El Ayuntamiento alcanza los 598 empleados al sumar 200 en 11 años El Consistorio es, después de Nissan, la ‘empresa’ que más empleo genera en la ciudad.
En una ciudad cuya principal industria no supera los 700 trabajadores -Nissan-, su Ayuntamiento ha pasado a convertirse en la segunda ‘empresa’ que más empleo genera, dado que hoy por hoy la plantilla municipal de Ávila contabiliza 598 trabajadores, la cifra más alta de su historia como institución después de haber llegado a los 601 el pasado año. Hace poco más de una década, las personas que tenían su medio de vida directo en el Ayuntamiento eran 398, lo que significa que en los últimos once años la nómina de empleados municipales se ha incrementado en 200 efectivos, a tenor de las cifras proporcionadas a este diario por fuentes de la Administración local.
Este notable aumento que sitúa el crecimiento de recursos humanos en un 33,4% se debe, sobre todo, a la creación de servicios que el Ayuntamiento de Ávila ha pasado a prestar a la ciudadanía o bien aquellos que ha reforzado en este tiempo con el propósito de dar respuesta a las nuevas o crecientes demandas sociales. Uno de los casos paradigmáticos es el del Área de Empleo que, pese a que las competencias municipales en esta materia se reducen a la formación, ha cobrado tal trascendencia que no solo ha crecido en empleados, también lo ha hecho en espacio, pasando a ocupar la práctica totalidad de la primera planta del Mercado de Abastos. De nueva creación son, por ejemplo, la Oficina de Atención al Ciudadano, el Centro de Atención al Inmigrante, la biblioteca Olegario González de Cardedal, la oficina de distrito de la Policía Local o el Centro Internacional de Estudios Místicos, por citar solo algunos de los nuevos espacios dependientes del Ayuntamiento de Ávila que, además de prestar un servicio a los ciudadanos, constituyen a su vez centros de trabajo. De hecho, en la mayoría de los casos su apertura ha venido acompañada de la creación de nuevas plazas en el seno de la plantilla municipal, ya sea como funcionarios o como personal laboral.
más funcionarios. Precisamente, los trabajadores del Ayuntamiento de Ávila que son funcionarios también han aumentado en la última década. Concretamente, en algo más de ocho puntos. Así, mientras en 1998 representaban el 80,9% de la nómina de empleados municipales, hoy los suponen el 89,2%, lo que significa que en los once años transcurridos desde entonces en la política de personal del Consistorio ha primado el afán por extender el abanico de mejoras laborales que lleva implícita la condición de funcionario a un mayor número de sus empleados.
El aumento proporcional experimentado por los trabajadores del Ayuntamiento sujetos al Estatuto Básico del Empleado Público se ha producido en detrimento de la presencia del personal laboral, cuyas condiciones laborales son menos ventajosas que las de los funcionarios, dado que dependen del Estatuto de los Trabajadores. Así, este colectivo de empleados ha pasado de representar el 19% en 1998 a quedarse en el 10,8% este año.
En la última década, casi se ha triplicado el número de ciudadanos contratados por el Ayuntamiento de Ávila para prestar sus servicios como personal de confianza de los grupos políticos con representación municipal. Si en 1998 eran cinco, este año son trece, algo más de la mitad de ellos asignados al PP, dado que la distribución de estos efectivos es proporcional a los votos obtenidos por cada una de las formaciones políticas.
¿Y a qué se dedica tan ingente colectivo?
¿A reparar la muralla?
Pues teniendo en cuenta que son han avistado hasta cuatro funcionarias en el departamento de administración de una ludoteca municipal —¿qué cojones hace el departamento de administración de una ludoteca?— que pasan el día mano sobre mano, todavía me parecen pocos los 600.
Si en muchas ciudades o provincias -sobre todo en el interior- los partidos políticos SON LA MAYOR OFICINA DE COLOCACIÓN DE EMPLEO.
MEJOR DICHO, EMPLEO TEMPORAL.
Los de Ávila parece que sus caciques locales no están a la última en la colocación a dedo de empleos públicos.
En mi provincia, el cacique Baltar.
Metió a todos de su clan familiar y político con plaza en la diputación. Eso sí, muy listo, los del núcleo duro como plaza de funcionario de carrera mientras el resto eran puestos laborales fijos. Éstos últimos no saben aún la diferencia sutil.
Pero la gente es poco agradecida. Muchos laborales fijos "enchufados" se pasaban a la oposición. Así que el gran cacique pasó de meter gente con puestos fijos. Aunque la razón más simple fue que metió a tantos en la plantilla que el money se acabó.
Así que creo un sistema ETT en la plantilla de la Diputación. Sobre todo en época electoral el organismo público contrata para un tiempo concreto los "enchufados" que en muchos ayuntamientos era una base electoral considerable.
Los rasgos de este sistema: metía más gente "enchufada", tenía más atado a la gente (si cambias de lealtad adiós renovación) y conseguías más adeptos a la causa ante la expectativa de entrar en el sistema. Pero había un problema. De vez en cuando había que meter a enchufados con plaza fija. Como no había dinero para meter más, prometía el puesto a 10 con lo que cabreabas a 9. Eso provocaba que empezaba a perder adeptos a la causa y eso se notaba en una decadencia no importante pero constante en el mercado electoral.
Ahora como se sabe que los "urbanitas" de su partido lo quieren cepillar, ahora a sacar plazas fijas a doquier en la plantilla. La mayoría como laborales.