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| @J. Jacks Una de las consecuencias de esta crisis es saber si las medidas públicas llevaran a un escenario deflacionista o inflacionista. Para saber cuál será el resultado final, primero es necesario desmontar algunos tópicos cuando se intenta explica qué es la deflación. Este es un modesto intento por aclarar algunas ideas erróneas a este respecto. Qué no es Deflación, qué es Deflación Un descenso de precios no es deflación. Un descenso de precios es… un descenso de precios, una desinflación. En periodos de crisis, la demanda agregada decrece y algunos vendedores reducen los precios de sus productos como una estrategia de venta, lo cual provoca una desinflación en esos sectores específicos donde operan. Pero no es una deflación general en toda la economía (a nivel macro, la economía no funciona como la suma de economías individuales, falacia de la composición). Deflación no exactamente es el movimiento contrario a inflación. De hecho, técnicamente puede coexistir la deflación con precios altos de algunos productos (si no están incluidos en el IPC como el caso de la vivienda) o con una inflación subyacente con una tasa ligeramente positiva (sin incluir alimentos y petróleo). Según el FMI, la deflación es una caída del índice general de precios de varios trimestres. Pero esta definición peca de ser muy aséptica. La condición fundamental para que exista deflación, es que tiene que haber una contracción monetaria, tiene que darse una restricción crediticia. Esta restricción en el crédito puede provocar una deflación de activos, que conlleva un “efecto pobreza” (según Modigliani, el consumo no solo depende de la renta actual, como decía Keynes, o de la renta permanente que explicaba Friedman sino también de la riqueza, de forma que cuando la riqueza disminuye, disminuye el consumo y por eso los bancos centrales impiden que los precios de las viviendas caigan y reflejen sus precios verdaderos) y/o una deflación de precios (que provoca el aumento temporal del poder de compra del dinero). Deflación de activos y de precios pueden coincidir en el tiempo (Suecia, 1922) aunque puede darse sólo uno de los dos tipos (Japón, 1990). De hecho, pueden coexistir deflación de activos e inflación de precios (subida del IVA con contracción de la masa monetaria). El caso de Japón en los 90 Cuando se habla de deflación siempre aparece Japón como el mejor ejemplo, pero: a) antes de Japón, la deflación era un fenómeno conocido. Estados Unidos en los años 20 ó Canadá, Suecia y Noruega en los 80 tuvieron deflaciones. Incluso EEUU, antes de 1929, ya sufrió deflaciones más intensas y duraderas en 1839 y 1869 (Nota: en el caso sueco, la deflación aparece parcialmente motivada por la pertenencia al patrón oro. La salida en 1931 del patrón oro facilitó la lucha contra la deflación (Berg y Jonung “Pioneering price level targeting: The Swedish Experience 1931-1937”). En este aspecto, para España, la pertenencia a la UME funciona como un obstáculo para luchar contra la deflación al modo del patrón oro para Suecia). b) Japón no sufrió una deflación de precios sino una tremenda deflación de activos. Según Kazuo Ueda, miembro del Comité de Política Monetaria del banco central japonés, “coincidieron tres fenómenos: el estancamiento de la economía real, la deflación de precios y la deflación de activos. La deflación de precios persistió desde mediados de los 90, pero fue suave; sin embargo el descenso en el precio de los activos fue mayor que el de la Gran Depresión.”. Durante este periodo de deflación de activos, la Bolsa de Tokio tuvo incrementos del 20% en algún periodo. Pero, ¿cómo subió la Bolsa en un periodo de deflación (ver chart)? Durante periodos de deflación el PIB siempre decrece Un descenso de la demanda agregada (movimiento de la curva AD del grafico inferior de la izquierda de AD1 a AD2) lleva a una reducción de precios (de P1 en el eje de ordenadas a P2) y de producción (de Y1 a Y2) por lo que igualmente caen los ingresos que obtienen las empresas. Dado que los costes laborales no disminuyen en igual proporción por las cláusulas que impiden bajar los salarios, se contraen los márgenes, la inversión y del empleo. La contracción del empleo ocasiona la reducción del consumo y la espiral empieza de nuevo: menos empleo, beneficios, consumo, producción… Pero existe una deflación “buena” (parte derecha del grafico inferior). Las sociedades avanzan y los aumentos de competitividad y competencia favorecen la aparición de productos a menores precios que permiten abrir nuevos mercados y más producción, del punto de equilibrio Y1 a Y2. (Bordo y Redish). ![]() El problema es que periodos deflacionarios han coincido con políticas monetarias restrictivas por parte de los bancos centrales (la FED en 1929, de ahí que la decisión de Bernanke de evitar su repetición vía aumento oferta monetaria y