Cuelgo un artículo que ayer apareció en la prensa local aquí en Navarra.
A ver que os parece.
Lo veo demasiado opitimista, y con algo de intencionalidad en salvar el culo a las cajitas locales de aquí.
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¿Está sano su banco?
2009 es un año clave para el sistema financiero español, que trata de sobrevivir al crecimiento de la morosidad, su principal amenaza. Un informe de JP Morgan aporta algunas de las claves para conocer la situación real de un banco o caja
Nada volverá a ser igual. El sistema financiero español aborda meses cruciales, que determinarán su tamaño, su reorganización y las entidades que saldrán victoriosas del acecho de la morosidad creciente y la merma en los fondos propios, los principales riesgos que afectan a su balance. Se terminan "los fuegos artificiales" que han permitido maquillar mediante ingresos extraordinarios los resultados, y en unos meses comenzarán a verse pérdidas donde antes se acumulaban beneficios millonarios. Sólo las entidades más saneadas estarán en condiciones de mantenerse en pie o capitanear las fusiones que se avecinan.
La primera entidad en caer ha sido Caja Castilla la Mancha, que ha pagado un crecimiento basado en el ladrillo y una expansión intensa fuera de sus límites tradicionales. El sueño de crear una gran caja manchega terminará seguramente con el desmembramiento de la entidad y con una venta de activos que reducirá considerablemente su tamaño. Tras CCM, la cordobesa CajaSur ha visto cómo Fitch rebajaba su calificación de riesgo (rating) a BB+, lo que se conoce como bono basura. Y el Banco de España, según publicaba esta semana El Economista , vigila de cerca a Caja Duero, Cajasur, Caja Cantabria, Caja Rioja, Caja España, Caja de Ahorros del Meditérraneo (CAM) y Caixa Catalunya. Todas las entidades lo desmintieron: ver tu nombre en los periódicos supone que cientos de clientes retiran sus fondos. En Caja Castilla la Mancha lo saben bien. Durante meses fueron continuos los rumores acerca de su salud y eso supuso una sangría monumental: cada día se retiraban 20 millones de euros de sus oficinas.
el futuro que viene
Habrá fusiones y más transparencia
Las cajas de ahorros van a ser las principales protagonistas de este baile y su número (45) hace pensar en concentraciones que les permitan sobrevivir. El proceso vivido en los años 90, cuando el número de entidades superaba los 80, se repetirá seguramente en los próximos meses y buena parte de los análisis coincide al señalar que, en dos o tres años, apenas quedarán entre 20 ó 25 cajas de ahorros. ¿Cuáles? Es difícil saberlo, pero sí es posible afirmar que parten de mucha mejor situación aquellas con menos dinero prestado al sector inmobiliario, el que está originando la mora. Y dentro de éstas, se encontrarían mejor posicionadas aquellas que han diversificado más su riesgo y han concedido sus créditos a pisos ya construidos en lugar de a solares cuyo precio ahora mismo pocos pueden calcular. Sin embargo, pocas son las cajas y bancos que facilitan estos datos con transparencia. No constan en el balance público y tampoco la cuenta de resultados parece una referencia especialmente fiable. Caja Castilla la Mancha cerró 2008 con beneficios y fue intervenida dos meses más tarde por el Banco de España para evitar su quiebra, pero había algunos datos que permitían anticipar el riesgo: había concentrado el 40% de su crédito en promotores y constructores con el objetivo de crecer con rapidez.
"Seguramente -explica un buen conocedor de la contabilidad bancaria- la forma de presentar los balances va a cambiar después de esta crisis y se va a hacer más transparente". Mientras tanto, todas las miradas apuntan por lo tanto ahora a dos datos fundamentales a la hora de calibrar la salud de una entidad: la tasa de mora y el core tier 1. El primero (el porcentaje de créditos de dudosa devolución) incide directamente en el segundo, compuesto fundamentalmente por el capital propio y las reservas de la entidad. Ahora veremos cómo.
El gran riesgo
La clave está en la mora...
