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Iniciado por Extemporáneo Hoy les traigo un artículo del Rheinischer Merkur, un semanario alemán, sobre la situación y expectativas del euro. Lo he traducido para aquellos que aún no dominan la lengua de Merkel .
En él podrán encontrar opinones interesantes, como la de algún miembro del BCE. Para temblar. ::merkur.de (Rheinischer Merkur): 2009_45.Der Euro bebt:: El Euro se estremece Una ola de endeudamiento que pone en peligro la moneda común se extiende por Europa. La palma se la lleva el gobierno griego.
Por Stefan Deges
El amor es ciego. ¿Por qué si no habrían de suspirar por el euro los mercados financieros y elevar su curso tan alto como la Luna mientras a la unión monetaria europea le va peor que nunca? Los estados de la Unión Europea amenazan la moneda común con sus aventuras deudoras . El pacto de estabilidad y de crecimiento, que ha de velar por las sólidas finanzas estatales, corre el riesgo de caer víctima de la crisis. Alemania no es ninguna excepción, si bien los mayores ignorantes viven en el sur.
Las cifras con que el martes la Comisión Europea se presentó en público son un certificado de resignación. De acuerdo con la norma del pacto de estabilidad el endeudamiento estatal no debe sobrepasar el 60 por ciento del PIB. Pero, de hecho, este ascendió entre diciembre de 2008 y diciembre de 2011 un promedio del 22,2 por ciento hasta alcanzar el 83,7 por ciento. En 2014 se podría alcanzar el 100. Casi todos los países sobrepasan la barrera del 3 por ciento de incremento anual de la deuda. "Sin duda ello representa la mayor prueba hasta el momento para el pacto de estabilidad y crecimiento", afirma Jürgen Stark, miembro de la junta directiva del Banco Central Europeo. "Igualmente grande es la tentación para los gobiernos de disimular la verdadera situación financiera, ya sea por medio de expectativas optimistas, contabilidad creativa, la manipulación de estadísticas o la introducción de presupuestos ocultos."
Precisamente eso ocurre en gran parte de Europa. La palma se la llevan los griegos. En el Peloponeso el déficit presupuestario no ascenderá "sólo" un 6 por ciento, como estaba anunciado oficialmente hasta hace poco, sino al menos un 12,7 por ciento. Por desgracia, tales imprevisiones tienen tradición entre los helenos. "Los griegos entraron en la unión monetaria claramente con estadísticas falseadas. Además, cada nuevo gobierno ha acusado al anterior gabinete de falsear cuentas", declara el economista Wim Kösters, mienbro de la directiva del Instituto de Investigación Económica de Rheinland-Westfallen en Essen. Las condiciones del pacto solo han sido respetadas por Atenas una sola vez desde su entrada en la unión monetaria. Ahora el comisario para asuntos monetarios, Almunia, quiere ampliar las facultades de la oficina estadística de la UE y poner a Atenas bajo supervisión de la UE. Köster iría un paso más allá:"Se debería retirar a los griegos temporalmente el derecho de voto en el consejo del BCE. Entonces el gobierno quedaría desenmascarado". Los acuerdos de la UE, sin embargo, no preven tal cosa. Tampoco en Italia tienen demasiada comprensión con las premisas del pacto. A Roma le viene de perlas la crisis. Si bien las medidas de rescate del sector financiero apenas le cuestan dinero a Italia, las ya enormes deudas crecen cada vez más. "Si los gobiernos, tras superar la crisis, no se toman en serio la consolidación existe el peligro de que se desintegre la unión monetaria", según Wim Kösters.
De manera más fantasiosa, pero no por ello más creíble, operan los grandes estados de Europa, Francia y Alemania. Contabilizan sus montañas de deuda como si fueran pequeñas. París pasa por alto 75 mil millones para el rescate bancario en la emisión de nueva deuda. Aparte el presidente Nicolas Sarkozy se niega a desarrollar un plan de consolidación, como demanda el pacto. "Si Alemania se pone de parte de Francia en esto, el pacto está muerto", tal como teme Günter Verheugen, comisario de la UE en Bruselas.