búsqueda de inflación). Por eso el tópico de unir siempre deflación, depresión y contracción del PIB. Bajadas de tipos no solucionan la deflación. Solo más gasto público lo logra. Para los monetaristas, bajar los tipos de interés y recapitalizar a las entidades financieras para fomentar el crédito a familias y empresas es la solución a la deflación. Para los keynesianos, el gasto público es la mejor opción porque la curva de preferencia por la liquidez se vuelve infinitamente elástica. Los inversores prevén que la tasa de interés no puede bajar por debajo de 0% y que subirá en el futuro, por lo que prefirieren atesorar dinero y la política monetaria se vuelve ineficaz al alcanzarse el “Limite Inferior Cero”. Sólo el Estado con su gasto puede solucionar esta Trampa de la Liquidez. Pero si algo ha puesto de manifiesto esta crisis es la capacidad de los bancos centrales para crear nuevos programas de estímulo monetario para incentivar la economía (inyectar liquidez al sistema, comprar bonos, papel comercial y cédulas hipotecarias, adquirir divisa extranjera para devaluar la propia moneda y crear inflación…) por lo que Keynes se lo pensaría dos veces antes de hablar de ineficacia monetaria. Respecto al gasto publico extra, aún está por demostrarse que más gasto público tenga efectos positivos reales y temporales en la economía. La deflación lleva a la hiperinflación La hiperinflación se germina en periodos de deflación, no de inflación. Si los ciudadanos pierden la confianza en el sistema económico en el que viven y retiran su confianza en el papel moneda que usan, la circulación del dinero se contrae y la demanda decae. Deja de existir suficiente moneda y para compensar esta carencia, el Banco Central emite más moneda, que tampoco es usada, con lo que las re-impresiones aumentan y el proceso vuelve a comenzar. Pérdida de confianza en la moneda que lleva a nuevos excesos de impresión y que acaban por dar lugar a la hiperinflación (el pengo de 100 billones, el mayor billete jamás emitido). El problema no es que se contraiga el consumo porque los precios estén más baratos la semana siguiente. El verdadero problema de la deflación es que el inversor no encuentra posibilidades de invertir y colocar su dinero. Si el dinero no circula, el sistema bancario no puede crear más dinero y si no se puede crear dinero todo el sistema se colapsa. ¿Es el futuro deflacionista o inflacionista? El futuro es deflación de precios y de activos mientras exista una gran deuda por pagar. Si las familias se dedican a ahorrar la cifra record del 17.5% de su renta disponible (Pág. 35, Banco de España) y el sistema financiero restringe el crédito, el dinero en circulación desaparece y los activos pierden su valor. Dado que todo el sistema actual se basa en el crédito, si los ciudadanos no aceptan nuevo crédito, la deflación aparece. Si no se crean nuevas deudas, no se pueden pagar las deudas anteriores porque no se puede crear nuevo dinero en suficiente cantidad para satisfacer los pagos. Las crisis anteriores se han solucionado a través de la creación de más masa monetaria, más crédito, tipos de interés menores para ayudar al pago de las deudas. Sin embargo, esta crisis es diferente, porque el descenso de los tipos no es suficiente (se tendría que situar en el -5% para que tuviera efecto pero se eliminaría el incentivo en prestar y por eso solo los bancos centrales prestan) y el volumen de la deuda ha asustado a muchas familias. Para el caso español, el corsé del euro impide los ajustes monetarios tradicionales. Con desempleo creciente, los estímulos keynesianos no funcionaran y el ajuste será “austriaco” vía empleo y/o salarios. Seguirán cerrando aquellas empresas que no puedan mantener márgenes que permitan tener beneficios para amortizar sus deudas. La única forma de crear un cierto efecto “riqueza” es el incremento de las Bolsas. En economías donde el 57% del PIB es consumo, a falta de otras soluciones reales, solo habrá recuperación vía ese efecto riqueza artificial. Esta vez, por desgracia, la inflación “buena” no vendrá a socorrernos. El futuro deflacionista de las economías - DESDE LONDRES - Cotizalia.com
__________________ El foro, como la crisis, cada vez está peor. No merece la pena perder más tiempo viendo el criterio que tienen los administradores en el principal. Sin nosotros el foro no es nada. Me cansé de colaborar. Qué lo hagan ellos Gracias a todos/as por haber compartido este tiempo. Haz click aquí para ver el "Spoiler" Mariano Rajoy nos sacará de la pobreza; eso sí, para hundirnos en la más absoluta de las miserias. |
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| Los liberales jamás han estado contentos con tipos de interés negativos Se cumplen ahora veinte años de la caída del Telón de Acero, que fue una victoria irrevocable de la libertad. Pero sus enemigos no están de acuerdo. Algunos intelectuales y columnistas de