| Bin Laden, después del papel de archimalo que le tocó representar en el vodevil de la fiesta privada americana, disfruta de unas merecidas vacaciones hasta el fin de sus días con su familia y con sus amigos los Bush. Ni cadáver, ni filtraciones secretas de ex-agentes de la CIA, ni remojón en alta mar, ni contrainformación que asegure la mayor: era terrorista y fue matado, ni gaitas en vinagre.
Bin Laden es el peor guión de la historia de la conspiración, la peor puesta en escena, la más ramplona y para estómagos ya muy reblandecidos. Se conoce, que como Holliwood, saben que el espectador cada vez más degenerado, desmemoriado y acrítico, exige menos y es más fácil de conformar.
Seguimos cayendo precipitadamente al vacio
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