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| http://www.rentabasica.blogspot.com/ Hace unos días abrí un hilo sobre la dicotomía histórica existente entre el Republicanismo democrático y el Republicanismo aristocrático. El post se animó bastante con varias respuestas e inexactitudes teórico-históricas. En la encuesta que propuse, que meditaba sobre los objetivos contrapuestos de unos y otros republicanos, ganó por amplia mayoría el Republicanismo democrático. Por lo tanto, me siento en la obligación de seguir dando a conocer esta teoría, y que mejor forma que exponiendo sus ideas (ya expuestas en el tema anterioremente descrito), sus medidas y sus objetivos. Así, alumbro la primera medida, controvertida, revolucionario y republicano-democrática: LA RENTA BÁSICA CIUDADANA UNIVERSAL. La renta básica: una buena propuesta en tiempos de bonanza, muy buena en tiempos de crisis. Comentario sobre Argentina y el Reino de España Rubén M. Lo Vuolo · Daniel Raventós · · · · 19/07/09 La renta básica (RB) es un ingreso (al menos de la misma cantidad que el umbral de pobreza en su versión excelente) pagado por el Estado, como derecho de ciudadanía, a cada miembro de pleno derecho o residente de la sociedad incluso si no quiere trabajar de forma remunerada, sin tomar en consideración si es rico o pobre o, dicho de otra forma, independientemente de cuáles puedan ser las otras posibles fuentes de renta, y sin importar con quien conviva (1). La crisis económica actual invita a la reflexión acerca del papel que la RB puede desempeñar como instrumento efectivo para combatir algunos de sus peores efectos. Los datos sobre el Reino de España y la República Argentina muestran que los problemas son similares, aunque con diferente contenido, tanto en los Estados de economías ricas como en los que tienen economías más pobres y dependientes. Esta crisis tiene algunas diferencias importantes con otras recientes (México en 1994, Sudeste Asiático en 1997, Rusia en 1998, Brasil en 1999, Argentina en 2001): su epicentro está en los países centrales y especialmente en EEUU. Es una crisis del sistema de pagos de los países ricos y no es el resultado de falta de recursos de los países más pobres para pagar su deuda. Más aún, no se trata sólo de una crisis financiera de "activos tóxicos" en algunos bancos. Es una crisis del régimen de crecimiento económico liderado por las finanzas que ha venido sosteniendo la demanda mundial por el aumento de los ingresos de las familias en los países ricos gracias al endeudamiento; no se trata de un problema de dispendioso manejo de recursos en los países menos desarrollados que, por el contrario, en muchos casos han venido registrando superávit fiscales y comerciales. Sin embargo, la crisis afecta a todos. Esta es tal vez una de las diferencias más notables con la crisis de 1930: su impacto sobre el comercio y las finanzas de la economía global puede ser más notable. Esta crisis fue precedida por un clima de bonanza que volvió a alimentar la creencia ortodoxa de que los problemas de desempleo, pobreza y distribución del ingreso se resolverían por derrame del crecimiento económico del mundo globalizado. Esto es, que funcionaría el "derrame" de los beneficios del crecimiento económico, aliviando los problemas de distribución regresiva del ingreso. Nuevamente los hechos muestran que estos razonamientos son equivocados. El gobierno de los EEUU reaccionó a la crisis proveyendo de dinero a los agentes que habían administrado los recursos financieros imprudentemente, si no de forma criminal. Esta muy complaciente ayuda pública, generosamente otorgada a entidades cuyos dueños y directivos son en gran medida responsables de la crisis, contrasta muy vivamente con las políticas como la RB que tratan directamente de atender los problemas que enfrentan las víctimas más vulnerables de la crisis. Mientras se regalan fondos públicos para salvar los negocios de los que aún parece que continúan cobrando suculentos honorarios, se sigue sin aceptar que los ciudadanos comunes, los más necesitados, reciban una RB con argumentos infundados del tipo: ese "regalo" no los estimularía a trabajar, no existen suficientes recursos, no puede otorgarse subsidio sin contraprestación, etc. Estos argumentos que no fueron esgrimidos para impedir que se subsidie a los que se lucraron con la valorización financiera del capital. Lo que está en crisis es algo más que un sistema financiero especulativo. Está en crisis un régimen de crecimiento regulado y liderado por las finanzas, una de cuyas características centrales es la inflación de activos y el crecimiento del crédito hacia los sectores más acomodados en la distribución del ingreso. El proceso de financiarización de la economía vino acompañado de una fuerte distribución regresiva del ingreso y una mayor flexibilidad de los puestos y los ingresos laborales tanto en los países centrales como en los periféricos. Así, las familias se vieron "forzadas" a complementar sus ingresos laborales con ingresos provenientes de la inflación de los activos colocados en el mercado de capitales (fondos de pensiones, fondos de inversión) y los créditos (especialmente hipotecarios) que obtenían ofreciendo sus activos en garantía. Para los pobres la globalización financiera ofreció micro-créditos, de forma tal que en lugar de ser "beneficiarios de derechos", pasaron a ser deudores y clientes de instituciones que de este modo los "integran" al sistema financiero. Mucho se ha dicho acerca de la necesidad de nuevas instituciones reguladoras ante los fallos olímpicos de los organismos multilaterales encargados de la prevención o administración de la crisis económica, y poco acerca de la necesidad de revisar las políticas de distribución de la renta y del derecho a un ingreso. Aquí es donde la RB aporta una vía racional de distribución de la renta de forma estable e igualitaria a las personas que viven de su trabajo, pero que no la encuentran en el mercado de empleo y mucho menos en los mercados financieros. La RB aparece así como una medida complementaria de ingresos de otras fuentes que potencia su efectividad cuando los empleos están amenazados por los mismos ajustes que se prescriben ahora para "hacer frente" a la crisis. La reorganización de la economía mundial no es sólo una cuestión de las finanzas, sino de todo el sistema de protección de la sociedad y de distribución de poder de demanda a la población frente a las consecuencias de la crisis desatada por el estallido de una demanda inflada por los productos financieros inventados por los fundamentalistas del mercado y del crecimiento eterno. Algunas cifras ilustran la magnitud del problema. Ninguna previsión mencionó que la tasa de desempleo en el Reino de España llegaría al 17,3% en el primer trimestre de 2009. Existen previsiones de algunos investigadores que llegan a estimar hasta un 30% de desempleo para finales de 2010. En cualquier caso, situados a mediados de 2009, el número de desempleados en el Reino de España ya sobrepasa oficialmente los 4 millones (y en lo que queda de año, 100.000 trabajadores perderán su puesto de trabajo por la presentación de expedientes de regulación de empleo en sus empresas respectivas; evidentemente, muchos más lo perderán por cierre directo de otras empresas que no presentarán estos expedientes). Agrava el futuro saber que la recuperación económica, cuando se acabe produciendo, no podrá absorber en poco tiempo estos niveles de desempleo. En el mejor de los casos se necesitarían muchos años de crecimiento sostenido para absorber los 5 millones de parados que faltará poco por alcanzar o incluso quedarán sobrepasados en el momento culminante de la destrucción de empleo. En Argentina se ven efectos similares, aunque lamentablemente no es posible precisar cifras porque desde inicios de 2007 el gobierno tiene intervenido el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos de forma que todos los indicadores económicos y sociales están distorsionados. Lo que sabemos es que permitió que el desempleo cayera desde cifras de casi 20% a valores cercanos al 8%, aunque el empleo informal y sin cobertura social se mantenía en torno al 43/ 45% del total de empleados. Pero en el año 2008 el crecimiento se desaceleró y variados indicadores alternativos a los oficiales muestran un freno brusco desde el último trimestre de ese año con aumento del desempleo especialmente del no registrado que se ubica en las pequeñas y medianas empresas. Situación similar se observa en otros países de América Latina. Según la CEPAL, el año 2008 señala el fin de un período de seis años de expansión en la región y una proyección de aumento del desempleo y la informalidad posterioridad a la brutal crisis de 2001-02, la economía creció por cinco años a tasas superiores al 8% anual (Portada de la CEPAL). El porcentaje de pobres en el Reino de España no ha cambiado significativamente en los últimos 30 años anteriores a la crisis, situándose cerca del 20 por ciento. Cuando el crecimiento económico ha sido importante, y en ocasiones muy pujante, la proporción de personas pobres, casi un quinto exacto del total de la población, no ha variado a lo largo de las últimas décadas. La crisis económica comportará un aumento rápido y significativo de la pobreza. Así, mientras que tasas de un crecimiento económico substancial han sido necesarias para mantener la proporción de pobres, unas tasas negativas o positivas muy pequeñas comportarán un crecimiento espectacular de la pobreza. Las cifras de pobreza en Argentina (y en la mayoría de los países latinoamericanos) se miden por criterios diferentes a los de la Unión Europea. En general, comparan ingresos revelados por encuestas de hogares con costos de una "canasta de consumo de necesidades básicas". Otra vez, en el caso de Argentina los datos no son confiables. Los indicadores de ingresos se han vuelto poco confiables desde inicios de 2007 por cambios metodológicos de la encuesta de hogares que en muchos casos no son conocidos, mientras que el índice de precios al consumidor hace más de dos años que está manipulado oficialmente: mientras los datos administrativos hablan de una inflación para 2007 menor al 10%, estimaciones alternativas (incluyendo estadísticas oficiales de gobiernos provinciales) la ubican en el 25%. En 2008 continuaron las divergencias de forma tal que mientras los datos oficiales señalan que entre 2006 y mediados de 2008 la pobreza había descendido de 27% a 21%, las estimaciones privadas indican que creció hasta cifras de 33%. Todo indica que el freno económico está teniendo impacto negativo sobre la pobreza y más aún: incluso cuando el país crecía a tasas elevadas, no se observa una mejora sustantiva en la distribución del ingreso. En cualquier caso, la evidencia histórica indica que tanto en Argentina como en América Latina, la pobreza medida como insuficiencia de ingresos es fuertemente pro-cíclica y en las crisis se pierde más de lo efímeramente ganado en las fases de crecimiento económico. Lo que la renta básica podría aportar en esta situación de crisis ¿Qué puede aportar una política como la RB a escenarios como los que se están observando y previendo a corto y medio plazo? Primero, con una RB por tiempo indefinido e incondicional, la pérdida del puesto de trabajo no tendría consecuencias tan preocupantes para el bienestar de los damnificados. La creciente masa de desempleados provocada por la crisis ha de presionar para que los trabajadores acepten empleos precarios de cualquier tipo, inestables, sin cobertura social. Una RB universal e incondicional aliviaría estos problemas en tanto la competencia por los empleos y la discusión entre trabajadores y empresarios se haría con la seguridad de un ingreso garantizado al margen de la relación laboral. En segundo lugar, la RB permitiría una reducción del riesgo a las personas que hubieran emprendido proyectos de auto-ocupación. En ese sentido, la RB sería más eficiente que los micro-créditos para estimular la creación de micro-empresas y de cooperativas, porque significaría un ingreso estable, permanente y que no genera deuda (ni intereses usurarios). En una situación depresiva, la RB, además de representar un instrumento que facilitaría las tareas de auto-ocupación, incluso la organización cooperativa de sus beneficiarios, supondría una mayor garantía para poder hacer frente, aunque fuera parcialmente, a quienes no logran éxito con su pequeño negocio. En tercer lugar, la RB podría representar, en caso de huelgas obreras, una especie de caja de resistencia incondicional cuyos efectos para el fortalecimiento del poder de negociación de los trabajadores son fáciles de calibrar. La disponibilidad de una RB permitiría afrontar el conflicto laboral de una forma mucho menos insegura: a día de hoy, dependiendo de los días de huelga, los salarios pueden llegar a reducirse de forma difícilmente soportable si, como acostumbra a ocurrir para la inmensa mayoría de la clase trabajadora, no se dispone de otros recursos. Los conflictos laborales están aumentando como resultado de la crisis, porque la misma no sólo conlleva