesario tomar grandes decisiones», y añadía que: «Es fundamental el consenso para acometer las reformas que se precisan».
Dentro de lo que cabe, el Rey tiene un "cargo" de largo recorrido, pero el político.. es cortoplacista por definición.
Nadie quiere acometer una reforma impopular. Patadón p'alante, y que otro apechugue.