| Vale, nos ponemos serios, aunque no sé si servirá de algo.. En fin...
Las acampadas tuvieron el factor sorpresa. Duraron demasiado. Una vez el tema se empezó a podrir, y no hace falta que explique qué significa "podrir", mantenerlas, consentidas por el sistema, no era más que asistir a la degradación de la ilusión, la toma del poder por colectivos cada vez más alucinados, y el consiguiente abandono del apoyo ciudadano. Esa es la historia, guste o no.
Reverdecer aquello, sin contar con el factor sorpresa, con un gobierno pepero y sin el apoyo ciudadano (¿cuánta gente fue a la última movida quincemera?) es autoaceptar la marginación, el saber que no se cuenta con la ciudadanía, "porque esos borregos no se mueven", en vez de aceptar la enfermedad, que es el primer paso para curarse.
Aquellas glorias no volverán porque se vuelva a acampar, más bien muchos aplaudiremos cuando os den de palos, a ver si espabiláis. (Lamentablemente no seré el primer revolucionario que diga que los palos espabilan, aunque a los hijos de la Logse y admiradores de Zapatero os escandalicen estas palabras).
Preguntaos lo siguiente: Se tuvo el apoyo ciudadano, el del obrero, el del católico, el del funcionario, el del parado, el del pequeñoburgues, el de la ama de casa... y se ha perdido. ¿Por qué?
¿Estoy trolleando mucho? |