la reducción de los puestos de trabajo sino de los salarios y otros beneficios laborales. Más aún, cada vez son más los trabajadores que quedan sin representación sindical. La RB podría cumplir un papel muy importante en las luchas de resistencia tanto de los trabajadores con representación como de aquellos abandonados a su lucha personal, reconstruyendo la identidad trabajadora en un escenario de creciente fragmentación laboral. En la crisis se ve perfectamente que la RB no se plantea como alternativa sustitutiva del ingreso del empleo, sino como instrumento que fortalece la posición de los trabajadores en el puesto de trabajo y en la propia búsqueda de empleo. En la actual situación, la crisis está aumentando la fragmentación de la clase trabajadora en sus reivindicaciones y los trabajadores desorganizados y precarios tendrán menos posibilidades de discutir sus condiciones de empleo. Una RB universal e incondicional permitiría unificar la lucha de los trabajadores en torno a un derecho que los beneficia a todos no importa cuál sea la situación de su actividad específica, al tiempo que daría mucho más aire para resistir los ajustes sobre las condiciones de trabajo o al mismo empleo. Cuarto, la crisis revela claramente la importancia de tener una RB universal e incondicional como forma de prevenir la emergencia de nuevos pobres frente a la crisis, objetivo que no pueden lograr los múltiples programas asistenciales que pululan en América Latina y que exigen la comprobación de la situación de necesidad para recibir un beneficio. Estos programas no sólo no cubren a toda la población necesitada sino que, hasta que se compruebe esta situación de necesidad (y en caso de que realmente se haga), la crisis ya habrá desatado toda su violencia sobre la población más vulnerable. Los programas "condicionados" de ingresos [Conditional Cash Transfer Programs] no tienen capacidad para responder en tiempo y forma a las necesidades de los grupos más vulnerables en una situación de crisis, y terminan seleccionando beneficiarios con criterios muy discriminatorios. Asimismo, estos programas alimentan una costosa burocracia con poder para clasificar a los potenciales beneficiarios, evaluar permanentemente su nivel y sus condiciones de vida, hasta entrometerse en la propia vida privada generando típicas situaciones de "trampa de la pobreza". La crisis genera más espacio para la discrecionalidad en la distribución de beneficios y potencia las posibilidades de usar políticamente el poder de seleccionar beneficiarios. La RB no sólo ahorra costos burocráticos innecesarios sino que además otorga beneficios por derecho propio de la ciudadanía evitando intermediaciones que transforman a la población necesitada en una clientela política. En quinto lugar y para finalizar en algún sitio, un tema muy debatido frente a la crisis es la necesidad de sostener el consumo de las familias. De hecho, las familias tuvieron en los años del boom una capacidad de consumo por encima de sus ingresos laborales gracias a la inflación de precios de activos financieros y de créditos, especialmente hipotecarios pero también de consumo. Ahora el ajuste vendrá no sólo en esos ingresos extras, sino porque han de caer los ingresos laborales y parte de los mismos irán al pago de la deuda acumulada. En países como Argentina, si bien no se dio en esa magnitud, la recuperación económica estuvo acompañada de crédito al consumo de las familias de clase media y alta junto con un fuerte crecimiento de la construcción residencial y la demanda automotriz; ambos sectores se están viendo afectados marcadamente por la crisis. Mientras tanto, cotidianamente el Gobierno viene anunciando medidas para recomponer la demanda de los sectores de ingresos medios y altos, con créditos para la compra de bienes durables (automóviles, electrodomésticos, etc.) cuyo fondeo se obtiene de los recursos de los activos de los fondos de jubilaciones y pensiones recientemente estatizados. Sin embargo, no se observan anuncios de políticas de distribución de ingresos para los grupos más vulnerables. La ampliación del gasto de los actuales programas asistenciales, que en muchos casos saca ingresos de otros programas sociales (como el de previsión social) no está a la altura de las necesidades y la atención está centrada en subsidiar empresas que se declaran en dificultades (otra vez con fondos del sistema de seguridad social). Además de su insuficiencia, las políticas asistenciales continuarán generando problemas de discriminación, costos burocráticos, ineficiencia, inequidad, clientelismo político, etc. En contraste, la RB es un modo más eficiente e igualitario de distribuir poder de consumo para sostener la demanda, particularmente en los desiguales países de América Latina donde históricamente el crecimiento económico se vincula con el consumo de los más acomodados. La RB no sólo es un modo justo de redistribuir ingresos hacia los grupos más vulnerables sin generar estigmatización, sino que además es un modo eficiente de estabilizar la demanda de consumo en la economía doméstica. A escala macroeconómica, la RB actuaría como un estabilizador de la demanda que permitiría generar efectos multiplicadores en la economía. No hay ninguna garantía de que el dinero que va a los bancos se transforme en mayor crédito y de allí mayor demanda de los grupos más necesitados. Lo que deberían hacer los gobiernos es garantizar un nivel de demanda básico que sostenga a la economía. La regresiva distribución del ingreso que se ha producido en los últimos años, en el propio EEUU y otros países ricos, recomienda esto. Mucho más en los países menos desarrollados donde la RB cumpliría una función muy eficiente desde el punto de vista macroeconómico. Pero no solamente en tiempos de crisis Las razones expuestas que harían más pertinente una RB en una situación económica depresiva como la que se expande en todo el mundo, no invalidan los argumentos que defienden la propuesta en una hipotética situación técnica de pleno empleo y de bonanza económica. La RB puede ser un elemento importante de una sociedad justa en distintos momentos del ciclo económico. Pero esto no debe llevar a suponer que es una medida suficiente para esta sociedad justa; esto sería tener una concepción desproporcionada de la RB o bien una idea tullida de lo que es una sociedad justa. Una RB puede teóricamente concebirse en una sociedad que transpire injusticias por muchos poros. Así, es importante considerar la forma en que la RB se conjugaría con otras políticas. Especialmente, una RB que consideramos política y aún filosóficamente interesante tendría que ir ligada a una redistribución de la renta de los ricos a los pobres, exactamente en la dirección contraria que ha fluido en los últimos 30 años. Lo que equivale a considerar el papel de los impuestos. En una época de crisis económica, cuando se han llegado a emplear billones de euros en ayudas a "financial mismanagers", por utilizar una expresión de Michael Hudson, se vuelven más débiles los argumentos que cuestionan el uso de fondos públicos para distribuir entre los más necesitados. Es claro que el problema no es de fondos, sino de decisión política de destinarlos a uno u otro fin. Recuérdese que los rescates y las ayudas a los bancos realizadas hasta abril en EEUU suman 12'8 billones de dólares, lo que significaría unos 42.105 dólares por habitante adulto y menor. Además, esta cantidad es igual a 14 veces el efectivo en circulación (casi 900.000 millones). Y se trata de una cantidad muy próxima al conjunto del valor del PIB. En el mismo sentido puede plantearse la discusión en Argentina y en América Latina. Múltiples estudios señalan que, en comparación con los países de Europa, la región cobra pocos impuestos y sobre todo pocos impuestos directos. El grueso de la tributación está formado por los impuestos indirectos y el efecto neto de las transferencias fiscales de impuestos y gastos, es claramente regresivo. Una combinación entre una RB universal actuando como crédito fiscal efectivo y un reordenamiento del sistema tributario a favor de impuestos directos mejoraría la eficiencia tributaria, aumentaría la recaudación y generaría un impacto progresivo en la distribución del ingreso. Para concluir, si existen buenos argumentos para defender la RB en situaciones de crecimiento económico, caída de desempleo y tendencias favorables de los indicadores sociales, estos argumentos son aún más consistentes frente a la crisis que sigue profundizándose a escala internacional. Más aún, puede afirmarse que los impactos de esta crisis serán más devastadores por la ausencia de compromiso político para avanzar con propuestas como la RB en los momentos de expansión. En lugar de confiar en los impactos positivos de un corto ciclo de crecimiento económico, el empleo y el crédito, lo que debería hacerse es reformular de forma permanente los sistemas de transferencias fiscales para hacer efectiva una RB y así sostener el ciclo de auge y prevenir los peores impactos de las crisis. El crédito que debería tener la ciudadanía no es el que está atado a la hipoteca de su casa, sino el que le corresponde por el sólo derecho de existir y vivir en sociedad (2). Notas: (1) En América Latina, la renta básica también es conocida como ingreso ciudadano o renda básica da cidadanía (en Brasil). (2) Una versión más resumida de este artículo fue publicada en inglés en la revista electrónica australiana On Line Opinion, otra versión mucho más ampliada se publicará en el número 5 de la edición impresa de Sin Permiso. Rubén M. Lo Vuolo, miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO, es investigador principal en el Centro Interdisciplinario para el Estudio de las Políticas Públicas (Ciepp) de Buenos Aires. Presidente de la "Red argentina de ingreso ciudadano", la sección argentina del Basic Income Earth Network (BIEN). Su último libro (en prensa) es Crecimiento y distribución. Una controversia persistente, Miño y Dávila eds. Daniel Raventós es profesor de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Barcelona, miembro del Comité de Redacción de SINPERMISO y presidente de la Red Renta Básica. Su último libro es Las condiciones materiales de la libertad (Ed. El Viejo Topo, 2007). Traducción para Revista Sin Permiso Roger Tallaferro Última edición por Demos; 28-ago-2009 a las 14:44 |
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| Renta básica universal De Wikipedia, la enciclopedia libre La renta básica universal (RB), según la define la Red Renta Básica, es un ingreso pagado por el estado, como derecho de ciudadanía, a cada miembro de pleno derecho o residente de la sociedad incluso si no quiere trabajar de forma remunerada, sin tomar en consideración si es rico o pobre o, dicho de otra forma, independientemente de cuáles puedan ser las otras posibles fuentes de renta, y sin importar con quien conviva. consiste en que el Estado dé una paga a todas las personas, independientemente de donde viva, de su raza o sexo, de que trabajen o no, e igual para todos. Contenido 1 Concepto 2 Efectos 3 Distinción respecto a otras rentas y subsidios 4 Justificación ética 5 Viabilidad 6 Defensores de la Renta Básica Universal 7 Véase también 8 Bibliografía 9 Enlaces externos Concepto La renta básica se define como el derecho de todo ciudadano y residente acreditado a percibir una cantidad periódica que cubra, al menos, las necesidades vitales sin que por ello deba contraprestación alguna. Se inscribe dentro de los mecanismos de distribución de la renta encaminados a la eliminación de la pobreza. Aunque, según distintos defensores de la propuesta, la renta básica es una propuesta que no se limita a acabar con la pobreza. Efectos Las consecuencias que tendría podrían ser que: Mejoraría la situación de las personas con un bajo nivel adquisitivo. Los trabajos desagradables serían mejor pagados. A su vez los trabajos más agradables o satisfactorios tendrían una menor remuneración. Los trabajadores estarían en mejores condiciones para negociar los contratos de trabajo. No habría que "vigilar" que los parados no trabajen ilegalmente, como pasa con la ayuda por desempleo. Como no se perdería la RB al encontrar trabajo, hay menos posibilidades de que se trabajase de forma ilegal y por consiguiente no se debe gastar dinero en investigar el fraude. Algo similar pasaba con los sellos, Charles Babbage descubrió que era más barato poner una cuota fija que calcular cada vez cuanto costaba un envío. El autoempleo sería menos arriesgado, con lo que las posibilidades de que aumentase serían mayores. Los sueldos mayores, que también recibirían la renta universal, se verían más afectados por los impuestos directos, como resultado, el estado volvería recuperar el dinero que reciben dichos grandes sueldos. Sus detractores afirman que: Distinción respecto a otras rentas y subsidios La RBU no debe confundirse con las rentas de inserción y demás subsidios condicionados propios del Estado de Bienestar ni con el Impuesto Negativo sobre la Renta. Que la definición de la RB sea tan clara como cualquiera de las ofrecidas no ha