| Me alegro porque el pinchado es absolutamente necesario para corregir el exceso surrealista en el que se ha incurrido.
No me alegro porque me va a salpicar a mí (o a mis hijas) de una forma o de otra , salvo que emigre (probable), y ni aún así las tengo todas conmigo.
En cuanto a que alguien no pueda pagar su hipoteca, ni una cosa ni otra. Lo que le pasa es consecuencia de sus decisiones. También es cierto que no he tenido que sufrir las ínfulas de los triunfadores del pisito ni el desprecio por negarme al suicidio financiero, como le ha ocurrido a mucha gente en este foro. Soy propietario, compré una casa muy asequible para vivir allá por el 2000 y me la sopla lo que valga a día de hoy o de mañana (igual que me la soplaba lo que presuntamente valía hace dos años). |