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| Lo que añade un plus de peligrosidad a la tragedia de la que estamos en sus primeros actos es que el decorado y los vestidos, el atrezzo en su conjunto, no se relaciona con la impresión clásica de la tragedia, sino con el de la comedia y aún el de la normalidad. Los nuevos pobres no visten harapos, sino que lucen sus galas habituales, aunque ya que no añaden nuevos modelos a sus ajuares, porque no pueden. Incluso sucede en los comedores de Cáritas donde llaman a los nuevos usuarios ‘pelo limpio’. También tienen los nuevos pobres, que han incrementado la política demencial del Gobierno y el modelo insostenible que padecemos, coches, aunque pueden utilizarlos menos, y viviendas, aunque muchas veces no están ya en condiciones de hacer frente al pago de las mensualidades de sus hipotecas o de sus alquileres. Muchos de esos nuevos pobres están entrando en la espiral de la pobreza a la que son abocados por el colapso del mercado, la pérdida del empleo y también por la subida despiadada de tarifas, tasas, impuestos y multas. Los nuevos pobres, miembros de las clases medias, viven esa pobreza de una manera vergonzante y de ello se prevale el sistema para ralentizar la rebelión, pero también para irles atrapando en un silencio en el que en ocasiones se autoflagelan. No han sido codiciosos, no son culpables de lo que les está sucediendo, sino que son víctimas de un marco que lleva siendo mucho tiempo hostil, cruel y coactivo, pero que, simple y terriblemente, ha llegado a sus últimas contradicciones, está exacerbando los efectos perversos de la expoliación. Esos nuevos pobres no tienen cabida en el discurso oficial de los medios de comunicación, dedicados a la mentira y el entretenimiento. Y esa persistente manipulación genera una incomunicación que intensifica la humillación de las víctimas, genera complejos de culpa, incentiva las suicidas estrategias de evasión, metiendo la cabeza bajo el ala como el avestruz, de modo que las gentes no se transmiten unos a otros los problemas, ni la situación angustiosa en la que se encuentran, ni adoptan decisiones con la urgencia que la aceleración del desastre social exige. Ante una crisis tan profunda, en la que hay que luchar por la supervivencia, el último reducto de eficacia es la familia, el ámbito de ayuda y socorros mutuos y también de comunicación. Muchas supervivencias dependen de proceder a reagrupamientos familiares, que no se hubieran entendido en otras épocas, pero que ahora pueden ser imprescindibles. Las familias amplias, no sólo el núcleo familiar básico, pueden racionalizar gastos, sosteniendo a los que se encuentren en una posición más débil o frágil. Mas también es preciso dejarse ayudar. Es notorio que no hay recuperación, y que tal palabra no es más que una mentira de la propaganda, y que no la habrá, sino un continuo empeoramiento, mientras persista esta política depredadora y demencial y, por tanto, es preciso actuar en consecuencia, no perder nunca el sentido de la realidad y tomar las decisiones, por dolorosas que parezcan, con la mayor celeridad. Las Clases Medias: Reagrupamiento y socorros mutuos
__________________ “Ante estas murallas fueron humilladas Inglaterra y sus colonias” |
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| El domingo en misa estaban vendiendo los de Caritas Critsmas navideños y chorraitas varias, además de pidiendo comida. Va a ser verdad que andan justos. El cura, peligrosamente cada semana más y más dedica la colecta al comedor parroquial. Joder, van a desplazar al pobre borrachin de la puerta de toda la vida a kuala lumpur; ahora hay que alimentar a familias.
__________________ "La Tierra no pertenece a nadie, salvo al viento" J.L.R. Zapatero (pensador s. XXI y peor presidente de la historia... ¿hasta cuando?) -pero por si acaso, muhahaha, me llevo una pensión vitalicia. Mi lista de ignorados se actualiza cada día: JohnAnder dark_manu tusmosisjones malditosbastardos lasociedad mepareceque divad bignnaller... |
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