impedido que a lo largo de estos últimos años hayan proliferado dos tipos de confusiones. En primer lugar, bajo diferentes denominaciones diversos autores se han referido a lo mismo. Así, el mismo concepto de la RB ha recibido nombres como los de “subsidio universal garantizado”, “ingreso básico universal”, “ingreso ciudadano” o “ingreso mínimo”, entre otros. En cualquier caso, lo que importa no son los nombres, sino lo que se entiende realmente por cada una de las denominaciones que se utilicen. El segundo tipo de confusión es el contrario: bajo la misma denominación se han querido expresar, a menudo, conceptos muy diferentes. En primer lugar, no debe confundirse la RB con los diversos subsidios condicionados propios del Estado de Bienestar que existen actualmente, en los que la percepción de los beneficios fiscales, más generosos o menos, está condicionada a la verificación, por parte del sector público, de la suficiencia de los ingresos recibidos en el mercado laboral. Un ejemplo de ello lo representa el caso de la Comunidad Autónoma Vasca que aprobó, a finales de 2000, una ley que introducía una “RB” que consistía en algo harto diferente de lo que se trata aquí, pues se hacía efectiva precisamente bajo determinadas condiciones, no de forma universal. Hay, en definitiva, claras diferencias entre la RBU y las rentas mínimas de inserción (PIRMI), que en el Reino de España son pagadas por la mayoría de las Comunidades Autónomas y que en la República Francesa ofrece la administración central. En general, este tipo de medidas (las rentas mínimas) son mecanismos, mas o menos generosos de lucha contra la pobreza y de inserción social, propios de determinados Estados de Bienestar. Por el contrario, se postula que la Renta Básica no es sólo un mecanismo de lucha contra la pobreza, sino que supone un mecanismo que incrementa la libertad efectiva de las personas. Por ello, aunque otras diferentes propuestas puedan ser similares en su concreción, en su fundamento y justificación son realmente diferentes. En segundo lugar, tampoco debe confundirse la RB con el llamado “Impuesto Negativo sobre la Renta” (INR). El INR, que es un crédito impositivo uniforme y reembolsable, que garantiza un nivel mínimo de ingresos mediante la política fiscal: si en la declaración de ingresos se supera ese mínimo, se pagan los impuestos correspondientes; si, por el contrario, no se supera o se carece de ingresos, el estado abona la diferencia hasta alcanzar el mínimo establecido. El INR, propuesto inicialmente por Milton Friedman con el objetivo de recortar el Estado de Bienestar, fue explorado con mayor profundidad por James Tobin como forma de luchar contra la pobreza sin eliminar los incentivos al empleo. Justificación ética Éticamente, la RBU ha sido justificada por sus defensores de maneras distintas, estando las tres justificaciones principales referidas al problema de la libertad individual: La justificación de la libertad real: formulada por uno de los creadores de la moderna noción de RB, Philippe Van Parijs, la justificación de la libertad real distingue entre las sociedades formalmente libres y las realmente libres. Según Van Parijs, una sociedad realmente libre es aquella que satisface las tres condiciones siguientes, en este orden de prioridad: 1) seguridad –existe una estructura de derechos y libertades básicas bien articulada-; 2) propiedad de uno mismo –en esa estructura, cada persona es propietaria de las decisiones sobre su vida-; y 3) ordenamiento leximin de la oportunidad –si, en esa estructura, cada persona cuenta con la mayor oportunidad posible para hacer cualquier cosa que pudiera querer hacer; en una sociedad realmente libre, quienes tengan menos oportunidades tendrán las máximas que podrían tener en cualquier otro ordenamiento que podamos llevar a cabo-. Todo ello define una sociedad realmente libre, puesto que formalmente libre lo es una sociedad que cumpla sólo las dos primeras condiciones. Van Parijs justifica la RBU argumentando que sin duda en una sociedad con una RBU los que tuviesen menos oportunidades tendrian mas que en cualquier otra sociedad. La justificación republicana: los defensores de la RBU seguidores de la milenaria tradición republicana, como Daniel Raventós, parten de la noción de la libertad como autogobierno típica de esta tradición política representada por autores y pensadores tan distintos como Aristóteles, Cicerón, Maquiavelo o Robespierre. Nucleo básico de esta noción de libertad es la tesis que afirma que aquel que no dispone de una base material suficiente para garantizarse una existencia social autónoma tendrá que sobrevivir pidiendo permiso a terceras personas y, por lo mismo, se verá en mayor o menor medida sometido a la voluntad de estas. El autogobierno de aquellos que no disponen de esta base material es, pues, imposible, y por tanto sólo cabe considerarlos ilibres. Para los republicanos democráticos, todo el mundo debe ser libre, y por ello mismo todo el mundo debe tener derecho a una base material mínima que garantice su derecho a la existencia y, por tanto, a la libertad. La RB seria, para estos autores, esa base material mínima. La justificación económica: es una medida que permite la adaptación de la economía a la nueva realidad definida por la globalización, el progreso tecnológico que hace que disminuya la necesidad del empleo, la pujanza de la economía financiera y la necesidad de conseguir un desarrollo sostenible, de manera que va a evitar que se hagan inversiones con él fin de crear empleo que implican la destrucción del medio ambiente. Como derecho económico se convierte en el eje fundamental de la sostenibilidad. Viabilidad Técnicamente existen visiones muy diferentes sobre como financiar una Renta Básica estable. Generalmente, las propuestas sobre la financiación de la misma se suelen basar en el establecimiento de un determinado tipo impositivo sobre las rentas individuales. Existen, sin embargo, otro tipo de propuestas que no toman en cuenta el IRPF. A parte de estas cuestiones, existen otros aspectos técnicos muy importantes que no tienen que ver con la financiación de la propuesta y que han sido estudiados y debatidos tanto por defensores como por detractores de la RB. Así, por ejemplo, se ha discutido sobre los efectos que la RB podria tener (o no) sobre sobre la inflación; sobre si la RB supone una amenaza para el Estado de Bienestar o, por contra, una excelente via para hacerlo mas justo y eficaz; sobre si se fomentaría el parasitismo o si, por contra, fomentaria la autoocupación y el desempeño de labores no-remuneradas pero beneficiosas para la sociedad; sobre los efectos que podría tener de cara a la emancipación de la mujer; etc. Algunos de estos debates (como el del posible fomento del parasitismo) se puede decir que están zanjados a favor de la RB, en tanto que otros siguen abiertos. Se han estudiado nuevos modelos fiscales basado en el ajuste de la nueva economía, que proponen disminuir al máximo el IRPF y los impuestos de sociedades, para aumentar el IVA, con el fin de equilibrar los costes de importación y exportación, así como hacer que quien más gaste tribute más. Lo que se complementa con una tasa RB, que consiste en una ampliación de la Tasa Tobin, aplicada a todo incremento de valor, para establecer un impuesto a la especulación, impuesto monetario de valor añadido, IMVA, lo que permitirá financiar la Renta Básica sin poner en peligro las prestaciones sociales (sanidad, educación, seguridad, etc.) y mantener la inversión pública (infraestructuras). Defensores de la Renta Básica Universal Entre los defensores de la renta básica se encuentran economistas, filósofos, sindicalistas, políticos y, anecdóticamente, algunos empresarios. Véase también Red Renta Básica Credito Social Distributismo Democracia Económica Renta Básica de Emancipación Bibliografía Pisarello, Gerardo y Antonio de Cabo (Eds.) (2006): La renta básica como nuevo derecho ciudadano, Madrid, Trotta. Raventós, Daniel (1999): El derecho a la existencia, Barcelona, Ariel. Raventós, Daniel (coord.) (2001): La Renta Básica. Por una ciudadanía más libre, más igualitaria y más fraterna, Barcelona, Ariel. Raventós, Daniel (2007): Basic Income. The Material Conditions of Freedom, London, Pluto Press. Raventós, Daniel (2007): Las condiciones materiales de la libertad, Barcelona, El Viejo Topo. Rey, José Luis (2007): El derecho al trabajo y el ingreso básico. ¿Cómo garantizar el derecho al trabajo?, Madrid, Dykinson-Instituto de Derechos Humanos “Bartolomé de las Casas”. Van Parijs, Philippe (1996): Libertad real para todos, Barcelona, Paidos Van Parijs, Philippe y Yannick Vanderborght (2006): La renta básica: una medida eficaz para luchar contra la pobreza, Barcelona, Paidós. Yanes, Pablo (2007): Derecho a la existencia y libertad real para todos, México, Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM) y Secretaría de Desarrollo Social del Gobierno del Distrito Federal Última edición por Demos; 28-ago-2009 a las 14:31 |
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| El derecho de existencia y la Renta Básica de ciudadanía: una justificación republicana María Julia Bertomeu y Daniel Raventós Red Renta Básica Reseña del libro "La renta básica como nuevo derecho ciudadano". Trotta, Madrid, 2006. Gerardo Pisarello y Antonio de Cabo (Eds.) Quel est le premier objet de la société ? C’est de maintenir les droits impre******ibles de l’homme. Quel est le premier de ces droits ? Celui d’exister. La première loi sociale est donc celle qui garantit à tous les membres de la société les moyens d’exister ; toutes les autres sont subordonnées à celle-là ; la propriété n’a été instituée ou garantie que pour la cimenter ; c’est pour vivre d’abord que l’on a des propriétés. Il n’est pas vrai que la propriété puisse jamais être en opposition avec la subsistance des hommes. (Discurso a la Convención del 2-12-1792, Maximilien Robespierre) ... era una pobre... en una palabra, que vivía de su trabajo... (Crimen y castigo, Fiodor Dostoievsky) Ningún observador ilustrado moderadamente inteligente podría sondear el estado del planeta y concluir que se podría arreglar sin una transformación profunda. En este sentido son los pragmatistas duros, y no los izquierdistas melenudos, quienes son soñadores ingenuos. (Terry Eagleton, 2003). La difusión de cualquier propuesta social y política alternativa novedosa es condición necesaria para su aplicación. Pero cuando se extiende al acelerado ritmo con que van esparciéndose las ideas programáticas de la Renta Básica, es inevitable que surjan confusiones. Aquí expondremos las características generales de la Renta Básica que ayudan a despejar las confusiones más habituales, esbozaremos algún ejemplo de cómo podría ser financiada; y apuntaremos brevemente a su justificación republicana y a su oportunidad política en el mundo actual. 1. DEFINICIÓN La Renta Básica es un ingreso pagado por el estado a cada miembro de pleno derecho de la sociedad o residente, incluso si no quiere trabajar de forma remunerada, sin tomar en consideración si es rico o pobre, o dicho de otra forma, independientemente de cuáles puedan ser las otras posibles fuentes de renta, y sin importar con quién conviva. “Un ingreso pagado por el Estado”. “Estado” puede incluir una institución jurídico-política mayor que la de los Estados-nación realmente existentes, como sería el caso de la Unión Europea; o puede referirse a ámbitos jurídico-políticos menores que el del Estado-nación. “A cada miembro de pleno derecho de la sociedad o residente”. En los distintos modelos de financiación de la Renta Básica hay variaciones de cuantía, de edades (más o menos cantidad según la edad), de inclusión o no de los menores, etc. Pero en todos los casos se trata de una cantidad monetaria que recibirían los ciudadanos individualmente (no por familia, por ejemplo) y universalmente (no condicionado a determinados niveles de pobreza, pongo por caso). “Incluso si no quiere trabajar de forma remunerada”. Aunque luego insistiré sobre este aspecto, ahora solamente quiero dejar apuntado que muy a menudo se interpreta “trabajo” como sinónimo de “trabajo remunerado” o “empleo”. Hay buenas razones para pensar que la siguiente tipología es más adecuada: 1) Trabajo con remuneración en el mercado, 2) Trabajo doméstico y 3) Trabajo voluntario. “Sin tomar en consideración si es rico o pobre o, dicho de otra forma, independientemente de cuáles puedan ser las otras posibles fuentes de renta”. A diferencia de los subsidios condicionados a un nivel de pobreza o de situación, la Renta Básica la recibe igual un rico que un pobre. Si la Renta Básica es concebida como un derecho de ciudadanía (como implícitamente puede desprenderse de la definición), excluye toda condición adicional. Como el derecho ciudadano al sufragio universal, la propuesta de la Renta Básica no impone condiciones adicionales a las de ciudadanía. “Sin importar con quién conviva”. La Renta Básica no favorece una forma de convivencia determinada. Ya se trate que en un mismo techo viva una pareja heterosexual, o personas de varias generaciones, o un grupo de amigos o una pareja homosexual, todas ellas son formas de convivencia completamente independientes del derecho a percibir una Renta Básica. La Renta Básica no es una subvención, un subsidio o un seguro condicionado. Ni presupone la satisfacción de algún requisito, por ejemplo, demostrar un determinado estado de pobreza, estar buscando trabajo remunerado, o haber perdido el empleo, por cualquier circunstancia. Esta característica tan distintiva de la Renta Básica, la de no estar condicionada a requisito alguno distinto de la ciudadanía o residencia acreditada, la distingue claramente, por poner solamente algunos ejemplos, del subsidio de desempleo, de los subsidios agrarios, de los programas como “jefes y jefas de familia” argentinos, de las Rentas Mínimas de Inserción que centralizadamente contempla la república francesa o descentralizadamente el reino de España, etc. Puede observarse que la Renta Básica es formalmente laica, incondicional y universal. Se percibiría, en efecto, independientemente del sexo al que se pertenezca, del nivel de ingresos que se posea, de la confesión religiosa que se profese y de la orientación sexual que se tenga. 