En el mismo sentido abunda un documento que he encontrado en el archivo del Crédit Lyonnais de París y que saco hoy a la luz por primera vez. El documento está firmado en 1901 por los agentes del banco en España y se titula –traduzco al castellano–:“Sobre la posibilidad de crear en España un grupo de presión que se oponga a la depreciación de la peseta”. Les pongo en antecedentes. El Estado financió la guerra de Cuba endeudándose con el Banco de España que, a su vez, aumentó la oferta monetaria provocando una inflación que depreció la peseta. Esto perjudicó a los numerosos accionistas franceses de empresas españolas y de ahí el interés del Crédit Lyonnais en que la peseta se apreciara. Sintetizo el documento para leer luego algunos de sus párrafos. Comienza explicando qué grupos empresariales españoles se beneficiaban de la depreciación y cuáles salían perjudicados para proponer luego la formación de un grupo de presión integrado por 1) grupos empresariales perjudicados (importadores y compañías ferroviarias ya que debían de pagar en francos los intereses de los créditos contraídos con la banca francesa); 2) políticos influyentes de los que se podía obtener apoyo a cambio de dinero; 3) políticos influyentes dispuestos a colaborar por ambición o por estar de acuerdo con la necesidad de que la peseta se apreciara; 4) periodistas a los que también se debía de pagar. Finalmente –y para neutralizar a los grupos empresariales que se beneficiaban del tipo de cambio y a los accionistas del Banco de España–, se recomendaba que presionaran sobre ellos el “lobby” de los políticos y estas instituciones francesas: la casa Rotschild, la casa Pereire, la Banque de Paris et de Pays Bas y el propio Crédit Lyonnais. Les leo un párrafo del documento:“Es preciso lograr el apoyo de políticos influyentes y de la prensa. Entre los políticos existen dos grupos. El primero es el de aquellos de los que podemos conseguir apoyo a cambio de remuneraciones. Los principales de estos políticos influyentes serían: en la primera línea, don Segismundo Moret, presidente del Congreso de los Diputados, antiguo ministro liberal, muy influyente entre los medios liberales, susceptible de rendir un gran servicio, inteligente, manipulable y capaz de servir a quien le pague bien. Después, don Eduardo Dato, antiguo ministro conservador, muy influyente en los medios conservadores y con relaciones muy estrechas con la casa Rocthschild. Finalmente, Fernando Merino, yerno del señor Sagasta, hombre de negocios ambicioso de dinero y de poder. A estas tres personalidades, podemos añadir diputados de segundo orden (sigue una lista de quince nombres). (…) Continúo:”Un segundo grupo es el de políticos influyentes que estarían dispuestos a colaborar por ambición o por considerarlo útil para España, y, entre ellos, vemos a dos principalmente: Raimundo Fernández Villaverde, cuya opinión sobre el exceso de billetes en circulación es conocida, y Francisco Silvela, líder del partido conservador, inteligente, amante de su país y también abogado de las compañías de ferrocarriles, que podrían influir sobre él. (…) También habría que entrar en contacto con los redactores de los principales periódicos, El Imparcial, el Liberal, El Heraldo, El País etc., que, por sumas mínimas, sostendrían las tesis que les proporcionáramos”.
Antonio Escudero Gutiérrez, Catedrático de Historia Económica , Universidad de Alicante, Lección inaugural del curso 2006-2007
Fascinante documento. Interesante las listas de políticos a sueldo.
Pero me llaman más la atención de los periodistas, que se venden por cuatro duros (seguramente literal en aquella época) y que pueden modificar y/o dar forma la opinión pública en cuestión de semanas.
como el dicho de "los locos, los niños, los borrachos....", no hay como estudiar cosas lejanas (en el tiempo, en el espacio, o en las implicaciones) para comprender lo que pasa;
Lo preocupante en la España de la época no es que los políticos sean unos corruptos. El propio sistema era corrupto por definición por entonces.
Lo preocupante, como señala Barredo; son los periodistas y la enorme influencia que tienen.
Hoy en día, también lo sería; porque al político podemos echarle si es corrupto. Pero si ningún periodista investiga los posibles escándalos, ¿cómo nos enteramos?
Fascinante documento. Interesante las listas de políticos a sueldo.
Pero me llaman más la atención de los periodistas, que se venden por cuatro duros (seguramente literal en aquella época) y que pueden modificar y/o dar forma la opinión pública en cuestión de semanas.
Pues sí, y por esta razón tienen aún tan buena imagen (para lo que debería ser) los bancos, las multinacionales, el neoliberalismo, la energía nuclear, EEUU e Israel.
solo cambian los metodos de control, que con el tiempo obligan a cambios en las tecnicas, las sofisticaciones, las apariencias, pero como el comer y cagar; por eso viendo cosas y casos lejanos se aprende
Fascinante. Me extraña (o más bien, no me extraña nada) que la época de la Restauración sea tan poco estudiada en España: nada os dará con mayor claridad las claves de lo que está ocurriendo. Incluso, en su despliegue cronológico se parece bastante. Echando a volar la fantasía, el estallido de la burbuja parece un auténtico desastre del 98, y nosotros inútiles e impotentes regeneracionistas. No tardaremos en oír llamar de nuevo al cirujano de hierro.