Y como siempre, la solución, maquillar las cuentas.
¿Cómo podría el Banco de España ayudar a la banca en esta crisis?
Una opción que el gobernador tendría en su mano, aunque no parece muy dispuesto a ello, es alargar el calendario que fija las provisiones por morosidad para hacerlo más llevadero. Es que si no la mora nos come, porque está subiendo a pasos agigantados. Voy a poner un ejemplo: un señor tiene una hipoteca —de la que aún le quedan por pagar 50.000 euros— con una cuota mensual de 1.000 euros y deja de pagar tres recibos. El banco pasa entonces a considerarle moroso, pero no por los 3.000 euros que ha dejado de pagar, sino por los 50.000 euros que aún debe. O sea que estamos metiendo en mora la totalidad de unos créditos cuando, en realidad, están impagadas unas pequeñas cantidades.
Qué hombre tan simpático...