A citarlo: Entramos a la mayor depresión de la historia Futuras burbujas a la espera de estallar
Andrew Gavin Marshall
Global Research
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens
Introducción
Aunque se habla mucho de que se vislumbra una recuperación, los comentaristas olvidan algunos aspectos cruciales de la crisis financiera. La crisis no está compuesta sólo de una burbuja: la burbuja de los bienes raíces inmobiliarios, que ya ha reventado. La crisis tiene muchas burbujas, todas las cuales hacen parecer pequeño el estallido de la burbuja de la vivienda de 2008. Los indicadores muestran que el próximo posible estallido es el de la burbuja de los bienes raíces comerciales. Sin embargo, el principal evento que se aproxima es la “burbuja de los rescates” y la burbuja de la deuda mundial en general, que arrojará al mundo a una Gran Depresión de una dimensión como no ha sido vista en la historia. El colapso de la vivienda no ha terminado
El mercado de los bienes raíces de la vivienda, a pesar de cifras que indican una tendencia al repunte, sigue teniendo problemas como “las casas tardan meses en venderse. Muchos compradores tienen problemas para conseguir financiamiento ya que los prestamistas y los tasadores tienen dificultades para resolver el valor real de las casas después del colapso.” Además, “el mercado en general sigue estando muy disminuido […] aparte de los especuladores y de los compradores por primera vez.” Dean Baker, co-director del Centro de Investigación Económica y Política en Washington dijo: “Sería erróneo imaginar que hayamos llegado a un punto crucial en el mercado,” ya que “Todavía existe un enorme exceso de oferta de viviendas, lo que significa que es casi seguro que la tendencia de los precios de casas seguirá siendo a la baja.” Las ejecuciones hipotecarias siguen aumentando en muchos Estados, “como ser Nevada, Georgia y Utah, y los economistas dicen que el aumento del desempleo puede hacer que los embargos aumenten en el próximo año.” Evidentemente, la crisis de la vivienda todavía no ha terminado. [1] La burbuja de los bienes raíces comerciales
En mayo, Bloomberg citó al presidente de Deutsche Bank, Josef Ackermann, diciendo: “Es el comienzo del fin o el fin del comienzo.” Bloomberg señaló además que: “Una parte del acertijo que debe ser calculado en cualquiera determinación de la profundidad de nuestros fastidios económicos es la condición de los bienes raíces comerciales – los centros comerciales, hoteles, y edificios de oficinas que tienden a acompañar las expansiones de bienes raíces.” La inversión residencial bajó un 28,9% entre 2006 y 2007, y al mismo tiempo, la inversión no residencial aumentó un 24,9%, por lo tanto, los bienes raíces comerciales estaban “sirviendo como un amortiguador contra el mercado de la vivienda en decadencia.”
