En donde yo trabajaba, el índice de abandono por trabajo previo hasta 2008 era escandaloso (era un pueblo industrial con mucho nuevo rico). De hecho ya se hablaba por parte de los profesores de que habría muchos menos abandonos a partir de este momento. Y, en privado, la orientadora me decía sin remilgos que hacía falta una crisis económica para evitar la sangría educativa. Y los que se iban no eran los conflictivos. Por eso quizá era por lo que los sudamericanos (principalmente las chicas que eran bastante buenas alumnas), eran mejores que sus compañeros españoles. Porque valoraban más una educación que en su tierra costaba sangre sudor y lágrimas. Y era su mejor arma. Cosa distinta de muchos nacionales, que hacían de la beca la única razón de ser del curso. Si no se la concedían se daban de baja, y si se la daban y tenían más de 16 años también. Lo que pasa es que saltaba el ordenador y le mandaban la carta pidiendo la devolución de la misma



Patético fue el momento en el cual la madre de un alumno me ofreció alquilar un piso... a nombre del mismo alumno que pedía la beca. Lo divertido fue ver cómo se quejaba en secretaría de que no se la habían concedido. Lo malo de los extranjeros es el exceso de adaptación, cuando hacen lo mismo que los españoles. Y una de esas cosas es pedir becas cuando no proceden (léase cuando repiten curso).