El desplome del sector inmobiliario y el aumento del paro han incrementado de modo notable los impagos a los bancos por parte de promotores y de particulares hipotecados que no pueden hacer frente a las mensualidades. Estos incrementos en la mora, que en poco más de un año ha pasado del 1% al 4% de media, han obligado a las entidades a reforzar las provisiones (dinero que se aparta para cubrir impagos). Durante muchos años, la tasa de cobertura superaba ampliamente el 100% y suponía hasta el 200% o el 300% de los dudosos. Pero al dispararse la morosidad, la cobertura y en el caso de Caja Castilla la Mancha, cuya mora subió del 0,5% al 5,1% en un año, se situó en apenas el 36%.
Prácticamente en todas las entidades se ha reducido esta tasa de cobertura, si bien no de modo tan acusado y la mayor parte de las entidades se encuentra entre un 70% y un 80%. Hasta cierto punto, y teniendo en cuenta que no todos los créditos dudosos se dejan finalmente de cobrar, puede bastar con cubrir aproximadamente el 50% o el 60% de estos préstamos sin poner en riesgo el futuro. Pero si la mora crece demasiado rápido y la entidad no es capaz de generar los recursos necesarios para cubrirlos, debe recurrir a los fondos propios para poder continuar. Sin embargo, esto supone, en último término, romper la hucha de los ahorros. Y es entonces cuando los problemas se multiplican y la entidad empieza a estar en riesgo verdadero.
la consecuencia
...que puede acabar con los fondos de una entidad
¿Y cómo sabemos si esto ha empezado a suceder? Un buen indicador es el core tier 1, que supone el porcentaje de fondos propios respecto a los préstamos y créditos ponderados por riesgo. El Banco de España exige un mínimo del 4%, si bien se considera que es a partir de un 7% ó 7,5% cuando una entidad de tamaño mediano o pequeño se encuentra bien asentada. Los bancos de mayor tamaño -muchos de los cuales han optado por recapitalizaciones bursátiles para elevar este porcentaje- se han situado tradicionalmente por debajo de esa cifra sin que esto suponga un riesgo cierto. Las cajas de ahorro no disponen sin embargo de esta posibilidad, por lo que deben incrementar sus fondos propios reservando una parte de los beneficios o mediante participaciones preferentes (deuda perpetua con pago sujeto a beneficios y que no puede suponer más del 42,8% de los fondos propios). Un elemento para la reflexión: hace unas semanas, El Mundo publicaba que Narcís Serra, presidente de Caixa Catalunya (6,3 de tier 1) había solicitado al Gobierno una recapitalización general de las cajas de ahorros para hacer frente a la crisis.
la situación comparada
La explicación del gráfico
El gráfico de la parte superior de la página -con datos a cierre de 2008- es la radiografía de JP Morgan al sistema financiero español. Mide en sendos ejes el ratio de morosidad y el core tier 1, de tal modo que la posición de un banco o de una caja resulta más cómoda cuanto más cerca del ángulo se encuentra. Las tres cajas principales que operan en Navarra se hallan ubicadas junto a él, con una mora que, al cierre de 2008 no superaba el 2,3 en el peor de los casos (Caja Laboral) y un core tier 1 del 11% en el mejor de las tres (Caja Rural). Caja Navarra cerró el año con un 2% de mora (menos de la mitad de la media) y un core tier 1 del 8,30% (ahora está en el 8,15).
aspectos clave
Exposición inmobiliaria. En los últimos años, la cartera crediticia de los bancos y cajas ha crecido a base de préstamos para vivienda, bien a promotores o bien a particulares. Es el primer tipo de crédito el que más riesgo tiene. El de Caja Castilla la Mancha superaba el 40%, mientras que el de Caja Navarra apenas supone el 13%.
Ubicación geográfica. Con el paro creciendo a un ritmo del 25% por trimestre, aquellas cajas asentadas en áreas geográficas con menor desempleo se encuentran
en general en mejor posición competitiva. A menos paro, menos mora. Es el caso de las cajas vascas y también de las navarras. Pese a algunas quiebras inmobiliarias, su posición sigue siendo ventajosa.
Calificación de riesgo. La emiten agencias como Fitch, Standar&Poors o Moody's. Incapaces de prever el colapso de la banca de inversión y la crisis subprime, tienen un problema: cobran de los propios bancos a los que califican. Por ello crecen las voces que abogan por su nacionalización.