Bancos y Cajas ganan menos dinero que antes, mucho menos, pero pocos indican haber entrado en pérdidas y presumen de solvencia, beneficios recurrentes y toda la pesca pese al deterioro del crédito.
¿Como lo hacen? Mi opinión es que el papel lo aguanta todo. Veamos el ejemplo con las cuentas del último trimestre del Banco de Valencia, publicadas hace pocos días. En la siguiente imagen hay un pantallazo de la cuenta de resultados del banco desglosada por trimestres.
Por no alargar la cosa nos fijaremos sólo en las rarezas. Baste decir que las provisiones por impago de crédito (Apartado de pérdidas por el deterioro de activos financieros, subapartado inversiones crediticias) son la espada de damocles de los bancos. Tanto es así que esas provisiones llevaron a pérdidas en el segundo trimestre de 2008, con un
Resultado de explotación de -33 millones en ese trimestre (marcado en rojo).
Para que no se notara esa pérdida, el banco anotó en ese trimestre un beneficio extraordinario ("ganancias de activos no corrientes en venta") de 61 millones (también marcado en rojo). Como podeis comprobar, semejantes ganancias no son habituales en la operativa del banco, y que el diablo me lleve si sé de donde salen esas oportunas ganancias. De esta manera, el beneficio neto del 2º trimestre se mantuvo en línea con los resultados de los otros trimestres.
Tras ese susto, el Banco decidió que había que "controlar" las pérdidas de sus inversiones crediticias, que han caído notablemente en el tercer trimestre. Han pasado de unas pérdidas de 128 millones a "sólo" 36 millones en el tercer trimestre (marcado en azul), lo cual es un alivio para la cuenta de resultados, y elimina la necesidad de sacarse de la manga una ganancia de activos corrientes para la venta (porque quizás de esos ya no les quedan muchos).
Puede ser que el banco enfrentase alguna quiebra gorda (alguna promotora)en el segundo semestre, y que en el tercero ya no hubiera quiebras gordas o aceptaron más daciones en pago. Esto es otra cosa que tampoco se puede saber.
En cualquier caso, está claro que los bancos afrontan fuertes pérdidas por los impagos, y que cada vez tienen menos herramientas para disimularlas.