UA FAMILIA ES, en pequeño, como un Gobierno. Por eso, si no nos ponemos todos a trabajar al lado del Gobierno y se va abajo, la culpa no es sólo del Gobierno, sino de todos. Quiero lo mejor para mi país, que todo vaya mejor, que haya puestos de trabajo. Por eso sufro cuando veo que los políticos se pegan entre sí, sin dar ninguna solución. Deberíamos apoyar al Gobierno, al gobierno de turno, porque querer a España es querer también a tu gobierno y que cada cuatro años el pueblo democrático vote a quien estime conveniente. Nací en 1945, el año del hambre, y he trabajado toda la vida, pero nunca he visto una crisis como esta. Ya lo advertí”.
¿Cuándo?
Hace tres años dije que estábamos a punto de cargarnos la gallina de los huevos de oro que es la construcción. En España vivimos de la construcción porque no nos hemos preocupado de crear un tejido industrial alternativo. La industria española es dependiente de la construcción. Por eso no podemos competir con Francia, Italia, Inglaterra. Tampoco podemos parar la construcción como hemos hecho y echar la culpa a la corrupción. ¿Es que nos damos cuenta ahora de que en la construcción hay corruptos? Corruptos los hay en todas partes, y en todo, en nuestro país. Y eso no significa que necesariamente todos los políticos sean corruptos o todos los empresarios lo seamos.
Parece muy preocupado por la situación
Por supuesto, pero sobre todo me preocupa la falta de respeto que tenemos hacia las instituciones. Hay que respetar la democracia. No he votado nunca al PSOE, ni soy del PSOE, pero me parece mal que al mes de ser elegido se pierda el respeto y se critique a un gobierno elegido democráticamente. El
Gobierno plantea un cambio de modelo económico
Está bien. Hay que reactivar la economía mediante la construcción si queremos salir de la crisis y cambiar el modelo y hacer industrias. Eso está muy bien, pero tarda su tiempo. Además hay que volver a fomentar el aprendizaje, como antiguamente, cuando se empezaba desde muy abajo hasta que se aprendía un oficio.
¿Propone la vuelta a los oficios?
Todos los empresarios de mi generación, los grandes hoteleros, todos los que empezamos de la nada, empezamos así, en los oficios. Por ejemplo, yo llevaba agua a las obras. Hoy todos queremos que nuestros hijos sean abogados o ingenieros, pero todo el mundo no vale para eso. Hoy un fontanero, un albañil o un carpintero ganan tres veces más que un ingeniero, un abogado o un médico. Está demostrado. Por eso es necesario cambiar el modelo, como dice el Gobierno, pero sin olvidarse de la construcción y, paralelamente, reactivarla. La gente me pregunta muchas veces que por qué un piso vale tanto y yo le digo que no vale tanto. El problema tampoco es que el empresario –en este caso yo- quiera ganar mucho. Lo que no puede ser es que el suelo esté en manos de las comunidades autónomas y los ayuntamientos y no lo liberen para que la gente se beneficie de él y que promotores y constructores puedan construir al precio que realmente vale un piso.
¿Y cuánto vale un piso de verdad?
Yo, que creo que tengo autoridad para decirlo, pienso que un piso no debe valer más de los 15 ó 20 millones de las antiguas pesetas (entre 90.000 y 120.000 euros)
¿Un piso de qué características?
Un piso de lujo.
¿De cuántos metros?
Entre 80 y 110 metros cuadrados, siempre y cuando quedaran al margen las cesiones que hay que hacer a los ayuntamientos y otras trabas y cargas administrativas que, al final, paga el comprador. Voy a decir algo muy duro. En España no hay pena de muerte, pero yo digo que sí que la hay. La pena de muerte es la que le cae al comprador de un piso en forma de hipoteca, que es una muerte lenta, porque paga la hipoteca durante toda su vida. En una muerte lenta que no debería existir.
¿Y el precio del suelo?
El suelo tiene que valer lo que vale, es decir, unos tres euros el metro cuadrado. No puede valer más en el momento que se libere el suelo. España es el país que más suelo tiene de Europa, donde lo más cerca a las ciudades que se construye es a una distancia de 80 kilómetros. Aquí lo hacemos a 35 o 40 kilómetros. Por el suelo habría que pagar lo que percibe un propietario cuando le expropian un terreno para hacer una carretera o cualquier servicio.
¿Tres euros por metro cuadrado?
Sí, tres o cinco, pero no más.
El Gobierno, algunas comunidades autónomas y los ayuntamientos no parecen opinar lo mismo.
Pues entonces que lo digan claramente.
¿No cree que si todo el suelo fuera libre podría llegarse a un desmadre urbanístico?
