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Opinión, 22 de Enero de 2008

£ Treinta y cinco mil

Santiago Niño Becerra



¿Es mucho, o no lo es?.

Pienso que la verdadera pregunta no es si el incremento al 100% de las primeras 35.000 libras que en los depósitos bancarios quedan garantizadas tras el cambio de legislación introducido con efectos 01.10.2007 por la Financial Services Authority británica es mucho o no lo es, la verdadera pregunta es ¿por qué la FSA tomó tal decisión?.

Antes del cambio, la garantía cubría el 100% de las primeras 2.000 libras y el 90% de las segundas 33.000. Si hacen los cálculos verán que el incremento de garantía no es espectacular: el 10,4%; lo realmente impactante es el momento elegido y el porcentaje en si -el 100%-. Por otra parte, se plantea otra pregunta: ¿es correcto / ético / conveniente / acertado garantizar un saldo bancario o una parte del mismo?.

La medida, la verdad y sorprendentemente, tuvo un eco limitado, y lo cierto es que la importancia de la misma es tremenda. No entro a valorar si las garantías anteriores eran las oportunas o no lo eran; voy más allá: antes nadie daba importancia a una garantía ya que el mismoo concepto tenía el aspecto de reminiscencia de un pasado muy pretérito; pero ahora …; ¿alguna de Uds. o alguno de Uds. recuerda cuándo fue la última vez que se formaron colas de depositantes ante un banco británico antes de Northern Rock ?.

En los días de vino y rosas, ¿quién podía imaginar que un banco pudiese quebrar?, ¿quién podía soñar en que angustiados depositantes pudieran concentrarse a las puertas de un banco en solicitud de sus saldos?, ¿quién podía pensar que la FSA fuese a incrementar sus testimoniales garantías?. Las colas, las quiebras bancarias, eran recuerdos del pasado, de cuando Joan Robinson escribía sobre los desempleados que vendían cerillas en el Strand; no de ahora.

La medida adoptada por la FSA tiene un impacto psicológico brutal. Su mensaje es claro: ‘pensamos que las cosas se van a poner mal, verdaderamente mal, por lo que sepan Uds., señoras y señores depositantes, que, al menos tienen garantizado un cobro de hasta … ¡un tercio más (aprox.) del PIB pc anual británico!’, porque esa es la interpretación que debe dársele a la medida.

Para un broker de la City, 35.000 libras es poco más de lo que hoy paga por un par de trajes y un par de zapatos a medida en Old Bond Street, pero para el común de los británicos (que tengan ese saldo en un banco británico, claro), puede significar la supervivencia durante un año. Hacia ahí está orientada la medida de la FSA; hacia ahí.

Pero la cosa va más allá. La garantía que la FSA está dando desde el día 1 del pasado Octubre a los depósitos bancarios, ¿de dónde va a salir?; pues, al final de la película, o de la pasta de todos, o de la impresión de más pounds. Si sale del primer sitio, ¿es correcto redistribuir sesgadamente una ‘renta’ teniendo en cuenta todo lo que en UK se lleva diciendo en contra de la redistribución desde hace casi treinta años?; si sale del segundo, ¿qué va a suceder con la Libra? (aunque puede que, de tenerse que aplicar masivamente esa garantía, poco importará lo que con la Libra suceda).

La medida, puede pensarse, está diseñada para no tenerse que aplicar jamás; ha sido pensada, tan sólo, para dar confianza a la ciudadanía. OK, OK, pero ahí está, y ahora ha sido cuando ha salido a la luz. Pienso que el 1 de Octubre fue un día para señalar en el calendario, y una señal, otra más, de lo que ya está llegando.

¿Será casualidad que la FSA haya tomado esta medida cuando se hizo público que la duda del consumidor británico medio alcanza el 166% de sus ingresos?. Si no lo han hecho ya, les recomiendo que lean un artículo publicado por Business Week en su ejemplar del 17 de Septiembre de título revelador: “Britains’s Coming Credit Crisis”; lo pueden encontrar aquí: http://www.businessweek.com/globalbi...tm?chan=search.

¿Será casual que esa posible casualidad se esté dando cuando es posible que la entidad que en UK resucitó la imagen de las colas de clientes ante las oficinas bancarias durante la Gran Depresión sea nacionalizada: ¡nacionalizar!, como haría un vulgar Gobierno del Old (very) Labour. Muy mal deben estar las cosas everywhere, ¿no?.

Nota al pie
¿Se acongojaron por lo que ayer sucedió en las Bolsas?; ¿sí?, ¿por qué?. Lo que ayer aconteció ya estaba descontado: imagínense lo que va a suceder en los próximos meses, en los próximos años. Hoy, las Bolsas ya no anticipan nada porque todo se vive al momento y en el momento. Hoy, las Bolsas no son más que un barómetro de si mismas, y, ahora, en si mismas, están siendo testigos de lo que está llegando. ¡Atiendan!: no miren las cotizaciones del día: ayer las Bolsas bajaron, mañana puede que suban; miren la tendencia, la tendencia de la economía; y esa tendencia, independientemente de lo que los políticos digan, apunta hacia abajo.

Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramón Llull.