Los bienes raíces comerciales se quedan atrás de las tendencias de la vivienda, y así también, lo hará la crisis, ya que “los proyectos de construcción comercial están perdiendo su atractivo.” Además, “hay muchos motivos para sospechar que los bienes raíces comerciales estaban sujetos a algunas de las prácticas de préstamo que afligieron al mercado residencial. El estudio de prácticas aseguradoras de la Oficina del Contralor de la Moneda Circulante estableció que mientras en 2003 sólo un 2% de los bancos estaban simplificando sus estándares de aseguramiento para préstamos de construcción comercial, en 2006 casi un tercio había sido simplificado.” En mayo se informó que: “casi un 80% de los bancos nacionales están reforzando sus estándares para préstamos para bienes raíces comerciales,” y que “podríamos enfrentar problemas de doble burbuja para los bienes raíces y la economía.” [2]
A fines de 2009 se informó que: “El descenso de los bienes raíces comerciales es un tema significativo que enfrenta la economía porque podría llevar a más pérdidas para la industria financiera que los bienes raíces residenciales. Esta categoría incluye a edificios de apartamentos, hoteles, torres para oficinas y centros comerciales.” Vale la pena señalar que: “Al tener dificultades la economía, los constructores y los propietarios han tenido que depender de la ayuda de la Reserva Federal de EE.UU. a fin de que los créditos fluyan para que puedan refinanciar los edificios existentes o incluso para completar proyectos parcialmente construidos.” De modo que, de nuevo, la Reserva Federal está retardando lo inevitable al suministrar más liquidez a una burbuja que ya está inflada. Como señaló el Financial Post: de Vancouver a Manhattan, vemos cada vez más oficinas vacantes y menos arriendos de oficinas.” [3]
En abril de 2009, se informó que: “La cantidad de oficinas vacantes en los centros de ciudades de EE.UU. aumentó a un 12,5% en el primer trimestre, la mayor en tres años, a medida que las compañías reducen los puestos de trabajo y que nuevos edificios llegan al mercado,” y “Las oficinas vacantes en los centros de las ciudades en todo el país podrían llegar a cerca de un 15% a fines de este año, acercándose al máximo en 10 años de un 15,5% en 2003.” [4]
En el mismo mes se informó que: “centros comerciales en hilera, centros comunitarios y centros comerciales regionales están perdiendo tiendas al ritmo más rápido en por lo menos una década, ya que la baja del consumo obliga a los comerciantes a hacer recortes para poder sobrevivir.” En el primer trimestre de 2009, los arrendatarios minoristas “han desocupado 810.000 metros cuadrados de espacio comercial,” lo que “excede los 800.000 metros cuadrados de espacio minorista que fueron desocupados en todo 2008.” Además, como informó CNN, “la tasa de espacio libre en los centros comerciales aumentó a un 9,5% en el primer trimestre, sobrepasando la tasa de desocupación de un 8,9% registrada en todo 2008.” Importante para los que piensan y afirman que la crisis habrá terminado en 2010, “[se espera que] los espacios vacios en centros comerciales excederán niveles históricos en todo 2011,” en cuanto a los comerciantes minoristas “las cosas sólo empeorarán.” [5] Dos días después del informe anterior, “General Growth Properties Inc, el segundo propietario por su tamaño de centros comerciales de EE.UU., se declaró en bancarrota el 16 de abril en la mayor quiebra en bienes raíces en la historia de EE.UU.” [6]
En abril, Financial Times informó que “es probable que los precios de propiedades en China se reduzcan a la mitad en los próximos dos años, ha pronosticado un alto investigador del gobierno en una poderosa señal de que la caída económica del país enfrenta nuevos desafíos a pesar de los recientes datos positivos.” Esto es de enorme importancia, ya que el mercado inmobiliario, junto con las exportaciones, fueron destacados propulsores de la próspera economía china durante la última década.” Además: “un aparente rebote del mercado inmobiliario fue insostenible a mediano plazo e impulsado por una inundación de liquidez y de actividad fraudulenta en lugar de demanda real.” Un investigador en un destacado think tank gubernamental chino informó que “esperaba que los precios promedio de la propiedad residencial urbana caerían en los próximos dos años entre un 40 y un 50% de sus niveles a fines de 2008.” [7]
En abril se informó que: “La Reserva Federal considera ofrecer préstamos a más largo plazo a inversionistas en valores respaldados por hipotecas comerciales como parte de un plan de hacer partir el mercado de la deuda de bienes raíces comerciales.” Desde febrero la Reserva Federal “ha estado analizando términos y condiciones apropiadas para aceptar valores respaldados por hipotecas comerciales (CMBS) y otros activos hipotecarios como colateral para su Facilidad de Préstamos de Valores a Término Respaldados por Activos (TALF por sus siglas en inglés).” [8]
A fines de julio, Financial Times informó que; “Dos de los mayores bancos de EE.UU., Morgan Stanley y Wells Fargo ... destacaron fuertemente los crecientes infortunios del mercado de la propiedad inmobiliaria comercial de EE.UU. cuando informaron de grandes pérdidas y del aumento de los préstamos tóxicos,” ya que “los resultados decepcionantes del segundo trimestre de dos de los mayores prestamistas e inversionistas en propiedades de oficinas, comercio minorista e industriales en todo EE.UU. confirmaron los temores de los inversionistas de que los bienes raíces comerciales serían el próximo frente en la crisis financiera después del colapso del mercado de la vivienda.” El mercado de la propiedad comercial, de un valor de 6,7 billones de dólares, “que representa más de un 10% del producto interno bruto de EE.UU. podría ser un obstáculo importante en el camino a la recuperación.” [9] La burbuja del rescate
Mientras el rescate, o “paquete de estímulo” como lo llaman frecuentemente, recibe buena cobertura en términos de que lo muestran como si hubiera reanimado la economía y encabezara la marcha hacia la luz al final del túnel, hay factores cruciales que de nuevo son tergiversados en esta situación.