No, porque entonces quedaríamos sólo los profesionales de la construcción y desaparecerían los que hacen más cosas. No se trata de que cada uno construya como quiera, sino que cada pueblo y cada comunidad tenga su desarrollo establecido, como lo de Seseña, que está hecho y es un modelo a seguir, porque se trata de urbanismo controlado, con todos los servicios. Cuando usted hace una ciudad y se inicia desde la nada, entonces se crea urbanismo controlado y eso no es un desastre. Lo que ocurre es que luego se meten en medio los políticos. Los políticos tienen que hacer política y los empresarios, trabajar. Si los políticos se dedicaran a hacer política y no a meterse en asuntos de urbanismo se eliminarían todos estos problemas.
¿Y ahora, piensa seguir en Seseña?
Claro. Yo en Seseña tengo todo que ver. Soy propietario y no puedo dejar algo que es mío. El mayor interesado en que funcione soy yo. Lo único que digo, que le he dicho por carta al alcalde, es que no tengo que hacerme cargo de unos gastos que no me corresponden, sobre todo cuando el Ayuntamiento no ha tramitado las licencias de agua, luz, la línea de alta tensión y los accesos de la carretera.
¿Cuántas viviendas hay ya terminadas en Seseña?
En total, 5.096.
¿Y cuántas ocupadas?
Ocupadas, 3.000 y las otras 2.000 no se ocupan porque no nos han dado la licencia de primera ocupación. He vendido todos los pisos, unos uno por uno y otros a las inmobiliarias. Hace tiempo que vi venir la crisis y vendí. Por eso, ni bancos ni cajas me han tenido que reclamar ni quitar nada. Afortunadamente no debo nada a los bancos.
Debe de ser uno de los pocos que no ha sido pillado por la crisis.
Tengo una de las pocas empresas que ha tenido importantes beneficios.
Existe la creencia de que usted deja Seseña y se marcha a iniciar proyectos en otros lugares, como Guinea, por ejemplo.
Primero, de Seseña no nos vamos a ir, porque tenemos proyectos pendientes y en cuanto nos den las licencias empezaremos a construir nuevos bloques y también a crear empleos directos e indirectos. Pero si el alcalde no nos da las licencias no podemos hacer nada.
¿Y fuera de España?
Tenemos planes, pero es pronto para decir nada. Sin embargo, lo que digo es que lo de Seseña y los proyectos en el extranjero son compatibles. Que quede claro. Voy a trabajar fuera como hacen muchas empresas, pero también mantenemos nuestras cosas de aquí.
¿Qué relación tiene con los políticos?
Cero, como siempre. Ningún amigo mío está en la política. Cuando ha habido amigos míos en política nunca he construido donde ellos gobernaban.
¿Es amigo de Bono?
Era amigo mío, pero ya no lo es.
¿Qué ocurrió?
Sólo puedo decir que a mis amigos les dejo de hablar yo.
¿Y quién pagó las obras que hizo en la hípica Almenara para José Bono?
Un día me dijo que los patrocinadores del hipódromo querían hace unas obras. Le expliqué que estaba dispuesto a hacer lo que quisieran los patrocinadores. Se les pasó un presupuesto, se hicieron las obras, y esos mismos patrocinadores, por transferencia bancaria, pagaron las obras. Nada más.
¿Y quiénes son esos patrocinadores?
No me acuerdo de memoria, pero ahí están, es público, todos los que impulsan y se anuncian en la hípica. No hay nada raro.
También es muy amigo de Zaplana.
No soy amigo de Zaplana, soy hermano de Zaplana. No lo somos de sangre, pero somos hermanos. Jamás se ha ocultado. Cuando se metieron conmigo tuvo que soportar mucho cachondeo, por llamarlo de alguna manera, por ser amigo mío. Yo le decía: “Te estoy perjudicando mucho”, y él me respondía: “Tú eres amigo de verdad, yo sé que tú no tienes nada que ver en lo que se te acusa y por lo tanto yo no tengo que defenderte de nada, sino honrarme y presumir de que soy amigo tuyo”. Tuvo que soportar mucho. Ahora, alguno le ha pedido disculpas.
¿Conoce al presidente del Gobierno?
No tengo el gusto de que me haya llamado. No sé por qué. A lo mejor es que no soy merecedor de que me llame, pero es que yo no me dedico a llamar a nadie porque estoy en mi trabajo y no me dedico a los chismes, como otros. Yo me he dedicado a trabajar y a apoyar a mi Gobierno sin que me deba nada. No le he pedido nada al Gobierno ni se lo pienso pedir, ni a este ni al que venga. Y tampoco he recibido favores de nadie. Además, puedo presumir de que mientras otros tienen querellas en las que les acusan de comprar a políticos, yo no las tengo.
¿Qué tipo de político piensa que es el alcalde de Seseña?
