No había terminado la lista de regalos de boda cuando le tocó el gordo. Javier Tejada y su prometida Belén se casan este año y entre tanto preparativo llegó la sorpresa como caída del cielo.
Uno de los 402 pisos de una de las mejores zonas de Fuenlabrada a precio de coste, 82.000 euros. «Tengo mucho que agradecer a José Moreno –el promotor–, ojalá hubiese más gente como él para cambiar el sistema desde dentro. A mis 31 años, la vida me ha cambiado totalmente», afirmaba una emocionada novia.
Hipotecas de algo más de 350 euros durante 15 años son el resultado de una filosofía que tiene como principal eslogan hacer las cosas más fáciles al prójimo y desmontar desde los cimientos el mercado especulativo del ladrillo.
Así toda la promoción, anclada entre el hospital y la universidad, ha sido construida a un precio cuatro veces inferior al resto de viviendas próximas.
«Si ya es un milagro que me toque el piso, que encima sea un dúplex…», exclama Belén –sólo son 28–. Además de piscina, zonas ajardinadas, canchas deportivas, garaje y trastero,
Moreno invirtió el dinero que sobró de la cooperativa en la instalación de aire acondicionado para todos los vecinos. «Probablemente yo no hubiera podido, con la boda y los sueldos de mi chico y el mío, imposible».
«Es el Robin Hood del ladrillo», afirma Eva, otra de las agraciadas. «Antes vivía de alquiler porque era imposible independizarme, y ahora embarazada y con un niño puedo permitirme dedicarme al cuidado de mi familia con el sueldo de mi marido». Una situación impensable de haber accedido a otro tipo de vivienda. «Nos apuntamos tarde a la cooperativa, porque el primer día que se anunció la promoción ya no quedaban pisos, así que estuvimos en lista de espera y un buen día nos llamaron para decirnos que nos había tocado. ¿Te imaginas?», pregunta sorprendida.
Peleando para obtener más suelo
José Moreno ha anunciado su intención de seguir con esta política de precio de coste y, mientras los jóvenes de Fuenlabrada le tienen en sus plegarias para que se anime, él lucha con las instituciones para que le concedan más suelo. «No entiendo nada del mercado inmobiliario », acata Javier de 26 años, «sólo sé que soy un afortunado y que mi vida será mucho mejor.
Lo único que lamento es que no haya más gente que pueda disfrutar de este tipo de viviendas. Ése hombre es único».
«Podría haberse enriquecido, sí, pero creo que para él no hay más fortuna que la satisfacción de haber hecho feliz a los demás y contribuir a que las cosas cambien», es el comentario más repetido por los adjudicatarios. Para ellos, Moreno, además de ser un promotor, es una especie de ángel de la guarda.
Convertido en un fenómeno mediático, José reitera el mismo mensaje: «
Soy padre de cuatro hijos y era consciente de la situación, así que ayudé de la única forma que podía hacerlo.
Si yo he podido no sé por qué otros no lo intentan».
Fuente:
Suplemento gratuído "Su Vivienda" de El Mundo. Número 60. Página 10.