A fines de marzo de 2009, Bloomberg informó que: “El gobierno de EE.UU. y la Reserva Federal han gastado, prestado o comprometido 12,8 billones de dólares, una suma que se acerca al valor de todo lo que se produjo en el país el año pasado.” Esta suma “representa 42.105 dólares por cada hombre, mujer y niño en EE.UU. y 14 veces los 899.800 millones de dólares de moneda en circulación. El producto interno bruto de la nación fue de 14,2 billones de dólares en 2008.” [10]
Gerald Celente, jefe del Instituto de Investigación de Tendencias, la principal agencia de predicción de tendencias en el mundo, escribió en mayo de 2009 sobre la “burbuja del rescate.” Los pronósticos de Celente no deben ser tomados a la ligera, ya que predijo con exactitud la caída del mercado bursátil de 1987, la caída de la Unión Soviética, el colapso económico ruso de 1998, la crisis económica de Asia del Este de 1997, el estallido de la burbuja del puntocom de 2000, la recesión de 2001, el comienzo de una recesión en 2007 y el colapso del mercado de la vivienda de 2008, entre otras cosas.
El 13 de mayo de 2009, Celente publicó una Alerta de Tendencia, en la que informó que: “la mayor burbuja financiera en la historia está siendo inflada a plena vista,” y que: “Ésta es la Madre de Todas las Burbujas, y cuando reviente […] señalizará el fin del ciclo de boom/quiebra que ha caracterizado la actividad económica en todo el mundo desarrollado.” Además: “Esto es mucho mayor que las burbujas del puntocom y de los bienes raíces que afectó sobre todo a especuladores, inversionistas y financistas. Por destructivos que hayan sido los efectos de esos colapsos sobre el empleo, los ahorros y la productividad, el marco Capitalista de Libre Mercado quedó intacto. Pero cuando reviente la ‘Burbuja del Rescate’, el sistema se irá con ella.”
Celente además explicó que: “Dólares fantasma, impresos de puro aire, respaldados por nada… y que producen casi nada… definen la ‘Burbuja del Rescate.’ Exactamente como las otras burbujas, ésta también reventará. Pero a diferencia de puntocom y de los bienes inmobiliarios, cuando estalle la ‘Burbuja del Rescate’, ni el presidente ni la Reserva Federal tendrán a su disposición los arreglos fiscales o las políticas monetarias para inflar otra.” Celente entró en detalles: “Considerando el modelo de gobiernos que convierten fracasos flagrantes en mega-fracasos, se seguirá la tendencia clásica: cuando todo lo demás fracase, se llevará al país a la guerra,” y eso: “Aunque no podemos determinar con exactitud cuándo reventará la ‘Burbuja del Rescate’, estamos seguros de que lo hará. Cuando lo haga, habrá que comprender que puede sobrevenir una gran guerra.” [11]
Sin embargo, esa burbuja del rescate” a la que se refería Celente entonces eran los 12,8 billones de dólares de los que habla Bloomberg. Desde julio, los cálculos estiman que esa burbuja tiene aproximadamente el doble del cálculo anterior.
