El presidente de la Generalitat, Francisco Camps, ha convocado para esta mañana en el Palau a los presidentes de las tres cajas de ahorros valencianas José Luis Olivas (Bancaja), Modesto Crespo (CAM) y Rafael Soriano (Caixa Ontinyent) con el propósito de dar el pistoletazo de salida oficial a la fusión de las tres entidades, una operación que el vicepresidente económico del Consell, Gerardo Camps, lleva anunciando desde el pasado domingo. Fuentes de Presidencia de la Generalitat aseguraron ayer a este diario que el propósito del Gobierno autonómico es que la fusión empiece a plantearse de manera inmediata con el objetivo de que sea realidad a medio plazo. Gerardo Camps afirmó el miércoles que lo ideal es que la nueva supercaja fuera una realidad antes del final de esta legislatura, que termina dentro de un año y medio.
La reunión, previa a la firma de un convenio con el Instituto Valenciano de Finanzas, se va a producir en un contexto en el que todas las partes ya se han posicionado, a excepción de las propias entidades, que oficialmente sostienen que no han tenido ningún contacto con la Generalitat sobre esta cuestión -aunque pocos creen que Olivas, como afirma Bancaja, no sabe nada de la propuesta del Consell- y que tampoco han mantenido reuniones, aunque sean informales, de sus órganos de gobierno. Los posicionamientos de políticos y empresarios a lo largo de la semana auguran un proceso bien complicado para que culmine con éxito la iniciativa de la Generalitat. Ante lo que parece un hecho irreversible, los planteamientos de partida son los de siempre: rechazo general en Alicante, incluido el PP de esa provincia que está adscrito a los zaplanistas del presidente de la Diputación, José Joaquín Ripoll, y una relativa indefinición en Valencia, en el sentido de que no se han oído pronunciamientos entusiastas a favor de la operación, aunque también es cierto que nadie se ha opuesto frontalmente. A ello hay que añadir el malestar que el anuncio de Gerardo Camps -dijo que la futura supercaja debería después absorber entidades como Caja Murcia- ha generado en la Región de Murcia, que, además, tiene peso en la asamblea de la CAM por la presencia de la caja en esa autonomía. Precisamente, el Consell ha lanzado su iniciativa en pleno proceso electoral en estas entidades -la presentación de candidaturas en Bancaja se cierra esta semana- y hoy debería dilucidar qué va a suceder con el mismo, es decir, si el inicio de las negociaciones de fusión va a ser tan inminente que se va a paralizar la renovación.
El panorama, ciertamente, no es demasiado alentador para las intenciones del Consell. Y nadie acierta a clarificar por qué se ha lanzado en tromba en pos de la fusión. Hay explicaciones para todos los gustos. La inicial de que había lanzado una cortina de humo para tapar de alguna forma el caso Gürtel cada vez tiene menos crédito y empiezan a tenerse en consideración otras motivaciones. Por un lado, se habla de la intención del Consell de salir de la parálisis en la que lleva inmerso varios meses y dar la impresión pública de que tiene iniciativa política. Pero también se aducen cálculos estratégicos que tienen que ver con el propósito de la Generalitat de blindar su territorio y evitar que alguna entidad foránea -se teme qué puede hacer Rodrigo Rato desde Caja Madrid- se fije en alguna de las valencianas. No falta quien ve detrás de todo la mano del Banco de España, que habría hecho llegar a la Generalitat unas previsiones financieras de las entidades valencianas a dos años vista más bien inquietantes. El supervisor aboga por las fusiones interregionales y tal vez el Consell ha preferido mover ficha interna antes de que la muevan desde el exterior.
630 prejubilaciones en Terrassa, Girona, Manlleu y Sabadell
Las direcciones de Recursos Humanos de las cajas de Girona, Manlleu, Sabadell y Terrassa y todos los representantes sindicales han acordado prejubilar de manera voluntaria a cerca de 630 personas, según fuentes sindicales. Esto significa que las cajas protagonistas de esta fusión aceptan reducir el 12,5% de las más de 5.000 personas de plantilla que arroja la caja fruto de la fusión de las cuatro entidades de ahorro.
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blindar su territorio y evitar que alguna entidad foránea -se teme qué puede hacer Rodrigo Rato desde Caja Madrid- se fije en alguna de las valencianas. No falta quien ve detrás de todo la mano del Banco de España, que habría hecho llegar a la Generalitat unas previsiones financieras de las entidades valencianas a dos años vista más bien inquietantes. El supervisor aboga por las fusiones interregionales y tal vez el Consell ha preferido mover ficha interna antes de que la muevan desde el exterior.
Zapatero, catalanes, mesetarios, el Bancospaña...¡todos en contra de los valencianos! Cualquier excusa es buena para la máquina de producir votos que ha encontrado Camps en el victimismo.
Vaya leche que nos espera en Valencia
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¡¡Prepaaaarate!!... ¡¡ Va a estallar...la burbuja!!
Música: Obús.
Letra: la realidad está ahí afuera.
Como su objetivo no sea llegar a ser too big to fail...
Bueno también podrían cerrar cientos de sucursales y despedir a unos cuantos miles con la fusión.
La duplicidad de oficinas en el caso CAM-Bancaja, es enorme. Seguro que por ahí pueden reducir sus costes un huevo, siempre que pueda, les dejen despedir a la cantidad de gente que iba a sobrar
Tic, Tac, Tic, Tac...Cada seis segundos se va un trabajador al paro...Tic, Tac, Tic, Tac...Cada veinte se expropia un piso a su legitimo dueño...Tic, Tac, Tic, Tac, Tic, Tac...Cada cinco segundos se une gente a las bolsas de funcionariado...Cuantos segundos les quedan de paciencia a los Españoles?