Llevo en Seseña 14 años. Llegué allí cuando sólo había 1.800 habitantes. Él, el alcalde actual, estaba allí, pero no era alcalde. Tampoco se le puede llamar político, porque si fuera político no hubiera ocurrido lo que ha ocurrido. No lo considero un político, sino un señor que desde un trabajo se ha metido en el Ayuntamiento, en donde gana un dinero, un sueldo que se ha puesto él mismo, y que tiene siete concejales liberados. No veo nada en el pueblo que pueda soportar esos sueldos, ni cómo se pueden justificar. Tiene el poder de la ley, pero al negarme la licencia de primera ocupación entiendo que, presuntamente, está fuera de la ley. ¿Cómo saldrá de ese lío en el que se ha metido? No lo sé. Lo que sé es que llegué al pueblo cuando tenía 1.800 habitantes que, entre otras cosas, tenían que ir hasta Aranjuez para comprar. Hicimos chalets, un centro comercial... Mi idea y la de mi familia en Seseña no fue la de construir, sino la de hacer una ciudad. Nosotros hacemos ciudades, no nos limitamos a construir.
¿Cuándo empezó a comprar suelo en Seseña?
Hace 14 años.
¿Y por que eligió Seseña?
Seseña y el tiempo me han dado la razón. Seseña está a 30 kilómetros de Madrid. Hace 15 años parecía una locura, pero yo lo vi claro. Tengo proyectos para los cinco millones de metros cuadrados de suelo que tengo. Por eso, de marcharme, nada. Pienso comprar más suelo en Seseña y, desde luego, me retiraré profesional y empresarialmente en Seseña.
Dice que usted hace ciudades pero, ¿cómo es posible pasar de pocero a ser uno de los constructores más importantes y uno de los hombres más ricos de España?
En la construcción se empieza desde abajo. Hay que saber qué es un pico, una pala, una paleta, un cubo. En todas las profesiones se empieza desde abajo. Hoy, a los 64 años, todavía sigo aprendiendo. Todas las mañanas voy a las obras con ideas nuevas. La primera casa la hice en Vallecas a los 18 años. Después hice Orcasitas, Alcalá de Henares, Boadilla del Monte, Villaviciosa de Odón y ahora Seseña. En todos estos años he hecho 280.000 viviendas.
Hay quienes explican que lo difícil es hacer el primer millón, de pesetas o de euros.
Cuando yo empecé todo era muy difícil, pero también existía mucho campo para abrirte mercado, algo que ahora no se ve tan sencillo para los jóvenes. Montar una empresa cuando yo empezaba era difícil, pero casi todos los que lo hicimos hemos salido adelante.
Entonces, ¿no tuvo que recurrir a los bancos?
En aquella época los bancos no daban ni agua. Si no tenías nada, ¿qué te iban a dar? Yo era un chaval. Vivía en Vallecas y si me veían la pinta que tenía, ni tan siquiera me dejaban entrar en el banco.
¿Y qué relaciones tiene ahora con los bancos?
Los bancos y yo nos queremos.
¿Qué deudas financieras tiene su empresa?
Nada. Liquidamos los créditos que teníamos con los bancos y el suelo que tenemos es nuestro, sin hipotecas, sin deudas.
¿Y cómo financiará los proyectos que piensa iniciar en el extranjero?
Los hago con mi propio dinero.
¿Es usted uno de los hombres más ricos de España?
No, nada de eso. Es una falacia. Soy un hombre que trabaja y que vive desde hace más de 35 años en esta casa [en Boadilla]. Hace mucho tiempo que como caliente...
Eso parece evidente.
Cuando tenía once años y pateaba la calle ya era empresario. Entonces me compré un borrico. Mi historia, que creo que es bonita, es una historia de trabajo.
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Estos usuarios dan las gracias a nemo4 por su mensaje:
Que asco de tio. Reconoce que ha timado a todo dios y despues dice que todo iria mejor si dejaran a gente como ellos, los pofesionale. ME cago en todo, un analfabeto diciendo eso, esto es ejpein.
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Estos usuarios dan las gracias a EsDePobres por su mensaje:
Ya no vale de nada atribuirle esa clase de "méritos". Ahora hay que pensar que su negocio se acabó, ya no podrá exprimir más el limón. La partida ha terminado.
Y ¿ qué ha sido del llamado, POCERO BUENO ?, el otro, el canijo, el que honrradamente ganaba sólo 3.000 euros por piso vendido... ¿por qué ése no se le vé ya? ése no conviene en los medios no?
La pena de muerte es la que le cae al comprador de un piso en forma de hipoteca, que es una muerte lenta, porque paga la hipoteca durante toda su vida. En una muerte lenta que no debería existir.
Pues esto lo ha clavado.
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"Cuantas más leyes y decretos, más ladrones aparecen." Lao-Tse
什麼更多法律和旨令,更多竊賊出現
Estos 3 usuarios dan las gracias a Rubens por su mensaje:
Paco el pocero, no se muerde la lengua. Un piso de lujo debería costar 20 millones
Mira que le tengo asco, sobre todo por sus tácticas mafiosas hacia los alcaldes que intentan impedir sus desmanes, pero
¿Tiene el la culpa de que haya subnormales dispuestos a pagar 45 millones por vivir en Seseña?
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13 de enero de 2011:
Más de 2 años dando el coñazo en este foro Los liberales
no son subnormales
y sus amiguetes de la casta
nunca pueden perder pasta.