2. LAS CRÍTICAS Y LAS CONFUSIONES La propuesta de la Renta Básica tiene antecedentes muy lejanos en el tiempo. Entre los pioneros podemos encontrar, entre otros, a Thomas Paine (1737-1809), Thomas Spence (1750-1814); y más recientemente, Joseph Charlier (1816-1896), que fue discípulo de Charles Fourier, Bertrand Russell (1872-1970) y George D.H. Cole (1889-1959), primer titular de la cátedra de teoría política de Oxford. De todos modos, y para evitar confusiones, queremos subrayar que la formulación contemporánea que, con pequeñas variantes, sigue la definición que hemos ofrecido, tiene poco menos de 20 años. La propuesta de Renta Básica se viene desarrollando a lo largo de los últimos cuatro lustros, tanto desde el punto de vista filosófico como económico. Junto a este avance han aparecido multitud de críticas. Hacer un inventario de estas críticas sería demasiado extenso y no sería muy útil. Sí, en cambio, creemos que seleccionar algunas de las que continúan repitiéndose, puesto que otras ya han sido abandonadas hace tiempo, puede ayudar a una mejor comprensión de la Renta Básica. Hemos seleccionado las siguientes: 1) La Renta Básica fomentará el parasitismo; 2) La Renta Básica al ser universal no permite una buena lucha contra la pobreza (por tanto, son mejores los subsidios condicionados dirigidos a los pobres); 3) La Renta Básica solamente está pensada para países ricos; 4) La Renta Básica es muy costosa e imposible de financiar. 2.1 Fomentará el parasitismo (o nadie desearía trabajar) Esta crítica acostumbra a ir acompañada explícita o implícitamente de algunas confusiones. Entre otras: a) la que equipara trabajo, con trabajo monetariamente remunerado, b) la que identifica no estar percibiendo ninguna remuneración monetaria por una actividad, con “no estar haciendo nada”. Veamos ambas confusiones más de cerca. Hay una serie de actividades (trabajos) por los que no se percibe ninguna remuneración monetaria a cambio. Como se ha apuntado más arriba, la tipología que nos parece mejor establecida es: trabajo con remuneración monetaria, trabajo doméstico y trabajo voluntario. Si el trabajo con remuneración monetaria fuera el único trabajo, entonces las mujeres (mayoritariamente mujeres, por supuesto) que realizan trabajo doméstico no estarían trabajando. Punto que permite enlazar con la segunda confusión. No estar realizando un trabajo con remuneración monetaria no equivale a no estar haciendo nada. Es una posibilidad, pero puede ser perfectamente posible que se esté desarrollando un trabajo doméstico o un trabajo voluntario. Fijémonos que existen muchos “trabajos” por los que se percibe una remuneración (a menudo muy generosa) a cambio y que sería fácil ponerse de acuerdo en que la utilidad social (aunque sea un término muy empleado y difícil de precisar) de los mismos es inexistente o incluso contraproducente. Piénsese, por ejemplo, en las ocupaciones que tienen que ver con los ejércitos (muchos de los cuales han dirigido sus armas contra sus propias poblaciones) o en la de determinados cargos simbólicos, y muy bien remunerados, tanto del sector privado como del público, etc. Hecho este breve preámbulo, veamos directamente la acusación de parasitismo que fomentaría la implantación de una Renta Básica. Por parasitismo entendemos que incurre quien obtiene un beneficio derivando parcial o totalmente el coste sobre otra persona. La crítica no es exclusiva de la Renta Básica. Cualquier medida que haya beneficiado a la población más pobre o con niveles de renta más bajos, siempre ha merecido por parte de las derechas políticas y académicas (con alguna heroica excepción), y las patronales la acusación de que “fomentaría el parasitismo” o “la gente no trabajaría”. Justamente la Renta Básica permitiría por primera vez en la historia de nuestra especie que todos pudieran hacer lo que desde siempre solamente han podido hacer unos pocos, la parte más rica de la población, es a saber, la posibilidad de vivir sin hacer ninguna contribución. Pero, alegará todavía algún crítico insatisfecho, es justo que “el hombre que no trabaje, que no coma”, según se dice en la “Segunda Carta a los Tesalónicos” de Pablo de Tarso. Como ya se dejó escrito en otra parte: En nuestro mundo, quien no disponga de tierras o de capital no puede elegir dejar de trabajar para otro, si es que la posibilidad de “no morir de hambre” se considera propiamente una alternativa. La implantación de una Renta Básica garantiza la reciprocidad; su ausencia la impide. Actualmente, sólo una parte pequeña de la población puede elegir entre trabajar remuneradamente o no hacerlo. Con la Renta Básica sería una posibilidad abierta a toda la ciudadanía. El principio paulino “quien no trabaja, no come” solamente es efectivo para los pobres, no para todos los componentes de la sociedad, en ningún caso para los más ricos. Hay ricos que comen y no trabajan. 2. 2 Son mejores los subsidios condicionados dirigidos a los pobres Otra de las críticas va enfocada a atacar la universalidad de la Renta Básica. Se opina, según los partidarios de esta crítica, que son más justificables los subsidios dirigidos a los que “más lo necesitan”. Esta crítica apareció una millonésima de segundo después del renacimiento contemporáneo de la propuesta. La Renta Básica presenta ventajas técnicas con respecto a los subsidios condicionados dirigidos a los “más pobres”, que podemos resumir en los siguientes puntos: A) Los subsidios no universales tienen altísimos costes administrativos, en proporción al presupuesto general del programa condicionado. La Renta Básica representa una simplificación administrativa como han reconocido incluso algunos de sus críticos. No hace falta añadir que esta característica de la Renta Básica puede ser crucial con vistas a una efectiva racionalización de las políticas sociales y de redistribución de la riqueza. B) La Renta Básica se garantiza ex-ante, los subsidios condicionados, en caso de poder tener acceso a ellos, ex-post. Ello convierte a la Renta Básica en una medida esencialmente preventiva de la exclusión. C) La Renta Básica permite eludir las llamadas "trampas de la pobreza y del desempleo". Estas trampas aparecen por el hecho de que las cantidades monetarias de los subsidios condicionados no son acumulativas (con ello queremos decir que son subsidios complementarios a una renta ya existente y hasta un umbral establecido). De ahí la inexistencia de estímulos para aceptar ocupaciones a tiempo parcial o de cualquier remuneración. Técnicamente lo podemos expresar de la siguiente manera: el tipo impositivo marginal que se aplica a cada unidad monetaria que no sea la del subsidio condicionado es en muchos casos del 100%, es decir, se pierde una unidad monetaria de prestación por cada unidad monetaria de ingreso salarial que se pueda obtener. Las trampas de la pobreza y del paro, dicho rápidamente, aparecen cuando la percepción de los beneficios, fiscales o de otro tipo, se halla condicionada a la verificación, por parte de las autoridades, de la suficiencia de los ingresos recibidos dentro del mercado laboral. A diferencia de los subsidios condicionados, la Renta Básica no constituye un techo, sino que define sólo un nivel básico, a partir del cual las personas pueden acumular cualquier otro ingreso. D) La incondicionalidad de la Renta Básica trae consigo también la promesa de erradicar o mitigar diversas prácticas asistenciales fundadas en el clientelismo, y en los diversos y nocivos efectos conocidos de éste: formación de una burocracia parasitaria, formal o informal, y robustecimiento de las relaciones de dependencia. E) Y aun hay que decir, finalmente, que la Renta Básica permite evitar los daños psicológicos y morales vinculados a la estigmatización social del perceptor de un subsidio condicionado. 2.3 La Renta Básica solamente está pensada para países ricos Esta es una crítica cuya única parte de verdad reside en el hecho de que los estudios más numerosos y sofisticados de financiación de una Renta Básica se han realizado en los países ricos. Ello ha sido así porque en los países ricos ha habido mayores posibilidades fiscales para financiar una Renta Básica. Hasta aquí la parte digamos “justa” de la crítica. Pero nada más. Desde hace ya algunos años, en países que no podrían ser considerados de ninguna forma en el bloque de los ricos, (Timor Oriental, Sudáfrica, Argentina, Brasil y Colombia, por poner 5 ejemplos, pero en ningún caso los únicos) empieza a haber interés por la propuesta de la Renta Básica. Muchas de las virtudes de la Renta Básica quedan aún más subrayadas en las zonas donde más pobreza, dominación y miseria existen. Evidentemente, una Renta Básica en Timor Oriental no sería de la misma cantidad de la que debería haber en Canadá o Suecia. Y en Marruecos también sería diferente a la de, pongamos por ejemplo, Alemania. El criterio de “al menos igual al umbral de la pobreza” es un buen indicador aproximado de la cantidad de Renta Básica que permitiría poder vivir en distintas áreas geográficas. La forma de financiación, si bien en los países ricos y también en los que tengan un sistema impositivo mínimamente desarrollado, debe ir íntimamente ligadas a la política fiscal, puede ser muy diferente según los recursos y las posibilidades de cada país. 2.4 La Renta Básica es muy costosa e imposible de financiar La financiación es uno de los aspectos de la Renta Básica en que más se ha avanzado en los últimos años. Se han realizado algunas investigaciones para ámbitos geográficos distintos. De entre ellas, explicaremos muy brevemente una que conocemos especialmente bien porque uno de los autores de este trabajo ha participado en su elaboración. La gran potencia del estudio es que está basado en una supermuestra de 210.000 declaraciones del Impuesto de la Renta de las Personas Físicas de Cataluña (IRPF). Debe mencionarse que es el primer estudio de financiación de la Renta Básica que está sustentado en una muestra tan representativa de este impuesto. La propuesta de financiación de la Renta Básica consiste, como ya se ha apuntado, en una reforma en profundidad del actual IRPF. El estudio opta por este camino porque se ha tenido acceso a datos individualizados de este impuesto, pero también porque el IRPF es especialmente útil para apreciar, precisamente, la redistribución resultante de la renta. La inmensa base de datos permite un conocimiento exhaustivo de los rendimientos netos susceptibles de ser gravados fiscalmente. Las principales características de la propuesta del estudio son: 1) se establece una Renta Básica universal pagada directamente a toda persona de forma incondicional; 2) la Renta Básica reemplaza cualquier otro tipo de renta o pensión pública de cantidad inferior (en el caso de que la antigua percepción sea más alta, la Renta Básica se complementaría hasta llegar a la citada percepción); 3) la cantidad anual de Renta Básica es de 6.000 euros por adulto y de 3.000 euros para los menores de 18 años; 4) se establece un tipo único nominal del 55,2% para todas aquellas rentas superiores a la Renta Básica, la cual está completamente exenta de impuestos. Este 55,2% nominal es un tipo real o efectivo muy distinto según la decila de renta. Efectivamente, si calculamos el tipo efectivo (el porcentaje que realmente se paga después de haberse transferido la Renta Básica) por decilas de renta (es decir, ordenando a la población según renta y dividiéndola en 10 partes), resulta que del 10% al 50% de la población con menos renta, tendría un tipo negativo (del -117% al -4%, respectivamente); en los tramos del 60% al 90%, los tipos efectivos oscilan del 3,2% al 25,8%. Aunque el 55,2% nominal aparenta un tipo muy elevado, el tipo efectivo es muchísimo menor, excepto para los más ricos (cuando la Renta Básica representa una porción muy pequeña de la renta global, como resultaría ser el caso de los muy ricos, el tipo nominal y efectivo tienden a igualarse). Con estas características, el modelo llega a los siguientes resultados: 1) La reforma se autofinancia, es decir, que con el tipo único indicado y la reforma especificada, la Renta Básica no debería ser financiada por otros impuestos; 2) La redistribución de la renta que resulta es mucho más igualitaria que en la situación de partida, es decir, la actualmente existente (lo muestran algunos indicadores como el Gini). 