¿Se nos pasaron estos posts??
No se si alguien lo habrá puesto; estaba en el blog de Manuel Conthe, que parece que le gusta.
Son memorables: http://app2.expansion.com/blogs/web/...&codPost=43533
La filatelia financiera no era banca irregular, era filatelia. Los participantes compraban sellos de correos que, teóricamente, se revalorizaban a tasas que podían promediarse. Lo que rentaba no era el dinero... ¡eran los propios sellos de correos!. Cuando uno se hartaba, vendía su colección y, como ya había ido cobrando la revalorización en pequeños pagos anticipados, sólo se le pagaba, en la recompra, el valor de adquisición.
En las adquisiciones inmobiliarias, tenemos una mixtificación parecida.
Cuando uno tiene dinero, tiene dinero. Si te lo gastas en un tangible, dejas de tenerlo. No hay nadie que no entienda esto. Así que dejemos ya de hacer como que le habíamos prestado el dinero a unos tíos que, a cambio, nos pagaban unos intereses; y que nos habían entregado, en garantía, unos sellos que se revalorizaban que no nos importaban un pimiento. ¡Eramos filatélicos!. Y el compra un pisito, es un pisitófilo, no es un ahorrador.
PISITOFILIA CREDITOFÁGICA = FILATELIA FINANCIERA.
Ambos montajes son piramidales mixtos de tangibles y tienen cinco características:
1) el dinero de los que entran sirve para liquidar con ganancias a los que se salen... ¿cuántos se han salido a tiempo con "jugosas plusvalías", como las califican sonrojantemente los usueros reclutadores?;
2) límite cierto pero indeterminado... y los participantes lo saben, aunque hay un pacto de silencio (La Comedia) y se portan como los súbditos en el cuento de Andersen "El traje nuevo del Emperador";
3) las ganancias se materializan en la recompra del tangible; la diferencia estriba en que, en los sellos, la recompra se instrumenta mediante una entidad de contrapartida que anticipa el pago de la revalorización en pequeñas cuotas que parecen una renta periódica; hay, por tanto, una estructura tronco-rama que permite a los poderes públicos intervenir súbitamente, al estilo "corralito"; sin embargo, en El Pisito, la recompra está "garantizada" de una forma difusa, institucional, ideológica (represión del bajismo, anatema de los "profetas apocalípticos", nacionalismo), con una estructura tipo enredadera, urdida con complicidades a veces no muy conscientes y entre las que es evidente que sí se encuentra la del Estado (muchas veces pienso que la Conferencia Episcopal, por omisión, es muy culpable de la burbuja);
4) anclaje (en el sentido de Tversky y Kahneman) a "precios de catálago" o tasaciones falsas o falseadas, que todos aceptan, hipócrita y cínicamente, como una barbaridad muy conveniente; y
5) cuando se desmoronan, los participantes quedan divididos en dos grupos: triunfadores y perdedores.
La hipotética culpa in vigilando del Estado español en el negociete piramidal de los sellos, debería aplicarse, analógicamente, en el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, por imperativo moral, para no caer en el fariseismo, porque las expectativas truncadas de los pobres participantes finales pillados en la filatelia financiera no es nada comparado con la cadena y bola con la que hemos castigado de por vida a nuestros jóvenes (la pirámide inmobiliaria es generacional) por el terrible "pecado" de querer tener cobijo, un bien
básico que no se entiende que no sea ya semigratuito, como la sanidad o la educación. Recuerden cómo, durante la burbuja, se exponía lo inmobiliario como si fuera financiero, cómo los ladrilleros se nos presentaban como pseudobanqueros; como en radio Intereconomía aquel tío de voz gangosa, todas las semanas, decía que "hay que ir comprendiendo que la vivienda es un producto financiero" y que, "dados los avances técnicos del sistema financiero, la vivienda es un activo plenamente líquido" (o sea, dinero); ¡no
hablemos del IRPF!, con su programa financiero de "inversión" en vivienda, por la vía de deducciones en la cuota, y esa Cuenta de Grillete, digo, Ahorro Vivienda, que lleva implícito un pacto financiero entre el Estado y el ahorrador-contribuyente, donde, por cierto, debería funcionar una cláusula "rebus sic stantibus" (extinción de la obligación por cambio sustancial de las circunstancias que rodearon su nacimiento, como es que haya habido un alza explosiva de precios que forzaría a una materialización decepcionante).
