
17-abr-2008, 15:26
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 | Niño entre el Centeno | | | |
Bancos atontados
LEONARD BEARD JOAN BARRIL
A veces acudimos a los bancos por obligación, porque nuestros proveedores de energía y de servicios nos obligan a tener una cuenta corriente. Pero a veces vamos a los bancos por necesidad, porque hay que pagar unas deudas o porque el deseo es superior a la realidad. Finalmente, hay gente, generalmente joven, que va al banco por voluntad propia y, haciendo caso a la publicidad, dice que tienen una idea innovadora y que espera que el banco la vea tan buena y tan espléndida que espera que se la financie. Una idea, un estudio, una posibilidad de mercado, la primera comunión del joven empresario. El neófito va al banco, y al cabo de unos días le van a decir con toda seguridad que ni hablar. Es más: probablemente le digan que su idea es realmente buena, pero que como garantía no vale. Y que no basta tener una buena idea, sino un inmueble con el que apoyar el crédito de la idea. Porque la idea es como la luz del sol, esa luz que es brillante pero que no se puede comprar ni vender.
Esos son los daños colaterales de la crisis que se cierne sobre España. El sistema bancario lleva demasiado tiempo sustentado por dos grandes vectores: el mercado inmobiliario y, todavía, el turismo. Se trata de actividades económicas basadas en el corto plazo y en la solidez de lo tangible. Y lo tangible, hoy por hoy, no está en el cerebro de los jóvenes genios de la empresa, sino en la certeza del Registro de la Propiedad.A la hora de buscar responsables de la actual situación de pánico que nos está invadiendo hay quien toda- vía culpabiliza a los extraños productos financieros norteamericanos y a la falta de control gubernamental de unos bancos asilvestrados. Hace años que hablamos de la burbuja inmobiliaria, y ahora ha estallado. Y las administraciones, conscientes del problema de paro que les viene encima, inventan medidas para que las hormigoneras no se paren.
Pero volvamos a los bancos. Tantos años de vivir del ladrillo los han apartado de la economía del futuro. Los bancos y las cajas catalanas y españolas ya no saben calibrar el riesgo. En su extraña paranoia, los potenciales financiadores de las nuevas ideas se han atontado. Ha desaparecido la confianza en los jóvenes emprendedores que traen consigo ideas reales para la innovación, no únicamente para el mercado local, sino también para mercados internacionales. La que había de ser la clase empresarial del futuro se está deformando y desanimando ante la dificultad de apoyos, tanto oficiales como privados, que les permitiría dar el salto de asalariados mileuristas a emprendedores entusiastas. La banca hoy se limita a recuperar la interesada ilusión por los fondos de pensiones. Los recursos se fueron a la construcción, la evaluación de riesgos se quedó en las hipotecas, pero la innovación no va a recibir ni un euro del sistema financiero español. Dijo la ministra Garmendia en su toma de posesión que no que- ría repetir el aforismo unamuniano del "¡que inventen ellos!". Realmente, hay muchos de nosotros que inventan, pero nadie les ayuda. Unamuno, por desgracia, tenía razón.
Maniqueísmo
Una desconocida me aborda en la calle. Me dice que me conoce y que cree que soy un buen hombre. Quería ser un elogio y se ha convertido en un navajazo. De pronto me he imaginado lo malvado que puedo llegar a ser. La bondad está en los actos, jamás en las personas. El mal es instantáneo. El bien necesita esfuerzo. http://www.elperiodico.com/default.a...seccio_PK=1006 |