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MonteKarmelo MonteKarmelo está desconectado
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«Este año ha sido nefasto para el negocio. A partir de noviembre del año pasado noté una bajada en las ventas muy grande de la que pensé que podría recuperarme, pero ya no puedo más. Cierro». Carmen Cabral abrió hace siete años la tienda de ropa Cariamba, en la calle Alcalá, que no va a salvarse de la quiebra ni con las enormes rebajas de este año, donde algunos precios han caído hasta un 60%. El pequeño comercio está sufriendo la crisis económica más que nadie. Algunas tiendas hablan de un 50% menos de ventas con respecto a las rebajas de 2007, otros de un 40%, mientras que algunos tienen la «suerte» de estar vendiendo «sólo» un 20% menos.

«Ahora que estoy liquidando -comenta Carmen-, tengo algunos vestidos que, de 125 euros, han bajado hasta los 38, o de los 73 hasta los 22,50, y todavía me cuesta venderlos». Una sensación que no es ajena al resto de pequeños comerciantes de la ciudad, que no parecen haber puesto muchas esperanzas de que estas rebajas amortigüen, aunque sea un poco, las pérdidas de todo el año.

Patricia, encargada de la zapatería Cati, en Bravo Murillo, lo ve a diario con sus propios ojos: «No viene casi nadie. La crisis se está notando muchísimo y, aunque llevamos sufriéndola algún tiempo, en rebajas está viniendo incluso menos gente que en el resto del año».

En una situación normal, este descenso de clientes habría sido impensable durante estas fechas, donde las tiendas concentran el 15% de las ventas de todo el año. Sin embargo, la imposibilidad de la gente de ir ahora a la caza del chollo, está afectando a toda la cadena del sector: mayoristas, minoristas, clientes y, además, dependientes, que muchas veces pierden sus trabajos por la incapacidad de los dueños de hacer frente a las pérdidas.

«¿Qué si han bajado las ventas? ¡Uf! Prefiero no calcularlo. Seguro que por encima del 25%, que es muchísimo. Ni más ni menos que dos empleados», lamenta Mauri, encargado de la zapatería Lola Rey de Bravo Murillo. «Mira como está la tienda... ¡ni un alma!».

Mauri reconoce que, para hacer frente a esta situación, además de bajar los precios, han tenido que adelantar las rebajas mas de 15 días, pero los clientes son los mismos: pocos.

Igual en todas las áreas
Ninguna zona sale indemne. Desde la calle Alcalá a Bravo Murillo, pasando por Gran Vía, Princesa o Goya. En todas estas se repiten las mismas frases. «El año pasado ya empezaron a caer las ventas, pero este año ha sido peor. Desde enero, todos los meses hemos tenido pérdidas», dice Alfonso, encargado de Calzados Iris de la calle Princesa. «Llevo un mes sin vender una corbata, y conozco otras tiendas del sector que me dicen que van a cerrar», comenta Nicolasa, de Morata Modas, en la calle Goya. «Las ventas han caído hasta un 60%. He bajado los precios un 50% y, aún así, la gente intenta regatear», añade Noelia, de Seny, en Bravo Murillo.

«Ahora, el cliente, en vez de llevarse dos trajes de Armani, se lleva uno y otro de Valentino, que es más barato», indica Nieves, de Fansi, una tienda de alta costura en la calle Princesa. ¿Los ricos también lo notan?. «Los curritos creo que lo notamos más», añade.

«Ya no puedo más, cierro» - Madrid - Madrid - ABC.es
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El Gobierno tiene dos opciones: reducir su abultado gasto o robar al ciudadano. Evidentemente, la segunda opción siempre es la preferida de cualquier Gobierno

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