izquierda añoran la existencia de los dos bloques, les repugna la ausencia de alternativa, por más que el comunismo sólo dejara detrás millones de muertos, millones de vivos en la indigencia, así como un halo de tristeza inexorable que puede verse incluso en la cara de la canciller Merkel. El periodista Joaquín Estefanía, por ejemplo, ha escrito que, tras la caída del Muro, los poderosos de siempre se envalentonaron. Como ya no tenían que enfrentarse con un sistema político y económico alternativo, perdieron todos los miedos y disfrutan desde entonces de barra libre. El escritor Caballero Bonald también afirma que se vivía bastante mejor antes, cuando la Unión Soviética era una referencia. Lo verdaderamente notable de Estefanía, de Bonald y otros es que, mientras critican con acidez el capitalismo y sus "abusos intrínsecos", demuestran una complacencia obscena con el llamado sistema alternativo, que también tuvo "todos los defectos que se quiera", pero nada más. Así de resueltos liquidan el reguero de asesinatos y el comportamiento económico delictivo que llevó la miseria a tantos. Esta ligereza de juicio les permite hasta defender que fue la caída del Muro la que sentó las bases de la actual recesión. La supuesta hegemonía del liberalismo y del sistema capitalista, franco ya de oposición, desató los excesos. La intensa expansión económica de las pasadas décadas arrumbó toda clase de controles. En un momento determinado, el de la burbuja punto.com, Terra llegó a valer en la bolsa española más que el Banco Popular. Se generalizó la afamada teoría de la creación de valor como objetivo prioritario de gestión. La clase dominante llegó a pensar que los ciclos económicos habían desaparecido y que la prosperidad sería perpetua. Pero todas estas circunstancias, que tan frívolamente maneja la izquierda, nunca tuvieron el camino expedito. La gente con sentido común, los liberales clásicos, los analistas ortodoxos hicieron oír sus críticas incluso en la época de mayor exuberancia irracional. Puede que muchos de los economistas más serios estuvieran callados, quizá perplejos. Pero a ninguno de ellos, y por supuesto a los que se manifestaban en aquella fase hostil, se le pasó por la imaginación que los ciclos hubieran pasado a mejor vida. Para estos señores, el valor de mercado de las acciones de una compañía siempre ha sido igual al valor actual de los flujos esperados -para los accionistas- de las inversiones realizadas. En opinión de estos caballeros, los fundamentos de la economía son los de siempre, ni viejos ni nuevos. Son los conceptos de ahorro e inversión, ligados entre sí por el coste y la rentabilidad. Nada que ver con las expectativas despertadas por algunas compañías en aquellos atropellados momentos, muchas de las cuales, como Terra, están muertas. Tampoco es verdad que el último sarampión, el que ha provocado la crisis financiera global -que luego ha desembocado en la dolorosa recesión-, haya nadado en la complacencia generalizada. La política monetaria de Greenspan, uno de los que más atizó la hoguera, encontró críticas cada vez más severas. Puede que, al principio, estas palidecieran ante los masivos elogios, pero los liberales, los economistas clásicos, los analistas con sentido común jamás han estado satisfechos con los tipos de interés reales negativos ni con la expansión monetaria descontrolada de los últimos tiempos. Lo que ha venido ocurriendo, por el contrario, es que los críticos han sido ventilados en todo momento con gruesas descalificaciones. En la época de la burbuja tecnológico y del reinado de la creación de valor, quienes no comulgaban eran tachados de anacrónicos y cortoplacistas, incapaces de entender la profundidad de los cambios provocados por Internet. En España, quienes advirtieron ya tempranamente de la debilidad y la descompensación del crecimiento fueron fustigados por antipatriotas, delincuentes o gafes. Y ha sido la izquierda la que ha estado detrás de estas violentas reacciones. Ahora que la crisis es pavorosa e imposible de esconder, la izquierda, en permanente proceso de transformación camaleónica, con su prodigioso manejo de la propaganda, quiere hacernos creer que serán sus recetas las que nos sacarán de la crisis que ella misma ha engordado. Dicen que hay que recuperar a Keynes, y sus políticas de demanda y de participación activa del Estado. También es falso. Si todavía viviera, el liberal Friedman habría dado su aprobación a la mayor parte de las medidas adoptadas para impedir otra Gran Depresión. Y al fin y al cabo, Bernanke es el mayor seguidor de Friedman. No, queridos amigos de la izquierda. Para salir de la crisis, y para forjar una economía sostenible después, siguen valiendo los principios de siempre: menos Estado, un presupuesto equilibrado, una inflación controlada, un crecimiento potente, una redistribución limitada de la riqueza y una mejor educación. Blogs Expansión.com
