Esa clase de trucos tipográficos, en mi opinión, son una basura diseñada para rellenar más páginas y cobrar más caro el libro a la gente que compra literatura al peso.
Que igual la historia es buena, pero el libro seguiría siéndolo (incluso mejor) sin recurrir a esa burda posmodernidad.
Que servidor se crió con Stefan Zweig y Alejandro Dumas padre, y donde haya buenos personajes, una buena historia y un narrador ágil y sin tonterías, que se quiten todos los Joyces del mundo.