Bien, el título de la nota es impresionante. Como debe ser. Pero, una vez atraída su atención, debo moderar un tanto el tono. Sí, la economía china entró en deflación en febrero. Y es probable que mantenga la caída de los precios durante buena parte del año (-0.4 % de crecimiento promedio). Pero espero que recupere el crecimiento a final del ejercicio.
Los precios de consumo han bajado en China un 1.6 % en febrero frente al 1 % de subida anterior. Un año atrás su subida era del 8.7 %. Es más: este fuerte aumento de los precios en febrero de 2008 marcó su techo, lo que induce a pensar que hay un cierto efecto base en el dato conocido hoy. El mayor descenso de los precios se ha producido en el componente alimentos, con caídas del 1.9 % anual. Mientras, los precios sin alimentación bajan un 1.2 %.
Lo cierto es que el dato no ha sorprendido al mercado, que descontaba un descenso de los precios ya a principios de año.
También se ha publicado hoy el dato de precios de producción, con un descenso del 4.5 % anual tras la caída del 3.3 % en enero. De nuevo un año atrás el crecimiento de este indicador superaba el 8 %.
El presidente del Banco Central de China ha considerado que el descenso de los precios no refleja la situación de la demanda interna, más bien la caída de la demanda exterior y descenso de los precios de commodities.
Pero no ha sido el único indicador publicado hoy en China. Así, por un lado hemos conocido un nuevo fuerte aumento del crédito bancario en febrero, hasta 1 tr.CNY. Pero más bajo que los 1.6 tr. del mes de enero. Y también se ha publicado hoy un fuerte aumento de las ventas de vehículos, en buena parte gracias a las medidas del Gobierno en términos de recorte de impuestos. En algunas categorías de autos, las ventas han superado el 18.8 % anual de crecimiento. Sin embargo, cae la producción un 1.1 % en los dos primeros meses del año.
El responsable de comercio chino ha considerado que durante algunos meses se seguirá sintiendo la debilidad del mercado exportador. También ha anticipado medidas para atraer la inversión exterior.
La Carta de la Bolsa