3) El 70% aproximado de la población catalana gana, respecto a la situación de partida, con la reforma; el 15% más rico pierde, y el resto quedaría más o menos igual. Aunque este estudio está basado, como se ha mencionado, en una gran muestra de 210.000 declaraciones del IRPF de Cataluña, su metodología es perfectamente aplicable al conjunto del reino de España así como a las economías que tengan un sistema fiscal de imposición directa parecido, con sólo cambiar, obviamente, la base datos. Y en ello se está trabajando ahora. Nos interesa subrayar este punto: la distribución de la renta sería menos desigualitaria en la situación de llegada, después de la reforma propuesta, que la situación actual, antes de la reforma. Este ejemplo no es exportable sin más a países con medios públicos modestos. No sólo por la escasez de recursos, sino por la menor capacidad y eficacia fiscal y recaudatoria de sus respectivos gobiernos. Por eso en la Argentina, por ejemplo, los partidarios de la Renta Básica proponen un programa de cumplimiento por etapas, empezando por los menores de edad. 3. JUSTIFICACIÓN NORMATIVA: REPUBLICANISMO Y RENTA BASICA El republicanismo es una tradición milenaria, bien arraigada en el mediterráneo antiguo clásico, y común y justamente asociada a los nombres de Ephialtes, Pericles, Protágoras o Demócrito (en su versión democrático-plebeya) y a los de Aristóteles o Cicerón (en su versión antidemocrática). En el mundo moderno, reaparece también en sus dos variantes: la democrática, que aspira a la universalización de la libertad republicana y a la consiguiente inclusión ciudadana de la mayoría pobre, y aun al gobierno de esa mayoría de pobres—; y la antidemocrática, que aspira a la exclusión de la vida civil y política de quienes viven por sus manos, y al monopolio del poder político por parte de los ricos propietarios. Nombres asociados a ese renacimiento moderno del republicanismo: Marsiglio de Padua, Maquiavelo, cierto Montesquieu, Locke, Rousseau, Kant, Adam Smith, Jefferson, Madison, Robespierre y Marx. Cualesquiera que sean sus diferencias en otros respectos, todos ellos comparten al menos dos convicciones. Una: que ser libre es estar exento de pedir permiso a otro para vivir o sobrevivir, para existir socialmente; quien depende de otro particular para vivir, es arbitrariamente interferible por él, y por lo mismo, no es libre. Quien no tiene asegurado el “derecho a la existencia” por carecer de propiedad, no es sujeto de derecho propio –sui iuris—, vive a merced de otros, y no es capaz de cultivar ni menos de ejercitar la virtud ciudadana, precisamente porque las relaciones de dependencia y subalternidad le hacen un sujeto de derecho ajeno, un alieni iuris, un “alienado”. Y la otra: que sean muchos (democracia plebeya) o pocos (oligarquía plutocrática) aquellos a quienes alcance la libertad republicana, ésta, que siempre se funda en la propiedad y en la independencia material que de ella deriva, no podría mantenerse si la propiedad estuviera tan desigual y polarizadamente distribuida, que unos pocos particulares estuvieran en condiciones de desafiar a la república, disputando con éxito al común de la ciudadanía el derecho a determinar el bien público. Como famosamente observó Maquiavelo, cuando el grueso de la propiedad está distribuido entre un puñado degentilhuomi (de magnates), no hay espacio para instituir república alguna, y la vida política sólo puede hallar algún esperanza en la discreción de un príncipe absolutista. En la tradición histórica republicana, el problema de la libertad se plantea así: X es libre republicanamente (dentro de la vida social) si: a) no depende de otro particular para vivir, es decir, si tiene una existencia social autónoma garantizada, si tiene algún tipo de propiedad que le permite subsistir bien, sin tener que pedir cotidianamente permiso a otros; b) nadie puede interferir arbitrariamente (es decir, ilícitamente o ilegalmente) en el ámbito de la existencia social autónoma de X (en su propiedad); c) la república puede interferir lícitamente en el ámbito de existencia social autónoma de X, siempre que X esté en relación política de parigualdad con todos los demás ciudadanos libres de la república, con igual capacidad que ellos para gobernar y ser gobernado; d) cualquier interferencia (de un particular o del conjunto de la república) en el ámbito de existencia social privada de X que dañe ese ámbito hasta hacerle perder a X su autonomía social, poniéndolo a merced de terceros, es ilícita; e) la república está obligada a interferir en el ámbito de existencia social privada de X, si ese ámbito privado capacita a X para disputar con posibilidades de éxito a la república el derecho de ésta a definir el bien público. f) X está afianzado en su libertad cívico-política por un núcleo duro –más o menos grande— de derechos constitutivos (no puramente instrumentales) que nadie puede arrebatarle, ni puede él mismo alienar (vender o donar) a voluntad, sin perder su condición de ciudadano libre. El conjunto de oportunidades de X, queda caracterizado por la tradición republicana de modo histórico-institucional: el conjunto de oportunidades de X no es cualquier conjunto de oportunidades, sino el particular conjunto de oportunidades, institucionalmente configurado, compuesto por aquellos títulos de propiedad que habilitan a X una existencia social autónoma, no civilmente subalterna. Es propio de la tradición histórica republicana, considerar que la libertad política y el ejercicio de la ciudadanía son incompatibles con las relaciones de dominación mediante las cuales los propietarios y ricos ejercen dominium sobre aquellos que, por no ser completamente libres, están sujetos a todo tipo de interferencias; ya sea en el ámbito de la vida doméstica, o en las relaciones jurídicas propias de la vida civil, tales como los contratos de trabajo o de compra y venta de bienes materiales. La ciudadanía plena no es posible sin independencia material o sin un “control” sobre el propio conjunto de oportunidades. Los republicanos democráticos entendieron esta consigna como uno de los principales objetivos de la política y diseñaron toda clase de mecanismos para garantizarla; los no democráticos la entendieron como un prerrequisito de la libertad política, y excluyeron a quienes no eran sui iuris de la vida política activa. Si la capacidad de votar es lo que cualifica al ciudadano, y si tal capacidad presupone la independencia de quien no quiere ser sólo parte, sino también miembro de la comunidad, porque actúa junto con los otros, pero por su propio arbitrio, entonces algunos republicanos no democráticos, por ejemplo Kant, creyeron necesario trazar una distinción entre ciudadanos pasivos y activos. Como creía el republicano de Königsberg, todos los que tienen que ser mandados, o puestos bajo la tutela de otros individuos, no poseen independencia civil. No la poseen los menores de edad, las mujeres, y los sirvientes, porque no pueden conservar por sí mismos su existencia en cuanto a sustento y protección; tampoco los jornaleros, ni todos aquellos que no pueden poner públicamente en venta el producto de su trabajo y dependen de contratos o arreglos meramente privados de esclavitud temporaria, que brotan de la voluntad unilateral del sui iuris. Lo que hoy consideramos la definición liberal de propiedad, aquella que en el XVIII Sir Blackstone caracterizó como “el dominio exclusivo y despótico que un hombre exige y ejerce sobre las cosas externas del mundo, con exclusión total de cualquier otro individuo en el universo”, que el derecho romano consideraba como el derecho absoluto –dominium- del propietario que no podía ser interferido por nadie, y que algunos teóricos iusnaturalistas supusieron un derecho natural, es, sin embargo, sólo una de las formas históricas que revisten las relaciones sociales en torno a objetos y que constituye la base de gran parte de los Códigos civiles actuales. El otro, la propiedad entendida como “control” sobre el recurso poseído, control que confiere independencia o autonomía moral y política, es el concepto de propiedad que interesa al republicanismo. Y no es otro que aquel que permite el desarrollo de “la libre individualidad, que florece cuando el trabajador es propietario privado y libre de las condiciones de trabajo manejadas por él mismo, cuando el campesino es dueño de la tierra que trabaja, o cuando el artesano es dueño del instrumento que maneja como virtuoso, y que sólo es compatible con unos límites estrechos de la producción y de la sociedad”. En esta tradición, la independencia que confiere la propiedad no es un asunto de mero interés propio privado, sino de la mayor importancia política, tanto para el ejercicio de la libertad como para la realización del autogobierno republicano, pues tener una base material asegurada es indispensable para la propia independencia y competencia políticas. A finales del siglo XVIII y principios del XIX, los republicanos democráticos contemplaban dos posibilidades para poder materializar esta concepción de la libertad: 1) universalizar la pequeña propiedad agraria, o 2) “una especie de derecho de existencia social públicamente garantizado (Robespierre), o un ingreso material incondicionalmente asignado a todos los ciudadanos por el solo hecho de serlo (Tom Paine), lo que ahora llamamos renta básica garantizada”. Última edición por Demos; 28-ago-2009 a las 14:40 |
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| 4. DOS ERRORES: EL “TÉCNICO-CÁNDIDO” Y EL “POLÍTICO-TOSCO” Las razones filosóficas y económicas a favor de la Renta Básica que se han ido desarrollando a lo largo de estos últimos años a partir del seminal artículo de Philippe Van Parijs y de Robert Van der Veen han motivado que, quizás presa de un entusiasmo no justificado, muchos partidarios de la Renta Básica hayan cometido un error. Este error puede ser enunciado así: “como hay buenas razones éticas y técnicas a favor de la RB, los partidos políticos (así, en general, sin hacer muchos matices entre ellos) se verán obligados a asumirla”. Este es el razonamiento que podríamos llamar “técnico-cándido”, para el cual no hay lucha de clases, no hay clases sociales y, por no haber, no hay casi ni conflicto social. Solamente existen razones más o menos bien justificadas. La condición necesaria (las buenas razones) se convierte en necesaria y suficiente para este tipo de error. A los partidarios de la Renta Básica que cometen el error que hemos llamado “técnico-cándido”, es habitual que les asalte el vértigo de la radicalidad que supone esta propuesta. Acongojados por este vértigo, hacen propuestas de “Renta Básica” tan “realistas” para que sean más fáciles de asumir por los partidos políticos (y por todos ellos, a ser posible) que convierten en un difícil arte el ver las semejanzas entre estas propuestas y, propiamente, la Renta Básica. Por el contrario, no es infrecuente encontrarse, en el otro bando, en el de los críticos de la Renta Básica, con el argumento que podríamos llamar “político-tosco”. La secuencia, en este caso, podría caricaturizarse así: “la Renta Básica es una medida que no es intrínsecamente anticapitalista, luego no merece la pena perder el tiempo y los esfuerzos con ella porque, ya puestos, mejor pedir la revolución, evitando así que se nos desvíe de los problemas importantes” (lo que sean los “problemas importantes” en algunos casos no está muy claro, ni tan solo medio claro, pero eso ahora no importa). La observación vale para sus opuestos. Es decir, resulta no muy infrecuente encontrar partidarios del argumento “técnico-cándido” en el bando de los contrarios a la Renta Básica y partidarios del argumento “político-tosco” en el bando de los favorables. Un ejemplo de razonamiento en el primer caso podría ser así: “la Renta Básica podría implicar problemas con los incentivos al trabajo, lo que también podría acabar afectando a la productividad que a su vez nos pondría en peores condiciones respecto a países económicamente competidores…”. En el segundo: “la Renta Básica es una medida intrínsecamente anticapitalista y cualquier visión de la misma que se aparte de este supuesto o la presente de otra forma está impregnada de un reformismo galopante y desvirtúa la pureza de la propuesta…” 5. LA RENTA BÁSICA DE CIUDADANÍA: UNA PROPUESTA PARA EL MUNDO DEL SIGLO XXI En el mundo actual de principios del siglo XXI, la pobreza aumenta sin cesar. Las diferencias entre los países ricos y los pobres es cada vez mayor, las diferencias entre los ricos y los pobres de los países pobres también. Algo que seguramente es menos conocido o más silenciado, es que las diferencias entre los ricos y los pobres de los países ricos están aumentando