En Alemania el pacto de coalición abre posibilidades de trucar los presupuestos ocultos.Así el nuevo ministro de finanzas Wolfgang Schäuble reitera desde su toma de posesión que quiere atenerse a las normas del pacto de estabilidad. "Estamos plenamente decididos a conseguirlo. Ese es mi cometido", dijo él el viernes pasado, para añadir el lunes: "un europeo tan convencido como yo sabe que el cumplimiento del pacto de estabilidad es de gran importancia decisiva para Europa." Pero las medidas concretas aún se hacen esperar. Al menos durante tres años se superará la frontera del 3 por ciento, pero sin tener en cuenta presupuestos ocultos. El directivo del BCE Jürgen Stark nos hace reflexionar: "La suposición de que podrá salir creciendo de los actuales problemas presupuestarios es heroica y peligrosa al mismo tiempo." En las capitales crecimiento y estabilidad en la política presupuestaria europea se presentan pues como las mayores contradicciones. Esto tendrá consecuencias desastrosas a largo plazo para todos los europeos, tal como ha publicado la Comisión Europea a mediados de octubre en su estudio de sostenibilidad: se habla del estado de la deuda, que en el año 2060 puede ser nueve veces mayor que el PIB de algunos países. La Comisión garantiza a Alemania para el año 2060 una cuota de deuda del 300 por ciento, si la demografía se para en seco. La media europea está por encima de la marca del 400 por ciento. Los griegos volverán a estar aquí entre los casos más trágicos, cuyas amabilidades les podría acarrear el 848 por ciento -siempre suponiendo que los gobiernos no varíen nada en su política fiscal y social dentro de su feudo, y dando por sentado que haya alguien que todavía preste tanto dinero a los políticos.
La cuota máxima de deuda del 60 por ciento exigida en el pacto de estabilidad parece ya no surtir efecto. La Comisión Europea calculó en una ocasión lo que debería producir los países si se quisiera seguir por debajo de tal valor hasta el año 2027: la mayoría de ellos deberían obtener notables excedentes. Alemania un 2,8 por ciento anual del PIB, Irlanda un 5,3 e Italia apenas un 5,6 por ciento. Ningún gobierno aspirar a nada tan ambicioso ni de cerca.
A pesar de todo Bruselas sigue empeñada en la búsqueda de una estrategia de salida. De acuerdo con el pacto de estabilidad y crecimiento aquellos países que incumplan el pacto deberían reducir su nuevo endeudamiento en al menos un 0,5 por ciento anual. Países como Irlanda, Francia o España cuyo presupuesto se encuentra especialmente fuera de control, habrían de disminuir incluso un uno por ciento anual. Para ello los gobiernos deberían presentar ya en 2010 un plan concreto de ahorro a medio plazo. En la cumbre de la UE de la semana pasada se pospuso el tema del saneamiento de presupuestos hasta diciembre- demasiado tarde para 2010.
No queda mucho del espíritu del pacto. Sus promotores aún tenían algo en mente cuando en el Tratado de Maastricht querían mantener el endeudamiento por debajo del tres por ciento. Entonces, en 1993, se daba por hecho que la economía nominalmente, es decir, sin tener en cuenta la inflación, crecía un cinco por ciento anual. La cuota de déficit, por tanto, no debía superar el máximo de tres quintos del crecimiento nominal. Con ello las deudas disminuirían automáticamente en relación con la economía en general. En la realidad el crecimiento caía claramente más. Alemania ha conseguido en los últimos 9 años una media del 2,19 por ciento. Los créditos estatales crecieron por contra un 2,01. Tras la crisis habrá una tendencia general en el crecimiento a reducirse aún más. Para corresponder debidamente al sentido del Tratado de Maastricht la frontera del déficit tendría que bajar claramente del tres por ciento.
Incluso el marco del ya de por sí generoso tres por ciento se sobrepasa en exceso, porque los gobiernos no tienen que temer por ninguna sanción. A finales de 2009, 20 de los 27 estados de la UE se enfrentarán a un expediente por déficit, entre ellos 13 de los 16 países de la zona Euro. Pero la Comisión no impone las multas, sino el Consejo de Ministros, y ello con una una mayoría de dos tercios. Ya se sabe que un lobo no muerde a otro. Normalmente es el mercado quien castiga las políticas de presupuestos ridículas. Los países que incumplen el pacto deben subir el porcentaje de tipos de la deuda estatal, si no los inversores rechazan los títulos de deuda.
Claro que en la unión monetaria eso sólo funciona sobre el papel. Las subidas para Grecia o Italia son en comparación con la era pre-euro marginales y no hacen preocupar por una presión de consolidación. Así se aprovechan de la mejor situación del resto de países de la Unión. No deben temer por ser echados del grupo del euro. El tratado de Maastricht no conoce exclusión alguna. "Pero con la entrada en vigor del tratado de Lisboa eso cambia", aclara el economista Wim Kösters. El tratado de la UE preve un adecuado expediente de expulsión de la unión. "No sería aceptable que si un abandona la UE y por ello ya no está atado a las reglas del mercado interno, aún así siga dentro de la unión monetaria", según afirma Kösters.
En la imagen, la deuda estatal en porcentaje de PIB. Archivo Adjunto 17379 |