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| Estos usuarios dan las gracias a Sleepwalk por su mensaje: | ||
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| Sleepwalk, el primer artículo tiene un mejunje de definiciones que no se aclara ni él. La inflación benigna no existe. Los bancos centrales están diseñados para inflar, defender a los bancos y para financiar grandes deficits de los políticos. Y el segundo, me suena un poco a yalodecíayoísmo. Pero ojalá me equivoque. Me gustaría oir a "liberales" y a liberales de Europa que hubieran protestado contra los bancos centrales antes de la crisis. No tendrás por ahí algún artículo antiguo? |
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| ¡Y una mierda para los de Expansión! ¡Y una mierda! ¡Y para los de Intereconomia! Pero vamos a ver, aquí la interesada en desrregular todo lo posible ha sido Wall Street y la derecha, desde siempre y de toda la vida. La Fundación Heritage sueña con la desaparición del Estado. Eso sí, policia privada por un lado y cárcel para abortistas, perroflautas, etc... ¿Y ahora es el Estado el culpable? Anda a tomar por culo...! |
| Estos usuarios dan las gracias a Ohenry por su mensaje: | ||
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¡Y una mierda para los de Expansión! ¡Y una mierda! Perdona, pero Bush fue el presidente que más reguló en toda la historia de USA. George Soros acaba de destinar nosecuantos millones de dólares a fundar un instituto anti-libre mercado. No estás pillando la historia al revés? |
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| que instituto ha financiado soros?? |
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| Me pareció raro no haberlo visto posteado ayer... Deflación señorehs... ![]() ES LO QUE HAY... Saludos
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| Salió la noticia hace dos días. George Soros va a destinar 50 millones de dólares (hablo de memoria así que podría ser otro número, pero era mucho) a fundar un instituto para acabar con la idea de que el libre mercado funciona, y para demostrar que hay que regularlo. Si tengo tiempo te buscaré la noticia y te la paso por privado. |
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No soy economista, solo leo. Soy abogado. Tengo algunos artículos de reconocidos liberales pertenecientes a la escuela austriaca, pero tendría que mirarlo en el despacho y ahora estoy en casa. Cachondo... Me refiero a algún economista moderno europeo que avisará del desaguisado que están creando los bancos centrales. Murray Rothbard y Kizner europeos? Como siempre estás poniendo artículos he pensado que sabrías, porque me interesa. |
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Sleepwalk, el primer artículo tiene un mejunje de definiciones que no se aclara ni él. La inflación benigna no existe. Los bancos centrales están diseñados para inflar, defender a los bancos y para financiar grandes deficits de los políticos. Uno poquillo de inflación natural por temas de desajustes entre demanda y oferta es normal en cualquier mercado ... Lo mismo de la deflación (aunque no se da porque el mercado del dinero esta intervenido) El problema es que las idioteces que ha estado haciendo la Reserva Federal desde hace años y particularmente desde que ganó Obama que con este presidente ya se les ha ido por completo la cabeza (dentro de 30 o 40 años va a estar muy mal considerado en la historia por el fiasco de las monetizaciones, ayudas a bancos y devaluación y hundimiento del dolar) ... Decía, que problema ahora, es que haya inflación o deflación ambas van a ser horribles, porque provienen de una intervención brutal y por tanto son artificiales, creadas expresamente, va a haber las dos, inflación en unos productos (entre ellos los alimentos cuando suba a lo bestia el petroleo) y deflación en otros ... O todo mezclado con estagflación ... Vamos que esto puede convertirse en un horror para el que se acuñe un término específico (que evidentemente aún no tenemos) ... Por la bestialidad de deuda y dinero innecesario e inútil que hay en el mercado ... Respecto al euro sigo teniendo mis dudas, ya me recomendaste un hilo donde se explicaba que también estaba haciendo monetizaciones y demás ... Pero no lo terminé de entender ... Puede que el euro se aprecie durante un tiempo respecto a dolar ... y puede que como somos hermanos culturales y comerciales (UE y EEUU) colaboren y Trichet mangonee para no provocar desequilibrios insalvables ... En todo caso, no se que hace el BCE, su único objetivo legalmente establecido es CONTENER LA INFLACIÓN ... Esto es, políticas como las de la Reserva Federal serían ilegales y aunque estén haciendo truquillos (que yo no entiendo ...) seguro que no tienen la intensidad que los de la Reserva Federal, que es obvio que han perdido el norte por completo ...
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