en los últimos años. Y no solamente en Estados Unidos, donde el 5% más rico de los hogares controla el 59% de la riqueza de la nación, mientras que el 40% más pobre dispone solamente del 0,3%. Alemania, el país económicamente más poderoso de Europa, el país con la clase obrera más protegida por el Estado, también es un lugar en donde en los últimos años los ricos ganan más y los pobres son más pobres. El 10% de los hogares más ricos de Alemania posee casi el 47% de todo el patrimonio acumulado de los hogares (que si fuera repartido por igual resultaría un monto de 133.000 euros por casa), dos puntos más desde el año 1998 cuando el SPD y Los Verdes llegaron al gobierno (que ya han perdido después de las últimas elecciones de 2005). Mientras, el 50% de la población más pobre sólo dispone de algo menos del 4% del total. Pocos días antes de la reunión que en febrero de 2005 tenían previsto realizar los ministros de Finanzas de los 7 países más ricos del mundo, Nelson Mandela dijo: “La pobreza es obra del hombre y puede ser superada y erradicada por la acción de los seres humanos. Superar la pobreza no es un gesto de caridad. Es un acto de justicia. Es la protección de un derecho fundamental del ser humano, el derecho a la dignidad y a una vida decente. Mientras haya pobreza no habrá verdadera libertad.” Las grandes desigualdades sociales son las causas de la falta de libertad. Estas grandes desproporciones en la riqueza, estas inmensas bolsas de pobreza, el hambre conviviendo geográficamente con la más insultante opulencia, todo ello provoca falta de libertad para la inmensa mayoría. Igualdad y libertad no son dos variables a elegir, si más de una menos de otra y viceversa. Las grandes desigualdades crean un problema profundo de libertad para la gran mayoría. El que no tiene la existencia material garantizada debe pedir permiso a otro para poder vivir. ¿Qué libertad tiene el trabajador que no sabe si el mes próximo, quizás la semana próxima, seguirá teniendo aquel puesto de trabajo que le proporciona el sustento diario? ¿Qué libertad tiene la mujer materialmente dependiente del marido o amante, que la maltrata, la domina y, a veces, llega a asesinarla? ¿Qué libertad tiene el desempleado que vive marcado con el estigma del subsidio público, si quizás vive en un país europeo, o de la caridad, si vive en un país pobre y tiene algo de suerte? No son libres como no lo es aquella persona que no tiene el derecho a la existencia material garantizada y tiene que pedir permiso a otros para vivir. La Renta Básica es una opción social. Y como toda opción social de cierta importancia es conflictiva. También son opciones sociales rebajar los impuestos a los ricos, o permitir que el año 1992 los presidentes directores ejecutivos (Chief Executive Officer) de las grandes empresas ganasen 82 veces el salario medio de un trabajador manual y que en el año 2004 la relación aumentase de 400 a 1; o incrementar los gastos militares; o permitir que las subvenciones agrícolas europeas beneficien desproporcionadamente a las familias más ricas del reino de España (por ejemplo: Samuel Flores, uno de los más grandes terratenientes del Reino, la familia Botín, Mario Conde, Emilio Ybarra, Alfonso Cortina, los marqueses de Valdez Ozores, etc. etc.), lo que motiva que 126 ricos reciban la misma cantidad de estos subsidios agrarios europeos que 480.000 personas. Frecuente es la acusación de “falta de alternativas” lanzada por los peritos en legitimación a toda crítica de fondo al sistema económico capitalista. Lo máximo que éstos llegan a admitir es que la calidad de alguna crítica es excelente, pero inoperante puesto que, una vez más, “faltan alternativas”. La propuesta de la Renta Básica ha dejado confundido a más de un plumífero satisfecho, y quizás hasta convencido, por tan repetida cantinela, pero una buena Renta Básica de ciudadanía, entendida como forma de garantizar las condiciones materiales de existencia, aumentaría la libertad de la ciudadanía; haría a los pobres y a los desposeídos más independientes, más capaces para hacer oír su voz; de resistir más articuladamente los procesos de desposesión que tienen lugar en todas partes en el nombre de la globalización. La Renta Básica posibilitaría que no tuvieran que vivir con permiso de otros. Lo que es una buena razón para tomarse muy seriamente la propuesta de la Renta Básica. * María Julia Bertomeu es filósofa por la Universidad Nacional de La Plata. Profesora titular ordinaria de Ética de la Universidad Nacional de La Plata e Investigadora del Conicet, Argentina. Daniel Raventós es economista y profesor titular de Sociología en la Facultad de Económicas de la Universidad de Barcelona, y presidente de la Red Renta Básica (www.redrentabasica.org); autor de El derecho a la existencia (Barcelona, Ariel, 1999). Ambos son miembros fundadores de la revista sinpermiso (www.sinpermiso.info). Notas: 1 El presente texto se inscribe en el proyecto de investigación HUM2005-03992/FISO financiado por el Ministerio de Educación y Ciencia y el FEDER. Una versión anterior de este artículo (titulado “La Renta Básica de Ciudadanía como derecho de existencia”) fue escrita para la revista de Amnistía Internacional de Argentina, Razón Pública (de próxima publicación). Ha sido revisado y ampliado a principios de 2006. 2 Véase, por ejemplo, Jordi Arcarons, Àlex Boso, José Antonio Noguera y Daniel Raventós, La Renda Bàsica de Ciutadania, Barcelona, Mediterrània, 2005. Más adelante se exponen algunos detalles. 3 Véase, para un desarrollo más detallado, Daniel Raventós, El derecho a la existencia, Barcelona, Ariel, 1999; y “Trabajo(s) y Renta Básica”, en Joaquín Arriola y Albert Garcia,Trabajo, producción y sostenibilidad, Barcelona-Bilbao, CCCB-Bakeaz, 2002. 4 Lo que no quiere decir, como pronto se podrá comprobar es este mismo escrito, que ricos y pobres ganan con la Renta Básica. Los primeros pierden, los segundos ganan. 5 María Julia Bertomeu, Antoni Domènech y Daniel Raventós, “La propuesta de la Renta Básica de ciudadanía”, El Dipló, edición Argentina y edición Chile, julio 2005. Reproducido en El Dipló, edición Colombia, agosto 2005. 6 Algunos meses atrás, más precisamente el 15 de junio de 2005, el principal diario económico del reino de España, Expansión, dedicó la portada, el editorial y 4 o 5 páginas más a arremeter (con un punto de inconfundible histerismo, todo hay que decirlo) contra la Renta Básica. Ello era debido al anuncio de la creación de una comisión parlamentaria para trabajar la posibilidad de una financiación de la Renta Básica. Esta comisión se había creado a propuesta de ERC (un partido independentista de izquierdas catalán) e ICV (un partido roji-verde catalán), y tuvo el apoyo del PSOE (el partido que gobierna en el reino de España con el apoyo, entre otros, de los dos partidos anteriores). Es decir, que las andanadas de Expansión eran motivadas por el hecho de que la Renta Básica entraba de lleno en el terreno político parlamentario. Algunas desacreditaciones que este periódico dedicaba a la Renta Básica eran las siguientes: “irracionalidad”, “alimento de la indolencia”, “shock en las estructuras básicas del país”, quiebra de “la cultura del esfuerzo y la superación personal”, “perversión de cualquier idea de justicia”, “errores capitales”, “nueva fe” religiosa, “propuesta liberticida”. Pero la preocupación principal de este periódico económico era de que “la gente no trabajaría”. 7 Daniel Raventós, “El salario de toda la ciudadanía”, Claves de Razón Práctica, núm. 106, 2000. 8 Para un debate sobre la reciprocidad y la Renta Básica, véase (para una actitud contraria a la Renta Básica) Stuart White, “Liberal Equality, Explotation, and the Case for an Unconditional Basic Income”, Political Studies, 45, 1997. Y del mismo autor: Stuart White, “Fair Reciprocity and Basic Income”, en Andrew Reeve y Andrew Williams (Editores), Real Libertarianism Assessed. Political Theory after Van Parijs, Hampshire, Palgrave MacMillan, 2003. Para una actitud favorable, véase Karl Widerquist, “Reciprocity and the Guaranteed Income”, ponencia presentada en el VII Congreso de 1998 del BIEN. 9 Véase David Casassas, Daniel Raventós y Julie Wark, “Oil in Troubled Waters”, 2004, que se puede descargar desde RED RENTA BASICA o Oil in troubled waters - funding a Basic Income for East Timor - On Line Opinion - 2/7/2004. 10 Véase INGRESO CIUDADANO. 11 Véase, por ejemplo, INGRESO CIUDADANO. 12 Véase el capítulo tercero de Jordi Arcarons, Àlex Boso, José Antonio Noguera y Daniel Raventós, op. cit. 13 En realidad, lo que estamos avanzando aquí son unas cantidades y unos tipos impositivos algo diferentes de los del estudio publicado porque la investigación inicial está siendo ajustada por sus autores. 6.000 euros son aproximadamente 7.080 dólares al cambio de principios de 2006 (1 euro = 1,18 dólares). 14 Un tipo único despierta muchos recelos porque aparece como menos progresivo que un impuesto de tramos como el que existe en la mayor parte de países. El modelo de microsimulación que estamos comentando permite también incorporar distintos tramos impositivos. Con una Renta Básica exenta de impuestos, somos de la opinión que el debate sobre tramos o tipo único pierde gran parte del contenido tradicional. En el estudio citado, el índice Kakwani, que mide la progresividad de un impuesto, muestra precisamente que el resultado posterior a la reforma sería más progresivo. Pero, insistimos, no hay ninguna incompatibilidad formal en defender una financiación de la Renta Básica mediante distintos tramos impositivos. 15 Buena parte de los cuales están agrupados en la Red Argentina de Ingreso Ciudadano, una de las 11 secciones oficiales que la Basic Income Earth Network tiene en 3 continentes. www.redaic.org. 16 Para este punto: María Julia Bertomeu, “Republicanismo y propiedad”, El Viejo Topo, Barcelona, abril 2005. 17 Para el tema de la libertad republicana: Antoni Domènech, El eclipse de la fraternidad, Barcelona, Crítica, 2005. También: María Julia Bertomeu, Antoni Domènech y Andrés de Francisco (compiladores), Republicanismo y democracia, Buenos Aires, Miño y Dávila, 2005. 18 Desde el punto de vista jurídico, el concepto liberal de propiedad ha sido desarrollado por el Código Napoleónico; en el artículo 544 define la propiedad como “el derecho de gozar y disponer de las cosas de la manera más absoluta” Esto significa que encierra los siguientes derechos fundamentales: el de gozar, que implica usar una cosa (jus utendi) y percibir sus frutos (jus fruendi) y el de disponer (jus abutendi) de la cosa, es decir, transferir el dominio a un tercero. Para un tratamiento extenso del tema, véase Fernando Trazegnis, “La transformación del derecho de propiedad”, Derecho, Pontificia Universidad Católica del Perú, Nº 33, Lima, 1978. 19 Karl Marx: “Tendencia histórica de la acumulación capitalista”, El Capital, Tomo I, traducción de Wenceslao Roces, México, Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 1946, Cap. XXIV 20 Véase Antoni Domènech, “El socialismo y la herencia de la democracia republicana fraternal”, El Viejo Topo núm. 205, abril 2005. También, del mismo autor, El eclipse de la fraternidad, op. cit. 21 Robert Van der Veen y Philippe Van Parijs: “A Capitalist Road to Communism”, Theory and Society, 15, 1986. 22 No será necesario añadir por evidente que, adicionalmente, cometen otro conocido error: confundir “realismo” con la evitación de todo conflicto. 23 Las perspectivas para el año 2006 son muy claras para el Nobel de Economía Joseph Stiglitz: “En el mundo entero será, probablemente, otro año en que el abismo entre ricos y pobres se ensanchará”. El País, 6-1-2006. 24 Estos datos han sido tomados de: http://www.inequality.org/facts.html, y de El País, 4-3-2005. 25 Para utilizar la genial expresión de Marx en La Crítica al Programa de Gotha: “Sólo en la medida en que el hombre se relaciona de buen principio como propietario con la naturaleza –que es la primera fuente de todos los medios y los objetos del trabajo—, sólo en la medida en que la trata como cosa suya, será el trabajo fuente de valores de uso, es decir, de riqueza. (...) el hombre que no posea otra propiedad que su propia fuerza de trabajo, en cualesquiera situaciones sociales y culturales, tiene que ser el esclavo de los otros hombres, de los que se han hecho con la propiedad de las condiciones objetivas del trabajo. Sólo puede trabajar con el permiso de éstos, es decir: sólo puede vivir con su permiso.” (El subrayado es nuestro). Última edición por Demos; 28-ago-2009 a las 14:43 |
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| Y por qué no se aboga de una puta vez por un cambio de sistema? Si pones renta básica, ese será el precio de un alquiler. Todo sube de precio, además de necesitar de unos impuestos brutales. Es más: dale un sueldo por nada a un gitano rumano con nacionalidad, que haberlos haylos, o un inmigrante de piso patera y verás qué rápido se hunde el país. |
