| Yo creo que tan solo es una posición de fuerza para comenzar las negociaciones.
Ya lo han hecho en otras ocasiones. Comienzan ofreciendo muy poco para lograr que las pretensiones solicitadas sean menores, y al final llegan a un acuerdo más o menos satisfactorio.
Ahora bien... estoy convencido de que las reducciones van a ser muy importantes, porque está previsto que la fotovoltaica mejore considerablemente de rendimiento, y está creciendo a un ritmo demasiado rápido con unas primas hechas para sus inicios, y comenzamos a irnos de esas potencias iniciales. Una cosa es tener primas muy altas (como las de antes, superiores al 500%) por ser una industria totalmente incipiente y otra sostenerlas comenzando a instalar montones de megawatios.
Aunque creo que los recortes al final no serán para tanto, se extenderán por un periodo reducido y serán rápidamente revisadas de nuevo a la baja.
Es normal. Si sostenemos artificialmente unas primas demasiado altas, al final ese dinero acaba en un mayor porcentaje en manos de especuladores, porque la demanda crece a toda velocidad.
Creo que si realmente las reducciones de los costes de fabricación son suficientes para la adaptación al nuevo esquema de primas, la revisión será factible e incluso adecuada, para eliminar de la ecuación a los especuladores, que si bien a corto plazo la cosa pudiera parecer buena (incluso con los especuladores, los productores se llevarían más beneficios y por eso se quejan) a largo es peor porque los rendimientos no mejoran a suficiente velocidad.
Para garantizar que la fotovoltaica tenga un gran futuro, hay que asegurar que se abaraten, y para eso hay que ir eliminando las primas poco a poco.
Ahora bien... seguro que los primeros borradores serán más estrictos. Posición de negociación. Si lo hacen bien optarán por un modelo de prima que se vaya decrementando en función de la potencia instalada. Quizás lo hagan por tiempo (por simplicidad de trámite) aunque creo que el otro modelo sería más preciso.
En cualquier caso, no estoy de acuerdo con cambios bruscos (a las empresas les resulta difícil hacer previsiones), pero sí con un modelo de primas que vaya en descenso para forzar a los productores a que inviertan en mejorar la producción para que sea más barata en el futuro. |