Si el guión previsto se cumple, el Banco Central Europeo (BCE) volverá a hacer historia el próximo jueves y conducirá los tipos de interés al nivel más bajo nunca visto en la eurozona. El consenso de analistas indica que el precio del dinero pasará del 1,5% al 1%. Pero nadie se atreve a descartar que el recorte sea menor, limitándose al 1,25%, ni tampoco que incluso se sitúe por debajo del 1%, aunque esto parece menos probable de momento. Lo que sí queda cada vez más claro es que el euríbor, el interés interbancario al que están referenciadas las hipotecas a tipo variable, no caerá mucho más allá del 1,8% actual. Eso significa que es difícil que aquellos deudores que ya hayan experimentado cómo su cuota se rebajaba notablemente vuelvan a ver ajustes importantes en la mensualidad que pagan. Dicho esto conviene recordar que muchos préstamos tienen revisión anual, no semestral, y por lo tanto las alegrías de los hipotecados se extenderán a lo largo de todo el año. De otro tenor diferente será 2010.
'El BCE ha argumentado que llevar los tipos de intervención hasta cero iría en detrimento de la economía. Por eso esperamos que se mantenga en el 1% al menos hasta el tercer trimestre de 2010', vaticina Richard Dingwall-Smith, economista jefe de la gestora SWIP. 'Es probable que el euríbor a tres meses descienda sólo un poco desde el rango de 1,5%-1,6% y que los plazos a seis, nueve y 12 meses se acerquen al de tres meses', detalla Dingwall Smith.
El euríbor es el interés al que se prestan los bancos entre sí y lo habitual es que tenga un prima sobre el objetivo de intervención que marca el BCE. Hasta el verano de 2007, cuando la brecha empezó a crecer abruptamente, ese spread arrojaba un promedio de 34 puntos básicos (0,34 puntos porcentuales). Desde entonces, el diferencial se ha más que duplicado y supera los 77 puntos. El economista de SWIP ve 'altamente improbable' que el margen vuelva a estrecharse hasta la horquilla previa a la crisis. Eso implica que el euríbor debería mantenerse unos 0,7 puntos porcentuales por encima del tipo oficial.
'El euríbor a 12 meses no debería descender mucho más. Nuestro objetivo límite es el 1,5% y ya estaría allí si no fuese porque aún hay cierta tensión en el sector bancario', afirma Rafael Romero, de la sociedad de valores Unicorp. Este experto recuerda que el impacto de la política monetaria suele tardar 'entre seis y nueve meses' en notarse de lleno en la economía y señala que en los niveles actuales 'ir por debajo del 1% no arreglaría nada a corto plazo y podría generar presiones inflacionarias futuras'. Eso sí, algunas entidades como Banco Urquijo no descartan que el euríbor pueda descender incluso hasta el 1%.
La hora de medidas no convencionales
En poco más de un año, la autoridad monetaria ha pasado del 4,25% al 1,5%. Nunca en sus 10 años de historia había sido el BCE tan agresivo en su política monetaria. 'A partir de este punto, la resistencia a la baja es bastante fuerte', admite Alberto Matellán, director de estrategia y macroeconomía en Inverseguros. 'El impacto de una política monetaria expansiva depende de su transmisión a la economía y eso ahora será difícil hasta que no se anuncien nuevas medidas', recalca Matellán.
El banco central estadounidense anunció la semana pasada que invertirá este año 300.000 millones de dólares en la compra de deuda pública de largo plazo, una acción que no sólo genera liquidez en el mercado, sino que incide directamente en los costes de financiación. ¿Se decidirá el BCE por actuar en una línea similar?
'Ahora lo importante es que el banco central sea más agresivo y dar más crédito al sector bancario, no aumentar la calidad de los colaterales exigidos para prestar liquidez, al contrario de lo que acaba de hacer, y dar crédito al sector público' propone el profesor Rafael Pampillón, del Instituto de Empresa.
'Hay algunos miembros del consejo del BCE favorables a medidas cuantitativas, como comprar deuda pública', revela Martin Harvey, de la gestora Threadneedle. 'El dilema viene a la hora de decidir de qué países se compra la deuda. Además, dada la firme posición del BCE contra la indisciplina fiscal, el riesgo moral que conllevaría este proceso de compra de deuda, es una potencial preocupación para algunos de los consejeros', añade Harvey. Una cosa está clara: ninguna solución será sencilla.