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| domingo, agosto 23, 2009 Un Gobierno que nos miente El Gobierno parece dispuesto a todo: a estafar, a engañar y a mentir, con tal de prevenir un otoño caliente, incluso a un consejo de ministros publicitario como el del 13 de agosto. Progre y prosindical en apariencia, escenifica mucha cesión a los sindicatos y poca ante la patronal: rebaja “en torno a dos puntos” de las cotizaciones empresariales a la Seguridad Social”; acepta ampliar a un año los 420 euros que ofrece a los parados que agoten su prestación desde el 1 de agosto. Los del 31 de julio y anteriores, se ve que no los necesitan... Pero los 420 euros están por debajo del umbral de la pobreza (fijado por el INE en 523 euros/mes) y vinculados oscura y coactivamente a la formación y al empleo; lo cual supone una nueva “violencia de género” contra ciudadanos menesterosos e indefensos sobre los que se cierne la sospecha de vagos y maleantes. Sea por seis meses, sea por un año, la necesidad de los parados, a los que no se ha pedido opinión, probablemente durará bastante más… El fracaso de esta y otras medidas planteadas desde una mentalidad obsoleta centrada en el empleo está cantado. ARENCI alertó sobre esto al Gobierno y a la opinión pública en la “Carta a Pedro Solbes” (Diario de león 30/12/2008). Juzguen Uds. si las previsiones de Ramiro Pinto respecto del plan E no se están cumpliendo. Dice el PSOE, en el punto 87 del documento “Ciudadanía, Libertad y Socialismo: Un partido en la España del s. XXI”: «Nuestro objetivo y nuestra propuesta, será hacer realidad una Renta Básica de Ciudadanía, es decir, garantizar unos ingresos mínimos para todos los ciudadanos con carácter universal e incondicional, que se constituya como el mínimo vital de subsistencia que toda persona o familia necesita para vivir». El Gobierno, si tuviera voluntad política, podría empezar a cumplir la vieja promesa y establecer la Renta Básica, individual, incondicional y por tiempo indefinido… empezando por estos parados. ¿Por qué no abre ya la Subcomisión sobre Renta Básica que aprobó el Congreso de los Diputados el 28 de abril de 2009? Primero no había crisis; luego sí, pero a España no le afectaba… Se aprueban subcomisiones que nunca se abren… No nos merecemos un Gobierno que nos mienta. No nos dejemos engañar con sucedáneos adulterados, exijamos la Renta Básica original (Rentabasica: MANIFIESTO POR LA DIGNIDAD DE LOS PARADOS). Horacio García Pacios (Presidente de ARENCI) Publicado por moderador en 6:09 PM 0 comentarios domingo, agosto 16, 2009 Renta Básica, un grave incumplimiento del PSOE 13/08/2009 Horacio García Pacios, presidente de Arenci. león El secretario general del PSCyL acusa al presidente Herrera de «incumplimiento grave» por haberse ido de vacaciones sin aprobar la «renta básica de ciudadanía. Le recuerdo al señor Óscar López que, en incumplimientos sobre esta materia, el PSOE lleva años de ventaja al PP. El señor López pierde fuerza por la boca hablando de «renta básica de ciudadanía», un término que toma en vano y tergiversa en su contenido y orientación. El PSOE votó a favor de la creación de una subcomisión para el estudio de la Renta Básica de ciudadanía en el Congreso de los diputados, a instancias de ERC e IU después del debate sobre el Estado de la Nación (mayo de 2005). La propuesta se aprobó; la subcomisión no se abrió. A finales del abril de 2009, el Congreso aprobó, por unanimidad, abrir una subcomisión de estudio sobre la «renta básica de ciudadanía»; Zapatero tampoco la ha querido ponerla en marcha… Él y su camarilla de falsificadores semánticos conocen de primera mano qué es la Renta Básica: el economista José Iglesias Fernández, padre del término castellano Renta Básica, ya se lo hizo saber hace muchos años; desde Arenci les propusimos una comisión interministerial para el estudio de la Renta Básica. Respondieron con buenas palabras y nuevos engaños. El término renta básica adquirió notoriedad en el debate político español a partir de julio de 2001; cuando el PSOE trasladó a la opinión pública que concurriría a las elecciones generales de 2004 con una propuesta estrella: la «Renta Básica de Ciudadanía» (Diario de León, 12/06/2001). La Conferencia Política del PSOE (Madrid 20-21 de julio de 2001) aprobó el documento marco Ciudadanía, libertad y socialismo: un partido en la España del siglo XXI. El punto 87 se expresa en los términos siguientes: «Nuestro objetivo y nuestra propuesta, será hacer realidad una Renta Básica de Ciudadanía, es decir, garantizar unos ingresos mínimos para todos los ciudadanos con carácter universal e incondicional, que se constituya como el mínimo vital de subsistencia que toda persona o familia necesita para vivir». ¡Qué lejos queda esta «renta básica» que quiere ahora el PSOE de aquella definición congresual! Además, sabido esto, los 420 euros que Zapatero ofrece a los parados son un timo. No se dejen engañar con sucedáneos adulterados, exijan la Renta Básica original. Publicado por moderador en 51 AM 8 comentarios |
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| domingo, agosto 09, 2009 LA CEOE SE COLUMPIA Estimados lectores, os ofrecemos una entrevista a José Miguel Sánchez, sobre su visión de la actual situación del Dialogo Social y las propuestas del mismo. Aunque esta entrevista puede ser algo extensa, pretende clarificar y argumentar una situación de actualidad en la prensa. ¿Que le parece la ruptura del Dialogo Social? En toda negociación hay tiras y aflojas, en esta el Presidente de la CEOE, se ha columpiado. Para conseguir los propósitos propios, se esta intentando tensar la cuerda. Obviamente esto es legítimo, otra cosa diferente es si es el momento adecuado o se produce por decisiones políticas ajenas a la negociación, que en nada benefician a los ciudadanos. ¿Cree usted que las negociaciones iban por el camino adecuado? Si en un año con una grave crisis, no se han puesto de acuerdo, no creo que estas negociaciones sirvieran para algo. Políticamente quizás sirvan para la foto o para dar confianza a los agentes sociales y transmitir esta confianza a la sociedad pero no para solucionar los problemas del País. Son necesarias reformas estructurales, y no creo que el Dialogo social sea el foro más adecuado, como se pone de manifiesto con las pretensiones de la CEOE., en la rebaja de las cotizaciones de la seguridad social en 5 puntos. ARENCI lleva más de 6 años solicitando una subcomisión en el Congreso de los diputados para plantear nuestras propuestas. Sin que hasta la fecha hayamos podido aportar nuestras propuestas al parlamento, aunque son conocidas por numerosos políticos. ¿Cree usted que es justa la demanda de esa rebaja de 5 puntos en las Cotizaciones Sociales? Las propuestas de ARENCI, coincide también en ese sentido y la demanda por parte de la CEOE es legítima, otra cosa y eso es lo que la CEOE no ha comprendido, es que en estos momentos estas demandas no son apropiadas. Lo más urgente es solucionar el problema de los parados y la falta de ingresos de más de un millón de familias. De ahí el Manifiesto de ARENCI Rentabasica: MANIFIESTO POR LA DIGNIDAD DE LOS PARADOS y la necesidad de que los desempleados se organicen para defender sus derechos. El pleno empleo es imposible y no puede ser que mientras que los políticos se ponen sus sueldos por decreto, no cumplan con la constitución y dejen en el más absoluto abandono a un millón de ciudadanos sin ingresos de ningún tipo. ¿Qué medidas podrían aplicar para mejorar la situación de las empresas? En primer lugar hay que decir que la última rebaja fiscal realizada al Impuesto de Sociedades y la reducción de los 400 Euros en el IRPF no se ha visto todavía compensada con la correspondiente subida del IVA. Entendemos que es necesaria adecuar esta fiscalidad, en lugar de dar marcha atrás como parecen ser las propuestas del gobierno. En el IVA nos encontramos a 4 puntos de la media Europea y a 9 de las naciones más competitivas. La tributación media del Impuesto de Sociedades, del año 2006 antes de la crisis es del 23%. Donde mas de la mitad de las empresas no tributan por ese impuesto. En segundo lugar, una rebaja de un 5% en las cotizaciones a la seguridad social no beneficia a las pequeñas y medianas empresas solo a las grandes. En este sentido el gobierno va a aprobar una reducción del 50% de las cotizaciones para los autónomos que contraten a personal. Como vemos este no es el problema. Se conseguiría una mejora empresarial legislando de forma que no se obligase a las empresas a asumir el pago de sus servicios en 90 Días, incluidas las administraciones publicas. Una reducción a 30 o a 60 días mejoraría la situación financiera de todo el tejido empresarial al necesitar menos circulante y les aportaría seguridad y confianza en el cobro. Pero eso no interesa porque las empresas grandes no saldrían beneficiadas y los ayuntamientos y administraciones públicas no podrían practicar el favoritismo. Pero los que deben de prestar dinero no son los empresarios sino los Bancos. No puede ser que las grandes empresas y las administraciones hagan negocio con un dinero y servicios que no han pagado. En cuanto a las administraciones publicas tendríamos que seguir el ejemplo que utilizo Canadá en la anterior crisis. Entonces si las cotizaciones no son el problema, a caso lo es la rigidez laboral. En españa no existe rigidez laboral, el despido es libre, solo que los juzgados dictaminan una indemnización que a la CEOE, le parece excesiva, y ahora pretenden dividr a los trabajadores con la excusa del tipo de contrato. El problema reside en la falta de provisión del dinero por despido. Si las empresas estuvieran obligadas a provisionar ese dinero por ley como se hace cuando se calculan los costes laborales no hay ningún problema. Pero si se consiguen reducir costes pues un tanto que se puede apuntar la CEOE. Grano a grano se hace granero. Mire últimamente hemos vivido el enfrentamiento entre los 100 eruditos y los 700 catedráticos, y nosotros en medio, podemos dar a diestro y siniestro, porque el problema no esta en las reformas estructurales (flexibilidad laboral, abaratamiento del despido etc.,) que no son estructurales y que siempre afectan a los mismos, a los trabajadores. Reformas por las que todos discuten y que no aportan nada. Ambos tienen una razón parcial pero la solución debe de ser una solución global. Ahí es donde se encuentra el problema y el gobierno tiene mucha culpa porque es de su competencia la regulación, la supervisión (escasa en todo el estado) y la política fiscal. Fíjese que 4 millones de españoles no puedan consumir por falta de ingresos hace más daño a las empresas y a la economía que unas cotizaciones de la seguridad social un 5% mayor que la media de la EU. Un millón de personas no tiene ingresos no puede comprar pan ni las cosas básicas, que afectan a nuestro tejido empresarial sobre todo hace inviable el negocio de los autónomos. Ese es el problema de la economía, rebajando los sueldos (mileuristas) y la precariedad no se consigue más competitividad. Si los ciudadanos no pueden adquirir los bienes y los servicios que sentido tendría fabricarlos. Con 4 millones de parados no existe ni problema de flexibilidad laboral, ni rigideces en el mercado laboral desde la última reforma, ni problemas de movilidad de los trabajadores. Podemos afirmar que se equivocan. Como se equivocaron cuando no quisieron ver venir la crisis, porque era cómodo tener grandes beneficios y a ver quien legisla en contra de esa euforia, aunque parece ser que todo ese dinero se ha esfumado. El crecimiento infinito no es sostenible es necesario una transformación del sistema productivo. Lo que se necesita y en eso hay que apoyar las palabras de un incomprendido gobernador del Banco de España ya que no se ha analizado sus propuestas, se ha contestado a los titulares de la prensa por inercia, si se analiza su discurso se puede ver que su propuesta reside es una mejora de las condiciones de los empleados a través de una mejora de las prestaciones sociales en el caso de desempleo (modelo austriaco o danés) que permitan romper las rigideces mentales de los empresarios. El capital humano es el mayor activo de cualquier empresa. Y esto no puede ser solo una frase hecha. Lo importante de una empresa no es su capacidad de producción, sino la capacidad de transformación y adaptación que esta tiene y estas son cualidades que solo se pueden encontrar en el capital humano. ¿También se habla de las necesidades de formación ? Lo que hay que distinguir es entre Educación y formación laboral, si no distinguimos cometemos serios errores como lo que sucede con el proceso de Bologna. El proceso de Bologna, debería de incluir masteres públicos, de lo contrario lo que estamos es privatizando la educación, al incluir una formación laboral ad-hoc a cargo de los estudiantes sin recibir el empleo a cambio. La especialización en la formación laboral debería de corresponder a las empresas no a la educación pública. No se deben de exteriorizar estos costes empresariales a los que son muy dados en nuestro mundo empresarial. Si nos fijamos el mayor desempleo se da en la gente joven, gente formada y preparada como nunca para asumir los retos de las nuevas tecnologías, incluso