De todas formas, el planteamiento "indemnizacionista" o "justiciero" tiene dos puntos muy débiles: cuánto damos a los perdedores y cuánto hacemos que los triunfadores devuelvan. El ticket "Todo-sin-intereses & Inspecciones-de-Hacienda" es tan arbitario como el "75% & De-rositas", que nos lo firmarían ya. Lo que se ha hecho toda la vida es el "Nada & Casi-nada". Cuando los bulbos de tulipán, las Compañías de los Mares del Sur y del Mississipi, los merinos españoles, el crack del 29, las puntocom... a nadie se le ha ocurrido nunca indemnizar a nadie nada de nada; los villanos, al calabozo y punto. Además, como no tenemos precedentes, no sabemos cuál es
el procedimiento a seguir y la cosa se nos pone enseguida en plan sindical, asociaciones de vecinos, etc. ¿Porqué no echar mano de Cáritas Diocesana?. Yo es que me emociono y todo, viéndome rodeado de "afectados" dándoles cariño y reemplazando, con mis impuestos, en sus bolsillos, el dinero que se pulieron en sellos o ladrillos. Me imagino en la montaña teológica de Galilea, escuchando a Jesús de Nazaret: "... Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación... Bienaventurados los que tienen hambre y
sed de justicia, porque ellos serán saciados...". Los de Urbanor, ¡que se apunten también, coño!.
Enviado por pisitófilos creditófagos . 04:35 23-02-2008
Muchas veces se ven mejor las cosas quitándose uno la gorrita de economista y poniéndose la de jurista.
Aceptemos que la filatelia financiera era una "repo" rara. ¡Bien!. Los adquirentes de sellos revalorizables eran "prestamistas". ¡Vale!. Y los vendedores de sellos (con un compromiso de recompra configurado como Dios les dió a entender) eran "banqueros irregulares". ¡De acuerdo!. Pues, entonces, calificando la operación como NEGOCIO SIMULADO!. Lo que caracteriza a los negocios simulados es que no hay coincidencia entre la voluntad de las partes y las declaraciones de voluntad expresadas; hay un acuerdo simulatorio, una pretensión de mostrar una exterioridad engañosa... una finalidad ilícita (eludir normas financieras y fiscales, sobre todo). Pensemos en los negocios simulados absolutos, por ejemplo, las facturas falsas, el "peloteo", etc. En estas operaciones la simulación es extrema. Nos inventamos una relación jurídica que estaría dando lugar a pagos y cobros sin causa (flujos financieros, que diríamos con la gorrita de economistas). Si aceptamos este enfoque "financiarista" (no "filatelicista") de la filatelia financiera, no solo deberíamos hacer lo mismo con El Pisito, sino que deberíamos someter a las tramas de emisores de facturas falsas (montadas en algunos casos por la auténtica mafia, o sea, la que viene de Italia) a la fiscalización de la CNMV y a la supervisión centralbanquista.
Señores, a veces, la culpa de que haya negocios buenos, regulares y malos no la tiene el Estado.
Si, dando un paso más, extrapolamos al mundo del seguro, las conclusiones podían ser divertidísimas. Toda vez que, con métodos actuariales, sabemos más o menos, cuántos accidentes de coches va a haber este mes en Europa, cuánta gente va a morir en España este año, entonces, si cojo el SIDA, la culpa la tiene el Estado, que, sabiendo lo que iba a pasar, dejó que yo realizara
prácticas de riesgo.
Sólo hay una opción (sobre todo desde el punto de vista ético o moral): los negocios jurídicos de la filatelia financiera eran los que se veían, de modo que los "afectados" son filatélicos y se mofaban de los que preferimos trener dinero en lugar de sellos, y que, a duras penas, compensamos la inflación con aburridísimas Letras del Tesoro. Del mismo modo, los "triunfadores del pisito" son pisitófilos y se mofan de los "envidiosos" que "tiran el dinero en el alquiler", jactándose con que "el dinero no renta nada" . Ahora, ¡que no nos vengan!. En España, sobra mucha "filosofeta de barra de bar" y mucha "cara".
Enviado por pisitófilos creditófagos . 16:24 23-02-2008