Como informó Financial Times a fines de julio de 2009, mientras la Reserva Federal y el Tesoro saludan los esfuerzos y el impacto de los rescates, “Neil Barofsky, inspector general especial para el atribulado Programa de Alivio para Activos en Problemas [TARP] dijo que si todas las promesas de apoyo anunciadas por el gobierno estadounidense se hicieran efectivas, la suma total de su desembolso sería de $23,7 millones de millones. Y estos son sólo los compromisos estadounidenses a través del TARP, ya que hay más compromisos fuera del TARP. Su vasto cálculo fue inmediatamente descartado por el Tesoro.” El inspector general del programa TARP señaló que existen “vulnerabilidades fundamentales… relacionadas con conflictos de interés y colusión, transparencia, medidas de rendimiento y contrarias al lavado de dinero.”
Barofsky también informa de “considerable estrés” en los bienes raíces comerciales, ya que “la Reserva Federal ha comenzado a abrir TALF a valores respaldados por hipotecas comerciales para tratar de influenciar las condiciones de crédito en el mercado de los bienes raíces comerciales. El informe llama atención a una nueva dificultad crediticia cuando hipotecas de bienes raíces por un valor de 500.000 millones de dólares tengan que ser refinanciadas a fines de año.” Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal, y Timothy Geithner, Secretario del Tesoro y ex presidente de la Reserva Federal de Nueva York discuten seriamente la extensión de TALF (Facilidad de Préstamos de Valores a Término Respaldados por Activos) a CMBS (valores respaldados por hipotecas comerciales) y otros activos como ser préstamos para pequeños negocios y si aumentar el tamaño del programa.” La “expansión de los varios programas a nuevos y más arriesgados tipos de activos es uno de las principales manzanas de la discordia entre el Tesoro y el señor Barofsky.” [12]
Testificando ante el Congreso, Barofsky dijo: “De programas que involucraban grandes infusiones de capital a cientos de bancos y otras instituciones financieras, a un programa de modificación de hipotecas diseñado para modificar millones de hipotecas, a sociedades público-privadas que utilizan decenas de miles de millones de dólares del contribuyente para comprar activos ‘tóxicos’ de los bancos, TARP se ha desarrollado a ser un programa de un alcance, escala y complejidad sin precedente.” Explicó que: “El apoyo potencial total del gobierno federal podría llegar a 23,7 billones de dólares.” [13] ¿Es posible un futuro rescate?
A principios de julio de 2009, el multimillonario inversionista Warren Buffet dijo que “el desempleo podría llegar a 11% y se podría necesitar un segundo paquete de estímulo mientras la economía lucha para recuperarse de la recesión,” y declaró además “no nos encontramos en una recuperación.” [14] También a comienzos de julio, un consejero económico del presidente Obama declaró que “EE.UU. debería estar planificando una segunda vuelta de estímulo fiscal para apuntalar aún más la economía.” [15]
En agosto de 2009 se informó que, “El gobierno de Obama considerará la entrega de más dinero para poner riendas al desempleo a pesar de señales de que la recesión está terminando,” y que “el secretario del tesoro Tim Geithner también admitió que puede pensarse en aumentos de impuestos mientras el gobierno trabaja para controlar sus inmensos déficits relacionados con la recuperación.” Geithner dijo: “haremos lo que sea necesario,” y que “más dinero federal podría ser arrojado a la recuperación como prestaciones de desempleo ante proyecciones de que las prestaciones extendidas a 1,5 millones de estadounidenses sin trabajo expirarán sin intervención del Congreso.” Sin embargo, toda futura inyección de dinero podría ser vista como “un segundo paquete de estímulo.” [16]
El Washington Post informó a principios sobre una iniciativa del Departamento del Tesoro conocida como “Plan C.” El equipo del Plan C fue reunido “para examinar lo que todavía podría hacer caer [la economía] y ha identificado varios puntos problemáticos que podrían amenazar la todavía frágil industria de los préstamos,” y “el proyecto interno se concentra en problemas fastidiosos como ser los afligidos mercados de los bienes raíces comerciales, la gran cantidad de moras entre los dueños de casas, y las dificultades de bancos comunitarios y regionales.”