a nivel universitario. Por mi experiencia se que contratando a un universitario para un puesto especializado lo que se hace es asegurarse que esa persona es capaz de adquirir el conocimiento necesario con rapidez, lo que da seguridad a quien contrata, pero a trabajar se aprende trabajando. Lo que suele suceder es que para las empresas es fácil exteriorizar ese coste que nunca es exteriorizable, de hecho el mayor dilema de los jóvenes es la falta de experiencia, sin experiencia los conocimientos se tienen menos en cuenta y sin empleo no hay experiencia lo que provoca desesperación para los que buscan el acceso a su profesión. Al mismo tiempo surge el problema entre los estudiantes porque van a estudiar unos jóvenes si su esfuerzo luego no se ve recompensado. Vemos como Médicos tras un largísimo periodo de formación, se ven en la precariedad laboral por culpa de la administración, lo que provoca una desincentivación de muchos estudiantes. A lo que hay que incluir muchos programas y contenidos poco adaptados a las necesidades reales de la sociedad y del mercado laboral. ¿Pero el gobierno esta promoviendo muchas medidas? Piense que todas las ayudas, que se están dando no van a los más necesitados y supone un gasto de los recursos públicos que los pagamos todos, la ayuda de los 2000 Euros por la compra de coche, no le sirve a quien no tiene ingresos ni empleo para comprar un vehiculo. Las ayudas por las motos también. Se subvenciona a empresas y la relación subvención empleo es antieconómica. Todas las deducciones la de los 400 euros, los 1200 euros por hijo menor, no sirven para el que se encuentra sin empleo. El Plan E 8000 millones, no soluciona el problema del paro, después de las obras que los Ayuntamientos han realizado solicitadas de prisa y en muchos casos sin criterio. Quizás hubiese sido más práctico que estos pagasen las deudas a los proveedores. Un plan así discrimina a las empresas ya que no siempre quiebran aquellas menos competitivas sino aquellas que no pueden acceder a las ayudas públicas. La renta básica que proponemos empieza por los que no tiene ingresos para que estos puedan vivir dignamente y consumir lo imprescindible. Entonces ¿según usted cual es el problema? Como comenta D. Ramiro Pinto, el problema viene motivado por querer solucionar la crisis a través del empleo, lo que hace que se despilfarren los recursos. Debemos de entender que la globalización y las nuevas tecnologías están transformando nuestro mundo, y el sistema económico actual es insostenible, por tanto se necesita una transformación de los parámetros que rigen nuestra economía. Y en este sentido es necesario desvincular los ingresos del factor empleo. Debemos de asumir que el empleo esta cambiando, no habrá empleo remunerado para todos, de ahí la necesidad de una renta básica de ciudadanía. Que no haya empleo no significa que no exista trabajo. Sobre todo se necesita mucho trabajo social, que no esta ni valorado ni remunerado. Y que gracias a la renta básica este trabajo seria factible. La renta básica no esta en contra del trabajo sino todo lo contrario, lo que posibilita es que cada ciudadano pueda aportar lo mejor de si mismo a la sociedad. ¿ Como piensan desvincular los ingresos del trabajo? La desvinculación de los ingresos del trabajo se haría mediante la adaptación de la fiscalidad a la globalización, para lo cual es necesaria la renta básica de ciudadanía. Esta permitiría la sostenibilidad del sistema económico, mediante una distribución de la riqueza. Actualmente nuestro sistema se basa en el empleo y nuestra propuesta consiste en basarlo en el consumo (IVA) ya que todos somos consumidores, y gravando a la industria financiera mediante un Impuesto Monetario al valor añadido (IMVA) a nivel Europeo. Quisiera poner un ejemplo palpable para que podamos entender el funcionamiento. Nuestro sistema de bienestar se sustenta a través del empleo, y con las nuevas tecnologías y la crisis, el sistema se resiente, es obvio que por lógica los políticos siempre intenten actuar sobre el empleo, ya que sus ingresos provienen de ahí. Pero esa no es la solución. Imaginemos las autopistas, con la llegada del Vía T y las tarjetas, ya no necesitan que un empleado este cobrando el peaje. Si gravamos a través del trabajo y se pierde el empleo el estado deja de ingresar. Se resiente a través del IRPF del empleado y se resienten las pensiones y las cotizaciones a la seguridad social. En cambio la innovación y la tecnología hacen que la empresa aumente sus beneficios Si en lugar de gravar el trabajo gravamos el consumo, estamos gravando la producción por lo que independientemente de si se genera empleo o no se esta gravando lo mismo pero obtenemos más beneficios que permiten financiar la renta básica. Es decir trasladamos los costes de ese trabajador al IVA. Para la empresa la fiscalidad permanece neutral pero para el estado es indiferente si detrás hay un empleado o no. Obtiene recursos que permiten pagar dos rentas básicas y a 2/5 de pensionista pese haber desaparecido un puesto de trabajo. De esta forma la tecnología no esta reñida con el empleo, ni son necesarias ayudas por crear artificialmente los puestos de trabajo. Pero con esos planteamientos ¿Se gravaría el consumo y las cosas valdrían más? No necesariamente, lo que hay que tener claro es lo que se esta haciendo y como, existe una falacia al respecto que por axioma la sociedad y sobre todo gran parte de la izquierda no comprende y como no comprende no entiende y se equivocan los planteamientos si no se hacen los cálculos adecuadamente. Mientras no comprendan como trabajan los impuestos, no comprenderán porque España no es competitiva. Les pongo un ejemplo, recientemente la Xunta de Galicia esta estudiando gravar los parques eólicos, es licito porque tienen un problema de financiación con los Ayuntamientos, pero están gravando nuestra riqueza y están haciendo que la industria eólica no sea competitiva. No se puede gravar por donde esta implantada una empresa sino por el consumo. Cuando se grava a las empresas ubicadas en nuestro país, en una economía global lo que se esta haciendo es que estas sean menos competitivas porque los empresarios no pagan impuestos, estos los trasladan a los consumidores. Y siempre son los consumidores los que pagan los impuestos. Cuando se trasladan esos impuestos al final del proceso como lo hace el IVA, lo que se esta haciendo es trasladar la carga impositiva al final de la cadena pero a todos los productores, independientemente de donde resida la empresa, se encuentre esta en España o en China. Esto convierte a la industria más competitiva ya que no se ve afectada por la carga impositiva del País. Es decir en el ejemplo propuesto, al gravar la energía eólica propia hacemos que la energía eólica de fuera sea más barata, nuestro consumidores no consumirán nuestra energía sino que la importaran. Con el IVA, se gravaría nuestro consumo independientemente de donde venga la energía, y esto no afectaría ni a nuestra producción ni a nuestro trabajo, y tendríamos dinero para los Ayuntamientos. Además entra una proporcionalidad muy interesante, a mayor consumo, más recursos de la sociedad estoy utilizando y más estoy contribuyendo al estado de bienestar. Hay que pensar que lo que fabricamos en nuestro país es gravado en un 40% de su precio con Impuestos mientras que lo que importamos solo con un 16%. No podemos ser competitivos cuando otros países gravan lo que importan con un 25%. Las cosas no tienen necesariamente porque valer más, ni suponer un aumento de la carga fiscal. Pero estas reformas tienen que ir acompañadas de una reforma social como es la renta básica, de forma que todo ciudadano disponga de los medios para vivir dignamente independientemente del trabajo. Por esto entendemos que ya se ha dado un paso al reducir el IRPF y el Impuesto de Sociedades, ahora es necesario equilibrar la balanza mediante un impuesto negativo que beneficie a quien no tiene ingresos. ¿Que proponen ustedes? Estamos 4 puntos por debajo en el IVA de la media comunitaria esto significaría unos 12000 millones, suficiente para sufragar la falta de ingresos de los más desfavorecidos de nuestra sociedad, obviamente esta subida debe de ser planificada, debe de hacerse siempre a finales de Diciembre para que las empresas no trasladen todo ese coste a los precios, y debe de realizarse gradualmente, pero nos encontramos con una inflación de un -1,4 subir dos puntos 2 el IVA nos dejaría la inflación de un -0,9. La Ministra de Economía argumenta que esto lastraría el consumo, el consumo se ve lastrado no por el precio, sino por las malas expectativas de empleo y la inseguridad de los ingresos, y eso es lo que se pretende evitar con estas medidas. Cualquiera puede perder su empleo y es necesario que nuestra sociedad pueda ayudar y apoyar a estos ciudadanos, en principio con un Impuesto negativo y más adelante con una Renta Básica de Ciudadanía. Las personas creen que el IVA, es algo añadido al precio y no es así, el IVA forma parte del Precio, es visible para el ciudadano porque el IVA es una parte del precio que el empresario paga a hacienda por su producción, y esto es publico. Pero en el precio si esta hecho en españa también están incluidos los costes salariales, los costes de la seguridad social, los beneficios empresariales, el impuesto de sociedades y lo estamos pagando pero como no lo vemos no nos duele. Lo que hace el IVA, es gravar justamente a todos los productos independientemente de donde sean fabricados, ya que se grava en el lugar y en el momento en que se produce el beneficio de una transacción económica y no en el lugar que se fabrica la mercancía. ¿Pero esto no es repercutir la carga impositiva a los que menos tienen? Por norma general el que menos tiene es el que menos consume, y quien más consume va a financiar más al estado de bienestar porque quien más consume se esta beneficiando en mayor medida de las infraestructuras y los beneficios naturales y sociales que ofrece nuestro país. Si el fin de ese por ciento es una renta básica, no creo que los ciudadanos lo entiendan como algo negativo, al igual que sucedió con el denominado céntimo sanitario utilizado en los impuestos de hidrocarburos, no estamos pidiendo dinero para los políticos sino para los ciudadanos. Quien se compra un televisor más caro un coche más caro proporcionalmente contribuirá más que quien se compra algo más barato. Y en esto la alimentación y los servicios básicos se pueden mantener con un IVA reducido. Fíjese lo que esta sucediendo ahora por ejemplo la Autopista León-Oviedo, tiene una franquicia, quien pasa más de dos veces al mes el estado abona a la concesionaria el 50% de cada trayecto que se haga. Todos estamos pagando con nuestros impuestos a quien más esta utilizando una infraestructura. No queremos entrar a discutir sobre el peaje, pero quien la usa una sola vez paga el importe integro. Quien la usa mucho paga menos. ¿Es justo que quien más se beneficie de una infraestructura aporte menos a la sociedad? A mi me parece que a excepción de la Educación y Sanidad por motivos obvios, no es justo, pero realmente es así como funciona nuestro sistema económico y eso es lo que hay que revertir, y el IVA contribuye enormemente a ello. ¿Qué es un impuesto negativo? Usted sabe que en la declaración de la renta existe un mínimo exento, se supone que nadie debe pagar tributos por las necesidades básicas de subsistencia. De ahí que el impuesto negativo lo que hace es que se abone ese dinero a quien no llegue a ese mínimo personal, de forma que suponga el principio de un renta básica, para cada ciudadano. Al fijar esto por ley se conseguiría evitar la injerencia política en este asunto. De forma que fuese un derecho. Publicado por moderador en 9:20 AM Etiquetas: empleo ceoe rentabasica |
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| No paga "el estado". Paga el contribuyente, y sólo mientras quiera seguir siendo contribuyente (bastante poco tiempo, bajo este sistema).
__________________ Para vivir el hombre debe actuar; para actuar, debe tomar decisiones; para tomar decisiones, debe definir un código de valores; para definir un código de valores debe saber qué es y dónde está -esto es, debe conocer su propia naturaleza (incluyendo sus medios de conocimiento) y la naturaleza del universo en el cual actúa- esto es, necesita metafísica, epistemología y ética, lo cual significa Filosofía. Ayn Rand Última edición por AYN RANDiano; 28-ago-2009 a las 15:01 |
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| Un 10, es la mejor argumentación que he visto sobre la Renta Básica. Pero habría que marcar muy bien los límites de la ciudadanía. Yo llevo 20 años trabajando y pagando impuestos, imaginate lo contento que me voy a poner si llega uno de fuera y se pone a cobrar "la paguica" por la cara. |
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Un 10, es la mejor argumentación que he visto sobre la Renta Básica. Tristemente quien viniera de fuera no la cobraría, porque sería un extranjero, no un ciudadano. |
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