Aqui el arquitecto ni siquiera se digna a adaptar el edificio al terreno. Si el terreno tiene pendiente, lo rellenamos y plantamos nuestra genialidad.
Alguno podrá decir que la arquitecto es catalana, y que por eso planta este zurullo en Madrid. Lo que pasa es que ya estamos escarmentados de las "genialidades" de los arquitectos "mirame-soy-especial" contemporáneos.