Además: “El equipo es también responsable de considerar posibles reacciones gubernamentales, pero altos funcionarios dentro del gobierno de Obama tienen cuidado con la presentación de iniciativas que comprometerían cantidades masivas de recursos federales.” El artículo entró en detalles al decir que: “la creación del Plan C es una señal de que el gobierno ha pasado a una nueva fase en su reacción, al actuar preventivamente en lugar de reaccionar ante crisis emergentes.” En particular, el desafío a corto plazo que enfrentan son los préstamos para bienes raíces comerciales, ya que “bancos y otras firmas que suministraban tales préstamos en el pasado han limitado fuertemente sus préstamos,” rechazando “a muchos urbanizadores y compañías constructoras.” Dentro del próximo par de años, “esos grupos enfrentarán una ola de deudas de bienes raíces comerciales – algunos cálculos ubican el total en más de 3 billones de dólares – que tendrán que refinanciar. Esos préstamos fueron otorgados durante el boom de la construcción de esta década en la expectativa errónea de que serían refinanciados con las mismas condiciones generosas dentro de unos años.”
Sin embargo, como resultado de la crisis crediticia, “pocos urbanizadores pueden encontrar a alguien que refinancie su deuda, poniendo en peligro a propiedades sanas y afligidas.” Kim Diamond, director administrativo de Standard & Poor's, declaró que “No es la medida en la que la gente está dispuesta a prestar,” sino más bien: “La cuestión es si se puede otorgar un préstamo.” Es importante señalar que: “Analistas financieros dijeron que las pérdidas en préstamos de bienes raíces comerciales constituyen ahora la mayor causa singular de quiebras de bancos,” y que ninguno de los esfuerzos de rescate instituidos “es suficientemente grande como para encarar el tamaño del problema.” [17]
De modo que hay que preguntar: ¿Qué contempla el Plan C en términos de una posible “solución” gubernamental? ¿Otro rescate? El efecto que tendría sería inflar aún más la ya monumental burbuja del rescate. La gran burbuja europea
En octubre de 2008, Alemania y Francia estuvieron al frente de un rescate de la Unión Europea de 1 billón de euros, y “los mercados mundiales inicialmente repuntaron mientras los gobiernos europeos transferían miles de millones a bancos afectados. Los bancos centrales en Europa también montaron un nueva ofensiva para recomenzar a prestar, suministrando cantidades ilimitadas de dólares a los bancos comerciales en una operación conjunta.” [18]
Los rescates estadounidenses incluso llegaron a los bancos europeos, como se informó en marzo de 2009: “Bancos europeos se negaron a discutir un informe de que fueron beneficiarios del rescate por 173.000 millones de la aseguradora AIG, como “Goldman Sachs, Morgan Stanley y una cantidad de otros bancos estadounidenses y europeos han recibido aproximadamente 50.000 millones de dólares desde que la Reserva Federal comenzó a extender ayuda a AIG.” Entre los bancos europeos, los bancos franceses Societe Generale y Calyon se negaron el domingo a comentar sobre el tema, tal como lo hicieron Deutsche Bank, Barclays de Gran Bretaña y el banco holandés no cotizado Rabobank.” Otros bancos que recibieron dinero del rescate de EE.UU. incluyen a HSBC, Wachovia, Merrill Lynch, Banco Santander y Royal Bank of Scotland. Como AIG estaba esencialmente insolvente “el rescate permitió a AIG que pagara a sus contrapartes bancarias por colateral adicional,” y “Goldman Sachs y Deutsche Bank recibieron cada uno 6.000 millones de dólares en pagos entre mediados de septiembre y diciembre.” [19]
En abril de 2009 se informó que “gobiernos de la UE han comprometido 3 billones de euros [o sea 4 billones de dólares] para rescatar bancos con garantías o inyecciones de dinero después de la crisis financiera global.” [20]
A inicios de febrero de 2009, el Telegraph publicó un artículo con un titular sorprendente: “Bancos europeos pueden necesitar un rescate de 16,3 billones de libras, advierte documento de la CE.” Si se busca con este titular en google aparece el vínculo con el Telegraph. Sin embargo, si se pulsa el vínculo, el título cambia a “Rescate bancario europeo podría llevar a la UE a la crisis.” Además, han eliminado toda mención de la cantidad de dinero que podría ser requerida para un rescate bancario. La cantidad en dólares, sin embargo, es de cerca 25 billones de dólares. La cantidad es el total acumulado de los activos problemáticos en los balances de los bancos, una cifra asombrosa derivada del comercio con derivados.
El Telegraph informó que “dirigentes nacionales y funcionarios de la UE comparten temores de que un segundo rescate bancario en Europa aumentará la toma de préstamos gubernamentales en un tiempo en el que inversionistas – particularmente los que prestan dinero a gobiernos europeos – tienen crecientes dudas sobre la capacidad de pagarlos de países como España, Grecia, Portugal, Irlanda, Italia y Gran Bretaña.” [21]
Cuando los países europeos orientales necesitaron desesperadamente ayuda financiera, y la discusión se acaloró sobre la posibilidad de un rescate de la UE para Europa Oriental, la UE, a pedido de Angela Merkel de Alemania, rechazó el rescate europeo oriental. Sin embargo, fue más una operación de relaciones públicas que una verdadera posición política.
Aunque la UE negó dinero a Europa Oriental en la forma de un rescate, a fines de marzo dirigentes europeos “duplicaron el financiamiento de emergencia para las frágiles economías de Europa central y oriental y prometieron suministrar otra duplicación de los fondos prestables del Fondo Monetario Internacional al proponer 75.000 millones de euros.” Los dirigentes de la UE “acordaron aumentar de 25.000 millones de euros a 50.000 millones los fondos para apoyar la balanza de pagos para Estados, sobre todo europeos orientales.” [22]
Como explicó un artículo del Times en junio de 2009, Alemania se ha mostrado engañosa en su posición pública en comparación con sus verdaderas decisiones políticas. El artículo, que vale la pena citar en gran parte, explicó primero que:
Europa está ahora en medio de una perfecta tormenta – una confluencia de tres crisis económicas separadas pero interconectadas que amenazan mucho más devastación que la que Gran Bretaña o EE.UU. sufrieron por la crisis crediticia: el colapso de la industria y del empleo alemanes, la inminente quiebra de propietarios de casas y negocios centroeuropeos; y la amenaza de no pago de la deuda gubernamental por pérdida del control monetario de Irlanda, Grecia y Portugal, por ejemplo en la periferia de la eurozona.
Tomando el caso de Letonia, el autor pregunta: “Si la crisis se expande, otros gobiernos de la UE – y especialmente el de Alemania, enfrentarán una cuestión existencial: ¿Comprometerán cientos de miles de millones de euros para garantizar las deudas de otros países de la UE? ¿O permitirán insolvencias y devaluaciones gubernamentales que podrían terminar por romper la moneda única y inhabilitar aún más la industria alemana, así como los bancos interiores del país?” Al enfrentar ese problema, “los políticos alemanes han insistido en que cualquier rescate o garantía está fuera de discusión,” sin embargo, “la cosa ha sido silenciosamente aceptada en Bruselas, mientras los políticos manifestaban ruidosamente su compromiso inquebrantable de defenderla.” |